Espanto. Ver al personaje en televisión produce verdadero espanto. Un vocablo tan preciso y tan en desuso cuadra perfectamente con la impresión que el individuo y su imagen causan. En persona y por televisión. Algún día los ciudadanos se darán cuenta y le deberían pasar factura. A él y a sus asesores y gabinete. A su camarilla. Por coherencia ética quienes intentamos observar rigurosamente los valores superiores de la convivencia impartidos oficialmente deberíamos tener por principio decir la verdad. Intentar separarnos de la masa para tomar distancia y perspectiva, comprobando el esperpento y calificarlo. Después de todas esas escrupulosas acciones, propalarlo a los cuatro vientos sin miedo.
Realmente es que ha superado con creces el modelo más perverso. Si tuviera dignidad dimitiría o pondría a la totalidad de la sociedad –a la sociedad toda, no a sus lobbies preponderantes- las cartas sobre la mesa. Las cartas auténticas, no las marcadas de tahur clandestino. Nunca dirá la verdad porque no le interesa. Posiblemente porque se ha socializado desde muy joven en la mentira y en el secretismo. Tal vez sufra algún complejo inconfesable. Pero la realidad es que empieza a dejar las mismas desgraciadas consecuencias que el Othar famoso.
Suele decirse que en las perversiones la copia supera al original, y en el presente caso es un axioma:
- La denominada derecha cree en las privatizaciones. A nuestro hombre simplemente le gustan los ricos.
- Esa muestra de “coacción paternalista” –nosotros sabemos lo que es mejor para ti- es algo que a mucha gente le resulta desagradable en el triunfalismo de nuestro hombre.
- Transmite una impresión de profunda convicción, pero nadie sabe muy bien en qué. No es tanto sincero como Sincero (en el idioma inglés se aprecia muy claramente esta distinción).
- Para mucha gente y especialmente para los hombres y mujeres de más de cincuenta años no ofrece nada por lo que merezca la pena votar.
- Aunque nuestro hombre y su camarilla suenan falsos incluso a sus votantes más fieles, reflejan algo muy verdadero sobre el país en general.
- El es líder carente de autenticidad de un país carente de autenticidad.
- Sus decisiones son un “broma cruel”.
- Su política: un compromiso cuidadosamente elaborado entre la iniciativa económica privada y la compasión social. El resto, hueca demagogia.
Todo esto lo decía el historiador Tony Judt hace casi 10 años respecto del modelo británico sobre el que se encaramó, constituyendo su imagen pública, nuestro hombre para aspirar al Gobierno. Se encuentra recogido en el capítulo 13 (¡gato, gato!) de su libro Sobre el olvidado siglo XX. No sólo les es aplicable a rajatabla a nuestro hombre sino que, con creces, ha superado ya perversamente a su modelo de partida.
Todos estos recuerdos le han surgido a este viejo Dacio Gil hoy mirando por televisión la conferencia de prensa posterior al Consejo de Ministros. Esa rueda de prensa donde los actores y el público rigurosamente seleccionado y sentado estratégicamente según su estatus, vienen produciendo espanto por los signos que emiten. Náuseas incluso.
Acaso algún lector parta de vacaciones o tenga un jardín. ¡Cuidado! Puede que el gnomo se les aparezca en el jardín (“el gnomo en el jardín” titula Judt el capítulo 13 citado). Y, aparecido el gnomo, las irreversibles consecuencias son las de Othar: el jardín se muere.
Verdaderamente con esto de la globalización, todos somos, allá y aqui, igual de necios y se nos ha contagiado la estulticia. En esa coordenadas, la baronesa Jay tendrá también razón sobre nosotros: Estamos satisfechos con que nos vaya cada vez peor. Somos también un pueblo capaz de alegrarnos no de los males ajenos, sino de los propios.
Así nos va. Así dicen que nos gobiernan. Entre la negligencia criminal y la mala gestión.
En vacaciones ¡Cuidado con el gnomo!
viernes, 30 de julio de 2010
jueves, 29 de julio de 2010
MARRÓN Y MARRONEROS VARIOS. ¡OLÉ!
¡Ay Señor, la que armaron, la que liaron con la salía…!” Esta gente raya la zoofilia moral, o el bestialismo ético. Están literalmente desnortados o son malvados. Los políticos que han aprobado esa cosa de aspecto normativo que interdicta la tradición hispana son el paradigma de animal superior. Haciendo que protegen a los animales inferiores para que nada cambie y poder seguir viviendo al abrigo del frío que sufre el pueblo. Ozú hasta dónde se puede llegar para intentar mantener el voto. Pero nada hay de lo que nos debamos extrañar: es la política, la modulación de la angustia. Utilizando el nombre en vano de la democracia y el estado de derecho, terminarán prohibiendo las periquitas en las jaulas de las casas. Terminaran prohibiendo los acuarios domésticos. Terminarán prohibiendo el onanismo en el cuarto de baño. Terminarán prohibiendo el vermú dominical con la familia. Pero nunca suprimirán sus caducas instituciones parlamentarias ni las elecciones, ni la vida muelle de los políticos, ni los restaurantes, ni las grandes superficies que venden de todo además de carnes asépticamente empaquetadas. Consecuencias inmanentes de la cultura según Bauman. Otra vez el nefasto Nosotros la cultura.
Toda esta bullanga recuerda al siglo XVIII con sus embestidas contra la tradición y la sustitución de los dioses tradicionales por nuevos dioses. La ilustración mal entendida y manipulada de nuevo. La rigurosa separación entre gobernantes y gobernados a la que gusta aludir el sabio Ignacio Sotelo. Esta desdichada decisión hará correr ríos de tinta y será la realidad de nuevo manipulada por los políticos de aparente oposición para sus oscuros intereses. El viejo Dacio Gil -que ni es meapilas, ni jacobino ni simpatiza con el totalitarismo- está ya escaldado de estos asuntos del fumar, los toros, las multas, el terrorismo de Estado, la cleptocracia y la impunidad guatemalteca. Es decir: el estado de excepción del cuarto de baño y el domingo. ¡Ya está bien de toros de Osborne y contratoros de Osborne! ¡Ya está bien de narcotizantes como las celebraciones de “la Roja”! ¡Ya está bien de clasificar a los seres humanos por la práctica del fumar o no fumar! A la mierda con las arbitrariedades “culturales y felicitarias”. Que nos dejen de una vez seguir muriendo en paz. Da miedo el personal de animalario convertido en gestor eficaz y eficiente; igualico, igualico que el difunto CSIC. La institución que inocula la locura, el cáncer, la malaria, el estrés, el hambre, la sed a todo tipo de seres vivos bajo la mortaja del avance científico. Los animales en proceso de muerte que se "agencia" el Gobierno de España...
Quienes ahora prohiben las corridas de toros se reunen semanalmente en los mejores y más caros restaurantes con sus conmilitones para dar cuenta de solomillos, entrecots, estofados, filetes a la plancha entre otros muchos condumios para seguir intentando vender humo o encantar serpientes. Así de cínica es la vida pública. Acaso para aportar un granito de reflexión para que se les caiga la cara de vergüenza, pero ni siquiera para intentar cambiar su errada decisión–nada bueno debe de esperarse ya de los políticos actuales- sino para esperanzarse en que tengan algún que otro corte de digestión intelectual cuando les llegue a la mesa la comanda, el viejo Dacio Gil les pone el siguiente texto delante de sus ojos y su menguada mente, cual aceite de ricino, para que esos politiquillos de ocasión puedan leer –si no han olvidado leer y si no la conocían ya- la letra de la canción de aquel santo bebedor de corazón anarco que vestía un riguroso terno negro con camisa blanca y corbata también negra, de perfecto burócrata. Del autor de la memorabla “Stefanie”. Del incomparable Alfredo Zitarrosa. Para que recuerden antes de masticar, mientras se humedecen sus papilas gustativas, que el producto que humea ante su concurrida mesa también sufrió previamente Mobbing por parte del animal superior:
Temblando, con el frontal partido con el marrón, por el marronero, cae sobre sus costillas, pesada como un mundo, la res... Cae con estrépito, de bruces sobre el cemento... Balando al descuajarse su osamenta, ya sólo un pobre costillar enorme, ya sólo un pobre cuero y sangre, media tonelada de huesos astillados, hincados en toda esa vida temblorosa y atónita. . . Ahi se va alzando, como un pesado pingajo, atrapada por la pata por un gancho que le salta arriba, que la alza por un ojal abierto en el garrón de un cuchillazo en plena estupidez sentimental, en plena media tonelada de monstruoso dolor, incomprensible, absurdo, balando, plañidera y tonta, como un escarabajo que no piensa, mientras medita lentamente por qué duele tanto y por qué duele qué parte de quien que es ella misma, la res, abierta al descuartizamiento atroz por todas partes, que nunca habían dolido y que eran tantas partes, tan extensas. . . Y que pastando nunca había dolido... Haciendo leche, esperma, músculos, crin y cuero y cornamenta viva, que eran la vida misma manando hacia sus adentros, vibrando tiernamente como un sol cálido hacia sus adentros... Y nunca habían dolido... Ya está colgada... Las patas delanteras se enderezan, se endurecen y avanzan hacia adelante y hacia arriba, implorantes y fatalmente rígidas, rematadas en cortas pezuñas que hace un instante amasaban el barro del corral, el estiércol de otros cien balidos, Dinosaurios del siglo de las máquinas, nacidos para morir de un marronazo... Ahora ya es carne azul colgada en la heladera: "Uruguay for export"... Aquella res, que murió de un marronazo, cayó y tembló todo el frigorífico... Aquella otra res que recibió el marronazo en plena frente, de dos dedos de espesor, mientras entraba al tubo desconfiando porque allí no había pasto, alcanzó a comprender que había otra res delante, balando, que ya se la llevaba el gancho... Y cayó detrás, también, y el cemento tembló bajo esos huesos... Aquella otra res, que esquivó el marronazo y que cayó también, con un ojo reventado y una guampa partida, deshecha también cayó y tembló la tierra, tembló el marrón, tembló el marronero; la res, murió temblando de dolor y de miedo... De un marronazo en plena frente "for export" del Uruguay...
Sobran mayores reflexiones o argumentos. Desgraciadamente es la democracia del siglo XXI a la española. Bajo bandera. Bajo mortaja.
Toda esta bullanga recuerda al siglo XVIII con sus embestidas contra la tradición y la sustitución de los dioses tradicionales por nuevos dioses. La ilustración mal entendida y manipulada de nuevo. La rigurosa separación entre gobernantes y gobernados a la que gusta aludir el sabio Ignacio Sotelo. Esta desdichada decisión hará correr ríos de tinta y será la realidad de nuevo manipulada por los políticos de aparente oposición para sus oscuros intereses. El viejo Dacio Gil -que ni es meapilas, ni jacobino ni simpatiza con el totalitarismo- está ya escaldado de estos asuntos del fumar, los toros, las multas, el terrorismo de Estado, la cleptocracia y la impunidad guatemalteca. Es decir: el estado de excepción del cuarto de baño y el domingo. ¡Ya está bien de toros de Osborne y contratoros de Osborne! ¡Ya está bien de narcotizantes como las celebraciones de “la Roja”! ¡Ya está bien de clasificar a los seres humanos por la práctica del fumar o no fumar! A la mierda con las arbitrariedades “culturales y felicitarias”. Que nos dejen de una vez seguir muriendo en paz. Da miedo el personal de animalario convertido en gestor eficaz y eficiente; igualico, igualico que el difunto CSIC. La institución que inocula la locura, el cáncer, la malaria, el estrés, el hambre, la sed a todo tipo de seres vivos bajo la mortaja del avance científico. Los animales en proceso de muerte que se "agencia" el Gobierno de España...
Quienes ahora prohiben las corridas de toros se reunen semanalmente en los mejores y más caros restaurantes con sus conmilitones para dar cuenta de solomillos, entrecots, estofados, filetes a la plancha entre otros muchos condumios para seguir intentando vender humo o encantar serpientes. Así de cínica es la vida pública. Acaso para aportar un granito de reflexión para que se les caiga la cara de vergüenza, pero ni siquiera para intentar cambiar su errada decisión–nada bueno debe de esperarse ya de los políticos actuales- sino para esperanzarse en que tengan algún que otro corte de digestión intelectual cuando les llegue a la mesa la comanda, el viejo Dacio Gil les pone el siguiente texto delante de sus ojos y su menguada mente, cual aceite de ricino, para que esos politiquillos de ocasión puedan leer –si no han olvidado leer y si no la conocían ya- la letra de la canción de aquel santo bebedor de corazón anarco que vestía un riguroso terno negro con camisa blanca y corbata también negra, de perfecto burócrata. Del autor de la memorabla “Stefanie”. Del incomparable Alfredo Zitarrosa. Para que recuerden antes de masticar, mientras se humedecen sus papilas gustativas, que el producto que humea ante su concurrida mesa también sufrió previamente Mobbing por parte del animal superior:
Temblando, con el frontal partido con el marrón, por el marronero, cae sobre sus costillas, pesada como un mundo, la res... Cae con estrépito, de bruces sobre el cemento... Balando al descuajarse su osamenta, ya sólo un pobre costillar enorme, ya sólo un pobre cuero y sangre, media tonelada de huesos astillados, hincados en toda esa vida temblorosa y atónita. . . Ahi se va alzando, como un pesado pingajo, atrapada por la pata por un gancho que le salta arriba, que la alza por un ojal abierto en el garrón de un cuchillazo en plena estupidez sentimental, en plena media tonelada de monstruoso dolor, incomprensible, absurdo, balando, plañidera y tonta, como un escarabajo que no piensa, mientras medita lentamente por qué duele tanto y por qué duele qué parte de quien que es ella misma, la res, abierta al descuartizamiento atroz por todas partes, que nunca habían dolido y que eran tantas partes, tan extensas. . . Y que pastando nunca había dolido... Haciendo leche, esperma, músculos, crin y cuero y cornamenta viva, que eran la vida misma manando hacia sus adentros, vibrando tiernamente como un sol cálido hacia sus adentros... Y nunca habían dolido... Ya está colgada... Las patas delanteras se enderezan, se endurecen y avanzan hacia adelante y hacia arriba, implorantes y fatalmente rígidas, rematadas en cortas pezuñas que hace un instante amasaban el barro del corral, el estiércol de otros cien balidos, Dinosaurios del siglo de las máquinas, nacidos para morir de un marronazo... Ahora ya es carne azul colgada en la heladera: "Uruguay for export"... Aquella res, que murió de un marronazo, cayó y tembló todo el frigorífico... Aquella otra res que recibió el marronazo en plena frente, de dos dedos de espesor, mientras entraba al tubo desconfiando porque allí no había pasto, alcanzó a comprender que había otra res delante, balando, que ya se la llevaba el gancho... Y cayó detrás, también, y el cemento tembló bajo esos huesos... Aquella otra res, que esquivó el marronazo y que cayó también, con un ojo reventado y una guampa partida, deshecha también cayó y tembló la tierra, tembló el marrón, tembló el marronero; la res, murió temblando de dolor y de miedo... De un marronazo en plena frente "for export" del Uruguay...
