No es ciertamente este viejo Dacio Gil muy aficionado a la tauromaquia. Tampoco se alinea, ni mucho menos, entre los abolicionistas de la fiesta nacional, eso se lo deja a los nacionalistas en su búsqueda desesperada de metarias identitarias de calado electoral y a esa nominativa "progresía" que se mueve en una cierta confusión jurídica e intelectual. Aunque no sin incoherencia este viejo Gil reconoce que fueron precisamente los "ilustrados" liderados por el Conde de Aranda quienes, reinando Carlos III, impulsaron la primera prohibición de la fiesta taurina por parte de la Autoridad. Aunque, como pasa siempre, esa misma Autoridad indefectiblemete miraba hacia otro lado cuando se celebraban los cada vez más frecuentes festejos. En aquella época abolicionista sólo se reabría un cierto debate periodístico a la sombra de los accidentes mortales de los toreros. Nada nuevo. Esa es la constante en la historia viva de las prohibiciones del derecho administrativo y la vista gorda del propio sistema jurídico.
Dacio Gil cree razonable distanciarse del etnocentrismo que situa al hombre (con perdón del abuso de lenguaje: es sólo una forma precisa de expresarse) como centro de la creación. A pesar de que este Gil no gusta de tener mascotas -lo que le diferencia de dilectos amigos y familiares-, es, como seguidor del etólogo Konrad Lorenz, un firme convencido del obligado respeto por los animales. Esos animales inferiores que el "animal superior", incluso el más naturalista, utiliza para alimentarse, para sus estudios científicos y para fabricar con sus pieles artículos de moda. También como objeto de disfrute cinegético, vigilancia de residencias en el campo y compañía ante la soledad humana. A estos efectos es conmovedora la escena de la película de Patrice Leconte La maté porque era mía (Tango), en la que tío del protagonista, a la sazón importante Juez (encarnado por Philippe Noiret), se dirige a quien parece ser su amante que no aparece en escena y que resulta ser en realidad su mascota: su gatita.
En la sociedad actual se aprecia una tendencia absolutamente contradictoria: por un lado se detecta una evidente deshumanización creciente de la convivencia y, por otro, es constatable el auge de lo que podríamos denominar los derechos humanos de los animales. Incluso los juristas, tan imbuidos -se creen ellos- de sentido común, han pasado de considerar a los animales simples res nulius a construir teorías jurídicas diversas relativas a los derechos de los animales-persona. Atrás ha quedado ya lo que el civilista Luis Diez Picazo denominó con humor "delito de pecicidio", pero el debate jurídico continúa imparable: que si derechos subjetivos de los animales, que si derechos morales, que si derechos de personalidad de los animales e incluso se debate sobre su legitimación procesal. Por supuesto, las Administraciones y las asociaciones subvencionables por éstas, aplicando al máximo el apotegma "la función hace al órgano", se han aprestado a declarar de interés general los derechos humanos de los animales, desde los toros bravos (tan de moda en Cataluña y en Calamaro) hasta las alimañas. Desde los periquitos capaces de darlo todo por amor (la historia del obstinado y noble amor de Alvarito por Elvirita es memorable) hasta el pato cuchara (Anas clypeata) que tanto furor asociativo ha despertado últimamente.
Este viejo Dacio Gil se ha quedado definitivamente rezagado en estos temas. Tanto en el plano jurídico como también en el etológico. Y, por supuesto, en las nuevas tendencias de "deshumanización" de la convivencia humana. Cree, porque la ha vivido en primera persona, que existe la sutil violencia entre los "animales superiores" que supera con creces la descrita de los "animales inferiores". Que también existen alimañas humanas en las organizaciones aparentemente más nobles. Por eso mismo sigue instalado en los manidos tópicos tautológicos de que las jirafas tienen ideas muy elevadas o de que las avestruces son el prototipo de estupidez o que las mulas comen con el rabo, en fin, que las hienas se ríen. Eso permite a este viejo Gil seguir pensando en las bondades del animal superior: un bípedo implume, racional, locuaz, melancólico y jactancioso, capaz, entre otras muchas iniquidades, de robar el fuego a los dioses para luego incendiar su propio pajar o el de sus vecinos. Un animal superior que, ahora que prima el agnosticismo y el escepticismo, parece haber encontrado la solución a sus problemas en el Libro de Job: Pregunta a las bestias y te instruirán, a las aves y te informarán, a los reptiles y te darán lecciones.
El usufructuario de esta Tribuna Alta Preferencia es incorregible. Se ha vuelto a perder en circunloquios. Hoy quería traer a la tribuna el hilo conductor que une al torero Lucio Sandín y la deportista Dorothy De Low. Lucio Sandín es un torero retirado que llegó a gran maestro del toreo a pesar de haber perdido un ojo en la Maestranza de Sevilla siendo novillero. Dorothy De Low es una deportista de 100 años que acaba de participar en un campeonato del mundo. Lucio Sandín entrenó sus reflejos, la agilidad óptica y la ampliación del campo visual mediante la práctica del tenis de mesa. Dorithy De Low es una jugadora de tenis de mesa participante a sus 100 años en el campeonato mundial que se celebra en Mongolia Interior. Lucio Sandín dejó contrastada su clase. Dorothy De Low aparece en las fotografías realizando un magnífico golpe de efecto slice. Lucio Sandín fué un ejemplo de perseverancia y fuerza de voluntad. Dorothy De Low es sin duda una prodigio de la naturaleza (no tenemos razones para creer que se atiborre de antioxidantes).
El tenis de mesa parece por consiguiente una buena disciplina para mucho más que mantenerse en forma y cultivar los reflejos.
Deberíamos plantearnos celebrar un campeonato universal open de tenis de mesa, en que pudiesen participar los considerados animales superiores y valorados como animales inferiores. Acaso el elefante con su larga trompa resultase imbatible, dejando en pañales las técnicas de los mitos europeos Victor Barna y Ove Waldner o de los actuales campeones chinos Wank Liqin y Zhang Yining. O en el plano español a los míticos J. M. Palés en el individual masculino y la pareja Maguly-Mayuli tanto en el individual como en el dobles femenino.
No sólo de sedicentes derechos se vive en el universo. También de otras actividades como, verbigracia, la práctica deportiva que no es el futbol.
martes, 8 de junio de 2010
¡ESTO ES ESPAÑA, SEÑORES!
Este viejo Dacio Gil no va a defender nunca a los funcionarios como colectivo global. Bajo la condición genérica de funcionario Dacio Gil ha conocido a seres humanos muy buenos, buenos, regulares, malos y malignos. Considerar a todos en conjunto sería una injusticia. No cabe colocar a todos los funcionarios en el lecho de Procusto para estirar a unos y recortar a otros. Pero hay que sacar la cara por los que se merecen un respeto y la consideración adecuada a sus méritos como seres humanos y como funcionarios profesionales honestos. Hoy más que nunca debe dedicárseles un recuerdo especial a esos funcionarios dignos y honestos que se han visto abocados a un día de huelga que les tiene que producir una enorme desazón y gran desasosiego: El Gobierno no se merece la menor consideración de los funcionarios honestos y profesionales, más allá de la eficacia indiferente que puede exigírseles. Pero los sindicatos llevan lustros alejados de las penurias de este tipo de funcionarios y parece poco lógico que sean los funcionarios quienes apuntalen ahora estructuras parasitarias y obsoletas. Es muy triste tener que decir todo esto pero es la realidad que este Gil no va a defraudar.
Dacio Gil quiere manifestar hoy su amorosa solidaridad con las funcionarias y funcionarios que conoce y por quienes puede poner mucho más que la mano en el fuego por ellas y ellos. Personas todas que sólo con su trabajo y mucho esfuerzo han llegado hasta donde han llegado; nadie les ha regalado nada, no han entrado por la puerta falsa, no han gozado de privilegio alguno y han tenido que estudiar horas y horas y restar cantidad de tiempo a otras distracciones para hacer una mínima carrera en la Administración. Todas ellas y ellos hoy estarán escindidos y sufriendo por no poder secundar una huelga incomprensible por estrictas razones morales y económicas. Ya han visto miserablemente expropiado su salario para entregar ahora de nuevo otra parte de su enteco salario al Erario Público para ser dilapidado por cualquier jeta o estúpido a la menor de cambio. Una y no más Santo Tomás. Quien tenga "caja de resistencia" que haga la huelga. El funcionario honesto es honesto pero no bobo. El Gobierno ha demostrado su incuria, su falta de escrúpulos y su incompetencia pero no es cuestión de regalar más "diezmos" a quienes han dilapidado antes y han declarado el estado de excepción a los funcionarios. A esos, desde luego, no. Que los muertos entierren a sus muertos.
Todo apunta a que esta huelga funcionarial se inscribe en un marco más amplio de agit-prop ideada con mucha antelación por manipuladores profesionales para ir caldeando el ambiente ante las próximas elecciones generales. De la huelga, de las agitaciones y posiblemente de las elecciones generales las funcionarias y funcionarios honestos que Dacio Gil conoce saldrán indefectiblemente escaldados. Y eso que son personas socialmente sensibles y comprometidas. Como siempre pasa con los honestos en este país de sainete, charanga, risa y trinconeo. Si este país no fuera un esperpento, los funcionarios no deberían hacer huelga alguna hasta que los tribunales de justicia (si es que existen para hacer Justicia) se manifiesten sobre la expropiación sufrida por los funcionarios. Si los Tribunales callan o aceptan los desmanes operados por este Gobierno, el funcionario honesto habrá perdido también el derecho a la inamovilidad, a la propia huelga y a los demás derechos. Habrá desaparecido de un plumazo toda una categoría social y jurídica y sus fundamentos construidos durante más de un siglo. Habrán devenido en puros parias desprotegidos.
Resulta imprescindible que aparezca algún juez juicioso e independiente (al menos uno; aunque es mucho esperar, desde luego) que reconduzca la situación jurídica a las reglas de juego rotas unilateralmente por el Gobierno actual. ¿Es tan difícil respetar las reglas de juego? ¿Es tan fragil el contenido de la relación funcionarial? ¿El estado de excepción es estructural para los débiles pero no existe para los violadores institucionales y los mangantes?
Las funcionarias y los funcionarios honestos que Dacio Gil conoce no deberían acudir al mecanismo de la huelga una vez conocido que el Gobierno no respeta las reglas del juego. Deberían gritar ¡Que se vayan todos! e intentar desalojar a quienes les han expropiado en los primeros comicios y en los siguientes. Obtendrán una victoria pírrica, pero algo valdría. Todas las funcionarias y funcionarios honestos a los que hoy quiere homenajear este viejo Dacio Gil no deben cifrar demasiadas expectativas en medidas de presión como la huelga, que sólo apuntalan a los aparatos de los sindicatos. Con una simple huelga a la japonesa el Gobierno quedaría desnudo...y con él sus sociedades de asistencia técnica, y sus contratos de servicios, y sus ETTs, y sus externalizaciones de servicios públicos y sus subvenciones etc., etc., etc.
El marqués de Bradomín y don Ramón María del Valle Inclán no darían crédito a la sinrazón que impera en la piel de toro y sus islas en estos diez años del siglo XXI. Se desmayarían ante una realidad tan colapsada, en la que el bloqueo institucional viene mostrando el rictus de la muerte que desvela todo el secreto de una vida...de unas Instituciones Públicas y una sociedad que perece secundarlas de manera bobina. De un Gobierno que se desconoce a sí mismo, que desconoce los derechos de los empleados al servicio del público y que desconoce -o vulnera a sabiendas- las reglas de la convivencia.
¡Esto es España, Señores!
Dacio Gil quiere manifestar hoy su amorosa solidaridad con las funcionarias y funcionarios que conoce y por quienes puede poner mucho más que la mano en el fuego por ellas y ellos. Personas todas que sólo con su trabajo y mucho esfuerzo han llegado hasta donde han llegado; nadie les ha regalado nada, no han entrado por la puerta falsa, no han gozado de privilegio alguno y han tenido que estudiar horas y horas y restar cantidad de tiempo a otras distracciones para hacer una mínima carrera en la Administración. Todas ellas y ellos hoy estarán escindidos y sufriendo por no poder secundar una huelga incomprensible por estrictas razones morales y económicas. Ya han visto miserablemente expropiado su salario para entregar ahora de nuevo otra parte de su enteco salario al Erario Público para ser dilapidado por cualquier jeta o estúpido a la menor de cambio. Una y no más Santo Tomás. Quien tenga "caja de resistencia" que haga la huelga. El funcionario honesto es honesto pero no bobo. El Gobierno ha demostrado su incuria, su falta de escrúpulos y su incompetencia pero no es cuestión de regalar más "diezmos" a quienes han dilapidado antes y han declarado el estado de excepción a los funcionarios. A esos, desde luego, no. Que los muertos entierren a sus muertos.
