viernes, 4 de marzo de 2011

EL RAYO VALLECANO COMO PARÁBOLA DE DESAMOR INTERESADO.

Este es un país de piratas y bucaneros. Aunque tratemos de aparentar lo contrario, no nos salvamos ninguno, cada cual en su ámbito aplica el spoil system. Nos gusta asaltar y despojar a los demás de la poca o mucha dignidad de la que cuenten en el instante supremo del abordaje. El caso es hacer daño al patrimonio ajeno sin reparar en el perjuicio que con ese comportamiento ocasionamos en vidas y haciendas.

Aquí hasta el Tato ha entrado en “la concursal” (una martingala muy made in spain para perjudicar a los de siempre y beneficiar a la oligarquía de listillos en aumento), se ha socializado tanto que, como pasa siempre, termina pillando a los de siempre, a los de en medio, y a los que han actuado con lentitud impropia de las martingalas del mercado. Cuando el funcionario administrativo se empieza a pensar eso de declararse en “suspensión de pagos individual” aparece la zarpa del Estado y de la justicia para cerrar el grifo (¿que se han creído estos mequetrefes? ¿Que estas medidas están pensadas para seres insignificantes? piensan cíclica y cínicamente los dueños del país y sus esbirros). No se salvan ni el Estado, ni las Cominidades Autónomas, ni los Ayuntamientos, ni la FEMP, ni las empresas del ladrillo, ni los soladores o encofradores con empresa propia, ni las empresas de servicios, ni los partidos políticos ni la propia conferencia episcopal: aquí todos pretenden una “quita” (un pirateo consentido jurídicamente) a sus deudas aprovechando el canguelo del acreedor y la retórica de la crisis mundial.

El viejo Dacio Gil no tiene nada a favor ni en contra del señor Ruiz Mateos, pero si cuenta con informaciones radicalmente verídicas sobre el proceder sumamente heterodoxo del empresario desde tiempos lejanos. Pero la cuestión es quién determina la ortodoxia y cuáles son los umbrales no escritos que no se pueden traspasar aunque los traspasen a diario unos cuantos aureolados de buena reputación. Ya pasó con don Jesús Gil hace años; nada que ver, a pesar del apellido, con este viejo Dacio. El maduro Dacio Gil (aún no había caído en la senectud que ahora porta) sufría mucho en aquella época leyendo las barrabasadas que la prensa transmitía de su colombroño. A tenor de lo que leía y escuchaba, lo consideraba un delincuente. Andando el tiempo se descubrió que la forma de actuar de ese otro Gil la estaban practicando todas las corporaciones públicas y nadie rechistaba. Se destapó toda la corrupción urbanística que ha asolado España con los mismos métodos de la familia Gil (por favor no confundir con la de este otro Gil que ahora escribe). Pero ya el escándalo mediático fue menor. Algo similar ocurrió con don Mario Conde, hombre de fulgurante éxito financiero que cayó en desgracia al adentrarse en el mundo bancario aplicando al descubierto (autocréditos y demás) la misma heterodoxia que otros llevaban años realizando a cencerros tapados. Es lo mismo que los escándalos de las Cajas de Ahorros cuya “concursal” ha sido“regularizada (son muchos los implicados, había que taparlo) en el sibilino orden legislativo dentro del cambiar algo para que nadie cambie. Harta parecía estar ya la oligarquía económica -y también política- de la proliferación de Cajas, cajitas y cajititas. Vino viejo en odres nuevos.

El viejo Dacio Gil tiene una particular aversión a todas las lapidaciones, pero especialmente a las mediáticas. Por lapidaciones y por mediáticas, que son un cóctel explosivo. Se pisotea a personas e instituciones con impunidad mientras idénticos focos de corrupción permanecen en un sospechoso silencio o aparecen edulcoradas para poder regularizarse de matute. Es la historia de España, no vale ahora rasgarse las vestiduras como meapilas. Que Ruiz Mateos es un heterodoxo sin escrúpulos o sin una idea seria del interés común, tiene muchas posibilidades de ser cierto. Pero ¿es que alguien está libre de culpa y puede tirar la primera piedra? ¿No se trata de la típica cortina de humo que tapa el colapso estructural de un sistema que se mantiene a duras penas a costa de los de siempre?

El viejo Dacio Gil es desde muy joven un ser enamorado. Su corazón está traspasado por la flecha de Cupido en forma de rayo. Tiene el corazón rayista, le surcan flujos sanguíneos con una cordial franja diagonal. Nunca ha ocultado su vuelo nupcial. Es más: siempre ha intentado hacer sano proselitismo de su rayismo. Jamás ha ocultado tampoco que no gusta de las heterodoxias de unos ni de otros; esas heterodoxias existentes en todos los ámbitos hispanos. No hurta el pensamiento por el que Ruiz Mateos no es, ni mucho menos, su prototipo de líder ni de santo. El dueño de rumasa ha tenido un grave error impropio de sus ingenierías: plantearse tarde eso de “la concursal”, cuando la oligarquía ya ha malbaratado esa peculiar técnica de regateo y se plantea ya cerrarla bajo siete llaves pues no tolera eso de la socialización de las ingenierías financieras que desacreditan a todo un sistema que se mantiene a flote sólo por su opacidad y su aristocrático envilecimiento selectivo.

Desgraciadamente el futbol ya no es lo que era: una fuente de diversión atlética del hombre (sic). Ahora es una ideología del capitalismo más espurio que se utiliza para amansar o enfervorizar a las masas de todo género. Todos somos culpables de haber llegado a esa situación, unos por acción, otros por omisión. Ya no quedan Santiagos Bernabeus, ni Marcelinos Gil (también jura por sus padres el viejo Dacio Gil que no es familia de aquel honesto panadero que fue presidente del mejor rayito, al que despojaron de la presidencia con métodos mafiosos de acoso). Hoy el mundo del fútbol es una cloaca en la que se alimentan representantes del Estado, de las Comunidades Autónomas, de los Ayuntamientos, de la Corona etc., etc., etc. Panem et ciercenses.

Pero dicho todo eso hay que reconocer que tanto ladrido mediático (con abundantes datos filtrados) contra la familia detentadora de la razón Rayo Vallecano huele a chamusquina. Vale, son piratas ¿y quién no? La prensa -especialmente la de PRISA, pero no sólo esa- viene apostando por romper al Rayo para destripar sus entresijos. Han intentado por todos los medios hacer vomitar a los futbolistas la confesión unidimensional de que la presidenta les paga “bajo cuerda” para santificar con ese dato el circulo vicioso. No quieren otra confesión: ¡los Ruiz Mateos en fase consursal, pagan bajo cuerda en perjuicio de otros acreedores! Este era el titular escandaloso ansiado por la canallesca política y deportiva.