Sobran mayores reflexiones o argumentos. Desgraciadamente es la democracia del siglo XXI a la española. Bajo bandera. Bajo mortaja.
miércoles, 28 de julio de 2010
GRAMÁTICA PARDA
Hace algún post este viejo Dacio Gil anunció que hablaría de Honorio sobre el que ya se adelantaban reflexione en aquel post. Y se hará en el presente para destacar la importancia de la sabiduría no académica, del talento natural para enfocar la vida y adoptar soluciones justo donde los libros, los científicos, las academias y las universidades no tienen respuesta o la tienen tan ambigua que es como si no la tuvieran.
Irán apareciendo en esta Tribuna Alta Preferencia sabios populares, gente aparentemente corriente que atesora unos conocimientos humanos que para sí quisiesen muchos premios Nobel. Gente que ha dejado huella. Personas sin ninguna vanagloria, aureola ni aires de grandeza, pero que con su consejo o su sola presencia dejan una huella indeleble en quienes les conocen. Su semblanza se hará por orden de actuación y sin ninguna jerarquía entre ellos, pues todos y cada uno son “Doctores honoris causa” en Gramática Parda.
Ni que decir tiene que el estandarte que distingue a este ramillete de hombres y mujeres ilustres es el libro de Juan García Hortelano que lleva ese mismo título y es sumamente difícil de empezar a leer pero es una joya de ironía. Muy similar a “Escuela de Mandarines” de Miguel Espinosa, una historia de la universidad y sus más conspicuos representantes: los “enmucetados”, los catedráticos. Obra difícil de leer y avanzar por el denso contenido de sus ironías y mensajes intelectuales. García Hortelano y Espinosa no han tenido el reconocimiento que merecían pero su producción es de una altísima calidad literaria y satírica y son obras de dos personas que no vivieron del cuento institucional. Juristas ambos, funcionario uno, importador exportador el otro. Quien consigue traspasar el desconcierto de las primeras páginas comprobará en Hortelano y en Espinosa su espíritu crítico, su empleo del pensamiento y la razón recubiertos de sátira para que no duela tanto lo que dicen. Sabios, sabios, sabios y mil veces sabios. Sabios en un contexto de asfixiante banalidad. Dacio Gil promete dedicar un post exclusivamente a estos dos genios que posiblemente se acantonaron en actividades profesionales que no eran su auténtica vocación (¿acaso la universidad?). Hortelano incluso osó en su día oponerse al en aquel entonces todopoderoso Eduardo García de Enterría. Pero eso nos desvía. La promesa está cursada: volveremos, tratándolos como se merecen, sobre Juan García Hortelano y Miguel Espinosa. Intentaremos tratarlos como se merecen: unas primerísimas figuras.
Honorio. Honorio es un salmantino con un monumental pecado. Dios le dio un elegante porte, una maravillosa voz, un gran sentido del humor, una masculinidad ortodoxa que le ha hecho siempre irresistible para las mujeres. Siempre las ha encandilado con cuatro cucamonas y han sido ellas la que le han buscado siempre. Ninguna se le resistió. Todas pugnaban por él. Con esos atributos Honorio se dejó llevar y cultivó una cierta metodología que le abría todas las puertas (y otras cuestiones) femeninas. Ha sido, como no cabe dudar, la envidia (sana y no tan sana, que de todo hay en la viña del señor en materia de poner el ojo en una bella; hay hombres que pueden intentar aniquilar al contrincante) de todos los hombres. Honorio es esencialmente una persona generosa y buena que no ha jugado contracorriente: eran las mujeres las que se lo rifaban o se ponían a tiro sutilmente. Lo demás era coser y cantar (nunca mejor dicho, y contar chistes). Honorio nunca se jactó de sus conquistas (que eran notorias, esculturales y brillantísimas) y siempre lo consideró un don natural. Todo ello con un saber hacer, una magistral facilidad para imitar cualquier voz y transformarse en cualquier figura y la generosidad propia de un caballero, le condujeron a una vida de éxito que facilitaron las mujeres evidenciando que ninguna se resistía a unos encantos que siempre ha sabido cultivar. Sus consejos en materia de la esencia de la vida no tienen desperdicio y ya los conoce el asiduo seguidor de esta tribuna. Una facilidad natural para la vida siguiendo el hilo conductor de las mujeres, de todas las mujeres. Dacio Gil nunca escuchó de su boca una diatriba contra cualquier mujer. Antes al contrario, la consideraba lo mejor de la naturaleza…junto al hombre en los lugares más adecuados (o inadecuados). El alquimista encantador de mujeres. El Emperador del Gineceo.
Ramos. Dacio Gil conoció a Ramos (desgraciadamente este viejo Gil no recuerda con exactitud el nombre por lo que lo omitirá para no errar) en la burocracia de la democracia. Un Señor con todas las letras y atributos. Distinción, elegancia y prudencia distinguían a este hombre que ha dejado una huella indeleble es este viejo Gil. Cualquiera que le viera, tan equilibrado siempre, tan educado, sin tomarse jamás una licencia extravagante, lo consideraría un marqués o un ilustre catedrático de los de antes. Nunca ha participado Dacio Gil en una jubilación con más honesta satisfacción como en la del señor Ramos. Entendía que Jubilación viene de júbilo y que el homenajeado reunía todas las cualidades para un cálido y sentido homenaje. Indelebles están en la memoria de este Gil el cruce de juegos florales merecidos en aquel restaurante de la calle de la Cruz, casi frente al abuelo, hoy desgraciadamente desaparecido. Ramos era ordenanza en el Ministerio de Sanidad y era guardia civil en destinos civiles. Un auténtico Señor. La dignidad en persona. Un ejemplo a seguir. La santa aristocracia natural.
Nemesio. Conoció Dacio Gil a Nemesio en unas circunstancias algo rocambolescas. Había acudido el usuario de la Tribuna Alta Preferencia a Consuegra el primer año que se llevaba a cabo el Consuegra Medieval con tan mala suerte que la programación había acabado el día anterior. Estando a pocos kilómetros Malagón de Consuegra, el viejo Dacio Gil decidió acercarse a aquella localidad para ver a una compañera malagonera y su familia que deberían encontrase allí veraneando. Al viejo Dacio le debió traicionar el subconsciente por aquello del salir de Málaga y entrar en Malagón y pensó que Malagón sería pequeño. Si si pequeño, Malagón es grande, con lo que dificultaba enormemente la labor de localización sin saber ni calle, ni apellidos, ni otros datos identificativos. A lo que se suma que en Malagón se identifica a las personas sólo por los motes. Dacio Gil recordó someramente tres datos deshilvanados: residencia de tercera edad de monjas; edificio aledaño; casa de la hermana -creía- y los nombres de pila de la pareja. Localizó la residencia regentada por la congregación de hermanas y la casa contigua. Justo en la puerta había un señor con una bicicleta recostado contra la pared de la vivienda. Dacio Gil le hizo una serie de preguntas con los datos que disponía –que eran los que ya se han descrito- y el señor muy amablemente contestó una por una a todas las preguntas, parecía que más o menos se centraba con a qué personas se refería Gil, pero no aportaba respuestas contundentes. La más certera era que ese día –creo que Martes, o tal vez Lunes- se celebraba el mercadillo de la localidad y que allí podría tal vez encontrar a quienes buscaba. Labor infructuosa dado el tamaño de la localidad. Cuando ya se aprestaba a regresar hacia Madrid, tras casi dos horas de infructuosa búsqueda, Dacio Gil encontró a la pareja y el interlocutor de la bicicleta resultó ser el padre de la compañera que no había soltado prenda sobre datos relevantes: el gran Nemesio. Esa fue la primera lección: no descubrir toda la verdad a los desconocidos. Pero sólo fue la primera. Después han sucedido muchas lecciones sobre la vida, el ejército, el trato, las mentiras, engaños y requiebros en los negocios, los caballos y todo lo que no está en los libros. Nemesio es un tío grande con unas cualidades innatas para captar a la gente y maniobrar entre seres humanos. Es una lección permanente y una enciclopedia sobre cómo sortear las trampas de la vida. Sin un gramo de impostura. Dándolo todo con generosidad cuando te conoce y reconoce. Además de todo ello –que no es poco- Nemesio es un hombre valiente y generoso. Porque para ser generoso hay que ser valiente y para ser valiente hay que ser generoso. Ambas cualidades caracterizan a Nemesio. El viejo Dacio Gil considera a Nemesio un sabio de la vida: lo ha dado todo y recibe lo que le llega. Es un hombre grande y una mina de sabiduría. Dacio Gil aspiraría a ser como él, aunque Nemesio es irrepetible. Es un claro exponente de catedrático de escuela de comercio, como Miguel Delibes. Se diría, por su forma de proceder clarividente, que se sepa enteritos códigos de comercio en chino pequinés. Vale para el negocio que viene con los chinos y para cualquier negocio. Lo ha demostrado tratando con los estados mayores del ejército, con congregaciones de monjas, y con equipos de tratantes. Y como dice él: mucho de lo que no está en los libros se aprende en el proceso de tratar con los gitanos…
Flores. Flores llega a la vida del viejo Gil a los 12 años. Con su aspecto poco cultivado este manchego de Talavera ha demostrado con sus obras y su inteligencia natural que no todo esté en los libros. Flores es otro ejemplo humano. Con sacrificio y lealtad completa Flores –junto a Veva incansable trabajadora y de una viveza natural inconfundible- supo hacerse un hueco en esta vida por su clarividencia y sus dotes de mando. Aunque su apellido era Vicario, Flores no era nada vicario, era el Obispo principal, el jefe natural. Con su trabajo, su disposición, su amplitud de miras y su talento natural Flores no sólo salió adelante sino que sacó a su familia con una rectitud que produce sana envidia. Su lealtad con Don Carlos fue total y éste supo corresponderle en todo lo que pudo. Flores nunca se amilanó por nada –y tuvo razones para amilanarse- y siempre buscó la solución más incruenta. Joven hasta decir basta lo demostró casi hasta el final de su enfermedad. Sin una queja, sin una maldición, siempre riendo y contando anécdotas y recordando a don Carlos. Siempre orgulloso de su tribu y sobradas razones tenía para ello. Flores era un verdadero librepensador, de los sólidos no de los de pacotilla. Un General. Flores era un General. De caballería.
Mariano. Mariano era un alcarreño de Cifuentes. Un trabajador a carta cabal y un primor contando historias de la guerra civil, de la postguerra y de la vida. De presencia poco aparatosa su alma era inversamente proporcional a su cuerpo. Rezumaba bonhomía y proximidad una vez rompía el hielo del respeto por las categorías sociales. Mariano era honesto a carta cabal no sólo con los números sino también con el espíritu. Dacio Gil ha pasado grades momentos escuchando la vida de Mariano. La batalla del Ebro y sus vicisitudes incitaban al entonces joven Gil a acudir a los libros para complementar la enseñanza. La reclusión de potguerra en Lérida, los informes eclesiásticos buscados por los familiares para sacarlo de allí, la posterior vida en silencio. Mariano había vivido las incomprensibles consecuencias de una guerra civil. No transpiraba el menor resentimiento ni resquemor. Asumía en la vida lo que le llegaba pero no olvidaba. Un hombre bueno y un gran viticultor. El Heródoto de la guerra civil. Y el padre Mundina laico de huertos y jardines.
María y Pedro. María y Pedro hacían una tándem campeón. María era la cabeza pensante que no tenía aduana mental que cribase sus pensamientos: decía lo que pensaba. En un mundo de falsedad constante como el que nos rodea, el decir las cosas en corto y por derecho es toda una virtud, la autenticidad, pero granjea a veces sinsabores. Estos vallecanos siempre lo han entregado todo. María con su disposición irrestricta y Pedro con sus manualidades sin prisas. Ambos lo daban todo y no esperaban nada a cambio. La vida tal vez no les ha devuelto todo lo que han dado, que ha sido mucho y amorosamente dado. Dacio Gil les debe mucho a ambos. Tanto que no permite reducirse a palabras, se aprecia más y mejor observando a determinada persona. Por lo general, según se siembra en las personas así crece lo plantado. Pedro y María los primeros naturalistas. La verdad por encima de todo. Una pareja de sabios. Dolorosamente sabios en algún aspecto. La verdad entregada sin celofanes. Como más gusta...y escuece.