Todo apunta a que esta huelga funcionarial se inscribe en un marco más amplio de agit-prop ideada con mucha antelación por manipuladores profesionales para ir caldeando el ambiente ante las próximas elecciones generales. De la huelga, de las agitaciones y posiblemente de las elecciones generales las funcionarias y funcionarios honestos que Dacio Gil conoce saldrán indefectiblemente escaldados. Y eso que son personas socialmente sensibles y comprometidas. Como siempre pasa con los honestos en este país de sainete, charanga, risa y trinconeo. Si este país no fuera un esperpento, los funcionarios no deberían hacer huelga alguna hasta que los tribunales de justicia (si es que existen para hacer Justicia) se manifiesten sobre la expropiación sufrida por los funcionarios. Si los Tribunales callan o aceptan los desmanes operados por este Gobierno, el funcionario honesto habrá perdido también el derecho a la inamovilidad, a la propia huelga y a los demás derechos. Habrá desaparecido de un plumazo toda una categoría social y jurídica y sus fundamentos construidos durante más de un siglo. Habrán devenido en puros parias desprotegidos.
Resulta imprescindible que aparezca algún juez juicioso e independiente (al menos uno; aunque es mucho esperar, desde luego) que reconduzca la situación jurídica a las reglas de juego rotas unilateralmente por el Gobierno actual. ¿Es tan difícil respetar las reglas de juego? ¿Es tan fragil el contenido de la relación funcionarial? ¿El estado de excepción es estructural para los débiles pero no existe para los violadores institucionales y los mangantes?
Las funcionarias y los funcionarios honestos que Dacio Gil conoce no deberían acudir al mecanismo de la huelga una vez conocido que el Gobierno no respeta las reglas del juego. Deberían gritar ¡Que se vayan todos! e intentar desalojar a quienes les han expropiado en los primeros comicios y en los siguientes. Obtendrán una victoria pírrica, pero algo valdría. Todas las funcionarias y funcionarios honestos a los que hoy quiere homenajear este viejo Dacio Gil no deben cifrar demasiadas expectativas en medidas de presión como la huelga, que sólo apuntalan a los aparatos de los sindicatos. Con una simple huelga a la japonesa el Gobierno quedaría desnudo...y con él sus sociedades de asistencia técnica, y sus contratos de servicios, y sus ETTs, y sus externalizaciones de servicios públicos y sus subvenciones etc., etc., etc.
El marqués de Bradomín y don Ramón María del Valle Inclán no darían crédito a la sinrazón que impera en la piel de toro y sus islas en estos diez años del siglo XXI. Se desmayarían ante una realidad tan colapsada, en la que el bloqueo institucional viene mostrando el rictus de la muerte que desvela todo el secreto de una vida...de unas Instituciones Públicas y una sociedad que perece secundarlas de manera bobina. De un Gobierno que se desconoce a sí mismo, que desconoce los derechos de los empleados al servicio del público y que desconoce -o vulnera a sabiendas- las reglas de la convivencia.
¡Esto es España, Señores!
domingo, 6 de junio de 2010
MOBBING. ¿SE AVECINA UN IMPARABLE VENDAVAL?
Resulta extremadamente inquietante lo que viene pasando de un tiempo a esta parte con la precarización de las relaciones de trabajo. El tan temido y manido "decretazo" con que amenaza el Gobierno no es ni más ni menos que reflejo de la realidad que ya impera. Los empresarios, por su parte y los sindicatos por la suya vienen considerando al trabajador mera mercancía para sus negociaciones y percepción de ayudas y subvenciones. No hace falta poner sobre el tapete muchos datos. Son todos sabidos y sufridos por cada cual. Y no sólo en el año 2010. La cosa viene de largo. De muy largo.
Dacio Gil se ha alarmado al encontrar por tercera semana consecutiva el anuncio en el suplemento dominical "Empresa" de un diario de tirada nacional, de unas jornadas organizadas por un instituto empresarial, con una cuota de inscripción de 1230 euros + IVA, con el siguiente lema: "MOBBING. La defensa estratégica de la empresa". El título no engaña, en buena lógica se trata de vertebrar la defensa estratégica de las empresas. Lo que no se alcanza a saber es si ante una eventual demanda de Mobbing o para llevar a cabo el Mobbing y vertebrar la defensa ex post facto. Si se desciende a analizar los relatores o ponentes se comprueba que están presentes cinco muy significativos representantes de los importantes Lobbies jurídicos del país, además de una aseguradora, de un representante de la Inspección de Trabajo y de una Jueza de lo social. Destaca, además, que representando a uno de los Lobbies jurídicos aparece un ex diputado y senador del PSOE.
En principio -sólo en principio- nada había de tener de particular unas jornadas como las comentadas si los sindicatos dictan sus propios cursos de formación sobre Mobbing dado que han descubierto hace bien poco la realidad sangrante del Mobbing. Sólo recientemente han decidido que en los cursos de formación iban a tratar sobre esta materia, de la que con anterioridad han huido como de la peste. Hay que decirlo con claridad: a los sindicatos siempre les ha dado alergia proteger a las víctimas del Mobbing -las auténticas, no las simuladas, muchas veces de los propios sindicalistas- pues la defensa de ése tipo de víctimas no les dejaba réditos ni ante los trabajadores ni ante la empresa. Han practicado la indiferencia sindical ante los casos concretos. Otra cosa es la fiebre que les ha entrado de impartir cursos de formación que se quedan en la abstracción. Pero cursos están impartiendo. Y muchos y bien subvencionados. En algunos hasta se cita a H. Leymann o a M.F. Hirigiyen o a I. Piñuel. Sólo es música, nada de letra; pero cursos hay en abundancia impartidos bien directamente por los sindicatos, bien externalizados.
Sin embargo si que tiene de particular estas jornadas empresariales anunciadas para este mismo mes por el instituto empresarial. No hay que ser muy avispado para colegir lo que se avecina: una estrategia empresarial para llevar a cabo el acoso que permita deshacerse de trabajadores; no sólo los incómodos, sino cualquier trabajador. Las jornadas parecen diseñadas para encontrar no tanto la cobertura legal (en España cualquier dislate, inmoralidad, desafuero o violación flagrante encuentra siempre su cobertura legal y sus leguleyos) cuanto la estrategia empresarial y su defensa. Parecen las jornadas pensadas para elaborar un corpus que permita llevar a cabo unas políticas que acaben con el trabajador fuera de la relación laboral. De ahí la presencia de los grandes Lobbies jurídicos y de un significado ex diputado y ex senador del partido gobernante. No parece descabellado pensar, pues, que se avecinan nuevos vendavales de acoso sobre el alma de los trabajadores considerados individualmente y por ello se prepara el sustrato ideológico-jurídico para llevarlo a efecto. Una vez establecido el corpus doctrinal los Lobbies se encargan de propagarlo por las sedicentes instituciones del sistema de garantías jurídicas. Dacio Gil no habla de agua de borrajas, o a humo de pajas. Sabe perfectamente -desgraciadamente, de manera cabal- que eso está presto a producirse ante la indiferencia de unos y y unas y de otros y de otras.
Por un lado el sistema judicial sólo -y en muy poca medida- ha dado muestras de sensibilidad en el orden jurisdiccional social. En el orden contencioso-administrativo la ceguera y el cinismo es total con alguna honrosa excepción. Algún día algún sociólogo habrá de estudiar y desvelar por qué -y si sólo es una mera coincidencia temporal- que la deriva más conservadora en la justicia de instancia esté coincidiendo con la irrupción de las juezas y la manera con que éstas enfocan la problemática de todo maltrato que no sea el de género. El Mobbing es una manifestación de maltrato aunque no necesariamente "de género". Posiblemente nos llevásemos una tremenda sorpresa, pues pudiera ocurrir que de la misma forma que las mujeres tienen una forma especial de conducir los automóviles (o al menos eso dicen las aseguradoras) tal vez tengan también una manera especial de entender la justicia de manera mucho más conservadora, contribuyendo con ello doblemente a que el derecho sea un obstáculo mucho mayor al que ya es para el cambio social en materia de Mobbing. Este viejo Dacio Gil ni quita ni pone Reina ni Rey (aunque los pueda ver desnudos a ambos), sólo sugiere que se aborde un estudio serio y pormenorizado como los que en el franquismo llevaron a cabo Toharia, Zaragoza y otros. Podría haber sorpresas importantes. Alejandro Nieto ya ha apuntado en su último libro el malestar de los jueces el caso de la magistrada especialista de lo contencioso doña Inés Huerta Garicano. Pero hay muchos casos más, igual de sangrantes. Quede el tema sólo apuntado. Dará -a no dudar- un inmenso juego.
Caso aparte es el papel de la Administración del Estado, del Poder Público Estatal, en cuyo seno el apogeo del Mobbing, el acoso moral, el acoso psíquico, el acoso institucional o como quiera llamársele es insultante y dramático ante la indiferencia, cuando no la complicidad de facto, del orden jurisdiccional específico para las relaciones funcionariales. El tema de la impunidad del Poder Público Estatal en el Mobbing, por sangrante y cínico, da para varias tesis doctorales y diversos trabajos monográficos, desbordando con mucho el ámbito de este "post". Quede empero apuntado en sus justos términos generales.
Destaca que en las referidas jornadas el poder Público Estatal sólo se encuentre representado exclusivamente por la Inspección de Trabajo ahora que el Poder Público se viene revistiendo de cobertura empresarial, con la teoría de la agencia dominándolo todo. Existe la idea judicial trasnochada y fantasiosa que la Administración del Estado, el Poder Público Estatal, fuese una Congregación Angélica en la que no cupiese tratar al funcionario como una cosa, como un "muerto civil". Y muertos civiles hay a montones en la Administración del Estado. Sólo impide verlos el manto de impunidad jurisdiccional tendido para velar la realidad. Tal vez por todo eso la Administración del Estado haga que no le interesan las jornadas de referencia, aunque tomará buena nota para dar cobertura a los muy variados acosos institucionales que se producen sin duda en su seno como en cualquier otra organización no sólo empresarial.
En resumidas cuentas: está programada para dentro de pocos días la Conferencia MOBBING. La defensa estratégica de la empresa . Dacio Gil se malicia que ello anuncia un vendaval de acosos en el seno de las empresas (en su sentido más lato) acumulables a la precarización existente y a la anunciada. Las Conferencias y Congresos vienen a preparar y propiciar el clima, vienen a ser el lecho intelectual que posibilite y ampare la posterior acción. Conocido el cuerpo de doctrina, las primeras decisiones las toman los poderosos, y luego el modelo se socializa hasta hacerse imparable. La víctima del acoso se siente sola (siempre es dejada en soledad), pocos le apoyan. Desde luego nada puede esparar la víctima de Mobbing de los sindicatos a quienes no les interesa lo más mínimo. parece que no habrá otra alternativa que irse pertrechando a título personal de las defensas y anticuerpos que sean posibles a cada cual ante lo que se avecina. Dacio Gil lo avisa hoy: Fíate de los abstractos cursos de formación que imparten los sindicatos y no corras... Otro vendaval -el enésimo ya- amenaza al mundo laboral. De momento sólo es el corpus teórico. Más adelante vendrán las lágrimas y los suspiros. Al tiempo.
Dacio Gil se ha alarmado al encontrar por tercera semana consecutiva el anuncio en el suplemento dominical "Empresa" de un diario de tirada nacional, de unas jornadas organizadas por un instituto empresarial, con una cuota de inscripción de 1230 euros + IVA, con el siguiente lema: "MOBBING. La defensa estratégica de la empresa". El título no engaña, en buena lógica se trata de vertebrar la defensa estratégica de las empresas. Lo que no se alcanza a saber es si ante una eventual demanda de Mobbing o para llevar a cabo el Mobbing y vertebrar la defensa ex post facto. Si se desciende a analizar los relatores o ponentes se comprueba que están presentes cinco muy significativos representantes de los importantes Lobbies jurídicos del país, además de una aseguradora, de un representante de la Inspección de Trabajo y de una Jueza de lo social. Destaca, además, que representando a uno de los Lobbies jurídicos aparece un ex diputado y senador del PSOE.
