martes, 2 de octubre de 2012

EL LEGITIMADOR ILEGÍTIMO.

El viejo Dacio Gil –sería deshonesto no reconocerlo a estas alturas de su azarosa vida- lee para intentar comprender. Se sumerge en la lectura acaso para distanciarse de la realidad que ni termina de convencerle ni ya, lamentablemente, le mueve demasiado a la acción. De ordinario, las sombras de la banalidad del mal le suelen acechar cuando trata de hacerse una representación mental de las organizaciones y de las instituciones. Perdidos los iniciales ardores juveniles por intentar cambiar radicalmente el mundo para hacerlo más humano y equitativo a través de un “uso alternativo” del derecho administrativo, sólo aspira ya a poner su granito de arena para que el mundo –incluidas las instituciones- recuperen la decencia y la cordura. Humilde objetivo por completo alejado de las monsergas institucionales al uso. Aspira a intentar comprender vertiendo su experiencia vivida a la actualidad presente. Viene lanzando sus particulares mensajes dentro de unas botellas (de plástico, por supuesto, pues no da para más la exigua soldada) por si el destino hace que a alguien puedan serles de utilidad. Y en este punto valga un inciso para recomendar la película una botella en el mar de Gaza basada en la novela del mismo título de Valerie Zennatti. Sorprende el film por el tratamiento humano (nunca demasiado humano) dado a un conflicto incomprensible, ni siquiera desde la óptica del sufrimiento inveterado del pueblo judio. Sensibilidad (humana) contra la barbarie institucionalizada (e inhumana). Dos jóvenes que intentan comprender más allá de los mensajes (cruentos e incruentos) de todas las instituciones, incluido el entorno familiar. Una pedagógica cinta con final feliz pero sin empalago ni perdices.


Solíamos decir que el futuro era de los jóvenes, que los mayores debíamos ir dejando el paso franco a las nuevas generaciones. Que eso era ley de vida. Lo solíamos decir, pero la crisis globalizada se ha encargado de derribar tan precisos apotegmas de la solidaridad intergeneracional. A lo más que vamos a dejarles a los jóvenes es una deuda imposible de levantar por una sola generación y que previsiblemente ha de lastrar a sus descendientes. Ni ley, ni vida lograremos legar. Anomia y sinvivir, trampeando los innumerables obstáculos impuestos por los salvadores de los bancos.
Entre los sabios señeros, hay uno descarnado pero bellamente preciso (que viene llamando a la realidad por su nombre y levantando todos los velos, cual si de un Peter Noll hispano se tratase). No es otro que Antonio Gala, que desarrollaba recientemente en su Tronera (El Mundo 19-9-2012 Mis ninis) esta donación envenenada que hemos tenido a bien (¿o será, logicamente, a mal?) legar entre todos a nuestros jóvenes. Donación maligna a la que hemos contribuido todos los consentidores: desde los políticos a los ciudadanos corrientes, ambos por acción u omisión. En la de hoy, titulada Por Amor, Gala vuelve a radiografiar la realidad con plena lucidez y desconsuelo. Esta es la transcripción literal de la nueva Tronera:

A algunos de los gobernantes -por así decir- se les dice la palabra “cultura”, y exclaman “¿Escultura? Eso es cosa de artistas”. El resto, que tiene mejor oído, sonríe y dice: “De ella vienen nuestros males, es lo que hace que nos desobedezcan; con un 30% menos nos obedecerían mejor. No estamos para lujos”. Los museos, los libros, la belleza, los escarceos científicos están mejor inmóviles: dan más seguridad… Hablamos de dinero, de bancos, de bankias. De momento no se nos van a ir las cosas fijas que heredamos… Los súbditos más listos, por propia conveniencia, ya colaborarán: no tienen más remedio. Ahora tenemos que mostrar la mejor cara. Y procurar que los incendios no devoren los mejores paisajes. Y que con ello la gente confunda y obedezca. La creación es cosa de DIOS no de los hombres. Los museos que contengan lo antiguo: eso que ya está deteriorado, no se notará si se estropea algo más… Y el progreso parado nos hará menos daño. ¡Viva España! Pero, claro, con la boca cerrada: si no ¿qué pensarán de nosotros los de fuera? Sic transit gloria mundi. ¡A la mierda!.

El viejo Dacio Gil continúa aún impactado por la desproporcionada presencia policial en las últimas manifestaciones cívicas en la que predominaban los jóvenes a los que  les hemos extirpado la esperanza en la comunidad. Por la violencia física impartida y por la interesada violencia simbólica en los telediarios e informes autonómicos. Por la impresión deformada y totalitaria transmitida por los medios de comunicación. Por las justificaciones institucionales, incluidas las disquisiciones penales, procesales y constitucionales. Para el usufructuario de esta Tribuna Alta Preferencia, en su corto entendimiento jurídico, en modo alguno se trataba de violencia contra las instituciones sino una manifestación pacífica de insolencia juvenil a la que se sumaron pacíficamente grandes sectores de la sociedad que piensan lo mismo de las instituciones. TVE y Telemadrid focalizaron el tema en “agitadores profesionales” y –como siempre- en “anarquistas” y “antisistema”. Puro estalinismo o franquismo en sus reaccionarios rectores de los medios de comunicación. En un país en constante campaña electoral y en campañas institucionales de imagen (la de la Casa Real es abrumadora y pluridimensional, lo que permite imaginar grosso modo, el coste y la soldada de sus creativos, gestores y ejecutivos de cuentas) el disparate y zafia mentira de los informativos ya ni indigna a la ciudadanía: Circo sin pan. Las mismas instituciones que fomentan y auspician la toma y los destrozos de los espacios públicos para celebrar a la Roja, al Madrid o al Atletico, reprimen con violencia la manifestación cívica (y en la mayoría festiva) que únicamente trata de destacar la falta de respetabilidad sobrevenida de las instituciones, devenidas en mafiosas y cleptocráticas. En una palabra, poniendo de manifiesto (manifestándose) que el legitimador es ilegítimo: que el Congreso es una fachada hueca de cartón piedra. Para decirlo en chuscos términos jurídicos: que el vendedor (el ganador electoral,  sus colindantes y  sus verdugos voluntarios: ¡Que se vayan todos!, suele clamar la ciudadanía cuando tiene la mínima oportunidad) ha violado o ha consentido que se haya violado el contrato social y constitucional. Es por eso que, por imperativo legal y bajo los auspicios del Estado de Derecho  se le reclaman el saneamiento por vicios ocultos y el saneamiento por evicción. Esas han sido las señas de identidad de los manifestantes, que no eran sino la representación de la mayoría ciudadana, harta de este simulacro de democracia, transparencia y rendición de cuentas: identificados todos en destacar que el legitimador se encuentra encastillado, premeditadamente aislado del pueblo: impartiendo ukases y decretos de excepción y de autoridad, no de consenso. El pueblo parece harto ya de que sólo los que hacen la Ley y sus adláteres puedan eludir siempre su cumplimiento por el método de la martingala invertida. ¿Cómo si no Gallardón, el mayor tenedor de esquinas comerciales en la capital, puede presentar una declaración de bienes como la que presenta? ¿Es acaso creíble de buena fe que una de los dos secretarios de Estado con abultado patrimonio, Montserrat Gomendio, lo tenga, y así lo declare, por los contratos de obras –también los institucionales, incluso en el CSIC- obtenidos por sociedades familiares o por su marido dedicado a la edificación? ¿Con las esquinas comerciales en Madrid qué es lo que ha pasado? ¿Se han esfumado o desintegrado?

Quienes, premeditada o negligentemente, han demonizado a los manifestantes de Cerca el Congreso tratan de engañar a la ciudadanía. Tratan de ocultar que, desde su origen en la Edad Media, las fiestas de Navidad tiene su origen en las fiestas de los locos, las fiestas de los sandíos, las fiestas de los inocentes o las fiestas de los subdiáconos en las que el bajo clero organizaba una semana de bacanales en contra de sus superiores jerárquicos. La fiesta contra el legitimador ilegítimo ha tenido siempre tanto arraigo popular que fue adoptada en el mundo laico con las fiestas del carnaval que han llegado a nuestros días.

En las manifestaciones de Cerca el Congreso había ciudadanos españoles corrientes como Miguel Ángel Quinteiro, de 72 años, arrastrado por dos agentes en la Carrera de San Jerónimo o simples (pero enormes en su humanidad) ciudadanos normales que se prestaron a auxiliar a los apaleados por las fuerzas de seguridad (¿de quién?) como el camarero de la cafetería Prado, Alberto Casillas, al parecer posteriormente sancionado por la declaración de un UIP en el papel de sicofante delator de miembros pacíficos y silenciosos del pueblo. Según los medios de comunicación de hoy (por todos, El mundo, pag. 11), los sindicatos policiales cargan ahora verbalmente contra los políticos que -según proclaman ahora- “se esconden detrás de la policía para no dar explicaciones”. Un buen termómetro político el de las voces airadas de los sindicatos policiales: denotan una extrema debilidad del gobierno de turno, proclive al chantaje por seguridad. Tónica general ésta en todos los países del mundo. La irresponsabilidad organizada de la que se viene hablando en esta Tribuna Alta Preferencia.