El viejo Dacio Gil acaso se encuentre en una nueva etapa vital. Su vida ha estado –y sigue entando- rodeada de libros pero tal vez sea el momento de seguir a Herman Hesse en aquello de no buscar más en las estrellas y los libros y empezar a escuchar –y poner al alcance de los demás- las enseñanzas que comunican la sangre y la vida. Por eso se seguirá esforzando en traer a esta Tribuna Alta Preferencia personajes ilustres de carne y hueso tal cual son o han sido, sin maquillajes y sin biografías inventadas o infladas. Sabios de carne hueso. Doctores “honoris causa” como Honorio, Ramos, Nemesio, Flores, Mariano, Pedro y María. Mucho más enriquecedores que toda esa cohorte de falsas moneas que aparece a diario en los medios de comunicación. Piedras preciosas de las que no se encuentran en las universidades ni en los ministerios de educación. Pura gramática de la fetén. Gramática parda.
Irán apareciendo en esta Tribuna Alta Preferencia sabios populares, gente aparentemente corriente que atesora unos conocimientos humanos que para sí quisiesen muchos premios Nobel. Gente que ha dejado huella. Personas sin ninguna vanagloria, aureola ni aires de grandeza, pero que con su consejo o su sola presencia dejan una huella indeleble en quienes les conocen. Su semblanza se hará por orden de actuación y sin ninguna jerarquía entre ellos, pues todos y cada uno son “Doctores honoris causa” en Gramática Parda.
Ni que decir tiene que el estandarte que distingue a este ramillete de hombres y mujeres ilustres es el libro de Juan García Hortelano que lleva ese mismo título y es sumamente difícil de empezar a leer pero es una joya de ironía. Muy similar a “Escuela de Mandarines” de Miguel Espinosa, una historia de la universidad y sus más conspicuos representantes: los “enmucetados”, los catedráticos. Obra difícil de leer y avanzar por el denso contenido de sus ironías y mensajes intelectuales. García Hortelano y Espinosa no han tenido el reconocimiento que merecían pero su producción es de una altísima calidad literaria y satírica y son obras de dos personas que no vivieron del cuento institucional. Juristas ambos, funcionario uno, importador exportador el otro. Quien consigue traspasar el desconcierto de las primeras páginas comprobará en Hortelano y en Espinosa su espíritu crítico, su empleo del pensamiento y la razón recubiertos de sátira para que no duela tanto lo que dicen. Sabios, sabios, sabios y mil veces sabios. Sabios en un contexto de asfixiante banalidad. Dacio Gil promete dedicar un post exclusivamente a estos dos genios que posiblemente se acantonaron en actividades profesionales que no eran su auténtica vocación (¿acaso la universidad?). Hortelano incluso osó en su día oponerse al en aquel entonces todopoderoso Eduardo García de Enterría. Pero eso nos desvía. La promesa está cursada: volveremos, tratándolos como se merecen, sobre Juan García Hortelano y Miguel Espinosa. Intentaremos tratarlos como se merecen: unas primerísimas figuras.
Honorio. Honorio es un salmantino con un monumental pecado. Dios le dio un elegante porte, una maravillosa voz, un gran sentido del humor, una masculinidad ortodoxa que le ha hecho siempre irresistible para las mujeres. Siempre las ha encandilado con cuatro cucamonas y han sido ellas la que le han buscado siempre. Ninguna se le resistió. Todas pugnaban por él. Con esos atributos Honorio se dejó llevar y cultivó una cierta metodología que le abría todas las puertas (y otras cuestiones) femeninas. Ha sido, como no cabe dudar, la envidia (sana y no tan sana, que de todo hay en la viña del señor en materia de poner el ojo en una bella; hay hombres que pueden intentar aniquilar al contrincante) de todos los hombres. Honorio es esencialmente una persona generosa y buena que no ha jugado contracorriente: eran las mujeres las que se lo rifaban o se ponían a tiro sutilmente. Lo demás era coser y cantar (nunca mejor dicho, y contar chistes). Honorio nunca se jactó de sus conquistas (que eran notorias, esculturales y brillantísimas) y siempre lo consideró un don natural. Todo ello con un saber hacer, una magistral facilidad para imitar cualquier voz y transformarse en cualquier figura y la generosidad propia de un caballero, le condujeron a una vida de éxito que facilitaron las mujeres evidenciando que ninguna se resistía a unos encantos que siempre ha sabido cultivar. Sus consejos en materia de la esencia de la vida no tienen desperdicio y ya los conoce el asiduo seguidor de esta tribuna. Una facilidad natural para la vida siguiendo el hilo conductor de las mujeres, de todas las mujeres. Dacio Gil nunca escuchó de su boca una diatriba contra cualquier mujer. Antes al contrario, la consideraba lo mejor de la naturaleza…junto al hombre en los lugares más adecuados (o inadecuados). El alquimista encantador de mujeres. El Emperador del Gineceo.
Ramos. Dacio Gil conoció a Ramos (desgraciadamente este viejo Gil no recuerda con exactitud el nombre por lo que lo omitirá para no errar) en la burocracia de la democracia. Un Señor con todas las letras y atributos. Distinción, elegancia y prudencia distinguían a este hombre que ha dejado una huella indeleble es este viejo Gil. Cualquiera que le viera, tan equilibrado siempre, tan educado, sin tomarse jamás una licencia extravagante, lo consideraría un marqués o un ilustre catedrático de los de antes. Nunca ha participado Dacio Gil en una jubilación con más honesta satisfacción como en la del señor Ramos. Entendía que Jubilación viene de júbilo y que el homenajeado reunía todas las cualidades para un cálido y sentido homenaje. Indelebles están en la memoria de este Gil el cruce de juegos florales merecidos en aquel restaurante de la calle de la Cruz, casi frente al abuelo, hoy desgraciadamente desaparecido. Ramos era ordenanza en el Ministerio de Sanidad y era guardia civil en destinos civiles. Un auténtico Señor. La dignidad en persona. Un ejemplo a seguir. La santa aristocracia natural.
Nemesio. Conoció Dacio Gil a Nemesio en unas circunstancias algo rocambolescas. Había acudido el usuario de la Tribuna Alta Preferencia a Consuegra el primer año que se llevaba a cabo el Consuegra Medieval con tan mala suerte que la programación había acabado el día anterior. Estando a pocos kilómetros Malagón de Consuegra, el viejo Dacio Gil decidió acercarse a aquella localidad para ver a una compañera malagonera y su familia que deberían encontrase allí veraneando. Al viejo Dacio le debió traicionar el subconsciente por aquello del salir de Málaga y entrar en Malagón y pensó que Malagón sería pequeño. Si si pequeño, Malagón es grande, con lo que dificultaba enormemente la labor de localización sin saber ni calle, ni apellidos, ni otros datos identificativos. A lo que se suma que en Malagón se identifica a las personas sólo por los motes. Dacio Gil recordó someramente tres datos deshilvanados: residencia de tercera edad de monjas; edificio aledaño; casa de la hermana -creía- y los nombres de pila de la pareja. Localizó la residencia regentada por la congregación de hermanas y la casa contigua. Justo en la puerta había un señor con una bicicleta recostado contra la pared de la vivienda. Dacio Gil le hizo una serie de preguntas con los datos que disponía –que eran los que ya se han descrito- y el señor muy amablemente contestó una por una a todas las preguntas, parecía que más o menos se centraba con a qué personas se refería Gil, pero no aportaba respuestas contundentes. La más certera era que ese día –creo que Martes, o tal vez Lunes- se celebraba el mercadillo de la localidad y que allí podría tal vez encontrar a quienes buscaba. Labor infructuosa dado el tamaño de la localidad. Cuando ya se aprestaba a regresar hacia Madrid, tras casi dos horas de infructuosa búsqueda, Dacio Gil encontró a la pareja y el interlocutor de la bicicleta resultó ser el padre de la compañera que no había soltado prenda sobre datos relevantes: el gran Nemesio. Esa fue la primera lección: no descubrir toda la verdad a los desconocidos. Pero sólo fue la primera. Después han sucedido muchas lecciones sobre la vida, el ejército, el trato, las mentiras, engaños y requiebros en los negocios, los caballos y todo lo que no está en los libros. Nemesio es un tío grande con unas cualidades innatas para captar a la gente y maniobrar entre seres humanos. Es una lección permanente y una enciclopedia sobre cómo sortear las trampas de la vida. Sin un gramo de impostura. Dándolo todo con generosidad cuando te conoce y reconoce. Además de todo ello –que no es poco- Nemesio es un hombre valiente y generoso. Porque para ser generoso hay que ser valiente y para ser valiente hay que ser generoso. Ambas cualidades caracterizan a Nemesio. El viejo Dacio Gil considera a Nemesio un sabio de la vida: lo ha dado todo y recibe lo que le llega. Es un hombre grande y una mina de sabiduría. Dacio Gil aspiraría a ser como él, aunque Nemesio es irrepetible. Es un claro exponente de catedrático de escuela de comercio, como Miguel Delibes. Se diría, por su forma de proceder clarividente, que se sepa enteritos códigos de comercio en chino pequinés. Vale para el negocio que viene con los chinos y para cualquier negocio. Lo ha demostrado tratando con los estados mayores del ejército, con congregaciones de monjas, y con equipos de tratantes. Y como dice él: mucho de lo que no está en los libros se aprende en el proceso de tratar con los gitanos…
Flores. Flores llega a la vida del viejo Gil a los 12 años. Con su aspecto poco cultivado este manchego de Talavera ha demostrado con sus obras y su inteligencia natural que no todo esté en los libros. Flores es otro ejemplo humano. Con sacrificio y lealtad completa Flores –junto a Veva incansable trabajadora y de una viveza natural inconfundible- supo hacerse un hueco en esta vida por su clarividencia y sus dotes de mando. Aunque su apellido era Vicario, Flores no era nada vicario, era el Obispo principal, el jefe natural. Con su trabajo, su disposición, su amplitud de miras y su talento natural Flores no sólo salió adelante sino que sacó a su familia con una rectitud que produce sana envidia. Su lealtad con Don Carlos fue total y éste supo corresponderle en todo lo que pudo. Flores nunca se amilanó por nada –y tuvo razones para amilanarse- y siempre buscó la solución más incruenta. Joven hasta decir basta lo demostró casi hasta el final de su enfermedad. Sin una queja, sin una maldición, siempre riendo y contando anécdotas y recordando a don Carlos. Siempre orgulloso de su tribu y sobradas razones tenía para ello. Flores era un verdadero librepensador, de los sólidos no de los de pacotilla. Un General. Flores era un General. De caballería.
Mariano. Mariano era un alcarreño de Cifuentes. Un trabajador a carta cabal y un primor contando historias de la guerra civil, de la postguerra y de la vida. De presencia poco aparatosa su alma era inversamente proporcional a su cuerpo. Rezumaba bonhomía y proximidad una vez rompía el hielo del respeto por las categorías sociales. Mariano era honesto a carta cabal no sólo con los números sino también con el espíritu. Dacio Gil ha pasado grades momentos escuchando la vida de Mariano. La batalla del Ebro y sus vicisitudes incitaban al entonces joven Gil a acudir a los libros para complementar la enseñanza. La reclusión de potguerra en Lérida, los informes eclesiásticos buscados por los familiares para sacarlo de allí, la posterior vida en silencio. Mariano había vivido las incomprensibles consecuencias de una guerra civil. No transpiraba el menor resentimiento ni resquemor. Asumía en la vida lo que le llegaba pero no olvidaba. Un hombre bueno y un gran viticultor. El Heródoto de la guerra civil. Y el padre Mundina laico de huertos y jardines.
María y Pedro. María y Pedro hacían una tándem campeón. María era la cabeza pensante que no tenía aduana mental que cribase sus pensamientos: decía lo que pensaba. En un mundo de falsedad constante como el que nos rodea, el decir las cosas en corto y por derecho es toda una virtud, la autenticidad, pero granjea a veces sinsabores. Estos vallecanos siempre lo han entregado todo. María con su disposición irrestricta y Pedro con sus manualidades sin prisas. Ambos lo daban todo y no esperaban nada a cambio. La vida tal vez no les ha devuelto todo lo que han dado, que ha sido mucho y amorosamente dado. Dacio Gil les debe mucho a ambos. Tanto que no permite reducirse a palabras, se aprecia más y mejor observando a determinada persona. Por lo general, según se siembra en las personas así crece lo plantado. Pedro y María los primeros naturalistas. La verdad por encima de todo. Una pareja de sabios. Dolorosamente sabios en algún aspecto. La verdad entregada sin celofanes. Como más gusta...y escuece.