En principio -sólo en principio- nada había de tener de particular unas jornadas como las comentadas si los sindicatos dictan sus propios cursos de formación sobre Mobbing dado que han descubierto hace bien poco la realidad sangrante del Mobbing. Sólo recientemente han decidido que en los cursos de formación iban a tratar sobre esta materia, de la que con anterioridad han huido como de la peste. Hay que decirlo con claridad: a los sindicatos siempre les ha dado alergia proteger a las víctimas del Mobbing -las auténticas, no las simuladas, muchas veces de los propios sindicalistas- pues la defensa de ése tipo de víctimas no les dejaba réditos ni ante los trabajadores ni ante la empresa. Han practicado la indiferencia sindical ante los casos concretos. Otra cosa es la fiebre que les ha entrado de impartir cursos de formación que se quedan en la abstracción. Pero cursos están impartiendo. Y muchos y bien subvencionados. En algunos hasta se cita a H. Leymann o a M.F. Hirigiyen o a I. Piñuel. Sólo es música, nada de letra; pero cursos hay en abundancia impartidos bien directamente por los sindicatos, bien externalizados.
Sin embargo si que tiene de particular estas jornadas empresariales anunciadas para este mismo mes por el instituto empresarial. No hay que ser muy avispado para colegir lo que se avecina: una estrategia empresarial para llevar a cabo el acoso que permita deshacerse de trabajadores; no sólo los incómodos, sino cualquier trabajador. Las jornadas parecen diseñadas para encontrar no tanto la cobertura legal (en España cualquier dislate, inmoralidad, desafuero o violación flagrante encuentra siempre su cobertura legal y sus leguleyos) cuanto la estrategia empresarial y su defensa. Parecen las jornadas pensadas para elaborar un corpus que permita llevar a cabo unas políticas que acaben con el trabajador fuera de la relación laboral. De ahí la presencia de los grandes Lobbies jurídicos y de un significado ex diputado y ex senador del partido gobernante. No parece descabellado pensar, pues, que se avecinan nuevos vendavales de acoso sobre el alma de los trabajadores considerados individualmente y por ello se prepara el sustrato ideológico-jurídico para llevarlo a efecto. Una vez establecido el corpus doctrinal los Lobbies se encargan de propagarlo por las sedicentes instituciones del sistema de garantías jurídicas. Dacio Gil no habla de agua de borrajas, o a humo de pajas. Sabe perfectamente -desgraciadamente, de manera cabal- que eso está presto a producirse ante la indiferencia de unos y y unas y de otros y de otras.
Por un lado el sistema judicial sólo -y en muy poca medida- ha dado muestras de sensibilidad en el orden jurisdiccional social. En el orden contencioso-administrativo la ceguera y el cinismo es total con alguna honrosa excepción. Algún día algún sociólogo habrá de estudiar y desvelar por qué -y si sólo es una mera coincidencia temporal- que la deriva más conservadora en la justicia de instancia esté coincidiendo con la irrupción de las juezas y la manera con que éstas enfocan la problemática de todo maltrato que no sea el de género. El Mobbing es una manifestación de maltrato aunque no necesariamente "de género". Posiblemente nos llevásemos una tremenda sorpresa, pues pudiera ocurrir que de la misma forma que las mujeres tienen una forma especial de conducir los automóviles (o al menos eso dicen las aseguradoras) tal vez tengan también una manera especial de entender la justicia de manera mucho más conservadora, contribuyendo con ello doblemente a que el derecho sea un obstáculo mucho mayor al que ya es para el cambio social en materia de Mobbing. Este viejo Dacio Gil ni quita ni pone Reina ni Rey (aunque los pueda ver desnudos a ambos), sólo sugiere que se aborde un estudio serio y pormenorizado como los que en el franquismo llevaron a cabo Toharia, Zaragoza y otros. Podría haber sorpresas importantes. Alejandro Nieto ya ha apuntado en su último libro el malestar de los jueces el caso de la magistrada especialista de lo contencioso doña Inés Huerta Garicano. Pero hay muchos casos más, igual de sangrantes. Quede el tema sólo apuntado. Dará -a no dudar- un inmenso juego.
Caso aparte es el papel de la Administración del Estado, del Poder Público Estatal, en cuyo seno el apogeo del Mobbing, el acoso moral, el acoso psíquico, el acoso institucional o como quiera llamársele es insultante y dramático ante la indiferencia, cuando no la complicidad de facto, del orden jurisdiccional específico para las relaciones funcionariales. El tema de la impunidad del Poder Público Estatal en el Mobbing, por sangrante y cínico, da para varias tesis doctorales y diversos trabajos monográficos, desbordando con mucho el ámbito de este "post". Quede empero apuntado en sus justos términos generales.
Destaca que en las referidas jornadas el poder Público Estatal sólo se encuentre representado exclusivamente por la Inspección de Trabajo ahora que el Poder Público se viene revistiendo de cobertura empresarial, con la teoría de la agencia dominándolo todo. Existe la idea judicial trasnochada y fantasiosa que la Administración del Estado, el Poder Público Estatal, fuese una Congregación Angélica en la que no cupiese tratar al funcionario como una cosa, como un "muerto civil". Y muertos civiles hay a montones en la Administración del Estado. Sólo impide verlos el manto de impunidad jurisdiccional tendido para velar la realidad. Tal vez por todo eso la Administración del Estado haga que no le interesan las jornadas de referencia, aunque tomará buena nota para dar cobertura a los muy variados acosos institucionales que se producen sin duda en su seno como en cualquier otra organización no sólo empresarial.
En resumidas cuentas: está programada para dentro de pocos días la Conferencia MOBBING. La defensa estratégica de la empresa . Dacio Gil se malicia que ello anuncia un vendaval de acosos en el seno de las empresas (en su sentido más lato) acumulables a la precarización existente y a la anunciada. Las Conferencias y Congresos vienen a preparar y propiciar el clima, vienen a ser el lecho intelectual que posibilite y ampare la posterior acción. Conocido el cuerpo de doctrina, las primeras decisiones las toman los poderosos, y luego el modelo se socializa hasta hacerse imparable. La víctima del acoso se siente sola (siempre es dejada en soledad), pocos le apoyan. Desde luego nada puede esparar la víctima de Mobbing de los sindicatos a quienes no les interesa lo más mínimo. parece que no habrá otra alternativa que irse pertrechando a título personal de las defensas y anticuerpos que sean posibles a cada cual ante lo que se avecina. Dacio Gil lo avisa hoy: Fíate de los abstractos cursos de formación que imparten los sindicatos y no corras... Otro vendaval -el enésimo ya- amenaza al mundo laboral. De momento sólo es el corpus teórico. Más adelante vendrán las lágrimas y los suspiros. Al tiempo.
viernes, 4 de junio de 2010
SI QUIERES SER FELIZ COMO ME DICES NO ANALICES
Era doña Julia una mujer con una gran sensibilidad para las cuestiones sociales más mundanas y comunes, que conectaban con la cultura popular. Había pasado una rigurosa guerra civil en el frente de su tierra natal y comprobado en persona el sufrimiento humano. También contaba cómo uno de los jerifaltes del frente popular se instaló en el palacete más representativo de un aristócrata de la localidad. Lo recordaba con dolor, como si revelara una traición, aunque siempre sugería al interlocutor que sacase las conclusiones pertientes. Dominaba como nadie el significado de los refranes. Podía haber escrito una obra concatenando la cantidad de refranes, proverbios y dichos que guardaba en su memoria que podía repetir sin vacilar.Lástima que Fernando Arrabal se le adelantara en esa opera magna. Pero dice mucho en favor de doña Julia, equiparable en todo eso a tan egregio representante del movimiento pánico.
Para Dacio Gil el mejor de los refranes utilizados por doña Julia era el que aplicaba a cantantes, artistas y miembros de la farándula cuando era preguntada al efecto. Muchas veces te respondía: "ese tiene más hambre que el perro de un volatinero". No sólo acertaba en la caracterización del artista novél o de medio pelo, sino que al viejo Dacio Gil le hacía recapacitar sobre la famélica legión a la que aludía el himno la Internacional. Doña Julia nunca se vanaglorió -antes al contrario- de la educación inculcada a sus hijas, ambas con un brillante expediente universitario y profesional. A éstas, por el contrario, muy a menudo les decía que estudiar tan brillantemente no aseguraba la felicidad. Y como era una mujer muy lógica les ponía un ejemplo incontestable: "Yo creo que los únicos verdaderamente felices son los albañiles, que a las ocho de la mañana cantan subidos a lo alto de un andamio. Ellos no se plantean esa cosas de la política y las cuestiones supuestamente profundas. Tratan de vivir con lo que tienen, no se detienen a analizar los porqués y los cómos, bastante tienen con vivir y sacar asu familia."
Coincidía en esta reflexión con la fomulada por el poeta reusense Joaquín Bartrina que dejó inmortalizada su eminente aforismo poético Si quieres ser feliz como me dices, muchacho, no analices que da título a este "post".
Viene cuento este largo exordio porque estos días pasa Dacio Gil una corta estadía impuesta por su familia en una costa del Mediterráneo, en un hotel atestado de turistas nacionales de extracción que podría decirse por el golpe de vista de los signos externos, que trabajadora. Entre las jóvenes familias, ellos con sus tatuajes kilométricos sobre la piel, ellas con su teñido pelo rubio. Entre los más tardíos ellas llevando la voz cantante de la pareja (a la postre están de vacaciones) y ellos haciendo servicialmente todos los mandados vacacionales que, aunque escasos, les cualifican como solidarios con la parienta contingentemente ociosa. Dacio Gil utiliza estos no lugares playeros para intentar tomar el pulso a la situación social y ha comprobado no sin sorpresa que en el kiosko de prensa se agotan cada día los diarios deportivos y las revistas del corazón y que no existe problema alguno para adquirir los periódicos de mayor tirada nacional. Sobran éstos en los anaqueles del puesto de venta.
Además de otras características festivas, se aprecia en estas familias un comportamiento como si no existiera congoja por la crisis, como si con ellos no fueran las estrecheces y la angustia (Zygmunt Bauman dice que la política no es sino la modulación de la angustia) de los acontecimientos económicos más recientes. Actúan todos con una aparente felicidad, que acaso sea sólo transitoria, cual un paréntesis playero. Observándolos en el bufet libre se aprecia que desafían las inclemencias económicas y sociales impuestas o ganadas a pulso, que eso nunca se sabrá en el corto plazo. Aparentan una completa felicidad exenta de complicaciones hermenéuticas y corsés civilizatorios trasnochados. Hasta podría entenderse que rebajan la vigilia de urbanidad impuesta por la obligada reciprocidad social.
Doña Julia, como buena costurera, era muy, pero que muy observadora y pasaba por el tamiz de su enciclopedia de refranes cualquier actividad humana. Dacio Gil escribe estas líneas a vuela pluma para no defraudarse a sí mismo y a sus eventuales parroquianos, pero tiene extraída ya una conclusión sólida: Esta gente o es feliz o se lo hace. No quieren complicarse con el ruido mediático. Algunos tal vez volverán al andamio y continuarán siendo felices, como cada día. Su único catecismo parece ser el as, el marca y la prensa rosa. Son un vivo reflejo de la sabiduría de doña Julia, de Fernando Arrabal, de Joaquín Bartrina; en definitiva de la sabiduría popular (aunque estos tres refraneros excelsos puedan reputarse como superdotados): Si quieres ser feliz como me dices, no analices.
Para Dacio Gil el mejor de los refranes utilizados por doña Julia era el que aplicaba a cantantes, artistas y miembros de la farándula cuando era preguntada al efecto. Muchas veces te respondía: "ese tiene más hambre que el perro de un volatinero". No sólo acertaba en la caracterización del artista novél o de medio pelo, sino que al viejo Dacio Gil le hacía recapacitar sobre la famélica legión a la que aludía el himno la Internacional. Doña Julia nunca se vanaglorió -antes al contrario- de la educación inculcada a sus hijas, ambas con un brillante expediente universitario y profesional. A éstas, por el contrario, muy a menudo les decía que estudiar tan brillantemente no aseguraba la felicidad. Y como era una mujer muy lógica les ponía un ejemplo incontestable: "Yo creo que los únicos verdaderamente felices son los albañiles, que a las ocho de la mañana cantan subidos a lo alto de un andamio. Ellos no se plantean esa cosas de la política y las cuestiones supuestamente profundas. Tratan de vivir con lo que tienen, no se detienen a analizar los porqués y los cómos, bastante tienen con vivir y sacar asu familia."