El viejo Dacio Gil tiene una especial sensibilidad rayista pero no puede entender el montaje de los aficionados el pasado miércoles. Sobrecogía observar cómo la masa (sin capacidad de decisión de ningún tipo; mucho menos societal) manifestaba su frustración y descontento. Un descontento lógico pues este año don José Ramón Sandoval -un hijo del pueblo con mucho afán, muchas luces y mucho sentido común- con un puñado de jóvenes ha hecho soñar a una afición con un futbol inequívoco mientras a la canallesca sólo importaba publicitar los "éxitos" de Mou (que no Lou; mucho más excelsa), los cabreos de Cristiano (cristiano es también, por propia confesión, don Josemaría), las exquisiteces de Messi, el marquesado de Del Bosque, o la foto de la Roja en el mensaje de navidad del rey.
Insignificante era para los medios el rayo hasta que se ha masticado el escándalo.

La frustración hace rebelarse a las masas. Pero esas mismas masas no pueden olvidar que cuentan con los abonos más baratos de España para ver fútbol en la Adelante esa; que los Ruiz Mateos han dado cierta estabilidad al Rayo (sí, claro, se han aprovechado de los beneficios de la razón social; por supuesto) y que hoy por hoy son su única solución (no parecen caber “milagros económicos” como los habidos con el trato deferente respecto a las torres de Florentino, o la Peineta de los Gil) máxime estando en situación pre concursal, atados formalmente de pies y manos a los administradores. Da la impresión que la masa ha sido agitada sibilinamente con intenciones ocultas y poco claras. Frustración sí, pero cordura también debe de haber, sopesando todos los elementos en presencia, pues nada, nada es lo que parece…aunque lo parezca al repetirse en todos los medios.

El usufructuario terapéutico de esta Tribuna Alta Preferencia ama al Rayo. Al Rayo, a la franja roja, no a sus dirigentes ni corifeos. Como ama a España y no a sus instituciones. Como ama a Lou y no al feminismo militante institucional.
Pero un amante en ejercicio debe intentar ponerse en el lugar del otro ejerciendo una mínima empatía. Dejando que el objeto de nuestro amor se explique para ver si nos convencen sus explicaciones. Eso es el amor, esperar la dulzura del otro respondiendo a nuestra propia ternura. El pasado miércoles todo era desparramar y ya se sabe lo que dice Iñaki Piñuel sobre el desparramar en las fases de acoso moral más crueles. El amor lo cura todo y al menos el señor Sandoval merece todo el amor de todos los rayistas, sin distinción de género.

Daba asco ayer noche escuchar “el larguero” en la cadena SER: en un acoso constante del nuevo José María García (todos terminan en la misma cochiquera, también el señor De la Morena) para que Sandoval vomitase contra sus patronos. Era una metáfora de la manipulación desvergonzada que asola España. Menos mal que el señor Sandoval tiene todas las características de ser un hombre enamorado con un grandísimo sentido común. Y unas altas dósis de sano afán. Del afán tan exquisitamente predicado por el Santo Padre Luis Landero en la figura de Don Augusto Faroni.

¡Amo al Rayo! ¡Aborrezco los sinsentidos masificados! ¡Detesto el acoso moral y la manipulación inetersada! Sostiene el viejo Dacio Gil.

miércoles, 2 de marzo de 2011

ELOGIO DE LOU: AMOR A LA VERDAD; AMOR DE VERDAD (y II).

El estado de salud del sistema de convivencia (no sólo económica) bajo el que los individuos nos encontramos sepultados se pulsa fácilmente en el consumo: en la cesta de la compra diaria, en los periódicos, en los bonos “pilates” y, por supuesto, en las librerías. En las buenas librerías, naturalmente; no en las expendedurías de productos de regalo que jamás se leen. Cualquier aficionado o experto en humanidades y ciencias sociales que conozca Buenos Aires sabe que recorriéndose las librerías de las calles Corrientes o Santa Fe tiene una visión panorámica de las preocupaciones de la sociedad en cada momento. Tal cosa ocurre también en las buenas librerías de la capital de España o de cualquier capital de provincias.

El viejo Dacio Gil de vez en vez se deja caer por esas buenas librerías y corrobora en propia persona la teoría expuesta más arriba. Sin ir más lejos, en las últimas apariciones ha comprobado que la preocupación editorial se concentra en muy concretos temas: las bases de la concepción libertaria o el decurso de la idea a través de ilustres anarquistas patrios; la recuperación de todos los trabajos de Schopenhauer; los usos, principios o evolución del pesimismo; también se aprecia una proliferación de ediciones sobre el amor. Recientemente la extraordinariamente bella e inteligente Lou Salomé recomendaba el librito de Alain Badiou que este veterousufructuario de esta Tribuna Alta Preferencia obligado es que también recomiende a su vez.

Por razones diversas que no vienen al caso –pero que el atento seguidor habrá captado ya- el viejo Dacio Gil busca y rebusca noticias librescas sobre Lou Salomé y Hannah Arendt, para lo que escarba en contracubiertas e índices de los volúmenes expuestos para ser publicitados. Y hete aquí que encontró rastros en el último libro del catedrático de filosofía contemporánea de la UAB Manuel Cruz, último premio Espasa de ensayo 2010 de sugerente título Amo, luego existo. Los filósofos y el amor. Eran 24 páginas sobre Lou (en su relación con Fritz Nietzsche) y 31 páginas sobre el amor de la pupila, Hannah Arendt, y el maestro Martin Heidegger (precisamente recuperado por Peter Sloterdijk en su último libro Ira y Tiempo). Como puede imaginarse, las pulsaciones del viejo Gil se elevaron como si acabase de terminar una media maratón y el aumento de la temperatura corporal hizo que transpirara tanto que a punto estuvo el libro de escurrírsele de entre las manos. Eran los síntomas de este enamorado Gil que de poco sirve ya para el verdadero y completo amor aunque cada vez lo considera un elemento esencial para la vida, como antídoto de la muerte anunciada. Como juvenil amante, el viejo Dacio Gil rebuscó en sus bolsillos los 19.90 euros para llevarse una parte de sus amadas bajo el brazo, como don Alejandro –en aquel entonces soldado distinguido- buscó las pesetillas con las que (don Alejandro siempre fue un señor hasta en las situaciones más adversas) invitar a aquella mujer que desbarató su corazón y a sus amigas. Situaciones como las descritas sólo las puede entender quien verdaderamente haya sentido el impulso del amor irrefrenable, del flechazo. No caben en este campo ni la buena voluntad interpretativa ni el mejor método hermenéutico. Turbación. Encontrarse más y más turbado, tal como recordaba Eduardo Aute recientemente.