El viejo Dacio Gil acaso se encuentre en una nueva etapa vital. Su vida ha estado –y sigue entando- rodeada de libros pero tal vez sea el momento de seguir a Herman Hesse en aquello de no buscar más en las estrellas y los libros y empezar a escuchar –y poner al alcance de los demás- las enseñanzas que comunican la sangre y la vida. Por eso se seguirá esforzando en traer a esta Tribuna Alta Preferencia personajes ilustres de carne y hueso tal cual son o han sido, sin maquillajes y sin biografías inventadas o infladas. Sabios de carne hueso. Doctores “honoris causa” como Honorio, Ramos, Nemesio, Flores, Mariano, Pedro y María. Mucho más enriquecedores que toda esa cohorte de falsas moneas que aparece a diario en los medios de comunicación. Piedras preciosas de las que no se encuentran en las universidades ni en los ministerios de educación. Pura gramática de la fetén. Gramática parda.
martes, 27 de julio de 2010
AMORES NO CONVENCIONALES EN LITERATURA Y COLEGIALES LEÍDOS Y FORMADOS
Encontrábase el viejo Dacio Gil hace una fecha tranquilamente sentado en el parque del Retiro, en la completamente tranquila, fresca y sombreada vaguada del jardín francés aledaño al campito de La Chopera, deleitándose con la prosa y la formulación de ideas de Elías Canetti, cuando se le acercó un viandante matutino junto a una imponente perra negra. Resultó ser Antonio de Cavanilles, antiguo compañero de colegio. Antonio era ya en la juvenil etapa de los estudios en los Dominicos muy inquieto y leído. Se caracterizaba por estar todo el día interviniendo en obras de teatro, festivales folk y actividades culturales. No cumplidos los 15 años ya contaba con su propia biblioteca de obras literarias, ¡su propia biblioteca comprada con su dinero y elegida por él! Dada su facilidad para los idiomas –lo que le homologaba al escritor que Dacio Gil leía esa mañana en el parque del Retiro- algunos le llamábamos Antoine, aunque otros le llamaban el poeta por la facilidad que hilvanaba ripios, sonetos y canciones e incluso algunos, en esa manía juvenil de los motes, llegaron a motejarle como el torero o Petronio, por su atildado porte aristocrático.
De Cavanilles siempre se caracterizó por la inquieta frescura, contenido y claridad de su pensamiento y de sus sueños de progreso. Atributos que no ha perdido ni un ápice con el paso de los años, como demostró en la conversación que se expondrá a continuación. Tras los saludos y remembranzas de rigor, de Cavanilles indagó de inmediato en la lectura de este Gil y al comprobar que se trataba de Canetti la conversación discurrió por los meandros de la biografía del escritor búlgaro-español-austriaco-suizo-inglés-alemán, su forzado nomadismo y su compleja y apartada vida. Salió a relucir, claro está, la relación con Iris Murdoch y los tintes de escándalo que se le han querido dar. Y ahí es donde surgió el cúmulo de conocimientos del compañero de colegio: articuló toda una teoría muy sugerente sobre “el amor y la atracción intelectual” no necesariamente sexual ni tampoco asexuada. De Cavanilles entiende que la decepción de Canetti con Murdoch que traducen sus propios escritos es fruto del distanciamiento intelectual, de la distancia crítica no por un repudio sexual o carencia de atracción. Mantuvo en aquella fresca mañana que analizar la relación con la óptica del sexo es errar indefectiblemente. "Ese tipo de relaciones –afirmó- se mueven en el plano de la atracción intelectual aunque haya otras atracciones". Dacio Gil lo miraba atónito aunque, como siempre, atrapado por el sugestivo análisis, cuando de Cavanilles apostilló: “Y si no, recuerda que la relación de Gabrielle Ménardeau con Julius Wittkop fue pura fusión intelectual”. "Si, si claro" –le respondió este Gil desconcertado ya que no había oído hablar de ambos. “Era una relación muy compleja basada en la libertad. Ambos buscaban y practicaban la libertad y la complicidad”. "Ya, ya" –apostilló este Dacio Gil intentando tapar sus deficiencias biográficas y literarias. “La historia de la literatura tiene exponentes similares a la relación de los Wittkop, ella lesbiana y él homosexual y separados en edad por 22 años. Además Gabrielle luego se enamoró también (amor total, su gran pasión, lo llamaba ella) de Christopher otro homosexual que frecuentaba los locales de prostitución en Bombay y apareció muerto acuchillado. Era tal su amor que le dedicó la obra el necrófilo. Según Gabrielle nunca mantuvo relación sexual alguna con él.” Este viejo Gil abrumado por los conocimientos del compañero de Cavanilles intentó parecer que sabía: “interesante mujer esta Gabrielle, esta Gabrielle…Men… Men...” – “Mènardeau –auxilió presto Petronio- aunque es más conocida como Gabrielle Wittkop. Los genios por lo general no son reconocidos por sus coetáneos y ni en Francia ni en Alemania se llegaron a entender sus libros, demasiado fuertes para la moral de la época. Sus novelas sacaban a la luz las contradicciones de la sociedad en un tono irónico y aparentemente morboso o macabro, pero también con ácido humor. Fíjate Dacio: una mujer que, declarándose lesbiana, proclamó su misoginia y llegó a decir que carecía de instinto femenino y escribía y vivía como un hombre. Nunca fue al colegio. Leía ocho horas diarias a partir de los cuatro años en la biblioteca de su padre que desde muy pequeña le dijo: Aquí no hay nada prohibido, los libros te ayudarán a pensar por ti misma, intenta no ser nunca una más en la masa. Alguna vez la preguntaron la razón por la que sus protagonistas tenían poco respeto a la vida y ella parece que respondió respeto es una palabra muy vaga. Si consideramos la historia de la humanidad con frialdad se verá que es una sucesión de asesinatos y muerte. Pero hay una gran hipocresía que niega que el Homo Sapiens sea malvado. ¡La literatura y las relaciones entre los literatos son reflejo de la sociedad, iluminan la caverna, Dacio! Sade, Voltaire,La Mettrie, Holbach, Condillac…” En ese instante la imponente perra de nombre Roda o Rolla, no recuerda bien este Gil, comenzó a ladrar impaciente tirando con fuerza de la correa y al cabo del amo. "Me marcho ya , me alegro mucho de verte Gil, de verte tan cambiado y tan apacible lector, tú que eras un abanto en el colegio" se excusó el colega de Cavanilles.
Cuando ya había avanzado unos metros tras despedirnos se volvió y dijo “¡los libros condujeron a Gabrielle a la vida que llevó, pero la salvaron de la desesperación, la soledad y el autismo!... Ah, por cierto ¿viniste a la Feria del Libro? El 30 de junio cumplió Slawomir Mrozec ochenta años y la editorial Acantilado ha editado un ejemplar gratuito homenajeándole e incluyendo el relato “el león”. Todavía en las librerías buenas lo regalan y si no lo consiguieses entra en acantilado.es y teclea Slawomir Mrozek. ¡Vaya tio! ¿Te acuerdas? En mi habitación la cama estaba allí, el armario allá y en medio la mesa. Hasta que me aburrió. Puse entonces la cama allá y el armario aquí" – dijo de Cavanilles impostando la voz. Ambos nos reímos compartiendo la complicidad. Y ya de lejos nuevamente apostilló "¡Cuidado con los libros, las mujeres y las revoluciones: Pueden hacer tanto bien como mal!". Ambos nos hicimos señales con la mano. Era una verdad culta, consecuente, como las que solía anotar y suele decir este leído inquieto y siempre utópico y juvenil compañero de colegio.
Como sucedió lo cuenta este Gil para no desfigurar nada: Habrá que estar atentos a Slawomir Mrozek que parece que vuelve con renovados y justos bríos y descender a contemplar el mundo relacional entre escritores -y demás artistas- como la de los Wittkop u otras. Reflejo de la vida. La vida vivida y no sólo contada en abstracto. Los cuentos de Mrozek son parábolas irónicas sobre el absurdo de las instituciones, lo engañoso de la ingeniería social y la necesidad constante del entrenamiento del pensamiento y la razón. Las novelas de la Wittkop parecen estrafalarias y morbosas, pero no lo son: hacen pensar con cierto humor sobre el sexo, la atracción, la sociedad y sus atributos buenos y malos. Sigan el consejo del compañero colegial: busquen el librito gratuito de Acantilado referido a Mrozek e indaguen tanto sobre él como sobre la vida y las obras de Gabrielle Wittkop. La vida ironizada.
De Cavanilles siempre se caracterizó por la inquieta frescura, contenido y claridad de su pensamiento y de sus sueños de progreso. Atributos que no ha perdido ni un ápice con el paso de los años, como demostró en la conversación que se expondrá a continuación. Tras los saludos y remembranzas de rigor, de Cavanilles indagó de inmediato en la lectura de este Gil y al comprobar que se trataba de Canetti la conversación discurrió por los meandros de la biografía del escritor búlgaro-español-austriaco-suizo-inglés-alemán, su forzado nomadismo y su compleja y apartada vida. Salió a relucir, claro está, la relación con Iris Murdoch y los tintes de escándalo que se le han querido dar. Y ahí es donde surgió el cúmulo de conocimientos del compañero de colegio: articuló toda una teoría muy sugerente sobre “el amor y la atracción intelectual” no necesariamente sexual ni tampoco asexuada. De Cavanilles entiende que la decepción de Canetti con Murdoch que traducen sus propios escritos es fruto del distanciamiento intelectual, de la distancia crítica no por un repudio sexual o carencia de atracción. Mantuvo en aquella fresca mañana que analizar la relación con la óptica del sexo es errar indefectiblemente. "Ese tipo de relaciones –afirmó- se mueven en el plano de la atracción intelectual aunque haya otras atracciones". Dacio Gil lo miraba atónito aunque, como siempre, atrapado por el sugestivo análisis, cuando de Cavanilles apostilló: “Y si no, recuerda que la relación de Gabrielle Ménardeau con Julius Wittkop fue pura fusión intelectual”. "Si, si claro" –le respondió este Gil desconcertado ya que no había oído hablar de ambos. “Era una relación muy compleja basada en la libertad. Ambos buscaban y practicaban la libertad y la complicidad”. "Ya, ya" –apostilló este Dacio Gil intentando tapar sus deficiencias biográficas y literarias. “La historia de la literatura tiene exponentes similares a la relación de los Wittkop, ella lesbiana y él homosexual y separados en edad por 22 años. Además Gabrielle luego se enamoró también (amor total, su gran pasión, lo llamaba ella) de Christopher otro homosexual que frecuentaba los locales de prostitución en Bombay y apareció muerto acuchillado. Era tal su amor que le dedicó la obra el necrófilo. Según Gabrielle nunca mantuvo relación sexual alguna con él.” Este viejo Gil abrumado por los conocimientos del compañero de Cavanilles intentó parecer que sabía: “interesante mujer esta Gabrielle, esta Gabrielle…Men… Men...” – “Mènardeau –auxilió presto Petronio- aunque es más conocida como Gabrielle Wittkop. Los genios por lo general no son reconocidos por sus coetáneos y ni en Francia ni en Alemania se llegaron a entender sus libros, demasiado fuertes para la moral de la época. Sus novelas sacaban a la luz las contradicciones de la sociedad en un tono irónico y aparentemente morboso o macabro, pero también con ácido humor. Fíjate Dacio: una mujer que, declarándose lesbiana, proclamó su misoginia y llegó a decir que carecía de instinto femenino y escribía y vivía como un hombre. Nunca fue al colegio. Leía ocho horas diarias a partir de los cuatro años en la biblioteca de su padre que desde muy pequeña le dijo: Aquí no hay nada prohibido, los libros te ayudarán a pensar por ti misma, intenta no ser nunca una más en la masa. Alguna vez la preguntaron la razón por la que sus protagonistas tenían poco respeto a la vida y ella parece que respondió respeto es una palabra muy vaga. Si consideramos la historia de la humanidad con frialdad se verá que es una sucesión de asesinatos y muerte. Pero hay una gran hipocresía que niega que el Homo Sapiens sea malvado. ¡La literatura y las relaciones entre los literatos son reflejo de la sociedad, iluminan la caverna, Dacio! Sade, Voltaire,La Mettrie, Holbach, Condillac…” En ese instante la imponente perra de nombre Roda o Rolla, no recuerda bien este Gil, comenzó a ladrar impaciente tirando con fuerza de la correa y al cabo del amo. "Me marcho ya , me alegro mucho de verte Gil, de verte tan cambiado y tan apacible lector, tú que eras un abanto en el colegio" se excusó el colega de Cavanilles.
Cuando ya había avanzado unos metros tras despedirnos se volvió y dijo “¡los libros condujeron a Gabrielle a la vida que llevó, pero la salvaron de la desesperación, la soledad y el autismo!... Ah, por cierto ¿viniste a la Feria del Libro? El 30 de junio cumplió Slawomir Mrozec ochenta años y la editorial Acantilado ha editado un ejemplar gratuito homenajeándole e incluyendo el relato “el león”. Todavía en las librerías buenas lo regalan y si no lo consiguieses entra en acantilado.es y teclea Slawomir Mrozek. ¡Vaya tio! ¿Te acuerdas? En mi habitación la cama estaba allí, el armario allá y en medio la mesa. Hasta que me aburrió. Puse entonces la cama allá y el armario aquí" – dijo de Cavanilles impostando la voz. Ambos nos reímos compartiendo la complicidad. Y ya de lejos nuevamente apostilló "¡Cuidado con los libros, las mujeres y las revoluciones: Pueden hacer tanto bien como mal!". Ambos nos hicimos señales con la mano. Era una verdad culta, consecuente, como las que solía anotar y suele decir este leído inquieto y siempre utópico y juvenil compañero de colegio.
Como sucedió lo cuenta este Gil para no desfigurar nada: Habrá que estar atentos a Slawomir Mrozek que parece que vuelve con renovados y justos bríos y descender a contemplar el mundo relacional entre escritores -y demás artistas- como la de los Wittkop u otras. Reflejo de la vida. La vida vivida y no sólo contada en abstracto. Los cuentos de Mrozek son parábolas irónicas sobre el absurdo de las instituciones, lo engañoso de la ingeniería social y la necesidad constante del entrenamiento del pensamiento y la razón. Las novelas de la Wittkop parecen estrafalarias y morbosas, pero no lo son: hacen pensar con cierto humor sobre el sexo, la atracción, la sociedad y sus atributos buenos y malos. Sigan el consejo del compañero colegial: busquen el librito gratuito de Acantilado referido a Mrozek e indaguen tanto sobre él como sobre la vida y las obras de Gabrielle Wittkop. La vida ironizada.
sábado, 24 de julio de 2010
DE OTRO TIPO DE PASIONES; AHORA MEDIÁTICAS: DE NUEVO LA ROJA.