El viejo Dacio Gil atisba elementos totalitarios institucionales y deriva generalizada en lo que viene aconteciendo ultimamente. A su entender, no se salva nadie, absolutamente nadie del espectro parlamentario y en especial de entre los turnantes. Tómese como ejemplo, entre los muchos habidos en todos los partidos, al señor Ruíz-Gallardón, el político más fatuo, devastador de presupuestos con sus ambiciones personales y decisiones “imaginativas” y delirante endosador de deudas astronómicas a las generaciones presentes y futuras mientras, sin pausa alguna, se ha ido haciendo, como ha quedado apuntado más arriba, con un ingente patrimonio de esquinas comerciales en la capital sin que ello haya entrañado medra alguna en su reputación política o tacha patrimonial. Pero esa es otra historia, digna de una posible próxima entrada específica en este blog.

Las manifestaciones ciudadanas son festivas y no tributan pero pagan un alto precio. Los poderosos sólo las consienten cuando dejan de molestarles. Siempre pueden echar mano de jueces dispuestos a reprimir la lucidez insumisa de los ciudadanos. Detengámonos siquiera un breve instante a pensar a qué tratan de dejar reducida la autonomía de pensamiento. Las demás autonomías y libertades personales, junto a la razón y al componente humano, despojadas de cualquier atributo, yacen ya en fila de a uno en la Morgue de la crítica. Quienes dicen detentar el Poder, por decreto-ley han impuesto que no se realicen autopsias...

miércoles, 26 de septiembre de 2012

EL RAYO VALLECANO COMO METÁFORA: NOCHE OSCURA Y APAGÓN INSTITUCIONAL

Tan lejos y tan cerca. España está últimamente siendo un calco del Everest: demasiada gente intentando entrar en el libro de los éxitos. Unos con reputada cualificación, otros confiándolo todo a las agencias especializadas en portear recordmen y recordwomen y a los sherpas tradicionales. Unos y otros sin respetar como se debe a la naturaleza. Y luego llegan las tormentas y los aludes. Y pasa lo que pasa. La naturaleza no es caprichosa, tiene sus tempos. Al hilo de los últimos luctuosos sucesos en la cordillera del Himalaya, lo recordaba el más deportista director general de tráfico que haya tenido nunca España: Carlos Muñoz-Repiso Izaguirre. Nada que ver con los mediáticos o políticos Miguel Muñoz, Pere Navarro o María Seguí, solapados lobbistas de los intereses del sector recaudatorio y asegurador. Muñoz-Repiso ha dedicado toda su vida al tráfico, tanto en las ciudades como en los montes más míticos y perdidos. Probo funcionario de raigambre familiar e intrépido pero mesurado alpinista que jamás osó alardear de nada cuando era especialista en bastantes cosas. Ahora, cuando los medios reclaman su opinión experta, él, humildemente, sólo se intitula responsable de la revista Peñalara. La España actual está extremadamente necesitada de gente como Muñoz-Repiso, capaz de encaramarse tanto por la Cabeza Mayor como por el Manaslu. Solo o junto a los no menos míticos Pérez de Tudela, Carlos Soria, Luis Méndez o Agustín Faus. Historia viva del montañismo español. Ellos sí que gozan de altitud de miras y no de servil visión de campanario. Hoy el alpinismo se ha convertido es una especie de Campo de Agramante en el que casi todos (¿Carlos Soria también? ¿Puede ser cierto?) buscan el éxito mediático o el lucro económico, cuando en otros tiempos era simplemente la versión más noble de la solidaridad humana y respeto por la naturaleza. El primer principio que internalizaba el montañero era el de saber desistir de una escalada cuando la naturaleza mostrase sus más agitadas fauces. Precisamente por no haber sabido ponderar la realidad de la retirada a timpo, la historia juzga severamente a dos extraordinarios y jóvenes pero muy experimentados montañeros como fueron Alberto Rabadá y Ernesto Navarro, al haber incurrido en un exceso de juventud confiando irrestrictamente en su valía y experiencia desafiando las inclemencias del imponente Eiger que terminó cobrándose sus vidas y privando a España del lustre de montañeros de primerísimo nivel internacional. La nebleza del montañismo contemplaba el valor de la dimisión y la renuncia voluntaria.


Algo de soberbia de mancheguito debieron tener quienes se encaramaron por encima de las alturas de la cubierta de la tribuna alta de preferencia del campo de Vallecas para provocar una visión esperpéntica de la sociedad española del siglo XXI, el siglo de los casinos y los parques de atracciones. Visión esperpéntica pero no inveraz. El viejo Dacio Gil desaprueba por completo ese atropello pues no en vano se encontró, a pie firme, entre la multitud cerca de dos horas invadido por la incertidumbre de desconocer “a ciencia cierta” lo que estaba pasando ante el estrepitoso fracaso espectacular del representante de las fuerzas de seguridad en el campo de Vallecas (un policía nacional en puesto burocrático) y de la cúpula entera (incluida esa Delegada del Gobierno con aspecto –y bagaje argumental e intelectual- de dependienta de Saldos Arias) de las muchas comisiones antiviolencia que han crecido a la sombra del futbol-casino. Las comisiones antiviolencia han llegado a ser como los múltiples Observatorios que pueblan el parasitario, prebendario y esclerótico paisaje institucional hispano que con tanto gracejo destacase recientemente Antonio Burgos en su columna de ABC (El IVA, a los baños. 9.9.2012)

Lo ocurrido con las luminarias de Vallecas es sumamente sospechoso, caben muchas más hipótesis de las publicitadas oficialmente. Muchas más, sólo hay que detenerse a reflexionar en el agitado contexto en el que se encuentra España. Quédese el inquieto observador con la hipótesis que más le cuadre a su información o sus conjeturas informadas. Cabe todo. Y como cabe, la metáfora sobre el rayo vallecano está servida. Vayamos por partes.

Un mundo extremadamente vigilado. No hay que ser Armand Mattelart para discernir que no tenemos escapatoria, que todos nuestros movimientos, físicos, automovilísticos y de capitales, son conocidos por las oficinas de inteligencia. Otra cosa es que esos movimientos lleguen a procesarse del modo más cabal y ajustado a derecho. España es un inmenso entramado de cuarteles de policía y casas cuartel. Desde policías a agentes de movilidad pasando por espías, chivatos e infiltrados todos dicen haber pasado las pruebas físicas, no hay más que verlos y verlas, otra cuestión es la desolación que pueda invadirnos si tratamos de calibrar su nivel cognitivo o intelectivo o su sentido común, el del común de los mortales. Es decir, los “asuntos externos”, esos que afectan a las cuitas de los ciudadanos. Los asuntos internos es otro -lamentablemente  estructural- cantar. Todo ello dejando para otro momento el ponderar como merece la universalización de  la videovigilancia.

En un mundo tan vigilado y con tantas comisiones antiviolencia y partidos de alto riesgo causa estupor que haya podido pasar lo del corte de los cables eléctricos. La seguridad a oscuras. Las instituciones garantizadoras en la noche oscura. El responsable de seguridad del campo de Vallecas mudito. La intimidatoria presencia policial por tierra mar y aire, a escopeta calada, a todas luces desproporcionada e insultante, visto lo visto. Los aficionados agolpados a las puertas sin coscarse lo que estaba pasando. Los hinchas del Madrid confortablemente sentados en la grada de la Albufera cantando el cara al sol. Los seguidores del rayo de pie e incomunicados formando multitud afuera. Concretamente, los que debían acceder por el callejón de Arroyo del Olivar cada vez más hacinados con el paso de los minutos. Afortunadamente primó la cordura entre los aficionados ante el silencio de sepulcro (las instituciones garantizadoras en su sepulcro, como está mandado) de quienes deberían informar y mantener la calma y el orden.

Violencia en un mundo extremadamente vigilado, ¿cabe mayor contrasentido? ¿Acaso la violencia había sido previamente consentida? ¿Consentida por quién, si hay un representante permanente de las fuerzas de seguridad (y de la delegación del Gobierno) en el campo de Vallecas que cobra su soldada de todos los españoles? ¿Cómo  pudo llegar a acontecer lo acontecido? ¿Qué contenido efectivo y alcance real tiene la calificación de partido de alto riesgo? ¿Quién, sabiendo lo ocurrido, permitió que la gente se acercara al campo de fútbol e hizo tan desproporcionado despliegue policial sin informar previamente a la ciudadanía de las verdaderas razones? El vocablo sabotaje entraña algo muy serio, pero que muy serio. Y ha sido empleado con soltura impropia no sólo por el presidente del Rayo. Ahora deberá ser la policía científica (un oxímoron o una radical  contradicción conceptual) la que intente desentrañar (o enmarañar) el asunto.


Instituciones fallidas. Lo acontecido el domingo en Vallecas demuestra que las instituciones, tal y como están concebidas en la actualidad, defraudan sus objetivos y funciones. Mucho despliegue de medios humanos, semovientes y "lecheras" y ocurre la antesala de lo peor. Una masa agolpada en los muros del campo de fútbol que desconoce la esencia de lo que pasa mientras los responsables del orden guardan silencio y cuando se deciden a hablar –la última vez, pasadas las 10 de la noche- dicen que ¡el partido se va a terminar celebrando con normalidad!

Hasta la fecha nadie ha dimitido. El remedo de vendedora de Saldos Arias sigue manteniendo a su delegado de seguridad en Vallecas. Las sesudas comisiones antiviolencia cobrando sus dietas de asistencia -y sus pases de favor a los eventos- y sin tomar medidas preventivas. Ahora se crearán en la LFP subcomisiones de alumbrado y circuitos cerrados de televisión para su instalación en todos y cada uno de los campos. Como pasa siempre en el  post factum.