Coincidía en esta reflexión con la fomulada por el poeta reusense Joaquín Bartrina que dejó inmortalizada su eminente aforismo poético Si quieres ser feliz como me dices, muchacho, no analices que da título a este "post".
Viene cuento este largo exordio porque estos días pasa Dacio Gil una corta estadía impuesta por su familia en una costa del Mediterráneo, en un hotel atestado de turistas nacionales de extracción que podría decirse por el golpe de vista de los signos externos, que trabajadora. Entre las jóvenes familias, ellos con sus tatuajes kilométricos sobre la piel, ellas con su teñido pelo rubio. Entre los más tardíos ellas llevando la voz cantante de la pareja (a la postre están de vacaciones) y ellos haciendo servicialmente todos los mandados vacacionales que, aunque escasos, les cualifican como solidarios con la parienta contingentemente ociosa. Dacio Gil utiliza estos no lugares playeros para intentar tomar el pulso a la situación social y ha comprobado no sin sorpresa que en el kiosko de prensa se agotan cada día los diarios deportivos y las revistas del corazón y que no existe problema alguno para adquirir los periódicos de mayor tirada nacional. Sobran éstos en los anaqueles del puesto de venta.
Además de otras características festivas, se aprecia en estas familias un comportamiento como si no existiera congoja por la crisis, como si con ellos no fueran las estrecheces y la angustia (Zygmunt Bauman dice que la política no es sino la modulación de la angustia) de los acontecimientos económicos más recientes. Actúan todos con una aparente felicidad, que acaso sea sólo transitoria, cual un paréntesis playero. Observándolos en el bufet libre se aprecia que desafían las inclemencias económicas y sociales impuestas o ganadas a pulso, que eso nunca se sabrá en el corto plazo. Aparentan una completa felicidad exenta de complicaciones hermenéuticas y corsés civilizatorios trasnochados. Hasta podría entenderse que rebajan la vigilia de urbanidad impuesta por la obligada reciprocidad social.
Doña Julia, como buena costurera, era muy, pero que muy observadora y pasaba por el tamiz de su enciclopedia de refranes cualquier actividad humana. Dacio Gil escribe estas líneas a vuela pluma para no defraudarse a sí mismo y a sus eventuales parroquianos, pero tiene extraída ya una conclusión sólida: Esta gente o es feliz o se lo hace. No quieren complicarse con el ruido mediático. Algunos tal vez volverán al andamio y continuarán siendo felices, como cada día. Su único catecismo parece ser el as, el marca y la prensa rosa. Son un vivo reflejo de la sabiduría de doña Julia, de Fernando Arrabal, de Joaquín Bartrina; en definitiva de la sabiduría popular (aunque estos tres refraneros excelsos puedan reputarse como superdotados): Si quieres ser feliz como me dices, no analices.
lunes, 31 de mayo de 2010
ALLEGRO MA NON TROPPO
No debería sacar conclusiones apresuradas el curioso lector por la rúbrica del presente "post". Allegro ma non troppo no es la típica expresión culterana y políglota con reminiscencias musicales de un inveterado pesimista incapaz de llegar nunca siquiera al molto vivace. Se trata de la manifestación de la capacidad de observación y análisis sobre las cualidades de los seres humanos desde una atalaya privilegiada. Atalaya a la que sólo acceden determinadas personas singulares. Singulares porque además de otros atributos, gozan de un don divino especial: expresarse en pocas pero certeras palabras que contienen inmensidad de ideas.No todos los grandes hombres (y mujeres) han escrito obras enciclopédicas o Tratados o Manuales Universitarios. No todos ni todas los autores de esas obras pasan a la historia con la misma relevancia o estruendo mediático. Como se comprobará, hay obras que siendo excepcionales no ocupan páginas y páginas de extensos libros.
Igual que hay escritores, como hacía Ramón Gómez de la Serna, que pueden retratar de manera cabal o acertada a una persona con sólo siete palabras, tal y como ha quedado plasmado en sus célebres gregerías , hay otros que pueden llevar a cabo todo un tratado sobre una características determinantes de los seres humanos en sólo 34 páginas. Un tratado que también puede servir de juego para examinar las cualidades de los diferentes seres con los que nos relacionamos diariamente, ya que agudamente el autor incorpora un anexo para poder llevar a cabo la evaluación.
El invitado hoy a esta Tribuna Alta preferencia va a ser un profesor de economía -de historia de la economía para más señas- de nacionalidad italiana que a los 23 años recibió una beca Fullbright y que en su larga carrera docente llegó a ser profesor en Berkeley y en diferentes universidades italianas, Este viejo Dacio Gil, con acrisolado desprecio por la economía, tiene entre sus mejores maestros de papel al invitado de hoy, comparable a otro maestro economista como Max Weber, que también se dedicó a la historia económica. Como no podía ser de otra manera, proviniendo de un especialista en economía, su análisis se centra en las grandes organizaciones y en las instituciones en las que se adoptan las grandes decisiones. En resumidas cuentas el tratado sobre el que hoy vamos a detenernos se aplica a los grandes líderes de todas las organizaciones o instituciones sin excepción y vendría a ser un complemento a anteriores "posts" sobre el liderazgo. Por esas características el amable e inquieto parroquiano podrá identificar a muchos de los líderes mundiales del momento. Y, por descontado, a los españoles. Y a los grandes economistas que no han sido capaces de anticiparse a las consecuencias de la época singular de la historia que nos ha tocado en esta década del siglo XXI: vivir una época de dura postguerra con el consiguiente ajuste económico sin haber mediado una guerra, ni siquiera una escaramuza bélica. Postguerra motivada por los intangibles financieros. S0bre este tema habrá que volver en esta tribuna, pero ahora no podemos detenernos en él.
Dado que el inquieto parroquiano estará deseoso de conocer a tan eximio personaje lo anunciaremos a bombo y platillo para el que no lo haya identificado ya: Se trata de Carlo Maria Cipolla (Pisa 1922-2000) que en 1988 editó en Bolonia un librito que se puede encontrar en español en Mondadori de bolsillo (Barcelona 1998, 85 pp.) con el título del encabezamiento de este post, Allegro ma non troppo.
El librito se estructura en dos partes: 1ª. El papel de la pimienta en el desarrollo económico de la Edad Media (pp. 9 a 49) y 2ª. Las Leyes Fundamentales de la estupidez humana (pp. 51 a 85) y es calificado por el propio autor "como una ironía bonachona y pacífica". El librito rezuma humor en las dos partes en las que se subdivide, como se aprecia en la delimitación que sobre el humor lleva a cabo el propio autor: "Hacer humorismo sobre la precariedad de la vida humana cuando uno esta junto a la cabecera de un moribundo no es humorismo. En cambio, cuando aquel gentilhombre francés , que subía las escaleras que le conducían a la guillotina, tropezó con uno de los escalones y dirigiéndose a los guardianes exclamó Dicen que tropezar trae mala suerte, aquel hombre bien merecía que se le perdonara la cabeza." A los efectos de esta tribuna nos centraremos exclusivamente en la segunda parte, aunque la exposición sobre esta particular especia que es la pimienta no tiene desperdicio.
Cipolla, al objeto de preparar al lector sobre su minúsculo tratado relativo a la estupidez humana, señala en la introducción que el pesado fardo de desdichas y miserias que los seres humanos deben soportar, ya sea como individuos o como miembros de una sociedad organizada, es básicamente el resultado del modo extremadamente improbable -e incluso estúpido- como fue organizada la vida desde sus comienzos. Y concreta su ámbito de estudio en un grupo mucho más poderoso que la Mafia, o que el complejo industrial-militar o que la Internacional Comunista. Un grupo no organizado, que no se dirige por ninguna ley, que no tiene jefe, ni presidente ni estatuto, pero que consigue, no obstante, actuar en perfecta sintonía, como si estuviese guiado por una mano invisible, reforzándose sus miembros entre sí. Dacio Gil puede asegurar que el autor no se está refiriendo en concreto a los Presidentes de las Comunidades Autónomas ni a los miembros de Gabinete, ni a muchos catedráticos de universidad, ni a muchos, muchos, muchos...
Primera Ley Fundamental: Siempre e invariablemente cada uno de nosotros subestima el número de individuos estúpidos que circulan por el mundo. No son infinitas, pero la fracción de personas en relación con la población es elevado.
Segunda Ley (de hierro) Fundamental: La probabilidad de que una persona determinada sea estúpida es independiente de cualquier otra característica de la persona. Uno nace estúpido por designio inescrutable e irreprochable de la divina Providencia. La ley demuestra que los individuos estúpidos son proporcionalmente tan numerosos entre los hombres como entre las mujeres.
Tercera ley (de oro) Fundamental: Una persona estúpida es una persona que causa un daño a otra persona o grupo de personas sin obtener, al mismo tiempo, un provecho para sí, o incluso obteniendo un perjuicio. En función del perjuicio o la ganancia que provocan en los demás o para sí, presupone cuatro categorías de seres humanos: los incautos, los inteligentes, los malvados y los estúpidos. A estas absurdas criaturas que ocupan el cuarto lugar se refiere la tercera ley.
La mayor parte de las personas no actúa de modo coherente. Unas veces actúan inteligentemente y en otras como una incauta. "La única excepción importante a la regla la representan las personas estúpidas que, normalmente, muestran la máxima tendencia a una total coherencia en cualquier campo de actuaciones". Se parte del axioma que la gran mayoría de las personas estúpidas son fundamentalmente y firmemente estúpidas, "insisten en su perseverancia en causar daños o pérdidas sin obtener ninguna ganancia para sí, sea esto positivo o negativo". Además, existen los superestúpidos que con sus acciones inverosímiles no sólo causan daños a los demás sino también a sí mismas.
La capacidad de hacer daño de una persona estúpida depende de dos factores: la genética y la posición de poder o autoridad. Entre los burócratas, generales, políticos, jefes de Estado, jueces u prelados se encuentra el más exquisito porcentaje de individuos fundamentalmente estúpidos, cuya capacidad para hacer daño al prójimo ha sido (o es) peligrosamente potenciada por la posición de poder que ocupan. La pregunta que a menudo se plantean las personas razonables es cómo es posible que estas personas estúpidas lleguen a alcanzar posiciones de poder o de autoridad. Pero el lugar de las clases y las castas (que fueron quienes permitieron un flujo constante de estúpidos) lo ocupan hoy los partidos políticos, la burocracia y la democracia.
Como señala Cipolla, una persona inteligente puede entender la lógica de un malvado. Las acciones de un malvado siguen un modelo de racionalidad: racionalidad perversa, pero racionalidad al fin. Se pueden prever las acciones de un malvado, sus sucias maniobras y sus deplorables aspiraciones, pero contra una persona estúpida cualquier defensa es imposible: una criatura estúpida te perseguirá sin razón, sin un plan preciso, en los momentos y lugares más improbables e impensables. "Frente a un individuo estúpido uno está completamente desarmado." Al no ajustarse a las reglas de la racionalidad las acciones del estúpido: 1. cogen por sorpresa; 2. impiden organizar una defensa racional. Y Cipolla concluye : "...el estúpido no sabe que es estúpido. Esto contribuye poderosamente a dar mayor fuerza, incidencia y eficacia a su acción devastadora."
Cuarta Ley Fundamental: Las personas no estúpidas subestiman siempre el potencial nocivo de las personas estúpidas. Los no estúpidos, en especial, olvidan constantemente que en cualquier momento y lugar, y en cualquier circunstancia, tratar y/0 asociarse con individuos estúpidos se manifiesta infaliblemente como un costosísimo error. A menudo tanto los inteligentes como los malvados , cuando son abordados por individuos estúpidos, cometen el error de abandonarse a sentimientos de autocomplacencia y desprecio, en vez de segregar inmediatamente cantidades mayores de adrenalina y preparar la defensa. Se suele tender al error de considerar que el estúpido sólo se hace daño a sí mismo, cuando el estúpido siempre destruye y arruina.