Tardó algún tiempo el viejo Dacio Gil en confesarle a Lou el hallazgo del espejo en el que se reflejaba su relación con el autor de La gaya ciencia (Lou sabe del sentimiento hondo que el viejo Gil profesa a la Arendt, pero comprende las bases y los límites de ese sincero compromiso emocional con la investigadora de la condición humana y de la malignidad organizada; no siente celos, la mujer amada por todos los hombres no ha sido nunca prisionera de los celos). Cuando por fin se atrevió a hacer la revelación, Lou no mostró ni sorpresa ni extrañeza: con su sempiterna dulce sonrisa eterna se limitó a señalar que el libro se había basado en otro francés cuyo título más o menos sería “Los filósofos y el amor. Amar, de Sócrates a Simone de Beauvoir” (Aude Lancelin, Marie Lemonnier les philosophes et l’amour. Aimer, de Socrates à Simone de Beauvior. Plon, 2008) y que, además, Cruz ha incorporado, sin citar la fuente, argumentos empleados por Badiou.
Lou no se excusó por lo que el libro dice, pero se notaba que ella entendía que aportaba apenas nada novedoso. Ni siquiera cambió el rictus al conocer que Cruz dice que fue “una mujer rodeada de hombres”, o cuando, con cierta ligereza, afirma también que “se conoce que era masculina por excesiva, su poderosa inteligencia o su firme voluntad, que mutaban, por culpa de su género, en defectos: la llevaban a ser exageradamente egocéntrica e indiferente a los sentimientos de los demás.”

El capítulo se titula ¿Cómo puedes ser tan egoísta? Nietzsche y Lou Andreas Salomé: vivir en un edificio cuarteado. Presenta a Nietzsche con una acusada tendencia a la soledad y con “problemas para las relaciones humanas: inhibición, distanciamiento y falta de compromiso.” En esas coordenadas, añadidas al supuesto egocentrismo e indiferencia a los sentimientos ajenos de Lou, se adivina desde el inicio la tesis que mantendrá Cruz. Sin embargo la conclusión no será exactamente esa, como se verá.

Se destaca que el filósofo sajón se entusiasmó literalmente con Lou (“es sagaz como un águila y valerosa como un león”; “creo que la única diferencia que hay entre nosotros es la edad”; “es la más inteligente de las mujeres”; “nuestras inteligencias y gustos son profundamente afines”; “posee una increíble firmeza de carácter y sabe perfectamente lo que quiere, sin preguntarle al mundo y sin preocuparse de lo que el mundo piense”) y que le embargó una profunda decepción cuando Lou le reconoció que no quería ser, no sólo su esposa, sino su discípula, ni su heredera. El filósofo creyó haber encontrado en Lou su confidente perfecta, un ser semejante y cuando Lou reconoce que ella no es modelo para nadie y que quiere formar su propia vida en libertad (“no represento ningún principio, sino algo más maravilloso, algo que uno lleva dentro, algo vivo, cálido, que grita de alegría y que pugna por salir”) el genio se decepciona y espeta a su amada aquello de“ en usted está ese impulso a un santo egoísmo”. Sin embargo, Cruz no culpabiliza a Lou de la decepción del gran filósofo de la modernidad sino a la dificultad para amar de éste. Se trataría de dos mundos que se atraen, que incluso coquetean (¿se llegaron a besar o no? ¿consumaron su amor en Montesacro?, Lou nunca lo aclara) pero que chocan en su particular “egoísmo” (ambos se imputan egoísmo: él adjetivándo el de ella de “santo”; ella advirtiendo que el egoismo de Fritz era de “gran estilo”).

Cruz afirma que no se trata de que Lou fuese el “amor imposible” de Nietzsche, sino que se trataría de que el amor mismo para el filósofo habría acabado por ser un imposible vital y conceptual. Concibió el amor como un espejo de sí mismo y eso le alejó del verdadero amor: “nosotros” (o el Dos en la concepción de Badiou). Ocupado en otras reflexiones filosóficas muy elevadas, Nietzsche tal vez olvidó que Lou existía por ella misma y si en vez de intentar hacerla una continuación de su vida de brillante filósofo y de su propia inteligencia la hubiera convertido en su ideal de transformación ("el ser del otro") de su vida vivida y por vivir humana, demasiado humana (no sólo mental), tal vez hubieran podido consumar un matrimonio del tipo convencional basado en cierto afecto rayano con el amor. Aunque, conociendo a ambos desde la perspectiva histórica que ahora conocemos, nadie hubiera podido garantizar que no fuese el “matrimonio de conveniencia” al que aspiraba Fritz. O una manifestación modificada del perdurable matrimonio que nuestra musa mantuvo, sin haber encuentro, con Friedrich Carl Andreas.

Lou sonrió cuando el viejo Dacio Gil torpemente le leyó las páginas escritas por Cruz. Eso sí, reconoció que, despojado de ciertas adherencias carentes de salvoconducto, la lectura del libro debe recomendarse dentro de una discusión más amplia sobre el amor: mucho mejor amar que odiar. Aunque el dicho popular mantenga que “quien bien te quiere te hará llorar”. Frase no del todo exacta analizada la amplia vida relacional de Lou.

lunes, 28 de febrero de 2011

ELOGIO DE LOU: AMOR A LA VERDAD; AMOR DE VERDAD (I).

Con estampilla de “urgente” recibe hoy el viejo Dacio Gil una maravillosa postal en la que aparece reflejada en un cielo azul con algodones blancos la Perspectiva Nevski custodiada por las solemnes siluetas del Hermitage a un lado y del Prado al otro. Los cuatro kilómetros de la avenida aparecen plagados de “seiscientos” pilotados por cobradores del frac atascados entre señales de tráfico de 110. El conjunto del collage que aparece en el anverso de la postal es sencillamente espectacular e impresionante. Digno de la sensibilidad de la remitente. La postal –no es preciso esclarecérselo minuciosamente al ilustrado seguidor asiduo de este blog contenedor de deshilvanadas digresiones- procede de la no menos bella Lou. No podía ser de otra manera, dado que ahora tiene su morada en el cielo de San Petersburgo desde donde divisa el mundo entero.