Era Vallecas y los sesudos miembros de los comités desconocen la realidad de Vallecas como desconocen la realidad de España. Sabemos más de la crisis, de defensa de la competencia, de bancos malos, de presupuestos financieros y de Deuda que de necesidades y cuitas de la ciudadanía y problemas autóctonos. Las instituciones en su premeditado laberinto. Sus miembros defendiendo sus retribuciones y gabelas y aferrados al viejo apogma de la función hace al órgano. La única institución que manda algo en el país es la televisiva, que lleva la estulticia del espectáculo del fútbol-casino a bares y telespectadores de pago. Las gratuitas han devenido carroña rosa.


El papel de la prensa. Desde hace tiempo la prensa ha traicionado su verdadero papel. No hay más que escuchar a De la Morena en el papel de Pinochet en sus programas. A De la Morena, a Gallego, a los de la Inter, la Cope, Punto Radio, Radio Marca, Onda Madrid o todas las demás. Sólo buscan el morbo o la pela. Los derroteros del As de Relaño (un tebeo para madridistas) escandalizarían, sin ir más lejos, a los propios Rienzi y Sarmiento Birba. Desprecian la objetiva información en pro de la venta de bazofia empaquetada de blanco. La crónica del “sabotaje” recuerda al periódico sernsacionalista El Caso de la época más profunda del franquismo. Era Vallecas y no la Casa (del) Real en el paseo de la castellana. Para parar el golpe había que sugerir la criminalización de la hinchada de la franja roja. Puede que haya sido un sector violento, pero es más que probable que se trate de otras hipótesis de más calado; no cabe despreciarlas. El juicio mediático ya estaba cocinado y servido previamente. Es lo que vende. Quienes, como el usufructuario de esta Tribuna Alta Preferencia, hayan estado estoicamente a oscuras y a pie durante horas habrán sabido calibrar hasta qué extremo fabulan los grandes plumillas y voceros.
Narcotizados hasta ahora por el caso del independentismo catalán, el caso Bolinaga, el caso Bretón, la tristeza de Ronaldo etc., etc., etc., acaso el "caso sabotaje" de vallecas pueda servir de nueva cortina de humo para distraer la atención de los verdaderos gravísimos problemas existentes. Nadie nos ha informado de cómo llevaron el apagón las autoridaes en el palco si es que llegaron a acceder por la puerta de protocolo sin ser avisados previamente. 

La Real Casa. Afortunadamente el partido pudo llegar a celebrarse al día siguiente tal y como demandaban las televisiones de pago y sus interpuestos. Ya no hubo madridistas cantando el cara al sol en las gradas ad hoc. Hubo muchos menos aficionados vallecanos que los que habría habido el domingo (condiciones laborales extremas obligan). Comandos de periodistas micrófono en mano tomaban el pulso del sentimiento de los aficionados. El Real vistió de azul. Repartió dureza a mansalva con la aquiescencia de quien, en su posición de juez, la permitió el año anterior: los jueces son así, serviles con las casas reales y los poderosos. La prensa en su papel, silenciando cual tumba mora los vicios privados de la Real Casa (las entradas asesinas de Essien y Alonso que fueron indulgentemente consideradas por el juez de cámara y los plumillas, pues eso no vende ni satisface a las altas instituciones) pero magnificando el rasguño del leñador Pepe que se lanzó intimidatoriamente a la caza de la pierna de Lass. Cuestiones de estatutaria inimputabilidad penal e incluso civil y futbolera. El Madrid es real y el rayo vallecano. Del Madrid abajo ninguno. Essien debió ser expulsado por segunda amarilla un minuto antes del gol de Benzema. Todos han guardado silencio sobre el comportamiento deshonesto de Borbalán en ese extremo pues eso no vende ni da esplendor a la real casa. Con 0-1, el más duro de los miembros de la roja hizo no un placaje de rugby sino una llave de lucha grecorromana siendo el último defensa. Debió ser roja incuestionable, pero, por aquello de la alarma real (o social), se quedó en amarillita. Ni uno sólo de los reportajes que ha tenido la oportunidad de ver el viejo Dacio Gil ha mostrado las imágenes del acoso y derribo perpetrado por Alonso. Luego vino un penalty sugerido por el linier que había cobrado doble dieta y señalado por el juez venal. Esos son los intangibles con los que siempre cuenta de la real casa: de 15 a 20 puntos gratis por temporada. Juegos florentinos. La real casa es muy superior en todo al rayo, no  necesita ese trato deferente, pero cuenta con los intangibles por si acaso, eso tranquiliza mucho. Es como la justicia: todos iguales ante la ley pero unos más que otros, como en esa Guatemala a la que el ministro Gallardón quiere colonizar en su lamentable y corrupto sistema judicial: mandará a doctrinarios iluministas a que se paseen por Antigua, se acerquen al lago Atitlan y se asombren con Tikal por imperativos de colaboración judicial modernizadora. Las castas jurídicas, la aristocracia fiscal y judicial (y hasta la de la seguridad social y del tribunal constitucional) gustan de hacer viajes de turismo bajo veste de ayuda al desarrollo judicial. Pagan los españoles. Se moderniza el acervo particular de los viajantes.

 
Verdaderamente la noche oscura de Vallecas es una cabal metáfora de cuanto nos acontece: justificada crispación social; mundo extremadamente vigilado; instituciones fallidas; privilegios reales y madridistas; hipótesis y sospechas frente al silencio oficial; jueces reiteradamente corruptos con dietas dobles. El pueblo en su ignorancia natural e inducida. Ni una sola dimisión. Aludes y tormentas de mentiras institucionales. Visiones de campanario. Necesidad de verdaderos alpinistas de los de antes: ellos sí sabían el valor de la renuncia. 

jueves, 6 de septiembre de 2012

RECUPERAR LA CREDIBILIDAD DE LAS INSTITUCIONES


El estío es una época propicia para el picoteo. Un poquito de aquí, otro de allá, ahora que si esto, más tarde que si lo otro. Cualquier bibliófilo que se precie habrá de terminar reconociendo que en el verano picotea de varios libros a la vez. O, por mejor decir, busca en diferentes fuentes de información sin concentrarse en extraer lo mejor de una sola lectura. Por lo general ese picoteo suele degenerar en superficialidad lectora aunque hay honrosísimas excepciones. Esa es la reconfortante coyuntura en la que se ha encontrado el viejo Dacio Gil en estos dos últimos días mientras intentaba ordenar sus ideas para plasmar negro sobre blanco el evento de días pasados que pegó un considerable vuelco a las convicciones del usufructuario de esta Tribuna Alta Preferencia.

Igual que de jovenzuelo admiraba a los jóvenes deportistas de éxito, en la actualidad el viejo Dacio Gil tiene sus maestros de culto. Son mentes lúcidas, longevas y de radical actualidad. Y por esos tres grandiosos atributos que distinguen sus ídolos intelectuales, Gil va viendo la luz en el eterno túnel en el que nos encontramos. La crisis es un elefantiásico Estado de obras hacia ninguna parte. Bueno, sí, hacia el enriquecimiento de los más ricos y la pauperización del resto de los ciudadanos.   Acababa de completar la lectura definitiva del demoledor último libro de Alejandro Nieto y recomenzado el reciente de Zygmunt Bauman cuando en el diario EL PAIS del día 4 de septiembre se insertaban sendos artículos de otros de los sabios de obligada consulta del viejo Dacio Gil: Ignacio Sotelo y Agustín García Calvo. El madrileño reflexionaba sobre lo que se juega Europa en las próximas elecciones norteamericanas. El zamorano sobre el Poder que carece de poder alguno. Comienza Sotelo el artículo Europa ante las elecciones en EEUU destacando la mayor conciencia política  de los europeos  (el 40% de los norteamericanos ni siquiera se registra para poder votar) y de ahí el interés de los europeos por quién salga elegido para  mandar en Washington  y afirma que “la crisis del euro nos ha hecho todavía más dependientes  (de la hegemonía  norteamericana, indiscutida desde la II Guerra Mundial) de lo que allí ocurra.” A lo largo del artículo Sotelo va desgranando el porqué  de sus preferencias  por Obama,  pues desconfía de la compleja personalidad de Romney, pero el  más grande aldabonazo lo da justamente al final del artículo cuando concluye: “En muchas de las grandes empresas norteamericanas siguen tentados en continuar la batalla contra el euro, el competidor más serio que les ha salido. Su caída llevaría a Europa a una situación de depresión y anomia de tales dimensiones que el capital americano podría comparla a precio de saldo.”  Sotelo es un sabio que muy pocas veces suele equivocar sus diagnósticos. Habrá que estar atentos a que el futuro de Europa se juegue nuevamente en Norteamérica.