Este viejo Dacio Gil, por lo general busca nutrientes para su nuda supervivencia de Diógenes, o sea rebusca y revuelve aquí y allá por todo tipo de lugares en los que pueda acampar, desprevenido o no; novedad, viejo o de ocasión, un libro “en soporte papel” que le arroje ideas o, al menos, le suscite la posibilidad de imaginar o conectar principios y valores que le conduzcan a ideas o pensamientos. Hay en ello, amén de un afán por intentar comprender lo mucho de incomprensible que rodea al “okupa” de esta Tribuna Alta Preferencia, una patología fetichista con la materialidad de un libro que se toque, se hojee y desprenda ese olor característico a nuevo, a viejo o a “semoviente”. Esta modalidad es cada vez más frecuente pues en las librerías de lance se encuentran últimamente interesantes libros relativamente recientes (4 ó 5 años) que antes de ser destruidos y reconvertidos a masa para papel (antes se mandaban en barco a sudamerica, pero hoy no debe de ser rentable), son ofrecidos en ese tipo de librerías especializadas (o en el Vips) al precio de una caña con un pincho. Se trata de libros importantes –aunque cualquier libro contiene algo importante, siquiera mínimo- que el bibliófago depredador tiene la tentación de adquirir a sabiendas de que mucha de la información contenida en ellos, al menos su sinopsis, se puede encontrar navegando en Google. El viejo Gil hay días que regresa ufano a su tonel diogénico con bolsas repletas de libros a muy buen precio y es reconvenido por su santa esposa por el enorme lugar que ocupan y por contribuir a la muy fundada sospecha de que este viejo Dacio Gil ya no podrá haber llegado a leer en su integridad antes de su ineludible óbito ni siquiera los libros adquiridos antes del año 2000 suponiendo –lo que es bastante atinado- que llegue a releer apenas un 0,1 % de los libros de su biblioteca. En ese sentido, es cierto, los libros resultan ya inútiles para tener información y contribuyen more geométrico a la acumulación de polvo y a la alarmante reducción de espacio. Lo trágico es que el viejo Gil sigue creyendo que la sabiduría está en los libros. Eso sí, siempre ocupando un lugar subalterno de la fecundante sabiduría que pueda destilar un viejo, de la que no siempre se aprovechan los atentos afortunados escuchantes.
El desproporcionado introito viene a cuento porque la semana pasada el viejo Dacio Gil se topó en una de las magníficas y bien pertrechadas bibliotecas municipales con el último número (el único bimensual) de la Revista de Occidente –siempre tan atenta al estado de la realidad y del pensamiento- que dedica su frontispicio monográfico al tema El azar y la pasión. El fútbol y la cultura global. Encabeza la exposición Vicente Verdú que desarrolla las incisivas ideas de 1982 ya noticiadas en un post anterior y los periodistas y escritores que le acompañan despliegan los aspectos simbólicos y rituales de este “símil del videojuego” al decir de Verdú que por sí y acompañado de los "medios” y el Poder ha tenido secuestrada la atención de la mayoría de la humanidad y no digamos al conglomerado de habitantes de España. Manuel Arias Maldonado (Después del partido. Para una antropología de la celebración deportiva) hace unas atinadas reflexiones sobre la pasión desatada y ya comentada en este blog.
Todo ha sido, en efecto, representación cabal de una sociedad y una época, y eso sería precisamente lo que debería preocuparnos ahora que ya sólo queda el rebufo mercantil de la pasión desbordada.
El usufructuario de esta “Tribuna Alta Preferencia” esperaba haber provocado en un anterior post con la alusión medida a la “áspera felpa roja” o lo de “toparse de pecho a tetas”. La falta de lectores ha manifestado su más descarnada faz, aunque bien es cierto que de nuevo ha aparecido la amiga Cuca (¡Esta Dama Dama con su espíritu de absoluta precisión!) remitiendo un correo en el que identifica la paternidad de ambas expresiones situándolas correctamente en el parágrafo 34 del libro Registro de recuerdos (contranovela) del sabio de Zamora y hace ver a este Gil la oportunidad desaprovechada de, al hilo de todo ello, sugerir tres lecturas, todas ellas muy apropiadas a la catarsis inducida que se ha vivido en España. La novela Elogio de la pasión pura del catedrático Sebastián Serrano. El cuento ¿Cuáles son los míos? de la prodigiosa mente de Juan García Hortelano. Y "last but not least" la farsa trágica Pasión del padre de las expresiones en cuestión que no es otro, claro, que Agustín García Calvo.
Juan García Hortelano ha sido un hombre y un escritor singular sobre el que hablaremos en un próximo post, pero -como atinadamente ha recordado Cuca en su email- el pequeño cuento ¿Cuáles son los míos? compendia en su brevedad todo lo importante de la vida, bajo el influjo de las horas inútiles dedicadas al futbol, el jugar a empatar o el gol en propia puerta. Juan García Hortelano, un genio tan genio que es difícil de degustar. Puro bouquet.
Elogio de la pasión pura es el universo cognoscitivo y afectivo de un deportista que reflexiona rememorando:
-“¿Pensamos alguna vez que el lenguaje y la comunicación pueden tendernos trampas? ¡Pobres de nosotros! Nos cargamos las culpas: ¡La culpa la tiene ella, él, mi marido, mi mujer. ¡Basta! (…) entre nosotros siempre hay diablillos que juegan con los signos. Entre nosotros y la realidad, y entre nosotros y los demás. Su tarea es la de ponernos trampas, si, es su trabajo, y nosotros, bobos, caemos en ellas.”
-“En realidad, aunque parezcan triviales los signos, las imágenes simbólicas presentadas por la televisión le ofrecen a nuestra gente un medio para situarse en un mundo ordenado. En otros tiempos fueron los mitos y las historias ligadas a las religiones las que ofrecían el marco donde las personas situaban sus vidas. Hoy, la pantalla ofrece los modelos para vivir la vida.”
– “… el mítico Enrique VIII que prohibía a diestro y siniestro, a las personas que no llevaban el sello de la nobleza todos aquellos juegos que hoy en día conocemos como deporte. Había castigos muy fuertes para los jugadores de tenis o de fútbol. Claro que el espíritu de esta voluntad de limitar los deportes a los “gentlemen” sobrevive aún en las anacrónicas reglas del amateurismo”.
Cuca, además en el email me anunciaba que me remitía la farsa trágica de García Calvo por correo ordinario (el librito pesa y abulta poco en sus 39 páginas en octava). Pasión es un librito cuyo mensaje vale mucho más que se precio venal de 6 euros: la tragedia de un deportista sirve para entreverar reflexiones varias sobre el mundo mediatizado por el Padrepueblo:
- “(Pienso) en esta vida que me traigo –dice el deportista-, pendiente de si gano o si pierdo, y en forma, siempre en forma, para un fin que ni sé ni quien me manda".
- “Todas las prensas y las ondas y órganos de educación viven pendientes de esta cita con la cucaña y, al compás de los Medios, vibran todas las almas de la población" –dice uno de los políticos.
- “No hay miedo: tengan conmigo todos fe, que es la fe que en mí habéis puesto lo que me afirma a mí en mi fe" –sostiene el deportista.
- “Es tu victoria de toda la Humanidad, que va progresando contigo metro tras metro, siglo tras siglo, hasta el juicio final "–canta el himno.
- “Víctima no se llama nunca al héroe triunfante" –proclama el Padrepueblo.
- “ ¡Maldito el que te hizo creer que tu fin era el oro del mundo y el ascenso, y te trajo a caer en este mísero fin, este monigote de la gloria! ¡maldito, quien fuera, el que inventó deportes ni competiciones, el que vació tu vida y tu amor para que lo llenaras en esta estúpida hazaña! ¡Maldito tú Dios, y mil veces te escupo a lo alto, que mandaste que fuese una madre yo, para hacerme madre de esto!" –llora la madre.
- "Escuche y calle de una vez: por encima de los vínculos y el amor de la madre está el servicio a los intereses de la nación y la Humanidad. Pero es que ahora ya no hay guerras, y en la paz es la competición que aspira a las metas más altas lo que hará que cada vez más alto el hombre sea y mejor." –cuela de matute el Padrepueblo.
- "El Hombre será cada día más alto y más fuerte, cada siglo irá el Hombre subiendo más alto hasta el cielo y la gloria de luz sideral. ¡Gloria, gloria al que ha dado su vida y su cuerpo por la fe y el progreso del Ser, del Estado y del Capital" –canta un coro para cerrar la obra.
Cuca como siempre ha dado en clavo y ha auxiliado a este viejo Gil e iluminado en vía de regreso a los hipotéticos lectores. Dice que ella prefiere a Agustín García Calvo en otras obras, como por ejemplo Contra la pareja o Relatos de amor, pero que para ser cabal y certero debería referir a esta obra en la Tribuna Alta Preferencia. Así lo hace este viejo Gil, Cuca: la mariquita Lucina ha ido leyendo los pasajes del libro que gentilmente remitiste mientras el viejo Gil intentaba confeccionar este post ajustándose a lo acontecido.
El desproporcionado introito viene a cuento porque la semana pasada el viejo Dacio Gil se topó en una de las magníficas y bien pertrechadas bibliotecas municipales con el último número (el único bimensual) de la Revista de Occidente –siempre tan atenta al estado de la realidad y del pensamiento- que dedica su frontispicio monográfico al tema El azar y la pasión. El fútbol y la cultura global. Encabeza la exposición Vicente Verdú que desarrolla las incisivas ideas de 1982 ya noticiadas en un post anterior y los periodistas y escritores que le acompañan despliegan los aspectos simbólicos y rituales de este “símil del videojuego” al decir de Verdú que por sí y acompañado de los "medios” y el Poder ha tenido secuestrada la atención de la mayoría de la humanidad y no digamos al conglomerado de habitantes de España. Manuel Arias Maldonado (Después del partido. Para una antropología de la celebración deportiva) hace unas atinadas reflexiones sobre la pasión desatada y ya comentada en este blog.
Todo ha sido, en efecto, representación cabal de una sociedad y una época, y eso sería precisamente lo que debería preocuparnos ahora que ya sólo queda el rebufo mercantil de la pasión desbordada.
El usufructuario de esta “Tribuna Alta Preferencia” esperaba haber provocado en un anterior post con la alusión medida a la “áspera felpa roja” o lo de “toparse de pecho a tetas”. La falta de lectores ha manifestado su más descarnada faz, aunque bien es cierto que de nuevo ha aparecido la amiga Cuca (¡Esta Dama Dama con su espíritu de absoluta precisión!) remitiendo un correo en el que identifica la paternidad de ambas expresiones situándolas correctamente en el parágrafo 34 del libro Registro de recuerdos (contranovela) del sabio de Zamora y hace ver a este Gil la oportunidad desaprovechada de, al hilo de todo ello, sugerir tres lecturas, todas ellas muy apropiadas a la catarsis inducida que se ha vivido en España. La novela Elogio de la pasión pura del catedrático Sebastián Serrano. El cuento ¿Cuáles son los míos? de la prodigiosa mente de Juan García Hortelano. Y "last but not least" la farsa trágica Pasión del padre de las expresiones en cuestión que no es otro, claro, que Agustín García Calvo.
Juan García Hortelano ha sido un hombre y un escritor singular sobre el que hablaremos en un próximo post, pero -como atinadamente ha recordado Cuca en su email- el pequeño cuento ¿Cuáles son los míos? compendia en su brevedad todo lo importante de la vida, bajo el influjo de las horas inútiles dedicadas al futbol, el jugar a empatar o el gol en propia puerta. Juan García Hortelano, un genio tan genio que es difícil de degustar. Puro bouquet.
Elogio de la pasión pura es el universo cognoscitivo y afectivo de un deportista que reflexiona rememorando:
-“¿Pensamos alguna vez que el lenguaje y la comunicación pueden tendernos trampas? ¡Pobres de nosotros! Nos cargamos las culpas: ¡La culpa la tiene ella, él, mi marido, mi mujer. ¡Basta! (…) entre nosotros siempre hay diablillos que juegan con los signos. Entre nosotros y la realidad, y entre nosotros y los demás. Su tarea es la de ponernos trampas, si, es su trabajo, y nosotros, bobos, caemos en ellas.”
-“En realidad, aunque parezcan triviales los signos, las imágenes simbólicas presentadas por la televisión le ofrecen a nuestra gente un medio para situarse en un mundo ordenado. En otros tiempos fueron los mitos y las historias ligadas a las religiones las que ofrecían el marco donde las personas situaban sus vidas. Hoy, la pantalla ofrece los modelos para vivir la vida.”
– “… el mítico Enrique VIII que prohibía a diestro y siniestro, a las personas que no llevaban el sello de la nobleza todos aquellos juegos que hoy en día conocemos como deporte. Había castigos muy fuertes para los jugadores de tenis o de fútbol. Claro que el espíritu de esta voluntad de limitar los deportes a los “gentlemen” sobrevive aún en las anacrónicas reglas del amateurismo”.
Cuca, además en el email me anunciaba que me remitía la farsa trágica de García Calvo por correo ordinario (el librito pesa y abulta poco en sus 39 páginas en octava). Pasión es un librito cuyo mensaje vale mucho más que se precio venal de 6 euros: la tragedia de un deportista sirve para entreverar reflexiones varias sobre el mundo mediatizado por el Padrepueblo:
- “(Pienso) en esta vida que me traigo –dice el deportista-, pendiente de si gano o si pierdo, y en forma, siempre en forma, para un fin que ni sé ni quien me manda".