Quinta Ley Fundamental: La persona estúpida es el tipo de persona más peligroso que existe: el estúpido es más peligroso que el malvado. Si todos los miembros de una sociedad fueran malvados perfectos, la sociedad quedaría estancada pero sin grandes desastres. Todo se reduciría a transferencias masivas de riqueza a favor de los malvados. Si todos los miembros de una sociedad actúan malvadamente por turnos regulares, no sólo la sociedad entera, sino incluso cada uno de los individuos, se hallaría en un estado de perfecta estabilidad. Pero cuando los estúpidos entran en acción, las cosas cambian completamente. Las personas estúpidas ocasionan pérdidas a otras personas sin obtener ningún beneficio para ellas mismas. Por consiguiente la sociedad entera se empobrece. Sería un grave error creer que el número de los estúpidos es más elevado en una sociedad en decadencia que en una sociedad en ascenso.
Y Carlo Maria Cipolla concluye:
En un país en decadencia, el porcentaje de individuos estúpidos sigue igual ; sin embargo, en el resto de la población se observa, sobre todo entre los individuos que están en el poder, una alarmante proliferación de malvados con un elevado porcentaje de estupidez y, entre los que no están en el poder, un igualmente alarmante crecimiento del número de los incautos. Tal cambio en la composición de la población de los no estúpidos refuerza, inevitablemente, el poder destructivo de los estúpidos, y conduce al país a la ruina.
Tomen buena nota de las enseñanzas expuestas con humor Carlo María Cipolla, jueguen a obtener el coeficiente de estupidez reinante e intenten identificar individuos estúpidos (de cualquier género) a su alrededor. Posiblemente se les agotarán las seis hojas que el libro incorpora a ese efecto en el apéndice. Tal vez sea ya demasiado tarde para evitar la ruina, pero al menos servirá para comprender que las obras pequeñas pueden contener una inmensidad de ideas a incorporar a nuestro acervo teórico y práctico. Recibamos como se merece cuanto se nos vende en esta sociedad mediática, pero, cuidado: Allegro ma non tropo.
Igual que hay escritores, como hacía Ramón Gómez de la Serna, que pueden retratar de manera cabal o acertada a una persona con sólo siete palabras, tal y como ha quedado plasmado en sus célebres gregerías , hay otros que pueden llevar a cabo todo un tratado sobre una características determinantes de los seres humanos en sólo 34 páginas. Un tratado que también puede servir de juego para examinar las cualidades de los diferentes seres con los que nos relacionamos diariamente, ya que agudamente el autor incorpora un anexo para poder llevar a cabo la evaluación.
El invitado hoy a esta Tribuna Alta preferencia va a ser un profesor de economía -de historia de la economía para más señas- de nacionalidad italiana que a los 23 años recibió una beca Fullbright y que en su larga carrera docente llegó a ser profesor en Berkeley y en diferentes universidades italianas, Este viejo Dacio Gil, con acrisolado desprecio por la economía, tiene entre sus mejores maestros de papel al invitado de hoy, comparable a otro maestro economista como Max Weber, que también se dedicó a la historia económica. Como no podía ser de otra manera, proviniendo de un especialista en economía, su análisis se centra en las grandes organizaciones y en las instituciones en las que se adoptan las grandes decisiones. En resumidas cuentas el tratado sobre el que hoy vamos a detenernos se aplica a los grandes líderes de todas las organizaciones o instituciones sin excepción y vendría a ser un complemento a anteriores "posts" sobre el liderazgo. Por esas características el amable e inquieto parroquiano podrá identificar a muchos de los líderes mundiales del momento. Y, por descontado, a los españoles. Y a los grandes economistas que no han sido capaces de anticiparse a las consecuencias de la época singular de la historia que nos ha tocado en esta década del siglo XXI: vivir una época de dura postguerra con el consiguiente ajuste económico sin haber mediado una guerra, ni siquiera una escaramuza bélica. Postguerra motivada por los intangibles financieros. S0bre este tema habrá que volver en esta tribuna, pero ahora no podemos detenernos en él.
Dado que el inquieto parroquiano estará deseoso de conocer a tan eximio personaje lo anunciaremos a bombo y platillo para el que no lo haya identificado ya: Se trata de Carlo Maria Cipolla (Pisa 1922-2000) que en 1988 editó en Bolonia un librito que se puede encontrar en español en Mondadori de bolsillo (Barcelona 1998, 85 pp.) con el título del encabezamiento de este post, Allegro ma non troppo.
El librito se estructura en dos partes: 1ª. El papel de la pimienta en el desarrollo económico de la Edad Media (pp. 9 a 49) y 2ª. Las Leyes Fundamentales de la estupidez humana (pp. 51 a 85) y es calificado por el propio autor "como una ironía bonachona y pacífica". El librito rezuma humor en las dos partes en las que se subdivide, como se aprecia en la delimitación que sobre el humor lleva a cabo el propio autor: "Hacer humorismo sobre la precariedad de la vida humana cuando uno esta junto a la cabecera de un moribundo no es humorismo. En cambio, cuando aquel gentilhombre francés , que subía las escaleras que le conducían a la guillotina, tropezó con uno de los escalones y dirigiéndose a los guardianes exclamó Dicen que tropezar trae mala suerte, aquel hombre bien merecía que se le perdonara la cabeza." A los efectos de esta tribuna nos centraremos exclusivamente en la segunda parte, aunque la exposición sobre esta particular especia que es la pimienta no tiene desperdicio.
Cipolla, al objeto de preparar al lector sobre su minúsculo tratado relativo a la estupidez humana, señala en la introducción que el pesado fardo de desdichas y miserias que los seres humanos deben soportar, ya sea como individuos o como miembros de una sociedad organizada, es básicamente el resultado del modo extremadamente improbable -e incluso estúpido- como fue organizada la vida desde sus comienzos. Y concreta su ámbito de estudio en un grupo mucho más poderoso que la Mafia, o que el complejo industrial-militar o que la Internacional Comunista. Un grupo no organizado, que no se dirige por ninguna ley, que no tiene jefe, ni presidente ni estatuto, pero que consigue, no obstante, actuar en perfecta sintonía, como si estuviese guiado por una mano invisible, reforzándose sus miembros entre sí. Dacio Gil puede asegurar que el autor no se está refiriendo en concreto a los Presidentes de las Comunidades Autónomas ni a los miembros de Gabinete, ni a muchos catedráticos de universidad, ni a muchos, muchos, muchos...
Primera Ley Fundamental: Siempre e invariablemente cada uno de nosotros subestima el número de individuos estúpidos que circulan por el mundo. No son infinitas, pero la fracción de personas en relación con la población es elevado.
Segunda Ley (de hierro) Fundamental: La probabilidad de que una persona determinada sea estúpida es independiente de cualquier otra característica de la persona. Uno nace estúpido por designio inescrutable e irreprochable de la divina Providencia. La ley demuestra que los individuos estúpidos son proporcionalmente tan numerosos entre los hombres como entre las mujeres.
Tercera ley (de oro) Fundamental: Una persona estúpida es una persona que causa un daño a otra persona o grupo de personas sin obtener, al mismo tiempo, un provecho para sí, o incluso obteniendo un perjuicio. En función del perjuicio o la ganancia que provocan en los demás o para sí, presupone cuatro categorías de seres humanos: los incautos, los inteligentes, los malvados y los estúpidos. A estas absurdas criaturas que ocupan el cuarto lugar se refiere la tercera ley.
La mayor parte de las personas no actúa de modo coherente. Unas veces actúan inteligentemente y en otras como una incauta. "La única excepción importante a la regla la representan las personas estúpidas que, normalmente, muestran la máxima tendencia a una total coherencia en cualquier campo de actuaciones". Se parte del axioma que la gran mayoría de las personas estúpidas son fundamentalmente y firmemente estúpidas, "insisten en su perseverancia en causar daños o pérdidas sin obtener ninguna ganancia para sí, sea esto positivo o negativo". Además, existen los superestúpidos que con sus acciones inverosímiles no sólo causan daños a los demás sino también a sí mismas.
La capacidad de hacer daño de una persona estúpida depende de dos factores: la genética y la posición de poder o autoridad. Entre los burócratas, generales, políticos, jefes de Estado, jueces u prelados se encuentra el más exquisito porcentaje de individuos fundamentalmente estúpidos, cuya capacidad para hacer daño al prójimo ha sido (o es) peligrosamente potenciada por la posición de poder que ocupan. La pregunta que a menudo se plantean las personas razonables es cómo es posible que estas personas estúpidas lleguen a alcanzar posiciones de poder o de autoridad. Pero el lugar de las clases y las castas (que fueron quienes permitieron un flujo constante de estúpidos) lo ocupan hoy los partidos políticos, la burocracia y la democracia.
Como señala Cipolla, una persona inteligente puede entender la lógica de un malvado. Las acciones de un malvado siguen un modelo de racionalidad: racionalidad perversa, pero racionalidad al fin. Se pueden prever las acciones de un malvado, sus sucias maniobras y sus deplorables aspiraciones, pero contra una persona estúpida cualquier defensa es imposible: una criatura estúpida te perseguirá sin razón, sin un plan preciso, en los momentos y lugares más improbables e impensables. "Frente a un individuo estúpido uno está completamente desarmado." Al no ajustarse a las reglas de la racionalidad las acciones del estúpido: 1. cogen por sorpresa; 2. impiden organizar una defensa racional. Y Cipolla concluye : "...el estúpido no sabe que es estúpido. Esto contribuye poderosamente a dar mayor fuerza, incidencia y eficacia a su acción devastadora."
Cuarta Ley Fundamental: Las personas no estúpidas subestiman siempre el potencial nocivo de las personas estúpidas. Los no estúpidos, en especial, olvidan constantemente que en cualquier momento y lugar, y en cualquier circunstancia, tratar y/0 asociarse con individuos estúpidos se manifiesta infaliblemente como un costosísimo error. A menudo tanto los inteligentes como los malvados , cuando son abordados por individuos estúpidos, cometen el error de abandonarse a sentimientos de autocomplacencia y desprecio, en vez de segregar inmediatamente cantidades mayores de adrenalina y preparar la defensa. Se suele tender al error de considerar que el estúpido sólo se hace daño a sí mismo, cuando el estúpido siempre destruye y arruina.
Quinta Ley Fundamental: La persona estúpida es el tipo de persona más peligroso que existe: el estúpido es más peligroso que el malvado. Si todos los miembros de una sociedad fueran malvados perfectos, la sociedad quedaría estancada pero sin grandes desastres. Todo se reduciría a transferencias masivas de riqueza a favor de los malvados. Si todos los miembros de una sociedad actúan malvadamente por turnos regulares, no sólo la sociedad entera, sino incluso cada uno de los individuos, se hallaría en un estado de perfecta estabilidad. Pero cuando los estúpidos entran en acción, las cosas cambian completamente. Las personas estúpidas ocasionan pérdidas a otras personas sin obtener ningún beneficio para ellas mismas. Por consiguiente la sociedad entera se empobrece. Sería un grave error creer que el número de los estúpidos es más elevado en una sociedad en decadencia que en una sociedad en ascenso.
Y Carlo Maria Cipolla concluye:
En un país en decadencia, el porcentaje de individuos estúpidos sigue igual ; sin embargo, en el resto de la población se observa, sobre todo entre los individuos que están en el poder, una alarmante proliferación de malvados con un elevado porcentaje de estupidez y, entre los que no están en el poder, un igualmente alarmante crecimiento del número de los incautos. Tal cambio en la composición de la población de los no estúpidos refuerza, inevitablemente, el poder destructivo de los estúpidos, y conduce al país a la ruina.