Si alguien ha seguido con cierto interés el devenir de esta Tribuna Alta Preferencia tendrá seguro que Agustín García Calvo es igualmente un santo de culto imprescindible. García Calvo tiene una finísima producción para iniciados. Su ironía iconoclasta atina la mayoría de las veces. Con una  elegancia elitista que le es muy propia, el zamorano es un clarividente especialista en levantar el velo de las cosas y las instituciones. El artículo de opinión Lo que el Poder no puede es una obra maestra (como todas las suyas) a disposición de las mentes inquietas. A través de un diálogo garcía- calvinista (no todo va a ser platónico) el autor entra en la esencia misma del Poder. Destaquemos varias perlas:
-          "El Poder, sea el que sea, ¿no es el que puede?
-          Sí, el Alcalde, el Administrador, el Banco, el Padre de Familia, o Dios o la propia voluntad de uno, eso es el Poder, el que puede, ¿no?
-          Y ¿qué es lo que puede?
-          ¿Cómo que qué?: pues eso: lo que pueda más o menos, 3 semanas, 5 siglos… (…)
-          Vuelvo a preguntarnos ¿qué es lo que el Poder puede?
-          Pues lo que puede, ya está: ni más ni menos. O sea, lo que está mandado. Porque ya sabéis: los que mandan son los que obedecen, y, cuanto más obedecen, más mandan.
-          Por  eso será que el poder no ha podido inventar un truco con más poder de engaño que el del régimen democrático.
-          O sea, el pueblo dominado por el pueblo. –Como si el pueblo pudiera ser otra cosa que lo que sufre el pueblo.
-          Y ¿no será que viene  usted aquí, para librarnos del Poder, a engañarnos con ilusiones y esperanzas?  –No puedo, ese oficio está ya ocupado: es de lo que los políticos, financieros  o padres os informan cada día, a cada momento, para que os creáis más y más que no hay más que eso: que el Poder lo puede todo. (…)
-          Y entonces, ¿cuántas cosas hay que el Poder no pueda? ¿Muchas? –Pues esas, esas: como las que el Poder puede nunca son todas, estas son (¿cómo decírtelo?) casi todas, hermanita.
-          ¡Ay, verano de 2011, si volvieras a reír como tú sabías!  Porque, lo que es los que nos esperan…"

Genial –como siempre- el diálogo garcíacalvinista. Preñado de esencias.

Después de su reciente y rutilante presencia en el juvenil Rototom Sunsplash, Zygmunt Bauman ha demostrado ser una mente moderna, además de lúcida y longeva. Las reflexiones recogidas en la prensa de su breve estadía en Benicasim hicieron que el viejo Dacio Gil retomase con más convicción si cabe la lectura del último de sus libros, Esto no es un diario, en el que el humanista de origen polaco reflexiona sobre la cotidianidad más cruda. En uno de los primeros capítulos, el titulado Cervantes, padre de las humanidades, que recoge su discurso para la recepción del premio Príncipe de Asturias de la comunicación,   Bauman mantiene que la única certeza de esta vida es la certeza de la incertidumbre, Mantiene que en la derrota Don Quijote, tal como enseñara Cervantes, demostró  que “la única cosa que nos queda ante esa ineludible derrota que es la vida es intentar comprender (…) hacer pedazos  el velo, comprender la vida.” En un capítulo anterior, el epigrafiado como Del derecho a enriquecerse aún más, afirma: "una vez más, la operación de “rescate de la economía del país” se traduce en un permiso para que los ricos acrecienten su riqueza. Y, en cuanto a los pobres, ¿a quién le importan? (…) Los grandes usuarios de dinero que pueden permitírselo toman prestado efectivo para almacenarlo y, si lo ponen de nuevo en la circulación es con la idea de readquirir sus propias acciones o de financiar nuevas fusiones y adquisiciones (hostiles en su mayoría) (…) Son prudentes y no se precipitan construyendo nuevas fábricas o contratando más mano de obra (…) lo más probable es que tengan intención de usar ese dinero barato (y lo usen) para obtener tecnología sustitutiva de mano de obra y para recortar empleos (…) Todas las medidas emprendidas en nombre del “rescate de las economías” se convierten, como tocadas por una varita mágica, en medidas que sirven para enriquecer a los ricos y empobrecer a los pobres.”

En un capítulo más adelante, el titulado Del “no digan que no se lo advertimos”,  reflexiona el autor  respecto a la tendencia de los inversores (muchos de los quebrados  y rescatados con dinero público) a comprar acciones de empresas de las economías emergentes con el dinero ahorrado gracias a su reticencia a invertir en el propio país que les subvenciona, siguiendo la estrategia parasitaria, en busca desesperada de nuevos organismos huéspedes  tras haber matado a los anteriores: han descubierto una nueva tierra virgen (la “crísis del tequila” en mexico 1994; la crisis asiática de 1997; la catástrofe rusa de 1998; la debacle brasileña de 1999; el colapso argentino de 2002; las recientes resacas de Grecia, Irlanda, Letonia… van marcando las tendencias). Todo ello ante “la inoperancia de unos órganos concebidos con el propósito de poner frenos al capitalismo antes de que este seque , agote y eche a perder los pastos de los que se alimenta y lo sustentan (…) ¿cuántas tierras vírgenes habrá que conducir forzadamente a la catástrofe para que rompamos de una vez con esta rutina? ¿o acaso el capitalismo (y los estados y gobiernos que atienden sus necesidades) entraña la imposibilidad misma de aprender?” 

Buaman como siempre certero en el análisis. Con otras reflexiones, viene a decir lo mismo que Sotelo y García Calvo. Pero parecemos no querer comprender…
Sotelo, García Calvo y Bauman sirven de inexcusable introducción para entender las amenazas que se ciernen sobre España con la masiva retirada de depósitos bancarios y la pomposa creación del “banco de excepción” (el Banco Malo) que según el representante del gobierno, no le costará un solo euro ni a los ciudadanos ni a los funcionarios que un día sí y otro también se les detraen de su nómina esa especie de “contribuciones o anticipos (para la) Tesorería no reintegrables” o reintegrables vaya usted a saber cuándo y cómo.   Alejandro Nieto  tiene perfectamente documentados este tipo de procesos y lo ha vuelto a destacar en su última obra publicada: Mendizábal. Apogeo y crisis del progresismo civil. En puridad es una nueva entrega de su monumental teoría del desgobierno sistémico. Explicitados ya con enorme éxito el desgobierno burocrático y el judicial, restaba sólo el legislativo. Ha merecido la pena la espera y ni siquiera cabe estar pesarosos porque  el desarrollo de ese desgobierno de la  institución parlamentaria se  circunscriba a la etapa 1836 y 1837, pues a buen entendedor… bastan las densas y prolijas 1164 páginas del libro de referencia. Por él pasan, documentados, los negocios de la Casa Real y sus testaferros; las tediosas sesiones parlamentarias;  las confiscaciones indiscriminadas  por parte de la Hacienda Pública, los generales y espadones, que eran, a no dudar, los Iniestas, Messis y Ronaldos de aquella época: sus tristezas personales se solucionaban con guerras que traían fajines y pensiones para ellos a la par que el empobrecimiento general de las poblaciones; el papel de “sujeto pasivo confiscatorio” desempeñado tradicionalmente por  funcionarios, agricultores y paisanos; el rol desempeñado por los banqueros “de la cuerda” nacionales y extranjeros; el papel siempre vacilante de las instancias jurídicas, la bolsa y el empréstito nacional y así, una tras otra, todas las instituciones. Casi las mismas a las que ahora Jiménez de Parga (Secondat en su Brevete: Las Instituciones. El Mundo 4-9-2012) llama en la actualidad a preservar por todos ante un descrédito generalizado que ha afectado ya de manera irreversible a la esencia misma de la democracia española.

Alejandro Nieto advierte desde buen principio que el régimen constitucional que se quiso establecer terminó siendo una Monarquía sometida. Sometida en diferente grado a la tutela militar, a la de sus banqueros de cámara, a “policías  y conspiradores”, a  bullangas, a poderes fácticos bloqueadores, a camarillas, a censores, a ”la agencia de negocios que dirigía Fernando Muñoz”, a propietarios-legisladores, a jornaleros y pegujaleros, a eclesiásticos terratenientes etc., etc., etc. Prácticamente –salvando las distancias- una metáfora de la situación actual española, dónde sólo se mantienen en pie los Lobbies, con un sistema también sometido por todos los costados. Nieto afirma que en un contexto de una guerra carlista tan sui generis, “al final había que echar mano de los expolios sistemáticos y los saqueos."

Por su parte, al referirse a la contratación y los suministros, afirma que imperaban el agio y la corrupción pues “si se respetaban las garantías y los plazos establecidos en la contratación administrativa, los soldados terminaban en el frente desnudos y descalzos. Y si no se respetan ¿de qué valen entonces las leyes y los reglamentos? " Y afirma en ese contexto: “sabido es que el sistema político y legal está montado de una forma tal que, a través de las  holguras reglamentarias, se pueden hacer grandes negocios sin infringir las leyes”. Deja sentado que Mendizábal fue personalmente honrado y hasta que perdió buena parte de su fortuna aunque reputa como verdadera la acusación de “haber tolerado que sus amigos se enriquecieran a costa de la guerra y del hambre" (como ahora la crisis) "y la desnudez de los soldados" (como ahora la de  los funcionarios). Como extraordinario jurista que es, Nieto hace una pulcra distinción procesal entre requisas y saqueos aunque coincidan ambas  en el fin último. Y deja pasmado al lector cuando recalca que “la realidad era mucho más triste que lo que lucía en los partes oficiales”. La verdad es que la historia se repite inexorablemente. Nieto lo deja claro cuando reconoce que en su libro (como, por otra parte, puede apreciarse  en todos y cada uno de sus textos) lo que le interesa no son los textos sino la realidad: “Cuando los militares, forzados por las circunstancias, creían conveniente comportarse de una manera contraria a la constitución  y a las leyes, lo hacían sin vacilar sabiendo que de hecho eran impunes puesto que ninguna autoridad civil tenía coraje para reprocharles y mucho menos para hacerles frente o para exigirles responsabilidad personal (…) y en el supuesto de que tuvieran escrúpulos o sus abusos superasen los niveles habituales de ilegalidad, acostumbraban a buscarse  una constitucional mediante  el estado de sitio o de guerra que excepcionaba la aplicación de las garantías fundamentales.”