Quiere saber Lou si no dejó de cumplir este viejo corresponsal su promesa bifurcada en dos de no hablar de ella hasta pasadas prudenciales jornadas de la fiesta comercial por excelencia, San Valentín, el eufónico día de los Enamorados. Lo que no sabe la dulce Lou es que el viejo Dacio Gil ha estado sumido estas dos semanas pasadas en un profundo desaliento, en una triste melancolía. Y acaso haya sido más esta última cuestión de ánimo la que ha hecho cumplir escrupulosamente y a rajatabla la promesa asumida y rubricada con un abrazo de los que sólo la petersburguesa sabe dar con ese matiz transitivo del que carecen hoy las manifestaciones de afecto líquido. Tal reconocimiento de desfallecimiento anímico no empece en lo más mínimo la voluntad cumplidora de todas las promesas, contratos y obligaciones varias en las que este viejo Gil pueda verse obligado a embarcarse. Se comprometió a que hablaría de la mujer excepcional pasado un tiempo prudencial y que comenzaría por el propio libro recomendado por ella y así va hacerlo el veterousufructuario de esta Tribuna Alta Preferencia.

En efecto, antes de deshacerse de la especie de “secuestro” al que le sometió este viejo Gil, la mujer excepcional a la que han amado TODOS los hombres animó a este su captor a que hablase en lo sucesivo del amor. Pero del amor con envergadura intelectual, pues sobre tan excelso –y contradictorio- sentimiento se han escrito auténticos tratados intrascendentes. Encareció con dulzura al viejo Gil que, para encuadrar el tema, empezase hablando del libro de Alain Badiou de 2009 que tanto ha impactado a la sociedad francesa. Una vez publicitado el pensamiento amoroso del filósofo ex comunista maoísta, apóstol del Mayo del 68, transformado hoy en desenmascarador de la socialdemocracia europea y reconocido filósofo amador, la universal amada no veía obstáculos para que hablase de ella reflejada en el espejo de Manuel Cruz.

Lou Salomé dio en el clavo como siempre al recomendar al filósofo preocupado por el sujeto. El viejo Dacio Gil siente una debilidad especial por dos filósofos franceses: Alain Badiou y Jacques Rancière. De Ranciére guarda como tesoro su parábola sobre el maestro ignorante y de Badiou su visión del siglo XX dentro de la teoría del sujeto. Don Alain Badiou ya no es un jovenzuelo enamoradizo, pero a sus 73 años ha conseguido con sus conversaciones sobre el amor (El Elogio del Amor. La esfera de los libros. 2011) una obra de arte, de la misma forma que un enólogo decanta de una uva determinada un gran vino. En apenas 100 páginas nos muestra la cara más noble del amor despojada de sus adherencias más interesadas y dañinas. Se nota que el filósofo nacido en Rabat habla por experiencia. Badiou hace girar su construcción amorosa sobre la frase de Fernando Pessoa el amor es un pensamiento, que le sirve para proclamar la raíz revolucionaria de su concepción del amor: “El mundo está lleno de novedades y el amor debe ser incluido en esa renovación. Hay que reinventar el riesgo y la aventura frente a la seguridad y el bienestar.”

El viejo Dacio Gil no quiere destripar el librito ni tampoco le mueve un afán publicitario o de agradecimiento por haber dispuesto de un ejemplar “de cortesía” remitido por la editorial, de esos que terminan adquiriéndose en un librero de antiguo a casi la mitad de su precio. Ante la observación de Lou, este viejo corrió raudo a hacerse con un ejemplar, previo depositar encima del mostrador de una buena librería los 19 euritos de precio por estas escasas 100 páginas Sin embargo el valor del libro es muy superior al de su precio venal. Preocupa a Badiou sobre todo el encuentro. El encuentro amoroso (“usted parte al asalto del otro con el fin de hacerlo existir con usted tal como es”) es el acontecimiento: el amor –dice el filósofo francés- es siempre la posibilidad de asistir al nacimiento del mundo (una construcción, una vida, desde el punto de vista no del Uno sino del Dos). El encuentro es a la vez el comienzo, el proceso, la construcción y la duración. Las cuatro cosas a la vez: el duro deseo de durar.

Las conversaciones de Badiou y Nicolás Truong merecen ser paladeadas con morosidad en busca de uno de los pocos sentimientos que verdaderamente merecen ser vividos plenamente. Al final, como apuntaba Lou antes de partir hacia su observatorio de San Petersburgo, amor es resistencia tal y como asimismo afirma Badiou.

Si algo no quiere jamás hacer el viejo Gil es defraudar a la inteligente Lou, por eso terminará este post con una confidencia del joven Badiou que, hecha a los 73 añitos, incitará de seguro a la lectura de sus otras lúcidas reflexiones al hilo de una conversación sobre el teatro, la política, el arte y la filosofía siempre en el marco de la verdad del amor, del amor de verdad. El reflejo de la imagen de Lou bajo el prisma de Manuel Cruz se hará en una siguiente entrega para que la envergadura apabullante de Lou no se termine difuminando con otras cuestiones colaterales.
Badiou reconoce y reflexiona del siguiente modo:
“Siendo muy joven me impresionó, casi me produjo asco, un pasaje de Simone de Beauvoir en el segundo sexo, donde describe, tras el acto sexual, la sensación que invade al hombre de que el cuerpo de la mujer es insulso y fofo, así como la paralela sensación de la mujer, considerando que el cuerpo del hombre, salvo el sexo en erección, es en general desagradable e incluso algo ridículo. En el teatro, la farsa y el vodevil nos hacen reír por el constante uso de estos tristes pensamientos. El deseo del hombre es el del Falo cómico, de gran barriga e impotente y la vieja sin dientes con los pechos caídos es el porvenir real de toda belleza. La ternura amorosa, cuando uno se duerme en los brazos del otro, sería como un manto de Noé echado sobre todas las consideraciones desagradables”.

Y por si quedasen aún algunas dudas sobre lo atinado de la recomendación de Lou, estas son las bases revolucionarias propuestas por Badiou: “Existe un trabajo del amor y no solamente un milagro. Hay que estar en la brecha, hay que vigilar, hay que reunirse con uno mismo y con el otro. Hay que pensar, actuar, transformar, y entonces, si, como recompensa al trabajo realizado, se encuentra la felicidad. Por supuesto, no es tan sencillo decir Te quiero.

lunes, 7 de febrero de 2011

VIOLENCIA SIMBÓLICA (DE GÉNERO) EN LA ARISTOCRACIA: EL NUEVO CUARTETO DE LA ZARZUELA.