Tomen buena nota de las enseñanzas expuestas con humor Carlo María Cipolla, jueguen a obtener el coeficiente de estupidez reinante e intenten identificar individuos estúpidos (de cualquier género) a su alrededor. Posiblemente se les agotarán las seis hojas que el libro incorpora a ese efecto en el apéndice. Tal vez sea ya demasiado tarde para evitar la ruina, pero al menos servirá para comprender que las obras pequeñas pueden contener una inmensidad de ideas a incorporar a nuestro acervo teórico y práctico. Recibamos como se merece cuanto se nos vende en esta sociedad mediática, pero, cuidado: Allegro ma non tropo.
viernes, 28 de mayo de 2010
LA ESPERA MEDITADA: VENTAJAS Y VIRTUDES DEL CAMUFLAJE
Uno no deja de sorprenderse de las potencialidades que tiene esta edad tardía. Mira a los demás tardíos y supertardíos y los reconoce a todos sabios y enciclopédicos, y sin embargo comprueba al mirarse a sí mismo que poco sabe y que algunos de los más jóvenes de los pocos que osan acercársele le enseñan nuevas vías de interpretación de la filosofía de la vida hasta el momento ignotas o simplemente despreciadas con anterioridad. Y esa aparente paradoja le deja a uno contrito y confundido. ¿Ha podido uno despreciar hasta el momento, transcurrida bastante más de la mitad de su decurso, aspectos importantes de una vida tan parcialmente vivida? Primero centrado en lo social, lo colectivo y lo institucional y después recluido en la individualidad, en el self , este viejo Dacio Gil nunca jamás había reparado en las cuestiones que ahora le hace interrogarse por la vida. Como si, con el indefectible avance de la presbicia y la sordera, los tardíos dependiéramos más de los jóvenes y sus gadgets. Como si los jóvenes te aportasen por un lado un telescopio que puede permitir contemplar y analizar las constelaciones sociales, vitales y jurídicas, y, por otro, un microscopio para ver lo supuestamente diminuto de la vida, que no es tal sino su contrario.
Debe Dacio Gil a un joven inquieto con vocación de humanista y espíritu artístico, la nueva tecnología hermenéutica . El joven en cuestión diríase que tiene las dotes de un agrimensor. No por su vertiente kafkiana sino por su facilidad para la captación de los fenómenos físicos: su inmediata captación de las proporciones y potencialidades de cualquier fenómeno u objeto. De casta de debe venir al galgo. En su natural taciturno y refractario, Dacio Gil hace unos meses ni siquiera se hubiera planteado contemplar la posibilidad de que un mocoso le diese capones con la barbilla aportándole líneas de observación inesperadas sobre la naturaleza, la sociedad, y ese su magma indefinible llamado Justicia .¡Con lo que yo conozco! hubiera espetado este impostor de identidades al joven que intentase perturbar esa quietud acomodada que es la edad tardía. Y, sin embargo, las certidumbres se precipitan al vacío en un instante. Posteriormente se desintegran. El famoso “efecto mariposa” sólo necesitado de un agente desencadenante.
Hace unas semanas, recibió este viejo Gil un correo electrónico remitido por un prudente joven –pero inquieto e ingenioso en muchos ámbitos; y educado y filosófico en todos- que contenía unas frases de un norteamericano sobre la vida y su afición. Dacio Gil si no puede decirse –que quizás si- que ha despreciado siempre aficiones como esa, si que es verdad que nunca las había tenido en gran consideración. Tal vez porque, como es notorio, Dacio Gil es un prisas (como denotan los múltiples errores que, un día si y otro también, comete en este blog). En un primer momento sonrió con displicencia, pero apenas dio importancia al remitido. Y ahí aparece la grandiosidad de la edad tardía y la predisposición al conocimiento y a la interactividad fecundatoria de los jóvenes con inquietudes y cierto prudente desparpajo: Dacio Gil empezó a indagar sobre el contenido y alcance de las frases, el autor de la mismas y sobre las inquietudes del joven corresponsal electrónico.
En el mundo de las sólidas certitudes de este viejo Gil –devenidas falsas y evanescentes desde ese crucial momento-, esas frases no deberían haber alcanzado mas que la condición de anécdota. Poco a poco, empero, ha ido cambiando la perspectiva de este viejo Dacio sobre las aficiones, la sociedad y la Justicia. Todo nuevo, como enfocado por la nueva luz aportada por el joven perfeccionista y su maestro Robert Traver, un filósofo sobre el que Dacio Gil no recordaba haber oído hablar. Sin duda había que perseverar en eso de “la quietud, la humildad y la infinita paciencia”. Era magnífico también aquello de “sentir la soledad sin sentirme solo”. Y cabal y trascendente la manera como terminaba el filósofo norteamericano su reflexión: “sospecho que tantas preocupaciones de los hombres son igualmente intrascendentes y ni por asomo tan divertidas.”
Tiene Dacio para sí desde hace relativamente poco tiempo que lo maravilloso de la edad tardía es que uno sabe al fin que no sabe nada, o, al menos, que desconoce todo lo importante. Se descubre que la vida vivida ha sido completamente parcial y que se ha abarcado bien poco; desconociéndose lo esencial, lo básico, lo verdaderamente importante. Que las ideas aprendidas (sobre todo las descarriadamente sociales e institucionales que Dacio Gil ha ido acumulando en esta vida como si fueran axiomas) son sólo reflejos de otras medias verdades cuando no simples espejismos. Que de improviso llega un instante a partir de cual, se ve todo de manera diferente. Como decía el animoso e ilustrado amigo Gruten en este mismo blog, sólo hay que ser receptivo a quien te tiende la mano ofreciéndote un camino. Un camino que hasta ahora no era el tuyo: “Ahora lo sé/ si vienes conmigo/te lo diré.” El giro vital copernicano.
El joven introductor del norteamericano Robert Traver demuestra una férrea disciplina en su afición, en demostrar educación provechosa, en los detalles con los que profesa su amor, y en sus inquietudes profesionales e intelectuales: tiene hambre por saberlo, aprenderlo todo, asimilarlo de manera exhaustiva y,finalmente, darlo todo. Y Dacio Gil le viene observando -casi escrutando- desde hace tiempo porque se concilia en él algo que parece inverosímil: su afán por aprender, su convicción de que tiene que aprender, se refleja en el interlocutor y le fecunda: uno aprende de sus actitudes, sus aficiones y su disposición. ¿Será posible que este “gurí” pueda provocar a este ser tardío un giro copernicano en la concepción de la Justicia y de la vida? Pues puede. Si señores. ¿Y saben cómo? ¡Con la pesca!. Con la pesca como pretexto.
La filosofía a la que se alude en el tercer párrafo de este “post” es toda relativa a la pesca:
- “Pesco por que me gusta pescar, porque disfruto de los lugares invariablemente hermosos, donde se encuentran truchas.”
- “mi pesca es a la vez una fuente inagotable de goce y una pequeña rebelión, porque las truchas no mienten, ni hacen trampa, no pueden ser compradas ni sobornadas o impresionadas con el poder, sino que responden únicamente a la quietud, a la humildad y a una infinita paciencia.”
- “porque misericordiosamente no hay teléfonos en los ríos de truchas,… y finalmente no porque considere que pescar sea tan terriblemente importante, sino porque sospecho que tantas preocupaciones de los hombres son igualmente intrascendentes y ni por asomo tan divertidas''
El que Dacio había considerado erróneamente filósofo norteamericano fue en realidad un literato bajo seudónimo. Tras Robert Traver se esconde John Donaldson Voelker, un venerable jurista y juez que llegó a presidir la Corte Suprema del Estado de Míchigan, y que es el autor de anatomía de un asesinato, novela de gran éxito convertida en película de éxito también. Ahondando más se descubre que la novela es una sarcástica e irónica sátira sobre el sistema judicial, el lenguaje forense y las pruebas. Que, como siempre en las obras singulares, engarza drama con comedia. J.D. Voelker la escribió siendo ya Juez . Hay que hacer notar que en EEUU un abogado puede llegar a Juez y a Fiscal sin dedicar años a preparar una oposición, como también pasa en España “de tapadillo” con el enorme ejército de jueces y fiscales “sustitutos”, que son sustitutos toda la vida desde los ventitantos a los setenta años ¿A quién sustituyen? Misterios de las instituciones públicas y de la peculiar preponderancia de los principios de mérito y capacidad. Pero esa es una las tantas digresiones -la edad no perdona- en las que incurre este Gil que aparta y distrae de la reflexión y su protagonista.
Y el inquieto joven, que puede calificarse de "docente multidisciplinar" (que no monográfico; calificación con la que este viejo Dacio erró en un principio, al analizarlo sólo por su misma afición que el juez Voelker) de este usufructuario de la tribuna y acumulador de polvo junto a sus libros es Eduardo. El Eduardo que cada día se pone el uniforme de camuflaje de pescador para que sus grandes cualidades no llamen en exceso la atención. A pesar de sus excepcinales cualidades para representarse el mundo físico, se inclina por abarcar, con dedicación y éxito indudable y proporcional, disciplinas humanistas. Deja traslucir su educación refinada aunque bien analizado de “chiquilín” debió de ser una buena pieza. ¿Se imaginan al hoy perfeccionista, sosegado y ágil observador siendo travieso de pequeño?
Pesca, pesca y pesca como un campeón (acaso lo es ya). Pero no hay que dejarse engañar: esa es sólo su vestimenta de camuflaje. Llegará lejos, porque no intenta llamar la atención y actúa con prudencia y educación sensible y detallista. Lo observa todo y lo asimila rápido. Como está entrenado en la espera, cuando observa, al instante ya tiene meditado y perfectamente delimitado el objeto de su observación. Es además un “naturalista”, lo que le convierte en un candidato idóneo a mostrarnos el futuro, pues no cabe dudar que en la Naturaleza y no en la ingeniería social debe el ser humano asentar los reales si quiere algo más que sobrevivir engañado.
Ojalá –él sí, en beneficio nuestro y de futuras generaciones- integre la categoría de esos nuevos líderes que surjan esperanzados y esperanzadores sobre las cenizas de los que venimos padeciendo. Atributos que, junto a los demás que le adornan, como empeño en todo lo que se propone e ilimitado afán de incorporar a su formación cualquier detalle que acontece a su alrededor, deben de ofrecerle un futuro muy prometedor a él y a quienes se dejen aconsejar por este joven que no busca apabullar a los demás con apariencias ni sentencias hueras y manidas. Sus sutiles, discretas y educadas sugerencias contienen oro puro molido. No las hace a vuela pluma. Son fruto de su atinada observación de pescador.
Escuchen: Sigan su pista y procesen siempre sus sugerencias, que no son baladíes. Antes al contrario. Tiene futuro. A buen seguro.
Debe Dacio Gil a un joven inquieto con vocación de humanista y espíritu artístico, la nueva tecnología hermenéutica . El joven en cuestión diríase que tiene las dotes de un agrimensor. No por su vertiente kafkiana sino por su facilidad para la captación de los fenómenos físicos: su inmediata captación de las proporciones y potencialidades de cualquier fenómeno u objeto. De casta de debe venir al galgo. En su natural taciturno y refractario, Dacio Gil hace unos meses ni siquiera se hubiera planteado contemplar la posibilidad de que un mocoso le diese capones con la barbilla aportándole líneas de observación inesperadas sobre la naturaleza, la sociedad, y ese su magma indefinible llamado Justicia .¡Con lo que yo conozco! hubiera espetado este impostor de identidades al joven que intentase perturbar esa quietud acomodada que es la edad tardía. Y, sin embargo, las certidumbres se precipitan al vacío en un instante. Posteriormente se desintegran. El famoso “efecto mariposa” sólo necesitado de un agente desencadenante.
Hace unas semanas, recibió este viejo Gil un correo electrónico remitido por un prudente joven –pero inquieto e ingenioso en muchos ámbitos; y educado y filosófico en todos- que contenía unas frases de un norteamericano sobre la vida y su afición. Dacio Gil si no puede decirse –que quizás si- que ha despreciado siempre aficiones como esa, si que es verdad que nunca las había tenido en gran consideración. Tal vez porque, como es notorio, Dacio Gil es un prisas (como denotan los múltiples errores que, un día si y otro también, comete en este blog). En un primer momento sonrió con displicencia, pero apenas dio importancia al remitido. Y ahí aparece la grandiosidad de la edad tardía y la predisposición al conocimiento y a la interactividad fecundatoria de los jóvenes con inquietudes y cierto prudente desparpajo: Dacio Gil empezó a indagar sobre el contenido y alcance de las frases, el autor de la mismas y sobre las inquietudes del joven corresponsal electrónico.
En el mundo de las sólidas certitudes de este viejo Gil –devenidas falsas y evanescentes desde ese crucial momento-, esas frases no deberían haber alcanzado mas que la condición de anécdota. Poco a poco, empero, ha ido cambiando la perspectiva de este viejo Dacio sobre las aficiones, la sociedad y la Justicia. Todo nuevo, como enfocado por la nueva luz aportada por el joven perfeccionista y su maestro Robert Traver, un filósofo sobre el que Dacio Gil no recordaba haber oído hablar. Sin duda había que perseverar en eso de “la quietud, la humildad y la infinita paciencia”. Era magnífico también aquello de “sentir la soledad sin sentirme solo”. Y cabal y trascendente la manera como terminaba el filósofo norteamericano su reflexión: “sospecho que tantas preocupaciones de los hombres son igualmente intrascendentes y ni por asomo tan divertidas.”