Es imposible destripar un libro de 1164 páginas, pero algo habrá que destacar -siquiera mínimo-  sobre la Deuda ante un estado incapaz de cumplir sus compromisos y con un mercado de empréstitos cerrado totalmente: “se trataba, en definitiva, de la historia de un deudor arruinado que no estaba en condiciones de cumplir con las obligaciones ya contraídas, que no podía pagar los interese que iban venciendo, y que para disminuir su importe no vacilaba en enajenar patrimonio nacional adquirido de un  golpe con la desamortización.” Así las cosas, el libro Mendizábal: apogeo y crisis del progresismo civil. Historia política de las cortes constituyentes de 1836-1837 enseña que la historia tiende a repetirse machaconamente.
Alejandro Nieto lo define perfectamente en el penúltimo párrafo de su libro:
El Gobierno, las Cortes, el Poder Judicial, y en definitiva todas las instituciones y prácticas públicas desembocaron en el caciquismo, que ha sido el único régimen constitucional que ha funcionado con eficacia en España.”

Como habrá apreciado el inquieto lector, estas cuatro  jóvenes lumbreras coinciden en su diagnóstico histórico. Entre los cuatro suman la friolera de 331 años pero se siguen mostrando con empuje juvenil en su forma de analizar todo lo que nos acontece.

    Tendemos a despreciar la voz de la experiencia y así nos luce el pelo. 
El usufructuario de esta Tribuna Alta Preferencia volvía a la realidad recordando a aquel joven abogado del estado que si, en vez de haberse preocupado tanto por que le colaran a su hijo en la guardería de la agencia estatal para engrosar así sus retribuciones en especie, sin reparar en que podía estar pisando la plaza al retoño de alguna familia más necesitada, se hubiera preocupado más por desentrañar las denuncias que, sobre graves y diversas ilegalidades, le llegaban pormenorizadas tanto por correo electrónico como en soporte papel, tal vez muchos de los sobresaltos que vive en la actualidad la agencia que le cobija podrían haberse detenido. Acudió el leguleyo estatal a la vía más fácil, a la de la elusión de la realidad mediante el lenguaje burocrático y optando  por el modo de ir  tirando balones fuera. Un prototipo más  de la inacabable  desejemplaridad pública que se ha ido enseñoreando de nuestras instituciones. 
Si, por poner otro ejemplo, el Interventor de Hacienda,  ya fuera socio relevante del Real Madrid, del Alcorcón o del Swansea galés, se hubiera preocupado más por escudriñar los intersticios presupuestarios de la institución en  a la que supuestamente debía controlar internamente, acaso los desfalcos no habrían llegado a producirse o se habrían podido detener y subsanar a tiempo. Luego pasa lo que siempre pasa en las organizaciones tóxicas,  que se negocia y renegocia a cencerros tapados y a toda prisa, en desesperada operación de cirugía estética burocrática. Tierra quemada y removida, como si no hubiera pasado nada…cuando ha pasado mucho. Todos los concernidos por acción u omisión terminan  encomendándose al santoral entero, sin distinguir entre titulares y suplentes. No todo, pues, se produce por tristes confabulaciones astrales. Alguna (por no decir una concatenación de muchas) intervención negligente contribuyó a abonar aquellos lodos. Es más fácil mirar para otro lado, taparse con gracejo la nariz y adherirse a las gabelas y a los repartos de gratificaciones…y rezar para que lo que hay no estalle en su presencia. Sucumbir a los destellos suasorios de las camarillas de las organizaciones. La tumba de Bartolo. Esa ha sido la cultura burocrática que nos ha conducido a este Default a la española. Cultura burocrática que ha contaminado las labores de los empleados públicos superiores…y así una cascada de defecciones de la ética pública, de la moral laica. De aquellos polvos indefectiblemente han venido todos estos lodos y los que aún están por venir. Ahora pagarán los platos rotos los de siempre. A aquellos que sucumbieron al embeleso y al halago institucional (de la camarilla), el paternalismo que se termina imponiendo en todas las dictaduras ( la dictablanda, también en las capitalistas y financieras gestoras de la crisis), les volverá a abrir la vía de la productividad selectiva y a otra cosa mariposa. La vida misma.

Ese  es el orden natural de nuestras cosas. Ahora vienen ya las rebajas y los rescates.  Un banco malo del que se espera que trabaje dentro de la excelencia en la gestión y con métodos de buen gobierno. O sea un banco malo que sea muy bueno. Con los Lobbies internacionales ladrando en derredor. Pidiendo, tras las exequias de las pagas extraordinarias, los moscosos y con el IVA rampante, que desaparezcan los sábados feriados, el cafelito, las tapas, los puentes, la siesta, el jamoncito, las vacaciones de verano en la playa, los toros, la tortilla de patata y todo lo genuinamente hispano. Nueva tierra virgen, tipo Mallorca  repleta de súbditos alemanes gastándose los cuartos en biers,  frankfurters y hamburgers de las suyas, mientras los de la tierra lamen la herida de su paro y se preparan para lo peor. España de nuevo paraíso del turista y del inversor extranjero. Parecemos haber retrocedido a 1836.

Jimenez de Parga y Benigno Pendás, así como los banqueros, piden que, entre todos, recuperemos la credibilidad de las instituciones. Pero, ¿de qué  credibilidad hablan? ¿De qué instituciones? Antes habrá que ponerse de acuerdo si han existido verdaderamente instituciones decentes que merezcan ser recuperadas.

Echemos antes una ojeada por la historia y escuchemos con atención lo que intentan decirnos sobre todo eso  las mentes más lúcidas y longevas. 

jueves, 23 de agosto de 2012

NO DEJARÁN A NADIE COLGADO.

Está el panorama para no creer a nadie. Encima, los que hablan son los correturnos. A quienes les han obligado a quedarse de guardia para marear la perdíz. Los más mediocres en un universo de mediocres. Un buen barómetro para medir la presión en la que se encuentra el país entero. La verdad es que dan la imagen de “derechona”, de “jóvenes generaciones” que se resisten sin conseguirlo a entrar en la mediana edad y quieren seguir aparentando los ventitantos. Deberían tomar ejemplo de la imagen más distinguida de todo el gobierno. Una imagen con la que se puede estar o no de acuerdo, pero existe unanidad de que es elegante, casi perfecta. Además de unos modales precisos, transmite el señorío de la ropa a medida, tipo Burgos, aunque pueda estar implicado en la construcción de las bombas de racimo. Cualquiera, con ciertos matices, puede llegar a ser presidente del Real Madrid o del C.F. Barcelona, pero para ser presidente del Real Club de la Puerta de Hierro hay que tener pedigree con carta de naturaleza genealógica, a esas distinguidas responsabilidades no accede cualquier parvenu. Los modales –y el porte siempre cuidado- de Don Pedro Morenés y Álvarez de Eulate son verdaderamente exquisitos, envidiables. Denota un enorme capital simbólico. Un señorío que ,lejos de agredir, subyuga, del tipo de José María de Areilza o de don Miguel Boyer Salvador. No hay más que observar con detenimiento el corte de sus camisas, la conjunción armónica perfecta de ambos cuellos, el anatómico y el de la hechura de su camisa. La perfección en lino, en hilo, en popelín o en algodón suizo. Cada gesto, cada ademán, cada cuello de camisa con ballenas, cada corte de traje, la caida de los pantalones, cada par de gemelos, cada uno de sus zapatos muestran lo que es la distinción. Con esos atributos, nada podría tener de extraño que llegase a ser el próximo outsider a Presidente del Gobierno, aunque cabe suponer que para él la política sea sólo una puerta giratoria. Tiene una incomparable mejor planta que Dominique Marie Galouzeau de Villepin, que ya es decir, aunque a éste le arrebató la presidencia de la república  francesa un señor culibajo acostumbrado a los tacones, las zancadillas y las campañas específicas de imagen. Aunque en las democracias mediáticas tal vez el capital simbólico, el lenguaje corporal deba ser más plano, del tipo gallego de don Mariano Rajoy –que, por otra parte, tiene “culo” , porte y pelo de poco deportista- o del tipo sílfide del señor Rodriguez Zapatero -de culo descolgado-, con objeto de no despertar al monstruo de la envidia social que resta votos. Los rojos no usaban sombrero... ni camisas de Burgos...


Lo cierto es que la imagen de don Pedro Morenés cautiva por su clase. Su porte es genuinamente aristocrático, lo que justificaría que haya descuidado su cirriculum funcionarial. Del curriculum conocido de don Pedro, en efecto, no puede extraerse que haya demostrado “culo” para aprobar unas oposiciones aunque conozca sobradamente los meandros de la seguridad de España, tanto exterior como interior o de defensa nacional. Por lo demás, en la perfección que transmite su cuidada imagen, el tener culo sería un demérito estético importante. Transmite una imagen pura de bien vivido. Más impoluta que la de Gallardón, Conde o Isla, por más que la imagen de éstos sea cuidada. Pero hay una tremenda diferencia de grado.