Es tal el hartazgo que tenemos con la insistencia con que nos han metido por todos los medios el romance de la aristócrata por antonomasia y “el funcionario” que todos nos creemos ya o princesas o funcionarias con posibles bodas como las de Sisí. Y mira que hay para hablar y debatir sesudamente sobre aristocracia y sobre funcionarios. Empezando por sus próximas exequias anunciadas y terminando por los nuevos y masivos bautizos de “arrianos”.

El sabio Pierre Bourdieu ya nos tenía prevenidos sobre todo ello: la nobleza de estado; los ritos de admisión e investidura; la distinción; la reproducción; los herederos; sobre la televisión; la dominación masculina; los solteros, etc., etc., etc. Pierre Bourdieu tocó –y nos puso sobre aviso- como nadie hasta ahora de las perversiones institucionales que acechan a diario al ciudadano corriente. Especialmente sus teoría sobre campo (quienes intervienen en cualquier juego son los primeros interesados en que el juego se perpetúe eternamente: luchan por la apropiación del capital que el campo genera ), habitus (no hay estructuras sociales inmodificables, pero sí distribución desigual de sus capitales) y capital simbólico y violencia simbólica (quienes tienen el “poder de hacer cosas con palabras” pueden imponer su visión particular de la realidad, diferenciar socialmente y construir y clasificar grupos sociales; la violencia simbólica no es sino la manifestación de los “ritos de institución” como mecanismo de reproducción social) deberían ser valores imprescindibles del catecismo del buen ciudadano activo. Puede decirse que el sociólogo francés, buen conocedor de la Argelia árabe, nos previno de lo que nos estaría por pasar: nada nuevo bajo el sol, simple revoco lampedusiano.

El viejo Dacio Gil siente una sana devoción por Bourdieu. Por eso no daba crédito a Cuca cuando le anunció la identidad de los nuevos bautizos de arrianos borbónicos. “No puede ser. Venga ya. No me vaciles Cuca.” -espetó abruptamente el viejo Gil a la bella Cuca. Pero, como siempre, Cuca se ajustaba a lo acontecido. El autoproclamado hermano del rey hachemita y de la monarquía jordana se había dejado convencer por sus asesores poniendo su dedazo en cuatro hombres que en adelante serían (ellos y sus descendientes) aristócratas. ¡Cuatro hombres y ninguna mujer! ¡Y todos del Régimen! ¡Madridistas ellos! El viejo Borbón debe de haber perdido muchas facultades al no reparar en que no había ninguna mujer, ni ningún culé, ni ningún rayista, que, hoy por hoy, son los líderes naturales en sus respectivos ámbitos. Hasta los consejeros polisinodiales supuestamente más sesudos y selectos desvarían y demuestran su auténtico nivel liliputiense. Una prueba evidente más del sempiterno sainete. ¡Esto es España, señores!

Lo de hacer marqués al parvenú Del Bosque y no hacerlo “ex aequo” con Luis Aragonés no tiene ni zapatones ni cabeza. Lo mismo que hacérselo a Varguitas olvidando a Sánchez Dragó o a don Fernando Arrabal entre otros muchos, como, verbigracia y visto lo visto, a Slavoj Zizek que también dice amar España. ¿Y qué decir de un madridista derrotado como Villar Mir si el pintiparado del Régimen era Florentino (no Arzuaga sino Pérez)? Parece que los asesores reales han errado "embid-ando" a perdedor. Lo mismo puede decirse de un miembro gris -y mercantil él, como todo el Régimen- de un desacreditado Tribunal (es un decir, pura retórica) Constitucional estando vivo aún Secondat- Jiménez de Parga, imagen viva de la transición de regímenes hispana.

La nueva aristocracia es, en efecto, paradigma de las transiciones hispanas: concatenación desnuda de “bautizos de arrianos”. Sentado lo anterior, hay que reconocer que el cuarteto de la Zarzuela es un auténtico dislate. Los consejeros regios (¡que diferencia de asesores con el atinado australiano del rey tartaja británico de la película de Tom Hooper!) como siempre demuestran defectos consustanciales en las lentes con las que perciben a la sociedad española. Desconocen lo que piensa el pueblo…y los Lobbies femeninos.

El desliz de la omisión de una mujer en los cuatro jinetes de la aristocracia borbónica es de género chico. Dicho esto sin amplio espectro irónico de ninguna índole. ¡Falta -es obvio de toda obviedad- Belén Esteban si lo que se buscaba era un exponente popular! ¡Falta una mujer con apellido y piernas ilustres, como, por ejemplo, Bárbara Rey! ¡Falta una mujer latigazo entre los jinetes como, por ejemplo, Paloma San Basilio! ¡Es muy notoria la ausencia de una bella mujer políglota y popular como Raffaela Carrá! Y faltan otras tantas más, que en el mujerío hay muchas y muy buenas candidatas a Grandes de España para poder salir luego en las revistas tipo Telva.

Y el lobby paritarista silente en este caso como una tumba mora (con perdón respetuoso de Túnez, Egipto, Jordania y otros que han quebrado el tradicional silencio sumiso). El viejo Dacio Gil hubiera propuesto si le hubieran consultado a Lou Salomé como Emperatriz, pero es claro que no están los tiempos para mujeres sólidas. Como tampoco lo están de hombres, como demuestra la dificultad para encontrar bautizables en aristocracia con cierto barníz populista.

Acaso seamos todos republicanos y las cámaras polisinodiales aún no se han percatado todavía de ello: gustan de la vida en diferido. O tal vez les importan un bledo los republicanos por mas que hablen una y otra vez de republicanismo cívico. Son madridistas y ya está. Ni rojos (¡vade retro Satanás!) de La Roja ni gaitas: sólo madridistas más o menos ilustrados y bien situados. Nada de gleba ni sans culottes. Instalados en el Régimen con cierto discreto aroma popular y basta.

Las pocas monarquías supérstites en el universo en pleno siglo XXI se empeñan en salpimentar su campo, su habitus y su capital social con populismo en dosis homeopáticas. Así les va.Y así de cercano tenemos el resultado. Nos hemos salvado de que nombraran marqueses al Dioni o a Roldán pero todo parece puro desatino: Marqués de Del Bosque, Marqués de Vargas Llosa, Marqués de Villar Mir y Marqués de Ibéas (y no de Menéndez, acaso para que no haya confusión con Juanjo Menéndez, pues la aristocracia es muy, pero que muy seria).