- “Todas las prensas y las ondas y órganos de educación viven pendientes de esta cita con la cucaña y, al compás de los Medios, vibran todas las almas de la población" –dice uno de los políticos.
- “No hay miedo: tengan conmigo todos fe, que es la fe que en mí habéis puesto lo que me afirma a mí en mi fe" –sostiene el deportista.
- “Es tu victoria de toda la Humanidad, que va progresando contigo metro tras metro, siglo tras siglo, hasta el juicio final "–canta el himno.
- “Víctima no se llama nunca al héroe triunfante" –proclama el Padrepueblo.
- “ ¡Maldito el que te hizo creer que tu fin era el oro del mundo y el ascenso, y te trajo a caer en este mísero fin, este monigote de la gloria! ¡maldito, quien fuera, el que inventó deportes ni competiciones, el que vació tu vida y tu amor para que lo llenaras en esta estúpida hazaña! ¡Maldito tú Dios, y mil veces te escupo a lo alto, que mandaste que fuese una madre yo, para hacerme madre de esto!" –llora la madre.
- "Escuche y calle de una vez: por encima de los vínculos y el amor de la madre está el servicio a los intereses de la nación y la Humanidad. Pero es que ahora ya no hay guerras, y en la paz es la competición que aspira a las metas más altas lo que hará que cada vez más alto el hombre sea y mejor." –cuela de matute el Padrepueblo.
- "El Hombre será cada día más alto y más fuerte, cada siglo irá el Hombre subiendo más alto hasta el cielo y la gloria de luz sideral. ¡Gloria, gloria al que ha dado su vida y su cuerpo por la fe y el progreso del Ser, del Estado y del Capital" –canta un coro para cerrar la obra.
Cuca como siempre ha dado en clavo y ha auxiliado a este viejo Gil e iluminado en vía de regreso a los hipotéticos lectores. Dice que ella prefiere a Agustín García Calvo en otras obras, como por ejemplo Contra la pareja o Relatos de amor, pero que para ser cabal y certero debería referir a esta obra en la Tribuna Alta Preferencia. Así lo hace este viejo Gil, Cuca: la mariquita Lucina ha ido leyendo los pasajes del libro que gentilmente remitiste mientras el viejo Gil intentaba confeccionar este post ajustándose a lo acontecido.
jueves, 22 de julio de 2010
ESTRUCTURA DE SENTIMIENTOS Y PASIONES: VIDA, ESCRITORES Y LITERATURA.
Los humanos somos los animales que, precisamente por esa cualidad autoatribuida de racionalidad, tropezamos siempre en las mismas convenciones que consideramos convicciones. Este viejo Dacio Gil está persuadido de que las convenciones sociales son muchas veces corsés innecesarios que en general dificultan un análisis certero de las diferentes situaciones que acontecen impidiendo de ordinario el disfrute de unas auténticas etapas de felicidad.
Honorio, un salmantino muy vivido que aparecerá mencionado de nuevo en esta Tribuna en breve, hace ya años espetó a este usufructuario de esta Tribuna Alta Preferencia una frase que ha quedado grabada indeleble: “Desengáñese Gil el mundo no lo han cambiado nunca ni las guerras ni las instituciones; todo eso es completamente accesorio. El mundo sólo es en el cara a cara, en el cuerpo a cuerpo entre un hombre y una mujer. Mientras se desarrolla la guerra, el general con mando en plaza decide entre las sábanas junto a su amante; el juez del Tribunal Supremo concibe la sentencia abrazado a la concubina; el Rey adopta decisiones que afectan a todo el pueblo besando abrazado a su favorita; el cirujano opera comprometiendo con guiños a la joven y espectacular enfermera; el Prelado acude al cónclave recordando lo que le susurró amorosamente a la barragana; una campaña publicitaria multimillonaria se decide con la mente en un pubis veinteañero; un banco tiene cuentas secretas y encriptadas sólo para las amantes de los miembros del Consejo y de los políticos valedores; hasta el verdugo se relajaba con cualquier bella instantes antes de oficiar la ejecución. La Historia, como demuestra la mitología griega, es el continuum de las relaciones amorosas. Lo demás son adherencias falsas introducidas por las diferentes profesiones. La imagen viva de la felicidad es una mujer gozando junto a su amor”. El autor de esta afirmación ha sido –y debe de seguir siendo- un amante generoso e imaginativo, condición ésta sólo alcance de unos pocos y seleccionados animales superiores. Como en un “post” posterior quedará aclarado, Honorio sabe perfectamente de lo que habla. En materia de affaires amorosos es una auténtica autoridad posiblemente mundial. Pura praxis. Antónimo de mentalidad de burócrata, teólogo, científico o político.
El compadreo entre la prensa y el Poder trata de ocultar siempre este mundo, abierto o soterrado, de las relaciones amorosas, afectivas o simplemente sexuales. Aparecen exclusivamente cuando estrictamente interesa políticamente. Suele aparecer sólo el aspecto que interesa quedando el resto debidamente oculto. Más o menos es el caso actual de la separación del político José Bono Martínez a efectos de tapar un monumental escándalo de “conducta impropia” o de cleptocracia desmesurada, para entendernos.
Así son las cosas y así habrían de ser denominadas y explicadas. En eso de la manipulación de la realidad y el imperio de la mentira los políticos son auténticos expertos. Dacio Gil recuerda aún el estrés de aquella secretaria cada vez que sonaba el teléfono fijo de un diputado que contaba en su haber tres amantes de nómina y una esposa oficial: la secretaria temía incurrir en un error al confundir las voces precipitando el derrumbe de aquel montaje amoroso. La pobre secretaria suspiraba cada vez que sonaba el teléfono. Y sonreía aliviada cuando quedaba ratificada su capacidad de discernimiento auditivo. Dacio Gil cree recordar que aquel montaje nunca se descubrió o al menos nunca tuvo consecuencias fatales ni para la secretaria, ni para el diputado en cuestión ni para las amantes o la legítima. Este viejo Dacio Gil también recuerda aquel diputado que a la mínima sacaba la larguísima lista de mujeres con las que había yacido y que –según palabras del propio yacedor- lo había sido casi siempre en el coche-cama Madrid Barcelona con regreso y consiguiente cambio de vagón y de dirección a mitad de trayecto; más o menos en Calatayud. Puede que fuese una fanfarronada muy hispánica, pero Dacio Gil comprobó la materialidad de aquella lista.
En los tiempos que corren de lenguaje de género y nueva persecución inquisitorial de prosodia, morfología y sintaxis, hablar de mujeriegos, de conquistadores o meros folladores pude resultar temerario o impertinente, pero lo cierto es que la historia desde que es historia presenta ejemplos irrefutables de líos, amoríos, romances y otras relaciones tan efectivas como afectivas. Las revistas del corazón tratan de hacer creer que los amoríos son un producto del glamuroso mundo de los artistas audiovisuales y la gente guapa, cuando la realidad es que estas cosas son connaturales al animal superior tanto antes cuando se imponía el macho como ahora que son las mujeres las que disponen. Los artistas, por su propia sensibilidad, siempre han cuestionado las convenciones y desde siempre se han sumergido abiertamente en estas otras compensaciones.
La literatura tiene una tan extensísima nómina que obligaría a un tratamiento enciclopédico de esta cuestión inter-géneros. La relación de exponentes sería proteica y extensa tanto en lo que toca al género masculino como al femenino. Las figuras principales son sin duda Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir con sus colecciones respectivas de amantes y su concepto del amor esencial y el amor contingente en la pareja abierta. Pero hay muchas. Muchas más. Algunas sorprendentes bien por la diversidad de caracteres y trayectoria vital de los amantes bien por los comentarios públicos existentes. En este post se destacarán solo dos, pero muy significativas.
Escritores, pintores, escultores y compositores tienen una sensibilidad superior a la normal, pero ello no es, ni mucho menos, garantía de relación exitosa; antes al contrario se cuentan sonoros fracasos en relaciones íntimas entre escritores. Como simple ejemplo puede señalarse que Tony Judt en su libro “Sobre el olvidado siglo XX” (p. 44) entresaca el fracaso de la relación de la autora del Segundo sexo con el espía y autor de el cero y el infinito: “Así, Arthur Koetsler y Simone de Beauvior reconocieron que habían pasado juntos una noche que resultó un fracaso, un error de los dos. De Beauvior lo atribuyó a la insistencia de él: finalmente ella había accedido a sus presiones”.
Una relación sumamente difícil de entender si no hubiera mediado auténtico amor es la establecida entre Hannah Arendt y Martin Heidegger. Como en todos los casos, unos han mantenido que el nexo fue el amor, lo que corroboraría que andando el tiempo, en 1967 en Freiburg, Hannah buscase el restablecimiento de la relación amistosa con su amante-maestro. Otros, como Elzbieta Ettinger, buscando el escándalo por el escándalo, describen la relación entre Arendt y Heidegger como un vínculo con profundos rasgos patológicos, que duraría desde 1924 hasta 1975: el autor de Ser y tiempo es presentado como un hombre casado, con dos hijos y una mujer, Elfriede, de fuerte carácter autoritario. Se le pinta como un despiadado depredador que se lleva a la cama a una ingenua, vulnerable y joven estudiante de 18 años a la que saca 17 años y a la que prohíbe tajantemente desvelar absolutamente a nadie cualquier mínimo atisbo de su relación y a la que termina abandonando a su triste suerte de judía en la Alemania nazi una vez que le ha servido a sus propósitos. A la autora de los orígenes del totalitarismo, por el contrario, se la presenta inverosímilmente como una tonta esclavizada por el maestro, como una víctima que se presta a su propia humillación. A este viejo Gil le parecen todos tópicos y prejuicios de una época, pues en la abundante correspondencia de la autora de Eichmann en Jerusalén con su amiga Mary Mc Carthy no aparecen diatribas a Heidegger ni mención a frustraciones amorosas o personales (aunque tampoco lo contrario, es cierto).
Al modesto juicio de este viejo Dacio Gil las consideraciones patológicas aparecen mediatizadas por el prejuicio de dos universos políticos tan diametralmente opuestos y por el aparente posicionamiento de Heidegger por la política totalitaria y antisemita de Hitler, siendo Arendt judía y sufriendo persecución por ello. Hannah Arendt no necesita presentación como pensadora intemporal en la que –como señala el propio Tony Judt- cada nueva generación de estudiantes cree haber encontrado una crítica vigorosa de su época. Este viejo Dacio Gil siente debilidad por la creadora de la teoría de la banalidad del mal y la tiene como icono de culto necesario e ineludible. Peter Sloterdijk en su reciente libro Ira y Tiempo lleva a cabo una suerte de reivindicación de Heidegger como pensador fuera de su peripecia política. Por su parte, el curioso lector que quiera profundizar en ambas personalidades o en su relación puede indagar en la estatura intelectual de ambos amantes, en los prejuicios de cada época y en la firme posibilidad de que existiera entre ambos -acaso más acusadamente en Arendt- un amor sin clasificaciones políticas. Las editadas cartas de amor entre maestro y alumna traducen amor. De ahí la cuestión formulada por Hannah: ¿Por qué? El amor…
Otra relación polémica es la establecida entre Elías Canetti e Iris Murdoch. Aunque sobre esta relación es más dudoso que existiera verdadero amor si nos atenemos a lo manifestado por uno de los amantes. El autor de Masa y Poder conoce a la escritora irlandesa en su estancia en Inglaterra huyendo de la República Austriaca anexionada. La Murdoch llegá a calificar a Canetti como "un toro, un león, un ángel que me subyuga por completo." Según algunos biógrafos, que se basan en lo afirmado por John Bayley, marido de la poetisa creadora de Un año de pájaros, la relación fue auténticamente sadomasoquista. El viejo Dacio Gil ahorrará detalles más o menos escabrosos sobre esa posibilidad y sobre el papel al que quedaría reducida Veza Taubner, la esposa de Canetti -que quedó manca y muchas habladurías suscitó este accidente- u otras cuestiones menores o escandalosas que se encuentran debidamente documentadas y aparecen apuntadas en la película Iris. Pero hay un hecho incontrovertible: si hubiera mediando auténtico amor recíproco, el respeto entre las imágenes de ambos amantes habría prevalecido aún después de la ruptura. Eso es una regla general, casi un axioma. Y, sin embargo, repasando las propias palabras de Canetti en el tomo de su autobiografía titulado Fiesta bajo las bombas. Los años ingleses (pp. 195 a 210 en la edición española de Galaxia Gutenberg) se duda que mediase amor en las coordenadas convencionales:
- Mi aversión ha crecido tanto que tengo que decir algo aquí.
– Creo que no hay nada que me importe menos que el intelecto de esta persona.
– (sus 24 novelas) contienen la palabrería que su autora ha acumulado a lo largo de décadas.
–Ha estado enamorada de innumerables hombre (y de muchas mujeres), pero eran hombres “especiales”, cada uno un especialista en determinado terreno, en el que ella se implicaba tenazmente. Había de todo: un teólogo, un economista, un historiador, un crítico literario, un antropólogo, y también un filósofo y un escritor.
– Podría definirse a Iris Murdoch como la ragú de Oxford. Cuanto aborrezco de la vida inglesa está representado por ella.