No crea el hipotético lector, si es que lo hubiere, que este largo exordio resulta intempestivo. Viene a cuento porque los dos políticos de guardia que ha dejado el PP para este verano transmiten una imagen bien distinta que la de don Pedro Morenés. Arreglaos pero informales. Ambos son profesores en sus circunscripciones autonómicas respectivas con lo que ello se presta a fabulaciones y deducción de componendas. Ambos juristas y burócratas del partido. De las medias generaciones del PP. Se dice que el segmento femenino de la casta funcionarial del PP (la nobleza de Estado del partido turnante) no traga a estos dos profesores universitarios en servicios especiales, pero ellos tratan a su manera de cuidar la imagen que propagan. Uno trata de parecerse –pero a juicio del viejo Dacio Gil no le alcanza- al Bertín Osborne de hace treinta años, cuando arrasaba entre el mujerio. El otro ha tratado de perfilar una imagen más neutra de niño bien. Condicionantes impuestas por sus respectivos responsables de imagen. Ambos lucen camisas Ralph Lauren (las de don Pedro, sin embargo, deben ser del mejor camisero, dado su perfecta hechura y su armonioso encaje): Además, el valenciano siempre ha lucido gruesos áureos colgantes sobre su cuello. No puede dudarse que quienes aparecen ahora en esta Tribuna Alta Preferencia son don Carlos Floriano Corrales y don Esteban González Pons. Las recientes ruedas de prensa de ambos han sido de una mediocridad aplastante, cuidando el lenguaje al máximo con respecto al llamado Plan Prepara que parece ser un nuevo plan cosmético sin contenido alguno. O, antes al contrario, parece limitador y concebido para expulsar selectivamente a los perceptores actuales. Simple medida de imagen (subsistencia de la nada, o casi) como tantas otras de las que cada vez vamos conociendo más rostros desencajados de las víctimas del desastre económico y convivencial que nos toca vivir. Y lo más triste es que ha terciado en el debate otra correturnos profesional –con otro culo, eso sí, pero no funcionarial- cursi y afectada a más no poder, doña Trinidad Jiménez García Herrera. El trío de la Benzina de la subvención a los parados. Los tres son niños bien españoles de la política. Opositores al buen vivir, al no ir de culo por la vida. No quedarse con el culo al aire. Gastar pólvora del Rey. Clase media acomodada del franquismo. Puertas giratorias que giran con un impulso hacia delante.

Pues bien, a lo que iba, que el viejo Dacio Gil suele perderse en largos introitos. Don Esteban González Pons ha dicho hoy, a cuento del simulacro de mantenimiento del Plan Prepara (con la que se nos tiene preparada  a todos para este otoño) que su partido no va a desentenderse de los colgados. Así de claro. Sin pelos en la lengua. Ante las cámaras de la televisión del gobierno, fichada de la ruinosa telemadrid de Esperanza Aguirre. Varias veces se ha referido don Esteban a los colgados en el corte de la rueda de prensa que ha tenido a bien emitir la 1 de TVE. Promete que ninguno permanecerá colgado. Y lo ha repetido: ninguno quedará colgado. Estos político son expertos en la neolingua enmascaradora pero el mensaje es claro, por más que luego puedan venir a matizarlo a requerimiento de instancias superiores del Gobierno, pues es obvio que Floriano y Pons actúan como subalternos del Gobierno, son la cuadrilla de ocasión, con la estricta y reducida misión de poner el toro en suerte. Mañana previsiblemente la vicepresidenta (los ambiciosos tacones que portan un culo opositor), doña Fátima (el hábito que esconde el culo, que tampoco ha opositado nunca al funcionariado) o el señor de Guindos (un culo tenístico, funcionarial y broker financiero) anunciarán a bombo y platillo las nuevas medidas cosméticas, el I+D+I de la política contra los ciudadanos.

Colgados. Esa es la palabra clave de todo el asunto. A Pons o bien le ha traicionado reiteradamente el subconsciente, o bien no ha encontrado la línea argumental adecuada para vender la bacalada. Saben todos ellos que habrá –que hay ya- muchos colgados por esta crisis de la que el Gobierno es agente activo. Si se rastrea en la definición, un colgado es en primer lugar una persona que, al ver frustradas sus expectativas vitales, se quita la vida colgándose, ahorcándose. Un colgado es también el que se queda sin recursos, absorto en su indefinición vital o su deshecho cívico. Y, en fin, colgado es también el estupefacto, el que ha quedado atrapado entre las sustancias dopantes. Que elija el curioso lector entre las acepciones cultas según sus recursos y creencias. El viejo Dacio Gil entiende que colgado es el que, sin expectativas ni vitales ni laborales ni económicas, suspende su cuerpo en un intento desesperado de bajarse en marcha de un tren que no le convence en absoluto, que parece transportarle inexorablemente al campo de exterminio.

En esto son piadosos y buenos chicos estos clanes del gobierno: no van a dejar eternamente suspendidos los cuerpos sin vida. Procederán a retirarlos para que el resto de las víctimas no sufra con la imagen de la desesperanza. El Bertín Osborne del PP ha afirmado- o le han hecho afirmar como subalterno- que nadie permanecerá colgado. No es que haya dicho que van a intentar disuadir a los suicidas, no, eso no. Dice que no les van a dejar colgados hasta que sus carnes se descomponga, que no les introducirán subrepticiamente en el crematorio como en la Alemania nazi. Acaso les den a esos colgados -mientras sean pocos y no resulte oneroso al banco malo- piadosa cristiana sepultura. Como debe de ser en gente con convicciones firmes como ellos.

El viejo Dacio Gil no quiere explayarse más sobre este tema aunque lo ha analizado para sí detenidamente con razonamientos multicriterio. Cree que aún resta para la solución final. Espera, eso es claro, no ser uno de los colgados que serán retirados por los servicios forenses y funerarios o por las SS (la Seguridad Social). Tampoco aspira a ser incluído en la eventual solución final.

Floriano y Pons, aquellas jóvenes promesas, se han quedado en simple cuadrilla, les ha faltado vergüenza torera. Don Pedro Morenés lo habría dicho de otra forma, acorde con su elegancia natural. Él si que es un primer espada que con su estética encandila a la afición. En el ejército no hay colgados. Se omite su existencia.

A  poetas, colgados, canallas y quijotes se refiere Sabina en más de cien mentiras. Victor Manuel, en la letra de la puerta de Alcalá, alude a trevestis perdidos, guardias pendencieros, pelos colorados, rokeros, insurgentes modernos, complacientes, poetas y colgados. La vida misma y los ciudadanos frente al Poder. Suspendidos. Colgados. 

viernes, 17 de agosto de 2012

CONVENCIÓN DE CULIPARLANTES

Jamás pensó el viejo Dacio Gil que el tema del "clan Soraya" y los abogados del estado metidos a getores públicos y recaudadores privados pudiera dar para tanto. O es que la sociedad civil y la democracia (a no confundir con el chiringuito electoral preparado por don Mario Conde) han tocado fondo o es que la ciudadanía está tan desesperada que no quiere más oir sandeces a los políticos y a los representantes institucionales. Todo el mundo parace haber dicho ¡Basta ya de solemnes majaderías!


Viene toda esta entradilla a cuento porque hace unos días recibió el usufructuario terapéutico de esta Tribuna Alta Preferencia un mensaje de voz en su contestador telefónico. Era del ilustre miembro de los prejubilados truncos don Eutimio Cañizarreta que le llamaba a capítulo de manera urgente. Le hacía notar que la ATP (Asociación –Trobada- de Truncos Prejubilados) llamaba perentoriamente a consultas al viejo –y tenista veterano- Dacio Gil.

Cañizarreta es una autoridad mundial entre los “analistas de inteligencia”. Año tras año los dirigentes del Master sobre la materia de la Universidad Rey Juan Carlos le persiguen para que participe en sus cursos. Se diría que también pretenden hacerle doctor honoris causa de esa Universidad como a don Félix Sanz Roldán. También Cañizarreta mantiene a varias familias (y muchas más si hubieran contabilizado todas las relaciones estables mantenidas con mujeres 10 a lo largo de su azarosa vida). Cuenta con la amistad de Vladimir Putin y de Leon Panetta y conoce personalmente a Ettore Gotti Tedeschi, banquero del Vaticano. Tiene contactos al más alto nivel con el  M16 y con el ministerio de seguridad chino. Dice tener las claves del asesinato de  Gereth Williams y de la deserción de Yu Qiansheng. Ha confraternizado en noches locas con Francisco Paesa y mantiene una relación más que fraternal con Duane Dewey R. Clarridge, el ex agente de la CIA de 79 años que dirige desde la psicina de su chalet cerca de San Diego (California) una CIA privada. Cañizarreta, como Paesa y Clarridge, considera que los servicios de inteligencia están plagados de burócratas y abogados. Como el norteamericano, Cañizarreta ha vivido parte de su vida al filo de lo imposible, lo que le ha comportado un aura especial entre las mujeres más espectaculares del planeta provocando la envidia, no siempre sana, de la mayoría de burócratas, leguleyos y militares metidos a espías. El bueno de Eutimio se sabe al dedillo el mérito y la capacidad requeridos para acceder a los puestos funcionariales de delegados del CNI en el extranjero, asimilados a la legación diplomática. Tiene datos y detalles de la nueva secretaria de La Casa y ha mantenido relaciones con bellas espías que envidiarían la mayoría de los mortales. Junto a Dewey participa con frecuencia en congresos de la American International Security Corporation. Ni que decir tiene que el afamado historiador londinense del espionaje, John Keegan, recientemente fallecido, ha tenido siempre a Cañizarreta como fiable garganta profunda de los meandros de la inteligencia civil y militar.