Visto lo visto, muy cerca estamos de la esponsorización de la monarquía hispana, que en breve ya no será Borbón sino Hacendado, Porcelanosa, Corte Inglés, Santander o Zara. Se nos ha disipado la esperanza de ver convertidos en marqueses a Sabina, Carrillo, Carod Rovira o similares. Aunque el viejo Dacio Gil se malicia que lo de Zapatero está al caer…

Lou Salomé se inquieta con el constante desvarío Gil con la violencia simbólica. Sostiene que al usufructuario terapéutico de la Tribuna Alta Preferencia le falta amor. Acaso esté en lo cierto. O puede que sólo le muevan los celos por lo de Del Bosque y Villar Mir. A ella, que debe de ser del Rapid de Viena o del Zenit de San Petersburgo.

jueves, 3 de febrero de 2011

TE QUIERO, PERO NO ESTOY ENAMORADO DE TI.

Con esto de los juegos perversos del lenguaje y el inducido –y forzadísimo- recurso a la exhumación de cadáveres para legitimar a los miembros del Movimiento (Pactos de la Moncloa, juramento del niño Príncipe, “el viejo profesor”), la mente de este viejo Dacio Gil es obligada a emprender un "vuelo de retorno” y en los sobresaltados sueños del usufructuario terapéutico de esta Tribuna Alta Preferencia ya no aparece la recurrente imagen de una negra y estrecha gruta de la que Gil no puede salir una vez se ha introducido difícultosamente en ella. Ahora en todos los sueños aparecen y desaparecen otros objetos negros y redondos, pero no es ya ese desasosegante pasadizo en el que siempre queda atrapado. Ahora son los vinilos los protagonistas de los maltrechos sueños del viejo Dacio Gil, ora EPs, ora LPs. Aquellos vinilos que aún cariñosamente conserva –en esto si que Gil es tradicionalista- pues fueron piezas adquiridas con las primeras soldadas paternas de 45 pesetas semanales.

Ayer, sin ir más lejos, sobresaltado tras interrumpirse la primera vuelta de la fase REM, creyó escuchar una canción conocida dentro de ese sueño. Pero no. No era un sueño. Era una melodía de amor con cierto contenido social que provenía de su compañera de lecho. Por la cama de Gil han pasado ya muchas compañeras de lecho que han comprobado la evolución de su pasión amatoria con el paso de los años: ahora el viejo Dacio Gil es mucho más selectivo, pausado y con secuencias más y más dilatadas; vergonzantemente espaciadas...
Dado que el viejo Gil padece de insomnio, sus compañeras de tálamo sufren también los sobresaltos de las vigilas: constantes cambios posturales, furtivos tientos de ciego en busca de la zona que comporta una consiguiente elevación del tono, muchas veces utilizando la almohada para una más cómoda colocación que amortigüe las súbitas elevaciones de decibelios, inapropiados para esa altas horas de la madrugada. Lo asombroso es que, por lo general y salvadas algunas ruidosas excepciones, las compañeras de cama casi nunca han protestado, dado que dócilmente se dejan tocar los dos puntos clave sin rechistar y respondiendo cabalmente al cada vez menos sensible estímulo de este torpe viejo. Así recuerda su vigilia de la noche pasada. Porque, por impensable que pueda parecer a esas horas de la noche, sus compañeras cantan. Cantan prácticamente de forma ininterrumpida casi cada noche. Que le dan carrete (chino) a Gil, vamos. Y eso que las ha habido compañeras de muy diferentes formas y naturaleza. Desde aquellas a cuatro pilas hasta las más modernas y sofisticadas de botón. Pues, en efecto, las indefectibles compañeras de lecho del usufructuario terapéutico de la Tribuna Alta Preferencia son las radios de transistores que sirven de sonajero al viejo Gil para conciliar y reconciliar el sueño. Es una necesidad vital desde que a los 12 años su padrino le regaló, por Reyes, un relativamente pequeño transistor.

Desde que los programas sedicentemente deportivos han mimetizado toda la porquería de las tertulias y los magacines políticos al aire, el viejo Dacio Gil huye de los programas pseudo deportivos (son ahora un casino, induciendo a apostar en época de carencia de dinero) y suele terminar recalando en Radio 5. Ayer al desvelarse tras un agitado día intentando comprender sin éxito los movimientos sísmicos en el mundo árabe; la malicia política con eso de denominar ¡pacto social…y económico! a un puro recorte de derechos entre la élite del régimen; los dislates de la Universidad Complutense a la que le roban el cobre (que no se bate el cobre por la cultura, vamos) y, empero, se ha dedicado a promotora inmobiliaria donde previsiblemente también le habrán robado hasta los sanitarios, dado que el Tribunal de Cuentas ha presentado serias salvedades; la caza furtiva de subvenciones y solares por parte de los jefecillos de la Universidad Carlos III que tras conseguir sacarle a la UE subvenciones “objetivo 3” (regiones devastadas) por sus sedes de Getafe y Colmenarejo, ahora trata de obtener nuevas subvenciones del alcalde Gallardón y la UE (ahora por universidad “excelente”) instalándose en la capital y remodelando el Mercado Puerta de Toledo, de Madrid, aunque, eso sí, venden en pública subasta el lujoso A8 del rector con sus 80.000 kilómetros del ala, para dar ejemplo de austeridad; el Default en el que se encuentran los municipios madrileños que llevan lustros sin pagar la luz, el agua, la seguridad social, hacienda, a los proveedores y vete a saber a quién más; las Federaciones de Municipios (estatal y regionales) que es de suponer que estén a su vez caninas por falta de aportaciones de sus municipios asociados voluntariamente...pero siguen incordiando con sus ejércitos de empleados semi-públicos; la amenaza de "cierre patronal" de las empresas futbolísticas para los próximos días presionando al Gobierno para que, en su extrema debilidad, conceda una nueva “regularización” que condone todas las deudas trasladándolas a todos los españolitos como se hizo en el mundial del 82 ante el cadaver corpore insepulto de la UCD; el previsible toque de queda tunecino-egipcio que nos vendrá a la española tras el precedente del estado de alarma contra ciudadanos y controladores, toda vez que no habrá razón alguna para no declarar ahora otra medida excepcional contra los prepotentes Florentinos de la Liga Profesional en la anunciada huelga o cierre patronal. Esta olla a presión estallará tarde o temprano salvo que a la teutona señora Marshall ( Gil quería decir Merkel) acompañada de su compañero francés de eje se le ocurra otra fórmula de ingeniería inmaterial para España, similar a su incomprensible e injustificado liderazgo alemán que sorprendentemente en Europa nadie ha osado poner en cuestión siquiera en base a datos tan sólidos como los esgrimidos por Thomas Darmstädt en su escalofriante libro “la trampa del consenso” traducido y prologado en España por el inefable jurista-eurodiputado Francisco Sosa.