– Sin que yo la tocara, ella se desnudó por propia iniciativa, rápidamente, con rapidez fulminante podría decirse, llevaba ropas que no tenían nada que ver ni remotamente con el amor, de lana, poco estéticas, pero allí estaban, arrugadas en un montón sobre el suelo, y ella ya se había metido debajo de la manta en el diván. No tuve tiempo de contemplar sus vestidos o de contemplarla a ella misma. Permanecía inmóvil e inmutable; apenas noté que penetraba en ella, no sentí tampoco que ella notara nada, quizá yo hubiese sentido algo si ella se hubiese resistido. Pero no había nada de eso, como tampoco de alegría. Lo único que noté es que sus ojos se tiñeron de oscuro y que su piel flamenca rojiza se volvió aún más rojiza.
– Me llegaron cartas de ella, muy apasionadas, que nunca contesté. (De vez en cuando venía a verme y –sin muchos preámbulos- hacíamos el amor, pero ella siempre permanecía inmóvil y luego se dedicaba a sus fantasías –en la que era yo el pirata que la raptaba-)… Tenía –oculta- una naturaleza depredadora y su objetivo era robar a cada uno de sus amantes algo más que su corazón, su espíritu.
Las calificaciones de un escritor tan hosco y preciso como Canetti, pero enorme intelectual, resultan inequívocas. Estremecen incluso por su dureza. Son impropias de un amante y, por supuesto, de un caballero. Traducen ausencia de amor y denigran a alguien con quien se debieron compartir instantes de íntima unión. Acaso solo fuese simple animalidad entre intelectuales.
La prensa rosa y del corazón gusta cultivar las llamadas bajas pasiones (la más alta y pura es hoy el fútbol y la roja) de las relaciones de artistas de pacotilla e iconos de casting cutre. Mucho mejor nos iría a todos si, en el caso de querer perseverar en eso de las llamadas bajas pasiones de los animales superiores, al menos buceáramos en la vida de los grandes escritores, reyes, generales, prelados y demás figuras históricas. De esa forma adquiriríamos un barniz cultural que serviría para defendernos de determinadas agresiones o, al menos, para intentar comprender el juego de las pasiones.
Honorio no suele fallar en sus aforismos sentenciosos. Tiene mucha vida vivida: Es la vida. Es la Historia y las vicisitudes del animal pretendidamente superior.
Honorio, un salmantino muy vivido que aparecerá mencionado de nuevo en esta Tribuna en breve, hace ya años espetó a este usufructuario de esta Tribuna Alta Preferencia una frase que ha quedado grabada indeleble: “Desengáñese Gil el mundo no lo han cambiado nunca ni las guerras ni las instituciones; todo eso es completamente accesorio. El mundo sólo es en el cara a cara, en el cuerpo a cuerpo entre un hombre y una mujer. Mientras se desarrolla la guerra, el general con mando en plaza decide entre las sábanas junto a su amante; el juez del Tribunal Supremo concibe la sentencia abrazado a la concubina; el Rey adopta decisiones que afectan a todo el pueblo besando abrazado a su favorita; el cirujano opera comprometiendo con guiños a la joven y espectacular enfermera; el Prelado acude al cónclave recordando lo que le susurró amorosamente a la barragana; una campaña publicitaria multimillonaria se decide con la mente en un pubis veinteañero; un banco tiene cuentas secretas y encriptadas sólo para las amantes de los miembros del Consejo y de los políticos valedores; hasta el verdugo se relajaba con cualquier bella instantes antes de oficiar la ejecución. La Historia, como demuestra la mitología griega, es el continuum de las relaciones amorosas. Lo demás son adherencias falsas introducidas por las diferentes profesiones. La imagen viva de la felicidad es una mujer gozando junto a su amor”. El autor de esta afirmación ha sido –y debe de seguir siendo- un amante generoso e imaginativo, condición ésta sólo alcance de unos pocos y seleccionados animales superiores. Como en un “post” posterior quedará aclarado, Honorio sabe perfectamente de lo que habla. En materia de affaires amorosos es una auténtica autoridad posiblemente mundial. Pura praxis. Antónimo de mentalidad de burócrata, teólogo, científico o político.
El compadreo entre la prensa y el Poder trata de ocultar siempre este mundo, abierto o soterrado, de las relaciones amorosas, afectivas o simplemente sexuales. Aparecen exclusivamente cuando estrictamente interesa políticamente. Suele aparecer sólo el aspecto que interesa quedando el resto debidamente oculto. Más o menos es el caso actual de la separación del político José Bono Martínez a efectos de tapar un monumental escándalo de “conducta impropia” o de cleptocracia desmesurada, para entendernos.
Así son las cosas y así habrían de ser denominadas y explicadas. En eso de la manipulación de la realidad y el imperio de la mentira los políticos son auténticos expertos. Dacio Gil recuerda aún el estrés de aquella secretaria cada vez que sonaba el teléfono fijo de un diputado que contaba en su haber tres amantes de nómina y una esposa oficial: la secretaria temía incurrir en un error al confundir las voces precipitando el derrumbe de aquel montaje amoroso. La pobre secretaria suspiraba cada vez que sonaba el teléfono. Y sonreía aliviada cuando quedaba ratificada su capacidad de discernimiento auditivo. Dacio Gil cree recordar que aquel montaje nunca se descubrió o al menos nunca tuvo consecuencias fatales ni para la secretaria, ni para el diputado en cuestión ni para las amantes o la legítima. Este viejo Dacio Gil también recuerda aquel diputado que a la mínima sacaba la larguísima lista de mujeres con las que había yacido y que –según palabras del propio yacedor- lo había sido casi siempre en el coche-cama Madrid Barcelona con regreso y consiguiente cambio de vagón y de dirección a mitad de trayecto; más o menos en Calatayud. Puede que fuese una fanfarronada muy hispánica, pero Dacio Gil comprobó la materialidad de aquella lista.
En los tiempos que corren de lenguaje de género y nueva persecución inquisitorial de prosodia, morfología y sintaxis, hablar de mujeriegos, de conquistadores o meros folladores pude resultar temerario o impertinente, pero lo cierto es que la historia desde que es historia presenta ejemplos irrefutables de líos, amoríos, romances y otras relaciones tan efectivas como afectivas. Las revistas del corazón tratan de hacer creer que los amoríos son un producto del glamuroso mundo de los artistas audiovisuales y la gente guapa, cuando la realidad es que estas cosas son connaturales al animal superior tanto antes cuando se imponía el macho como ahora que son las mujeres las que disponen. Los artistas, por su propia sensibilidad, siempre han cuestionado las convenciones y desde siempre se han sumergido abiertamente en estas otras compensaciones.
La literatura tiene una tan extensísima nómina que obligaría a un tratamiento enciclopédico de esta cuestión inter-géneros. La relación de exponentes sería proteica y extensa tanto en lo que toca al género masculino como al femenino. Las figuras principales son sin duda Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir con sus colecciones respectivas de amantes y su concepto del amor esencial y el amor contingente en la pareja abierta. Pero hay muchas. Muchas más. Algunas sorprendentes bien por la diversidad de caracteres y trayectoria vital de los amantes bien por los comentarios públicos existentes. En este post se destacarán solo dos, pero muy significativas.
Escritores, pintores, escultores y compositores tienen una sensibilidad superior a la normal, pero ello no es, ni mucho menos, garantía de relación exitosa; antes al contrario se cuentan sonoros fracasos en relaciones íntimas entre escritores. Como simple ejemplo puede señalarse que Tony Judt en su libro “Sobre el olvidado siglo XX” (p. 44) entresaca el fracaso de la relación de la autora del Segundo sexo con el espía y autor de el cero y el infinito: “Así, Arthur Koetsler y Simone de Beauvior reconocieron que habían pasado juntos una noche que resultó un fracaso, un error de los dos. De Beauvior lo atribuyó a la insistencia de él: finalmente ella había accedido a sus presiones”.
Una relación sumamente difícil de entender si no hubiera mediado auténtico amor es la establecida entre Hannah Arendt y Martin Heidegger. Como en todos los casos, unos han mantenido que el nexo fue el amor, lo que corroboraría que andando el tiempo, en 1967 en Freiburg, Hannah buscase el restablecimiento de la relación amistosa con su amante-maestro. Otros, como Elzbieta Ettinger, buscando el escándalo por el escándalo, describen la relación entre Arendt y Heidegger como un vínculo con profundos rasgos patológicos, que duraría desde 1924 hasta 1975: el autor de Ser y tiempo es presentado como un hombre casado, con dos hijos y una mujer, Elfriede, de fuerte carácter autoritario. Se le pinta como un despiadado depredador que se lleva a la cama a una ingenua, vulnerable y joven estudiante de 18 años a la que saca 17 años y a la que prohíbe tajantemente desvelar absolutamente a nadie cualquier mínimo atisbo de su relación y a la que termina abandonando a su triste suerte de judía en la Alemania nazi una vez que le ha servido a sus propósitos. A la autora de los orígenes del totalitarismo, por el contrario, se la presenta inverosímilmente como una tonta esclavizada por el maestro, como una víctima que se presta a su propia humillación. A este viejo Gil le parecen todos tópicos y prejuicios de una época, pues en la abundante correspondencia de la autora de Eichmann en Jerusalén con su amiga Mary Mc Carthy no aparecen diatribas a Heidegger ni mención a frustraciones amorosas o personales (aunque tampoco lo contrario, es cierto).
Al modesto juicio de este viejo Dacio Gil las consideraciones patológicas aparecen mediatizadas por el prejuicio de dos universos políticos tan diametralmente opuestos y por el aparente posicionamiento de Heidegger por la política totalitaria y antisemita de Hitler, siendo Arendt judía y sufriendo persecución por ello. Hannah Arendt no necesita presentación como pensadora intemporal en la que –como señala el propio Tony Judt- cada nueva generación de estudiantes cree haber encontrado una crítica vigorosa de su época. Este viejo Dacio Gil siente debilidad por la creadora de la teoría de la banalidad del mal y la tiene como icono de culto necesario e ineludible. Peter Sloterdijk en su reciente libro Ira y Tiempo lleva a cabo una suerte de reivindicación de Heidegger como pensador fuera de su peripecia política. Por su parte, el curioso lector que quiera profundizar en ambas personalidades o en su relación puede indagar en la estatura intelectual de ambos amantes, en los prejuicios de cada época y en la firme posibilidad de que existiera entre ambos -acaso más acusadamente en Arendt- un amor sin clasificaciones políticas. Las editadas cartas de amor entre maestro y alumna traducen amor. De ahí la cuestión formulada por Hannah: ¿Por qué? El amor…
Otra relación polémica es la establecida entre Elías Canetti e Iris Murdoch. Aunque sobre esta relación es más dudoso que existiera verdadero amor si nos atenemos a lo manifestado por uno de los amantes. El autor de Masa y Poder conoce a la escritora irlandesa en su estancia en Inglaterra huyendo de la República Austriaca anexionada. La Murdoch llegá a calificar a Canetti como "un toro, un león, un ángel que me subyuga por completo." Según algunos biógrafos, que se basan en lo afirmado por John Bayley, marido de la poetisa creadora de Un año de pájaros, la relación fue auténticamente sadomasoquista. El viejo Dacio Gil ahorrará detalles más o menos escabrosos sobre esa posibilidad y sobre el papel al que quedaría reducida Veza Taubner, la esposa de Canetti -que quedó manca y muchas habladurías suscitó este accidente- u otras cuestiones menores o escandalosas que se encuentran debidamente documentadas y aparecen apuntadas en la película Iris. Pero hay un hecho incontrovertible: si hubiera mediando auténtico amor recíproco, el respeto entre las imágenes de ambos amantes habría prevalecido aún después de la ruptura. Eso es una regla general, casi un axioma. Y, sin embargo, repasando las propias palabras de Canetti en el tomo de su autobiografía titulado Fiesta bajo las bombas. Los años ingleses (pp. 195 a 210 en la edición española de Galaxia Gutenberg) se duda que mediase amor en las coordenadas convencionales:
- Mi aversión ha crecido tanto que tengo que decir algo aquí.
– Creo que no hay nada que me importe menos que el intelecto de esta persona.
– (sus 24 novelas) contienen la palabrería que su autora ha acumulado a lo largo de décadas.
–Ha estado enamorada de innumerables hombre (y de muchas mujeres), pero eran hombres “especiales”, cada uno un especialista en determinado terreno, en el que ella se implicaba tenazmente. Había de todo: un teólogo, un economista, un historiador, un crítico literario, un antropólogo, y también un filósofo y un escritor.
– Podría definirse a Iris Murdoch como la ragú de Oxford. Cuanto aborrezco de la vida inglesa está representado por ella.
– Sin que yo la tocara, ella se desnudó por propia iniciativa, rápidamente, con rapidez fulminante podría decirse, llevaba ropas que no tenían nada que ver ni remotamente con el amor, de lana, poco estéticas, pero allí estaban, arrugadas en un montón sobre el suelo, y ella ya se había metido debajo de la manta en el diván. No tuve tiempo de contemplar sus vestidos o de contemplarla a ella misma. Permanecía inmóvil e inmutable; apenas noté que penetraba en ella, no sentí tampoco que ella notara nada, quizá yo hubiese sentido algo si ella se hubiese resistido. Pero no había nada de eso, como tampoco de alegría. Lo único que noté es que sus ojos se tiñeron de oscuro y que su piel flamenca rojiza se volvió aún más rojiza.
– Me llegaron cartas de ella, muy apasionadas, que nunca contesté. (De vez en cuando venía a verme y –sin muchos preámbulos- hacíamos el amor, pero ella siempre permanecía inmóvil y luego se dedicaba a sus fantasías –en la que era yo el pirata que la raptaba-)… Tenía –oculta- una naturaleza depredadora y su objetivo era robar a cada uno de sus amantes algo más que su corazón, su espíritu.