La llamada de Cañizarreta inquietó en grado sumo al viejo Dacio Gil, imaginando que querría hablarle de los múltiples escándalos (internos y externos) que asolan a la policía entre los que Interligare es sólo la punta del iceberg. El viejo Dacio Gil ya se ha detenido sobre esta materia en varios posts, incluso antes de que Eutimio Cañizarreta se incorporase con todos los honores a la ATP (asociación de truncos prejubilados). Quedó sorprendido, sin embargo, cuando le anunció que quería hablar de bottom. De inmediato creyó Gil que querría hablarle del escritor suizo Alain de Botton o de su reciente último libro Religión para ateos.  Por de Botton el veterousufructuario de esta Tribuna Alta Preferencia siente una especial admiración por su exitoso tránsito desde la reflexión del amor al de la divulgación de la ciencia, incomparablemente más cabal y atractivo que el emprendido por la factoría Punset. Pero no, Cañizarreta no se había siquiera planteado hablar del autor suizo. ¡Quería hablar de traseros! Y ahí creyó encontrar Gil la clave hermenéutica del mensaje cifrado: supuso que se referiría al número del 30 de julio de la revista Interviú (una revista predominantemente de culos y tetas) en cuya portada aparecen los olímpicos culos de Patricia Serrapio y Ana Torrijos y que en la páginas 18 (a la la 21, la inmediatamente anterior al reportaje sobre las dos atletas) se contiene un artículo titulado “El cajero del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, jubilado en 2010, desvió a las cuentas de un amigo pintor y de su hija 1.600.000 euros. El funcionario que (se) pagaba demasiado.” Pero supuso mal, aunque Cañizarreta y Gil habían intercambiado hace tiempo información sobre este caso y era dable que fuese el motivo de la llamada. El viejo Dacio Gil tiene criterio al respecto y tiene perfectamente contextualizado el caso Fernando Belinchón, por lo que no habrá más remedio que manifestarse en breve. Pero tampoco era éste el motivo de la citación, aunque en el momento procesal oportuno el viejo Dacio Gil deberá volver, por puro imperativo moral, sobre este escándalo institucional institucionalizado.

Nunca pudo imaginar que los cultos integrantes de la ATP, la mayoría funcionarios a los que se les han recortado los atributos, se plantearan siquiera hablar de culos a nivel informal, por más que todo en España vaya como el culo. Pero era claro que estaba siendo convocado por sus hermanos truncos para hablar formalmente de la repercusión de su último post. En un intento de eludir los rigores estivales, había sido convocado en el banco a las 8,30. Y allí que se presentó a comparecer el viejo Dacio Gil con sus papeles bajo el brazo.

A toro pasado se puede afirmar que la crisis de extinción de la clase media funcionarial y no funcionarial ha socavado las bases científicas de los prejubilados truncos del banco pues todos aparecieron provistos de fina artillería y su proverbial y potente aparataje dialéctico. Era relator, por supuesto, Cañizarreta que hizo una sintética introducción conectada con aquellas memorables e interminables sesiones pasadas sobre capital erótico y déficit sexual masculino. Una vez puesto el tema en lidia comenzaron los fuegos cruzados de reflexiones varias. Florencio Atarazana, inspector de aduanas, comenzó saludando el contenido del post pero haciendo notar que se había omitido mencionar a otras jerarcas del trasero sublime. Que había olvidado Gil  -sostenía Atarazana- mentar el mejor culo en acción, de movimientos siempre armónicos, el de la modelo colombiana Lorena Orozco. En esa línea contundente, el comerciante filatélico Arturo Cañete apuntó a la casi caribeña Eva Mendes y a la colombiana Sofía Vergara.  Félix Tendero, estanquero con cava propia, objetó que el mejor trasero deportivo es el de Bar Rafaeli aparecida recientemente haciendo pareja con Rafael Nadal, otro culo cotizado, aunque para Tendero la imagen más cautivadora de Rafaeli es en la que aparecía con su cuerpo cubierto de lodos a las orillas del mar muerto. El catedrático de estética José Argote mencionó como ineludible la culminación ascendente de las bellas piernas de Nieves Álvarez como icono esencial en la materia a lo que Cañete adicionó a Eugenia Silva. Modesto Monge, titular de un concesionario automovilístico, quiso destacar la imagen juvenil, casi adolescente de Natalia Vodinova y de Edie Campbell.Tras una erudita discusión, el notario Carlos Castroviejo introdujo el tema de los cánones estéticos que adornan a todas y cada una de las jóvenes modelos de la marca Intimissimi en lo que de inmediato fue replicado por Ernesto Bonanova que apuntaló la afirmación de que la figura cimera era, sin discusión, la modelo de Valentino Natalia Vodinova. Jesus Arroyo, estilista de interiores, recomendó no cegarse con los iconos juveniles y patrocinó se valorase la belleza madura de Inés de la Fressange. Manolo Soria, que es bailarín del Ballet Nacional,  quiso destacar el valor coadyuvante de la lencería que realza tanto culos como bustos. Habló del papel de la lencería de lujo como la que diseña Velérie Delafosse para la firma Eres que ha optado, en época de pesimismo, por los tonos alegres que pongan en apuros el tradicional negro que tanto realza a la mujer,  proclamando que la ropa íntima debe de resistir un examen próximo y minucioso y ser distinguida desde lejos. Soria defendió la obsolescencia de los tangas y el auge de los coulottes y los  comfortisse bra  sin costuras, cierres ni aros; las transparencias; los encajes y las braguitas vintage de talle alto. Apunta la proliferación de corsés y fajas. En este punto Abdón Cantero, guardia civil de tráfico, quiso destacar las fajas de la firma Slim & Lift Aire con bandas triangulares especiales para reducir la tripa y una banda en forma de V en la parte trasera para subir ligeramente los glúteos, o las de la marca Janira Secrets, de silueta perfecta con efecto tanga, vientre plano y efecto silueta anti cartucheras. Lejos, eso sí, de las fajas champions  Spanx. Enzo Curto, veterano profesor de tenis, replicó que a esos coadyuventes glúteos no se les puede llamar en puridad lencería sino mercería barata y que, de siempre, las fajas han sido tenídas como armaduras contra el sexo y el erotismo. Mariano Villalba, registrador de la propiedad, intervino en una cuestión de orden para defender el papel de la alta corsetería que hoy en la neolingua se denominaría "lencería moldeadora" con gran cantidad de productos como bragas-faja, shapers,  girdlies (fajas con liguero), bodyshapers, fajas-falda, enterizas, fajas-pantalón corto, fajas-pantalón largo, camiseta, corpiño  y demás fajas que  levantan los glúteos y la moral de sus portadoras de cierta edad haciendo visible lo devenido  invisible. Villalba, que se tiene por un Casanova toco-mani-culeador (expresión empleada en las noches desveladas en los jardines de las caballerizas de la UIMP allá por los albores de los años 80 del siglo pasado) sostiene que no son un obstáculo para los juegos eróticos y la relación galante, aunque  a los prejubilados truncos, que perdimos su técnica práctica hace tiempo, sólo nos cabía creerle a pies juntillas. En esos temas, los truncos ya sólo practicamos el deporte virtual de la contemplación o la imaginación, ni furtivos e ingenuos spanks ni cachetitos rijosos nos atrevemos a repartir en un trasero de campeonato. Crecido por esa aseveración, el subteniente Ramírez abrumó a la consurrencia con sus datos de 2010: 216 millones de prendas de corsetería vendidas; 52,2 millones de euros gastados (frente a los 100 de las francesas); 141 millones de bragas vendidas (en ciclos cuatrimestrales); el 92 % de las mujeres usa alguna vez lencería moldeadora; 6 de cada 10 usan esa lencería con iniciales fines eróticos y un 20% usa liguero y corsé de forma regular. Arreciaron las protestas sobre la fiabilidad de los datos pero no se presentó ninguna impugnación formal, sólo el doctor Vázquez apuntó tímidamente que 30 minutos de patinaje refuerzan los glúteos y los mantienen musculosos y juveniles con mayor efectividad que subir escaleras. Uno de los más jóvenes, Matías Santerbás, de 63 años, preguntó si alguien sabía si aún seguían existiendo los "maravillosos" (sic) sujetadores Belcor, Intima Cherry o Warner's que tan bien aprendió a desabrochar en su juventud. No hubo respuesta audible para el secretario que levantaba el acta. 


Felipe Asturias, administrador superior del Estado, propuso analizar los contenidos exclusivos de los calendarios de la marca Pirelli y la sensibilidad de sus sucesivos iconos anuales, con los traseros de Rinko Kikuchi o de Melgosia Bella en el de 2012, o el de Naomi Campbell en el de 1995. Todas, desde las míticas Sophia Loren o Yamila Díaz hasta el cénit que vendrá con el anunciado para 2013 con Adriana Lima embarazada o Kyleigh Kuhn, Liya Kebede, Petra Nemcova en la nueva visión (vestida) del fotógrafo Steve McCurry.
Desde el otro extremo del banco, Eliodoro Aceitón, cajero de Bankia, apuntó el tema de la mano que mece el culete en la sala Billionaire de Marbella, es decir: la mano de Flavio Briatore posándose sobre el espectacular trasero de la no menos  espectacular Elisabetta Gregoraci. Y, en fin, para aportar persepectiva -aunque se salía del tema a tratar-, Amilcar Barca, sobrecargo de Iberia, planteó dos casos que ponen en aprietos muchas cosas, entre otras la lencería y los interiores. Por el lado masculino, el caso del hombre del enorme paquete sospechoso detenido en el aeropuerto de San Francisco obligado a mostrar sus enormes atributos del calibre 43: Jonah Falcon. Por el lado femenino, las medidas explosivas y fuera de control sostenible de la modelo Jordan Carver.