En esa polución y agitación nocturna se encontraba el viejo Gil cuando oyó la música que pensó ensoñación, seguida de unas sabias palabras provenientes de una rocosa voz masculina bien impostada de elegante entonación que animaba a rebelarse juvenilmente contra lo que hoy acontece tras esa trunca transición que, por paradójico que pueda parecer, se aireó urbi et orbe como ejemplo de España para el mundo. No, no era el diablo que animaba a la cópula concupiscente. Se trataba de un intelectual que se intitulaba “de izquierdas” y que hablaba de canciones en contexto político, que se negaba (una, dos y tres...) a cantar su canción más emblemática. Terminando con una auténtica soflama contra el camelo del pacto de las pensiones. Tan categórica fue la alocución que hizo trastabillar a la entrevistadora quien, para aligerar la carga, introdujo una pausa musical intentando diluir el evidente climax. En ese preciso instante, el viejo Dacio Gil se separó de su compañera de tálamo y la manoseo agitado en espera que desvelara la palabra anhelada, el nombre; la zarandeó como si tratase de que desvelase por fin la identidad de su oculto amante. Y, si, lo hizo. Lo desveló solícita: se trataba de Patxi Andión, el cantante de la voz quebrada y hoy profesor de elegantes texturas que prepara un recital en breve en el Madrid regido por el PP.
Patxi Andión estuvo genial en sus juicios y el viejo Dacio Gil se sintió comprendido -y a su vez se solidarizó- contra este mundo de hipocresía y violación del lenguaje por parte de todos los beneficiarios del régimen, pero especialmente por los intitulados “de izquierdas”, en detrimento siempre de sus propios conciudadanos más corrientes. El autor de más de 300 canciones, algunas de amor contestatario, presentó su mejor imagen en un contexto de pausado razonamiento bien llevado por la entrevistadora. Otra vez Radio 5. Todo hay que decirlo, para ser justos con la calidad (y también una cierta punzante crítica) que viene demostrando la emisora pública.

Y, cerca de la 1 de la madrugada, entre vigilia y sueño en el contexto de la rebelión juvenil propuesta por el cantante del Rastro madrileño (que tan enfrentado está hoy con Gallardón por un sitio para su tenderete), el viejo Dacio Gil recordó los primeros vinilos de su patrimonio capitaneados por aquel San Francisco de Scott Mckenzie, pero presidido siempre por aquella cantante catalana llamada Gloria que dulcísimamente susurraba “si superas” o "a la vera del camino", pero sobre todo y especialmente aquellas sugerentes estrofas de No estoy enamorada de ti:
El amor es un juego
que nunca aprenderás
sus reglas son como el fuego
que jamás dominarás
Te quiero pero
no estoy enamorada de ti
no estoy enamorada de ti
no estoy enamorada de ti
no estoy enamorada de ti
te quiero te quiero como a un hermano
te quiero como a un amigo
El amor es un juego
que nunca aprenderás
no hay que tenerle miedo
que de él no escaparás
Te quiero pero
no estoy enamorada de ti
no estoy enamorada de ti
no estoy enamorada de ti
no estoy enamorada de ti
te quiero te quiero como a un hermano
te quiero como a un amigo
Te quiero pero
no estoy enamorada de ti
no estoy enamorada de ti
no estoy enamorada de ti
no estoy enamorada de ti
te quiero te quiero como a un hermano
te quiero como a un amigo
El amor es un juego
que nunca aprenderás
mi pena y tu tormento
el tiempo borrará
Te quiero pero
no estoy enamorada de ti
no estoy enamorada de ti
no estoy enamorada ti
No no estoy enamorada de ti
pero te quiero te quiero como a un hermano
te quiero como a un amigo
te quiero como a un hermano.

Eso es lo que el viejo Dacio Gil les trata de decir a sus sempiternas compañeras de tálamo, que las necesita y las quiere pero no puede estar enamorado de ellas, por mas que lo acompañen en los momentos de insomnio. Por lo demás, es sabido por todos que el amor del viejo Gil está reservado a Lou Salomé, que ya se aproxima de nuevo a esta Tribuna, refulgiendo su belleza plural entre tanta medianía.

Es lo que también todos, siguiendo los consejos de Patxi Andión, deberíamos elegantemente decir a los políticos que se han instalado en el sistema democrático español conformando el régimen enquistado mientras parasitan de los demás en él. Lo que deberíamos cantar a la peculiar vía española a la democracia: Te quiero, pero no estoy enamorada de ti.

Para que lo entiendan de una vez. Y o cambien o se vayan todos. Ojalá sea ésta la definitiva y nuestra pena y nuestro tormento se borre con el renacer de nuevas ilusiones, de nuevos amores...de un régimen más limpio y transparente.

martes, 1 de febrero de 2011

¿ASFIXIA O MALA CALIDAD DEL AIRE? DE TRAMPAS EN LA MASTURBACIÓN, MASIVAS AUTOMUTILACIONES GENITALES Y SUICIDIOS COLECTIVOS INDUCIDOS Y SANTIFICADOS.