Tiene Dacio para sí desde hace relativamente poco tiempo que lo maravilloso de la edad tardía es que uno sabe al fin que no sabe nada, o, al menos, que desconoce todo lo importante. Se descubre que la vida vivida ha sido completamente parcial y que se ha abarcado bien poco; desconociéndose lo esencial, lo básico, lo verdaderamente importante. Que las ideas aprendidas (sobre todo las descarriadamente sociales e institucionales que Dacio Gil ha ido acumulando en esta vida como si fueran axiomas) son sólo reflejos de otras medias verdades cuando no simples espejismos. Que de improviso llega un instante a partir de cual, se ve todo de manera diferente. Como decía el animoso e ilustrado amigo Gruten en este mismo blog, sólo hay que ser receptivo a quien te tiende la mano ofreciéndote un camino. Un camino que hasta ahora no era el tuyo: “Ahora lo sé/ si vienes conmigo/te lo diré.” El giro vital copernicano.
El joven introductor del norteamericano Robert Traver demuestra una férrea disciplina en su afición, en demostrar educación provechosa, en los detalles con los que profesa su amor, y en sus inquietudes profesionales e intelectuales: tiene hambre por saberlo, aprenderlo todo, asimilarlo de manera exhaustiva y,finalmente, darlo todo. Y Dacio Gil le viene observando -casi escrutando- desde hace tiempo porque se concilia en él algo que parece inverosímil: su afán por aprender, su convicción de que tiene que aprender, se refleja en el interlocutor y le fecunda: uno aprende de sus actitudes, sus aficiones y su disposición. ¿Será posible que este “gurí” pueda provocar a este ser tardío un giro copernicano en la concepción de la Justicia y de la vida? Pues puede. Si señores. ¿Y saben cómo? ¡Con la pesca!. Con la pesca como pretexto.
La filosofía a la que se alude en el tercer párrafo de este “post” es toda relativa a la pesca:
- “Pesco por que me gusta pescar, porque disfruto de los lugares invariablemente hermosos, donde se encuentran truchas.”
- “mi pesca es a la vez una fuente inagotable de goce y una pequeña rebelión, porque las truchas no mienten, ni hacen trampa, no pueden ser compradas ni sobornadas o impresionadas con el poder, sino que responden únicamente a la quietud, a la humildad y a una infinita paciencia.”
- “porque misericordiosamente no hay teléfonos en los ríos de truchas,… y finalmente no porque considere que pescar sea tan terriblemente importante, sino porque sospecho que tantas preocupaciones de los hombres son igualmente intrascendentes y ni por asomo tan divertidas''
El que Dacio había considerado erróneamente filósofo norteamericano fue en realidad un literato bajo seudónimo. Tras Robert Traver se esconde John Donaldson Voelker, un venerable jurista y juez que llegó a presidir la Corte Suprema del Estado de Míchigan, y que es el autor de anatomía de un asesinato, novela de gran éxito convertida en película de éxito también. Ahondando más se descubre que la novela es una sarcástica e irónica sátira sobre el sistema judicial, el lenguaje forense y las pruebas. Que, como siempre en las obras singulares, engarza drama con comedia. J.D. Voelker la escribió siendo ya Juez . Hay que hacer notar que en EEUU un abogado puede llegar a Juez y a Fiscal sin dedicar años a preparar una oposición, como también pasa en España “de tapadillo” con el enorme ejército de jueces y fiscales “sustitutos”, que son sustitutos toda la vida desde los ventitantos a los setenta años ¿A quién sustituyen? Misterios de las instituciones públicas y de la peculiar preponderancia de los principios de mérito y capacidad. Pero esa es una las tantas digresiones -la edad no perdona- en las que incurre este Gil que aparta y distrae de la reflexión y su protagonista.
Y el inquieto joven, que puede calificarse de "docente multidisciplinar" (que no monográfico; calificación con la que este viejo Dacio erró en un principio, al analizarlo sólo por su misma afición que el juez Voelker) de este usufructuario de la tribuna y acumulador de polvo junto a sus libros es Eduardo. El Eduardo que cada día se pone el uniforme de camuflaje de pescador para que sus grandes cualidades no llamen en exceso la atención. A pesar de sus excepcinales cualidades para representarse el mundo físico, se inclina por abarcar, con dedicación y éxito indudable y proporcional, disciplinas humanistas. Deja traslucir su educación refinada aunque bien analizado de “chiquilín” debió de ser una buena pieza. ¿Se imaginan al hoy perfeccionista, sosegado y ágil observador siendo travieso de pequeño?
Pesca, pesca y pesca como un campeón (acaso lo es ya). Pero no hay que dejarse engañar: esa es sólo su vestimenta de camuflaje. Llegará lejos, porque no intenta llamar la atención y actúa con prudencia y educación sensible y detallista. Lo observa todo y lo asimila rápido. Como está entrenado en la espera, cuando observa, al instante ya tiene meditado y perfectamente delimitado el objeto de su observación. Es además un “naturalista”, lo que le convierte en un candidato idóneo a mostrarnos el futuro, pues no cabe dudar que en la Naturaleza y no en la ingeniería social debe el ser humano asentar los reales si quiere algo más que sobrevivir engañado.
Ojalá –él sí, en beneficio nuestro y de futuras generaciones- integre la categoría de esos nuevos líderes que surjan esperanzados y esperanzadores sobre las cenizas de los que venimos padeciendo. Atributos que, junto a los demás que le adornan, como empeño en todo lo que se propone e ilimitado afán de incorporar a su formación cualquier detalle que acontece a su alrededor, deben de ofrecerle un futuro muy prometedor a él y a quienes se dejen aconsejar por este joven que no busca apabullar a los demás con apariencias ni sentencias hueras y manidas. Sus sutiles, discretas y educadas sugerencias contienen oro puro molido. No las hace a vuela pluma. Son fruto de su atinada observación de pescador.
Escuchen: Sigan su pista y procesen siempre sus sugerencias, que no son baladíes. Antes al contrario. Tiene futuro. A buen seguro.
miércoles, 26 de mayo de 2010
DIGNIDAD HUMANA EN LAS ORGANIZACIONES: NOTICIA DE DOS LIBROS. (Segunda entrega)
Jugando con la asociación libre de ideas, hubiera sido extremadamente fácil para este viejo Dacio Gil al dar noticia de este segundo libro, segerir al subconsciente de cada eventual lector la figura a la que se refiere el título del libro. Es muy probable que hubiera mayoría absoluta o casi unanimidad. Esa concentración de suposiciones, con ser cierta, no sería completamente justa. Los perfiles del personaje tratado en el libro hoy compiten por tenerlos tolos los políticos de 1ª, 2ª, 2ª, 3ª división y categoría preferente y comarcal. Y no se pueden olvidar miles de directivos y mandos intermedios de todo tipo de organizaciones. Se trata también de una epidemia del siglo XXI. Dejemos, pues, que el espectro se le aparezca a cada cual según su acervo vital, pero seamos justos: no sólo es aplicable a quien todos pensamos que se trata. Una joven amiga de Dacio Gil que aspira a especializarse en liderazgos burocráticos, sociales y políticos (en modo alguno tardía), llamada Andrea, sabrá a lo que se refiere Dacio Gil. Tras los detalles, seguro que identifica otros personajes.
El libro noticiado en este segundo tranco es Liderazgo Zero del psicólogo Iñaki Piñuel y Zabala (LID editorial, Madrid 2009, 204 pp.) que, aunque editado en 2009, este viejo Dacio Gil ha accedido a él -de manera harto dificultosa, bien es cierto- a finales del mes de febrero de 2010. Iñaki Piñuel no necesita presentación en el mundo del acoso laboral. Lleva publicando sobre la materia más o menos desde el año 2000. Es el promotor y mantenedor de los Barómetros y los Informes Cisneros que se elaboran en la Universidad de Alcalá (de la que es profesor), que ya van por la entrega X y que versan sobre la violencia, acoso y maltrato en diversos ámbitos, aunque especialmente en el mundo de las organizaciones. Es conocido por ser el primer introductor del análisis serio y profesional sobre el fenómeno del Mobbing. Su lenguaje está libre de hipotecas: No tiene que convencer a los jueces, se limita a describir el fenómeno que detectan sus estudios y encuestas. Últimamente, manteniendo el acoso y la manipulación como hilo conductor, se viene centrando no en las víctimas tradicionales sino en como está alcanzando también la victimización a las "nuevas víctimas", los directivos. Así, en 2004 hablo de Neomanagement y jefes tóxicos y en 2008 publicó un libro titulado Mi jefe es un psicópata. Por qué la gente normal se vuelve perversa al alcanzar el poder. También en 2008 publicó un libro de sugestivo título (La dimisión interior) que venía a ser como una especie de recopilación de toda su teoría expuesta hasta el momento.
Se diferencia Piñuel de González Navarro en que aquél redacta en forma de píldoras o epigramas. Mediante frases cortas y físicamente diferenciadas. Podría decirse que construye Aforismos sobre psicología de la maldad en las organizaciones. Y eso es agradecido por las víctimas ya que ven facilitada la comprensión. Los detractores de Piñuel (hay detractores en todos los ámbitos en esta sociedad contruida sobre la envidia y Piñuel no podía salvarse) le imputan que repite sus consignas y silogismos, que practica la autointertextualidad. Puede que algo haya, pero eso no empaña su labor de descripción de una realidad rampante y dañina. A Piñuel se le entiende todo y hasta se clarea en su idea de que se ha dado cuenta que vende más el mercado de los directivos, el coaching. Incluso este viejo Dacio ha detectado que Piñuel bebe en algunas fuentes que luego no revela o desvela en la bibliografía explicitada. Pecados todos muy menores ( y frecuentes hoy en día con las facilidades de los ordenadores para el cortar y pegar) frente a todo lo que viene mostrando. Sin ir más lejos el presente libro pivota sobre una bibliografía muy notable y provechosa: León Festinger (la disonancia cognitiva), Stanley Milgam (la obediencia a la Autoridad), René Girard (el chivo expiatorio) y Philip Zimbardo (el efecto Lucifer). Y para Dacio Gil dos descubrimientos importantes: Dietrich Bonhoeffer (Ética) y Robert Gellately (No sólo Hitler. La Alemania nazi, entre la coacción y el consenso). Del teólogo alemán Dacio Gil desconocía todo y habrá que seguirle la pista a partir de ahora ya que se da a conocer en España. De Gellately sólo conocía la incisiva introdución a Las entrevistas de Nuremberg de León Goldensohn de la que se entresacará esta pequeña afirmación que aparece en la página 34: "Aún nos resulta difícil creer que la violación de los derechos humanos alcanzara tales extremos, o la escala de los asesinatos, o la magnitud de las crueldades indescriptibles". Esta breve digresión sobre la bibliografía tiene su justificación: Piñuel aporta y suscita muchas cosas. Claro que aporta. Y repetir tampoco es malo. En el dominó es toda una técnica.
Es difícil elegir entre los aforismos que Piñuel siembra en su libro: el vacío existencial, el individuo burbuja, la mentira del homo aparens, el idiota emocional, el directivo narcisista, el hambre existencial, el carácter tóxico de los sistemas jerárquicos y piramidales, la racionalidad instrumental y la necesidad de sacrificar a seres humanos, el endurecimiento afectivo y ético, los costes (psicológicos) de transacción, el liderazgo del miedo. De la primera parte (la huida psicológica hacia adelante ante el vacío) entresacaremos estas dos frases:
"Por eso cualquier ser humano que se resiste a la tentación de la identificación y decide seguir siendo libre, conoce, más tarde o más temprano, la experiencia de que no tiene dónde sentar cabeza, es decir, no dispone de clan o grupo de identificación alguno...
El ser humano, en la constatación de su vacío, se encuentra en permanente busca y captura de alguien a quién agarrarse (individuo o grupo) y de algo a lo que pertenecer y en lo que militar," (p. 81). La lógica del poder es siempre sacrificial, en la medida en que consagra el falso mantra de que conviene que un hombre muera para que no perezca todo el pueblo (p. 84).