Pero el verdadero debate lo suscitó el catedrático de Semiología en la Facultad de Comunicación de la universidad de Teruel, Humberto Réplika, que planteó los usos y giros del lenguaje referidos al culo. Casi nuca neutros y asexuados pero, sorprendentemente, en su mayoría con connotaciones negativas, impropias de unas credenciales anatómicas tan maravillosas, apetecibles, cautivadoras y ensoñadoras. Réplika hizo una prolija enumeración de expresiones  diversas cuyos detalles, definiciones y traducciones  omite ahora reproducir el viejo Dacio Gil  para no hacer más fatigosa su lectura. Como puede apreciarse, no aparece la expresión "tener culo para aprobar oposiciones" que empleaba el periodista Palomo en ABC:

Perder el culo. Caraculo. Poner el culo en posición. Apretar el culo. Ponerse hasta el culo. Tener culito de bebé. Quedar con el culo al aire. Ir de culo. Culear. Pegarse el culetazo. Partirse el culo por algo. Estar con el culo en la pared. Encularse. Culero. Tonto del culo. Culiparlante. Patada en el culo. Culo de mal asiento. Estar como el culo. Cristal de culo de vaso. Culin de vino. Hacer un culo pollo. Pasar del culo. Estar hasta el culo de alguien. Pensar con el culo. Ir de culo y contra el viento. Lamer el culo. Tener el culo cuadrao. Quedar a culo pajarero. Tener el culo pelao.¡Mueve el culo!. Estar en el culo del mundo. Culo veo culo quiero. O la expresión coloquial acalorada “…Y que no me entere yo que ese culito pasa hambre”.

Con la erudición del hermano semiólogo prejubilado trunco quedaron todos los cofrades boquiabiertos. Nunca antes el Umberto Eco hispano había osado tratar -al menos en la Logia- estos temas mundanos. Ante el aluvión de expresiones populares, el tecnólogo y experto en I+D+I, Abdon Colilla, nos previno a todos de que está más próximo de lo que pensamos el advenimiento del culete instrumental asexuado. Notició el artilugio inventado por Nabuhiro Takahashi llamado SHIRI (culo en japonés) que detecta –y parece provocar- diferentes emociones a los tactos humanos. Según parece, se pone y, a su vez, puede llegar a poner. Una especie de robot-culo que, al parecer, intenta reproducir los movimientos acompasados de los glúteos de la colombiana Lorena Orozco aunque es extremadamente improbable que lo consiga con el éxito que acompaña siempre a ésta, y que termina colocando al espectador en la fase más avanzada e incontrolable del cachetito espontáneo. Takahashi mantiene que con sus nalgas artificiales ha procurado ajustarse al lenguaje no verbal de las humanas y los humanos (“Quise utilizar el culo para reflejar emociones como el miedo, la alegría o la relajación”- dice Colilla que dijo el inventor. "El miedo es una emoción muy humana -muy viva- por lo que se expresa con fuerza tras un azote"). Si es cierto que las nalgas del robot responden a los cachetitos con temblores, a las caricias con un bamboleo lento señal de relajación y con placer a un manoseo cariñoso y galante, el robot es desde ya un enemigo de envergadura para Lorena Orozco y las demás portadoras y portadores de culos aristocráticos. Aunque lo malo no será sólo eso, sino -lo que es peor- que el sexo y la atracción sexual se deslicen por los ya proverbiales derroteros eróticos individualistas y solitarios de los  japoneses. Fue preguntado Colilla por Andrés Larra, acomodador en del Teatro Español, por el efecto que el invento podría tener en el imperio nipón de los sinsexo y en el papel desempeñado por las geishas y su tradicional kirei (guapa, limpia y pura). El ponente no quiso -o no supo- responder. Señaló, eso sí, que él no era luddita y que no propondría quemar los Shiri inventados por Takahashi. Agregó que las niñas japonesas cada vez tratan de parecerse más a las muñecas occidentales, que ya no aspiran al kirei sino al  kawai. Querrían ser más "monas" que guapas, realzando el culo.
A punto de levantar la sesión, el tímido trobero Ovidio Nasón, de la fábrica nacional de moneda y tiembre, levantó su apocada voz y dijo: "Está muy bien eso del avance científico en estos temas de mayor o menor intimidad. No me he atrevido a intervenir antes, cuando se trataban los temas de la lencería y la corsetería, pero mucho cuidado con los avances científicos que pueden terminar por desconfigurarnos como seres humanos. Del fetichismo erótico podemos pasar, sin darnos cuenta, a la clasificación registral policial. ¿Habeis tenido noticia de la lencería Gorgeous Garters? ¿No ha llegado a vuestros oidos el invento de los británicos Edward y Lucinda  Hale? Puede ser el caballo de Troya para el control, la extorsión y el chantaje. Imaginaos por un momento que el amante regala a su amada un fenomenal fetiche de lencería negra, de seda o de encaje, y es entregado como presente erótico ("vamos a probar este juguetito que le he comprado a mi bomboncito para engalanar su panderito"). Imaginaos que la mujer (o la amante, o la querida, o la secretaria, o la cuidadora del dependiente) se lanza a serle infiel y, cuando en pleno tiki-taka se le sube el ritmo cardiaco, se le eleva la adrenalina, le invade la oxitocina y es presa de un alto grado de humedad producto del climax y la excitación, automáticamente, por medio del microchip incorporado,  llega un mensaje al telefóno móvil del obsequiso amante informándole de que la dama le está siendo infiel en esos precisos momentos y sólo Dios sabe qué medidas de represalia puede tomar el caballero (o la policía o los extorsionadores). Eso en el más limpio de los supuestos en el que la mujer se haya preparado o se encuentre en el umbral del paraíso (o lo haya consumado hace un instante, dependiendo de sus habilidades conjugadas con las de su partenaire) para el goce. Lo malo es que la adrenalina, la humedad y el ritmo cardiaco también suben  cuando se produce un robo, una discusión -laboral o no- o un accidente de coche: en esos casos también es avisado el amante de la infidelidad no consumada (al menos en ese preciso momento de angustia y miedo). En esos casos (y tal vez tampoco en los otros, pues no debe ser noticia bomba agradable descubrir on line la infidelidad) el avance científico-tecnológico presenta su peor cara. En resumidas cuentas -continuaba Ovidio a modo de conclusión : cuidado con la nueva lencería inteligente que puede estar aproximándonos al espionaje afectivo sin detective interpuesto metido en el armario o debajo de la cama junto al orinal." La convención guardó un estupefacto silencio. El reloj del Ayuntamiento daba  las 1.30 a.m. 
El científico Abdón Colilla no quiso adentrarse en esas tierras movedizas (que no culos movedizos, que a lo mejor no le hubiera importado del todo) de los aspectos filosóficos de los culos y la lencería coadyuvante robotizados en el ocaso (aparente) de la civilización occidental. Tampoco se definió si en estos momentos de crisis institucional  generalizada sería aconsejable que una agencia pública como el CSIC viniese a propiciar la creación de un Centro Mixto -y multidisciplinar- sobre culos sintientes y provocadores y lencería microfísica. De seguro, sus pensamientos invocaban secretamente a Mandelbrot mientras peroraba postreramente sobre el invento japonés... 

Eran cerca de las 2 de la madrugada cuando los prejubilados truncos decidimos por unanimidad levantar la sesión y convocar otra para más adelante con la rúbrica  recortes de las pensiones  y  postración definitiva del lumpenfuncionariado mediante nuevas minas-anti-pagas-extraordinarias.

De recogida hacia su casa, impactado por el nivel de erudición de los culiparlantes, el viejo Dacio Gil seguía dándole vueltas a las puertas giratorias y la nobleza de estado y su razón instrumental. Encontraba pocas razones para estar esperanzado con lo público. Trataba de encular todas esas nalgas con el asfixiante mundo vigilado que nos abruma cada vez con más precisión. Trataba de imaginar cuántos culos podrán caber, verbigracia, en la mandanga esa de la sociedad civil  y democracia patrocinada por Mario Conde. Y cuántos de ellos estarían ya secretamente vigilados. 

Alarmado por sus súbitos pensamientos, trató de detener el giro de su mente al modo más genuinamente budista. No quería ni pensar en el futuro que aguarda a los trabajadores en el seno de las empresas (públicas y privadas) en su mundo íntimo: un mundo extremadamente vigilado y penitenciario  en el que el empresario no se verá obligado a respetar nada, ni siquiera la información contenida en el disco duro del ordenador del empleado. Los derechos a tomar por culo. Síntoma inequívoco de un acoso ya generalizado. Banalidad del mal en acción. Culos robotizados. Truncos prejubilados que nada quieren ya con las instituciones que antes reputaron sólidas y solidarias. Refugiados parecen estar en el academicismo -y en la fantasia erudita- sobre traseros y a esos o similares temas parecen querer dedicarse con ahinco en lo sucesivo.

Sin duda, algo les viene decepcionando de un tiempo a esta parte. Parecen apretarles los zapatos y sangrarles los callos pisoteados una y otra vez con falta de decencia. Les queda lo de siempre…lo tangible... aunque de escaso alcance ya en su edad tardía. Truncos también en el goce (apenas visual) de esas partes anatómicas… naturales, pues recelan de inventos para solitarios como el de Nabuhiro Takahashi y, mucho más, del de los esposos Hale. No creen en esa sociedad de consumo prometeica. A ese aparatejo con apariencia de pandero (ni la sombra de la respingona protuberancia animada de la Kardashian o la Orozco) y a las damas que eventualmente puedan lucir sospechosas prendas de  lencería o corsetería eróticas si acaso sólo cabrá susurrarles muy, pero que muy bajito, aquello que se solía uno  atrever a cantar cuando se jugaba al bingo familiar casero en torno a la mesa camilla: Cinco, Cinco...