Las calificaciones de un escritor tan hosco y preciso como Canetti, pero enorme intelectual, resultan inequívocas. Estremecen incluso por su dureza. Son impropias de un amante y, por supuesto, de un caballero. Traducen ausencia de amor y denigran a alguien con quien se debieron compartir instantes de íntima unión. Acaso solo fuese simple animalidad entre intelectuales.
La prensa rosa y del corazón gusta cultivar las llamadas bajas pasiones (la más alta y pura es hoy el fútbol y la roja) de las relaciones de artistas de pacotilla e iconos de casting cutre. Mucho mejor nos iría a todos si, en el caso de querer perseverar en eso de las llamadas bajas pasiones de los animales superiores, al menos buceáramos en la vida de los grandes escritores, reyes, generales, prelados y demás figuras históricas. De esa forma adquiriríamos un barniz cultural que serviría para defendernos de determinadas agresiones o, al menos, para intentar comprender el juego de las pasiones.
Honorio no suele fallar en sus aforismos sentenciosos. Tiene mucha vida vivida: Es la vida. Es la Historia y las vicisitudes del animal pretendidamente superior.
sábado, 17 de julio de 2010
"TACHELES" Y VACACIONES PAGADAS EN SUDÁFRICA PARA SOCIÓLOGOS, FILÓSOFOS, ÁCRATAS Y DEMÁS AGOREROS MOLESTOS: EL MODELO DEL ESTADO DE BIENESTAR ROJO.
Los medios de comunicación han prevenido recientemente de el inminente desalojo del célebre edificio Tacheles reinventado hace unos años de de manera espontánea como centro cultural estrella de Berlín por artistas de diferente procedencia por el método okupa. El Tacheles” tiene una historia que ejemplifica el devenir no sólo de Alemania sino de toda Europa desde el inicio del maldito siglo XX: centro comercial innovador en su concepción e inauguración a principios de siglo; sede burocrática y calabozos muy propios del nazismo, después; almacén de comestibles en la postguerra verdadera, de seguido; centro cultural espontáneo equidistante entre lo alternativo y “institucional informal” presidido por el oxímoron dios “convenio”, con la caída del muro y la desintegración del modelo comunista y de la guerra fría y ahora –tal como alarmados nos recuerdan los medios- una institución financiera (sin duda de consuno con las instancias políticas, evidencia de la indisoluble subsunción de lo político y social en lo económico) pretende recuperar el destino económico rentable y sus rendimientos cramatísticos para sus legítimos –tras largo y tortuoso proceso judicial politizado- dueños del edificio y de los terrenos adyacentes: a los accionistas del Banco HSH Nordbank, acreedor tras la quiebra del propietario de los terrenos.
La evolución del edificio Tachles en Berlín es una cabal representación de la negra evolución de Europa, con sus paréntesis emblemáticos de arte libre, plural y semi-autónomo. La actual reivindicación de ese espacio por un Banco para “hacer caja” coloca de nuevo a Berlín en el centro de la evolución europea. Manifestación inequívoca de lo que pasa hoy y de lo que está por venir. El binomio economía-política recuperando el centro y los rendimientos y la sociedad a los nichos periféricos o a ocupar un lugar de “peatón” en las autovías tecnológicamente reguladas.
Estamos asistiendo a las exequias de un modelo de convivencia, el más o menos socialdemócrata, para instalarnos definitivamente en otro de postguerra financiera con protagonismo excluyente de las instituciones de crédito y sus subalternos la casta política de todos los colores, del negro al rosa, pasando por todas las tonalidades de verdes. Esa no es una idea que venga rumiando este viejo Dacio Gil sino que la ha expuesto sólidamente uno de sus sabios predilectos, el catedrático de Ciencia Política de Berlín precisamente, Ignacio Sotelo en el documentadísimo libro “El Estado social. Antecedentes, origen, desarrollo y declive” (más o menos como aquel de Ramón Cotarelo Del Estado de bienestar al Estado de malestar, pero en otra clave). Las indicaciones de Sotelo junto a las hechas por la canadiense Naomi Klein (la doctrina del Shock. El auge del capitalismo del desastre) pueden servir al ciudadano resignadamente conforme como MIAU (Manual de Instrucciones Auténticas de Uso) para sobrevivir ante lo que ya tenemos delante y somos incapaces de racionalizar ante el oxímoron estructural de las consignas institucionales. El Zahir de que nos hablasen Borges y Coelho. Las constantes contradicciones y las permanentes trampas semánticas y económicas de don José Luis Rodríguez Zapatero (que de las reflexiones expuestas por Sotelo trata de entresacar sus propias (?) ideas fuerza para el futuro candidato electoral partidario que huela a chamusquina) sus clanes y sus hipotéticas oposiciones más o menos leales.
Si lleva razón el sabio Ignacio Sotelo en lo que sostiene –y no hay ninguna razón para pensar que no la lleve- hasta el modelo escandinavo de socialdemocracia ha fenecido aunque se mantengan ciertas inercias. Para el viejo Dacio Gil las sociedades escandinavas que conoce (Suecia y Dinamarca) transpiran cierta regia tristeza aunque trasladan una apariencia de cohesión social desmentida por la vieja y nueva aristocracia y por los precios impuestos por el capitalismo libre que desagrega en el mercado los pretendidos logros aglutinantes de la ingeniería social. Compruebe el eventual parroquiano de esta Tribuna Alta Preferencia con sus propios ojos la consideración antedicha de tristeza y mediocridad, comprobándola en vivo si le es posible.
Dicen que en Escandinavia se han aplicado siempre en su modelo de convivencia los principios de la llamada Ley de Jante explicitada desde 1933, que sucintamente se concreta en los siguientes diez noes que en el plano formal, mutatis mutandis, recuerdan a los noes de Agustín García Calvo:
Uno.- No habrás de creer que eres alguien u algo.
Dos.- No habrás de creer que eres tan bueno como nosotros.
Tres.- No habrás de creer que eres más inteligente que nosotros.
Cuatro.- No habrás de creer que eres mejor que nosotros.
Cinco.- No habrás de creer que sabes más que nosotros.
Seis.- No habrás de creer que eres superior a nosotros.
Siete.-o habrás de creer que tu bastas para algo.
Ocho.-No habrás de reírte de nosotros.
Nueve.- No habrás de creer que alguien se preocupa por ti.
Diez.- No habrás de creer que puedes enseñarnos algo.
Anima vivamente este viejo Dacio Gil, sin quitar ni poner Rey, a que el curioso e inquieto eventual lector –si es que lo hubiere, no por curioso ni por inquieto, sino por simple lector- indague por su cuenta (y riesgo) en los conceptos claros y en las conexión sugestiva de ideas “ensayado” por el sabio Sotelo en el libro de referencia, en el alcance real global de una ley de Jante que en el siglo XXI que ha desbordado los corchetes de su vestimenta y en las añagazas electoralistas de la camarilla de Rodriguez Zapatero aprovechándose de las ideas vertidas negro sobre blanco por Sotelo. Con eso y poco más (Klein, Nieto y García Calvo, sin ir más lejos) puede ese inquieto lector intentar sobrevivir con ese Manual de instrucciones de uso para la vida tal y como la tenemos delante sin percatarnos. Aprovechando la exaltación nacional roja y el súmmum de creatividad e investigación, desarrollo e innovación tanto individuales como colectivos vividos desde el pasado 11 de los corrientes (que debería ser declarado día de la fiesta nacional reemplazando, ahora que se expropia y reinventa todo, al 12 de octubre que ha quedado ya obsoleto), se debería situar el hito del Estado de Bienestar del siglo XXI en disfrutes sociales y benefactores como ese y dejarse de otras zarandajas. Refutando con los hechos a pesimistas y chiflados por muy intelectuales, sesudos y certeros que éstos y sus análisis sean. El Bienestar rojo debe de prevalecer ante todo y ante todos. Y si los intelectuales cabales persisten en sus clarividencias seguro que se les encuentra unas vacaciones pagadas o una residencia (que luego sus gastos se recuperarán con intereses de todos los españoles) que encubra el ostracismo o el confinamiento tan mal visto hoy en día.
Deberíamos gritar fuerte ¿Cómo que Estado de Bienestar? No lo necesitamos. La Roja es nuestro bienestar. No cabe alternativa.
La evolución del edificio Tachles en Berlín es una cabal representación de la negra evolución de Europa, con sus paréntesis emblemáticos de arte libre, plural y semi-autónomo. La actual reivindicación de ese espacio por un Banco para “hacer caja” coloca de nuevo a Berlín en el centro de la evolución europea. Manifestación inequívoca de lo que pasa hoy y de lo que está por venir. El binomio economía-política recuperando el centro y los rendimientos y la sociedad a los nichos periféricos o a ocupar un lugar de “peatón” en las autovías tecnológicamente reguladas.
Estamos asistiendo a las exequias de un modelo de convivencia, el más o menos socialdemócrata, para instalarnos definitivamente en otro de postguerra financiera con protagonismo excluyente de las instituciones de crédito y sus subalternos la casta política de todos los colores, del negro al rosa, pasando por todas las tonalidades de verdes. Esa no es una idea que venga rumiando este viejo Dacio Gil sino que la ha expuesto sólidamente uno de sus sabios predilectos, el catedrático de Ciencia Política de Berlín precisamente, Ignacio Sotelo en el documentadísimo libro “El Estado social. Antecedentes, origen, desarrollo y declive” (más o menos como aquel de Ramón Cotarelo Del Estado de bienestar al Estado de malestar, pero en otra clave). Las indicaciones de Sotelo junto a las hechas por la canadiense Naomi Klein (la doctrina del Shock. El auge del capitalismo del desastre) pueden servir al ciudadano resignadamente conforme como MIAU (Manual de Instrucciones Auténticas de Uso) para sobrevivir ante lo que ya tenemos delante y somos incapaces de racionalizar ante el oxímoron estructural de las consignas institucionales. El Zahir de que nos hablasen Borges y Coelho. Las constantes contradicciones y las permanentes trampas semánticas y económicas de don José Luis Rodríguez Zapatero (que de las reflexiones expuestas por Sotelo trata de entresacar sus propias (?) ideas fuerza para el futuro candidato electoral partidario que huela a chamusquina) sus clanes y sus hipotéticas oposiciones más o menos leales.
Si lleva razón el sabio Ignacio Sotelo en lo que sostiene –y no hay ninguna razón para pensar que no la lleve- hasta el modelo escandinavo de socialdemocracia ha fenecido aunque se mantengan ciertas inercias. Para el viejo Dacio Gil las sociedades escandinavas que conoce (Suecia y Dinamarca) transpiran cierta regia tristeza aunque trasladan una apariencia de cohesión social desmentida por la vieja y nueva aristocracia y por los precios impuestos por el capitalismo libre que desagrega en el mercado los pretendidos logros aglutinantes de la ingeniería social. Compruebe el eventual parroquiano de esta Tribuna Alta Preferencia con sus propios ojos la consideración antedicha de tristeza y mediocridad, comprobándola en vivo si le es posible.
Dicen que en Escandinavia se han aplicado siempre en su modelo de convivencia los principios de la llamada Ley de Jante explicitada desde 1933, que sucintamente se concreta en los siguientes diez noes que en el plano formal, mutatis mutandis, recuerdan a los noes de Agustín García Calvo:
Uno.- No habrás de creer que eres alguien u algo.
Dos.- No habrás de creer que eres tan bueno como nosotros.
Tres.- No habrás de creer que eres más inteligente que nosotros.
Cuatro.- No habrás de creer que eres mejor que nosotros.
Cinco.- No habrás de creer que sabes más que nosotros.
Seis.- No habrás de creer que eres superior a nosotros.
Siete.-o habrás de creer que tu bastas para algo.
Ocho.-No habrás de reírte de nosotros.
Nueve.- No habrás de creer que alguien se preocupa por ti.
Diez.- No habrás de creer que puedes enseñarnos algo.
Anima vivamente este viejo Dacio Gil, sin quitar ni poner Rey, a que el curioso e inquieto eventual lector –si es que lo hubiere, no por curioso ni por inquieto, sino por simple lector- indague por su cuenta (y riesgo) en los conceptos claros y en las conexión sugestiva de ideas “ensayado” por el sabio Sotelo en el libro de referencia, en el alcance real global de una ley de Jante que en el siglo XXI que ha desbordado los corchetes de su vestimenta y en las añagazas electoralistas de la camarilla de Rodriguez Zapatero aprovechándose de las ideas vertidas negro sobre blanco por Sotelo. Con eso y poco más (Klein, Nieto y García Calvo, sin ir más lejos) puede ese inquieto lector intentar sobrevivir con ese Manual de instrucciones de uso para la vida tal y como la tenemos delante sin percatarnos. Aprovechando la exaltación nacional roja y el súmmum de creatividad e investigación, desarrollo e innovación tanto individuales como colectivos vividos desde el pasado 11 de los corrientes (que debería ser declarado día de la fiesta nacional reemplazando, ahora que se expropia y reinventa todo, al 12 de octubre que ha quedado ya obsoleto), se debería situar el hito del Estado de Bienestar del siglo XXI en disfrutes sociales y benefactores como ese y dejarse de otras zarandajas. Refutando con los hechos a pesimistas y chiflados por muy intelectuales, sesudos y certeros que éstos y sus análisis sean. El Bienestar rojo debe de prevalecer ante todo y ante todos. Y si los intelectuales cabales persisten en sus clarividencias seguro que se les encuentra unas vacaciones pagadas o una residencia (que luego sus gastos se recuperarán con intereses de todos los españoles) que encubra el ostracismo o el confinamiento tan mal visto hoy en día.
Deberíamos gritar fuerte ¿Cómo que Estado de Bienestar? No lo necesitamos. La Roja es nuestro bienestar. No cabe alternativa.
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