A juicio de este Dacio Gil (¿nadie ha reconocido todavia a Dacio Gil aferrado a Augusto Faroni
en la frase transcrita más arriba de la página 81? ¿Dacio Gil es tan insignificante?) la parte central del libro es la relativa al Lado oscuro del Liderazgo, en la que -es cierto- se repiten bastantes de los aforismos del anterior libro La dimisión interior. En él, Piñuel incorpora, sin nombrarlo, a José Luis González de Rivera adaptando el síndrome MIA (Mediocridad Inoperante Activa) acuñado por éste al nuevo LIA (Liderazgo Inoperante Activo) y nos habla de falta de resiliencia y de carencia de inteligencia emocional, así como de la extensión del virús de la indiferencia social ante el mal ("indiferencia significa la sordera ética, y la ceguera empática y emocional autoinducida frente a las víctimas", dice en la p. 140) y de auge imparable de la psicopatía directiva o "aclimatación al mal", de linchamientos colectivos y de otras sugerentes cuestiones más.
Desde la lejana época de la juventud a Dacio Gil le ha gustado la psicología y su taxonomía porque le permitía jugar a identificarse con los tipos psicológicos (que si pícnico, que si leptosomo; que si somatotónico, que si viscerotónico; que si integrado, que si desintegrado; que si introvertidos que si extravertido etc., etc., etc). Piñuel apunta 20 caracteres que delatan al directivo psicópata y Dacio Gil va a intentar resumirlos al máximo para que sus eventuales parroquianos intenten jugar a identificar personajes o grupos de personajes:
1. Superficial capacidad de encanto; 2. Ausencia de resonancia emocional e incapacidad de empatía; 3. Tendencia a explotar a los demás; 4. Sentido grandioso de los propios méritos; 5. Mentira sistemática y compulsiva; 6. Sin remordimientos y sin sentido alguno de la culpabilidad; 7.Eficaz manipulación de los demás; 8. Experto en generar confianza y en defraudarla; 9. Elevada capacidad camaleónica; 10. sensación de poder hacerlo todo; 11. Experto en conocer el "precio" de los demás; 12. Ensañamiento con los más débiles o vulnerables; 13. Tipo de pensamiento simple y superficial; 14. Sus emociones son inexistentes, superficiales o artificiales; 15. Alternativa entre la compra y la aniquilación de los adversarios; 16. Transgresor de normas y de leyes; 17. Aduce argumentos morales finalistas o teleológicos ante los demás; 18. No tiene ni cura ni remedio; 19. Se rodean de clanes, facciones o mafias que ponen a su personalísimo servicio; 20 Son conscientes de sus actos y no les importa el sufrimiento que causan en los demás.
Muy resumidos esos son los caracteres. Es sólo un juego, pero Dacio Gil ya adivina el pensamiento de los eventuales concurrentes. Seamos justos: la tipología descrita por Piñuel se aplica a muchos colectivos y peronas. No sólo a uno. posiblemente a multitud. Aunque a ese también. Por supuesto.
El libro de Piñuel es mucho más que el juego propuesto por este viejo Gil. Sin ir más lejos, el autor encuentra un espacio para la esperanza en el último capítulo denominado Metanoia. Se trata de una interesante propuesta de cambio de rumbo organizativo que promete ser desarrollada en el próximo libro ( Management de comunión). Dacio Gil apuntará aquí una pequeña precisión de poca monta: Zugmunt Bauman viene utilizando con mucha frecuencia el concepto de Metanoia cristiana en la búsqueda de salidas a la modernidad líquida. Y Piñuel, también en este caso, guarda silencio sobre la fuente. Pecata minuta en un libro que, además de describir y ordenar, sugiere y suscita.
La joven amiga Andrea, todo pura sangre, empezará a comprender con Piñuel cómo se desarrolla -y mantiene- el liderazgo en las organizaciones. Y mucha gente más, supone Gil.
El libro noticiado en este segundo tranco es Liderazgo Zero del psicólogo Iñaki Piñuel y Zabala (LID editorial, Madrid 2009, 204 pp.) que, aunque editado en 2009, este viejo Dacio Gil ha accedido a él -de manera harto dificultosa, bien es cierto- a finales del mes de febrero de 2010. Iñaki Piñuel no necesita presentación en el mundo del acoso laboral. Lleva publicando sobre la materia más o menos desde el año 2000. Es el promotor y mantenedor de los Barómetros y los Informes Cisneros que se elaboran en la Universidad de Alcalá (de la que es profesor), que ya van por la entrega X y que versan sobre la violencia, acoso y maltrato en diversos ámbitos, aunque especialmente en el mundo de las organizaciones. Es conocido por ser el primer introductor del análisis serio y profesional sobre el fenómeno del Mobbing. Su lenguaje está libre de hipotecas: No tiene que convencer a los jueces, se limita a describir el fenómeno que detectan sus estudios y encuestas. Últimamente, manteniendo el acoso y la manipulación como hilo conductor, se viene centrando no en las víctimas tradicionales sino en como está alcanzando también la victimización a las "nuevas víctimas", los directivos. Así, en 2004 hablo de Neomanagement y jefes tóxicos y en 2008 publicó un libro titulado Mi jefe es un psicópata. Por qué la gente normal se vuelve perversa al alcanzar el poder. También en 2008 publicó un libro de sugestivo título (La dimisión interior) que venía a ser como una especie de recopilación de toda su teoría expuesta hasta el momento.
Se diferencia Piñuel de González Navarro en que aquél redacta en forma de píldoras o epigramas. Mediante frases cortas y físicamente diferenciadas. Podría decirse que construye Aforismos sobre psicología de la maldad en las organizaciones. Y eso es agradecido por las víctimas ya que ven facilitada la comprensión. Los detractores de Piñuel (hay detractores en todos los ámbitos en esta sociedad contruida sobre la envidia y Piñuel no podía salvarse) le imputan que repite sus consignas y silogismos, que practica la autointertextualidad. Puede que algo haya, pero eso no empaña su labor de descripción de una realidad rampante y dañina. A Piñuel se le entiende todo y hasta se clarea en su idea de que se ha dado cuenta que vende más el mercado de los directivos, el coaching. Incluso este viejo Dacio ha detectado que Piñuel bebe en algunas fuentes que luego no revela o desvela en la bibliografía explicitada. Pecados todos muy menores ( y frecuentes hoy en día con las facilidades de los ordenadores para el cortar y pegar) frente a todo lo que viene mostrando. Sin ir más lejos el presente libro pivota sobre una bibliografía muy notable y provechosa: León Festinger (la disonancia cognitiva), Stanley Milgam (la obediencia a la Autoridad), René Girard (el chivo expiatorio) y Philip Zimbardo (el efecto Lucifer). Y para Dacio Gil dos descubrimientos importantes: Dietrich Bonhoeffer (Ética) y Robert Gellately (No sólo Hitler. La Alemania nazi, entre la coacción y el consenso). Del teólogo alemán Dacio Gil desconocía todo y habrá que seguirle la pista a partir de ahora ya que se da a conocer en España. De Gellately sólo conocía la incisiva introdución a Las entrevistas de Nuremberg de León Goldensohn de la que se entresacará esta pequeña afirmación que aparece en la página 34: "Aún nos resulta difícil creer que la violación de los derechos humanos alcanzara tales extremos, o la escala de los asesinatos, o la magnitud de las crueldades indescriptibles". Esta breve digresión sobre la bibliografía tiene su justificación: Piñuel aporta y suscita muchas cosas. Claro que aporta. Y repetir tampoco es malo. En el dominó es toda una técnica.
Es difícil elegir entre los aforismos que Piñuel siembra en su libro: el vacío existencial, el individuo burbuja, la mentira del homo aparens, el idiota emocional, el directivo narcisista, el hambre existencial, el carácter tóxico de los sistemas jerárquicos y piramidales, la racionalidad instrumental y la necesidad de sacrificar a seres humanos, el endurecimiento afectivo y ético, los costes (psicológicos) de transacción, el liderazgo del miedo. De la primera parte (la huida psicológica hacia adelante ante el vacío) entresacaremos estas dos frases:
"Por eso cualquier ser humano que se resiste a la tentación de la identificación y decide seguir siendo libre, conoce, más tarde o más temprano, la experiencia de que no tiene dónde sentar cabeza, es decir, no dispone de clan o grupo de identificación alguno...
El ser humano, en la constatación de su vacío, se encuentra en permanente busca y captura de alguien a quién agarrarse (individuo o grupo) y de algo a lo que pertenecer y en lo que militar," (p. 81). La lógica del poder es siempre sacrificial, en la medida en que consagra el falso mantra de que conviene que un hombre muera para que no perezca todo el pueblo (p. 84).
A juicio de este Dacio Gil (¿nadie ha reconocido todavia a Dacio Gil aferrado a Augusto Faroni
en la frase transcrita más arriba de la página 81? ¿Dacio Gil es tan insignificante?) la parte central del libro es la relativa al Lado oscuro del Liderazgo, en la que -es cierto- se repiten bastantes de los aforismos del anterior libro La dimisión interior. En él, Piñuel incorpora, sin nombrarlo, a José Luis González de Rivera adaptando el síndrome MIA (Mediocridad Inoperante Activa) acuñado por éste al nuevo LIA (Liderazgo Inoperante Activo) y nos habla de falta de resiliencia y de carencia de inteligencia emocional, así como de la extensión del virús de la indiferencia social ante el mal ("indiferencia significa la sordera ética, y la ceguera empática y emocional autoinducida frente a las víctimas", dice en la p. 140) y de auge imparable de la psicopatía directiva o "aclimatación al mal", de linchamientos colectivos y de otras sugerentes cuestiones más.
Desde la lejana época de la juventud a Dacio Gil le ha gustado la psicología y su taxonomía porque le permitía jugar a identificarse con los tipos psicológicos (que si pícnico, que si leptosomo; que si somatotónico, que si viscerotónico; que si integrado, que si desintegrado; que si introvertidos que si extravertido etc., etc., etc). Piñuel apunta 20 caracteres que delatan al directivo psicópata y Dacio Gil va a intentar resumirlos al máximo para que sus eventuales parroquianos intenten jugar a identificar personajes o grupos de personajes:
1. Superficial capacidad de encanto; 2. Ausencia de resonancia emocional e incapacidad de empatía; 3. Tendencia a explotar a los demás; 4. Sentido grandioso de los propios méritos; 5. Mentira sistemática y compulsiva; 6. Sin remordimientos y sin sentido alguno de la culpabilidad; 7.Eficaz manipulación de los demás; 8. Experto en generar confianza y en defraudarla; 9. Elevada capacidad camaleónica; 10. sensación de poder hacerlo todo; 11. Experto en conocer el "precio" de los demás; 12. Ensañamiento con los más débiles o vulnerables; 13. Tipo de pensamiento simple y superficial; 14. Sus emociones son inexistentes, superficiales o artificiales; 15. Alternativa entre la compra y la aniquilación de los adversarios; 16. Transgresor de normas y de leyes; 17. Aduce argumentos morales finalistas o teleológicos ante los demás; 18. No tiene ni cura ni remedio; 19. Se rodean de clanes, facciones o mafias que ponen a su personalísimo servicio; 20 Son conscientes de sus actos y no les importa el sufrimiento que causan en los demás.
Muy resumidos esos son los caracteres. Es sólo un juego, pero Dacio Gil ya adivina el pensamiento de los eventuales concurrentes. Seamos justos: la tipología descrita por Piñuel se aplica a muchos colectivos y peronas. No sólo a uno. posiblemente a multitud. Aunque a ese también. Por supuesto.
El libro de Piñuel es mucho más que el juego propuesto por este viejo Gil. Sin ir más lejos, el autor encuentra un espacio para la esperanza en el último capítulo denominado Metanoia. Se trata de una interesante propuesta de cambio de rumbo organizativo que promete ser desarrollada en el próximo libro ( Management de comunión). Dacio Gil apuntará aquí una pequeña precisión de poca monta: Zugmunt Bauman viene utilizando con mucha frecuencia el concepto de Metanoia cristiana en la búsqueda de salidas a la modernidad líquida. Y Piñuel, también en este caso, guarda silencio sobre la fuente. Pecata minuta en un libro que, además de describir y ordenar, sugiere y suscita.
La joven amiga Andrea, todo pura sangre, empezará a comprender con Piñuel cómo se desarrolla -y mantiene- el liderazgo en las organizaciones. Y mucha gente más, supone Gil.
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