No cabe duda, Mario Conde es un exponente de esa estirpe de ambles y agraciados jóvenes “reconocidos" por el Estado, como don Pablo Isla y el señor Ruíz Gallardón jr. Parece que miembro tambien de alguna organización secreta o semi-secreta. No en vano es reconocido como abogado del estado. La misma prestancia, la misma brillantez, la misma claridad de ideas y objetivos. Puede que traspasara el “sancta sanctorum” financiero y ello incomodara a los sumos sacerdotes y arquitectos principales del sistema económico prefranquista y del régimen político postfranquista (los gestores de aquellos). Tuvo que pagarlo pasando por la cárcel, tal como ha memorializado en sus libro de recuerdos presidiarios.
Conde es un hombre -como ha quedado dicho- listo y apoyado (no por todos, claro) y describe con meticulosidad la tremenda semejanza de la sociedad supuestamente libre y la sociedad carcelaria: no encuentra diferencias entre ambas; los muros y las rejas no son nada, contra lo que pensaba Michel Foucault. El mismo cinismo, la misma desvergüenza, la misma perversión del lenguaje y las conductas. Las arquitecturas de ambas se asemejan grandemente. Asevera el memorialista presidiario que nos equivocamos una vez más los hombres y la mujeres de bien pensando que el universo carcelario es una realidad hedionda diametralmente distinto a la aromática variedad de la sociedad allende las rejas. El viejo Dacio Gil recomienda la lectura de ese libro que se encuentra ya en las bibliotecas todavía públicas y sin desamortizar aún por las cuadrillas de Zapatero y Rajoy y sin malbaratar por los tercios de representación de un régimen intitulado democrático, como el socialdemócrata Túnez, el turístico, monumental y pivote de contención estadounidense Egipto, o la monárquica Jordania de la reina Rania, tan semejante a doña Letizia. Y si el curioso lector llegase a la biblioteca ya desamortizada por el régimen, siempre podría comprarlo en la barata edición de bolsillo para acrecentar el patrimonio del polifacético emprendedor señor Conde.

El aire, pues, en la cárcel no es más irrespirable que en la sociedad española sedicentemente libre y de orden. Otro máximo exponente del régimen, doña Rosa Aguilar (ejemplo sobresaliente de transfuguismo como la dorada pensionista Almeida o el archi-cátedro-letrado-diputado-secretario-de-estado López Garrido), con el lenguaje achaparrado que le caracteriza, de precisión de mercadillo, nos ha sembrado el desasosiego con la metáfora de la calidad del aire arrojada contra Gallardón o contra la señorita Aguirre (otro paradigma del régimen). Pero hay que reconocer que la metáfora de la señora Aguilar (recaudadora de votos para salvar los muebles del solar andaluz) es sumamente brillante: Denominan calidad del aire cuando quieren decir asfixia, de la misma forma que dicen “baja calidad democrática” para referirse al totalitarismo imperante. Mientras tanto, los españoles son conducidos a la asfixia para poder salvar a los bancos, a las instituciones financieras de chiringuito y salvarse a su vez los tercios de representación del régimen, con la participación hipócrita de la Conferencia Episcopal de Monseñor Cándido Méndez, la Prelatura curial de Mosén Fernández Toxo y la Congregación Empresarial del parvenú institucional Joan Rosell. Pero hay que reconocer que las invectivas de Saldos Arias de doña Rosa Aguilar, aunque no tiene la solidez de Séneca, tienen gracejo. Mira que hablar de trampas en el solitario…

Estos detentadores del poder son hábiles en las técnicas de distracción y en la violación del lenguaje. Con toda solemnidad nos hablan de “pacto de estado” similar a los Pactos de la Moncloa (¡válgame Dios!), cuando lo que en realidad es sólo un simulacro –ni siquiera llega a contubernio- contra los españoles para coludir, de consuno con esos fantasmales mandatarios ocultos financieros, a los segmentos más corrientes y desprotegidos de los españoles: a los de siempre.
¿Pacto de estado? ¿Verdaderamente lo dicen en serio? ¿Tan baja formación tienen? Un pacto de estado (¿hoy qué es el estado; qué queda del estado; los tercios de representación sólo?) en puridad es otra cosa más seria que involucra a toda la sociedad y debe de tener un amplio espectro y una visión panorámica sobre el devenir y no una mera visión de campanario para salir del atolladero inmaterial y las amenazas de los persuasores ocultos financieros. Ni siquiera con la participación tibia de las huestes de Rajoy podría hablarse de auténtico pacto de estado cuando la sociedad se encuentra asfixiada, si no puramente excluída. Los loros de los diarios repiten de manera acrítica sin cesar la cantilena del “pacto de estado” para insulto de los ciudadanos cabales e inteligentes.
El acuerdo estratégico del jefe de los empresarios que sacan tajada de las medidas, de los cabecillas de los sindicatos que también la sacan y los representantes de un gobierno que se mantiene en el garlito incumpliendo hasta el delirio el programa electoral con el que engañó a la ciudadanía en los últimos comicios ¿puede tildarse de pacto de estado sin ruborizarse ninguno de los signatarios? Esto es de locos.

Ciertamente, esta gente sin casi ningún escrúpulo, lo mismo es capaz de sacar la momia y las carrozas del escritor semi-soriano de ¿Qué es ser agnóstico? para legitimar al perenne dorado asalariado público Lissavetzki, reescribiendo la cabal historia que vender los recortes como pacto de estado. Designándose, para mas INRI, como legitimarios legitimistas del alcalde al que zancadilleaban, que nos cuelan de matute unas restricciones brutales de derechos adoptadas de consuno en cuasi-secreto bajo veste de pacto de estado. ¡Nada menos que de Pacto de Estado!

La verdad es que de los beneficiarios del régimen, como doña Rosa Aguilar (como el empleado del Metro Ángel Pérez, o la deportista Inés Sabanés) los ciudadanos corrientes habríamos de esperar más, antes que se nos jubilen doradamente como doña Cristina. Se han instalado en la comodidad del régimen y se olvidaron pronto del “¡compañero a luchar!” Se creen que con el lenguaje de mercadillo les reímos las gracias y tragamos todo. En su delirio terminarán hablándonos (con perdón) de trampas en las prácticas onanistas, en la pura masturbación. Y hasta pueden hacernos caer en las supuestas bondades de la automutilación genital o en el suicidio colectivo para aligerar las arcas del Estado o de la Seguridad Social. Siempre les saldrá un asesorcito (verbigracia el lechoncillo de doña Juana, hoy aspirante a Fiscal o Magistrado por turno oblicuo) que les dirá que eso es posible y legitimable, invocando el antecedente histórico de los 100.000 ciudadanos de Okinawa (Japón) que fueron inducidos al suicidio colectivo antes de la invasión norteamericana de la isla.
La verdad es que todo resulta sórdido y vergonzoso. Unos y otros nos toman por tontos y nos distraen mientras nos cuelan los recortes sin ni siquiera vaselina.

¿Acaso serán, andando el tiempo, Moratinos o Chencho Arias los futuros el ElBaradei de España? Si los medios de comunicación se lo proponen y los persuasores ocultos financieros-mercantiles se empeñan en ello, será posible. Claro que será posible. Todo parece ya posible.

Tan posible como las trampas en la masturbación, la automutilación genital o el suicidio colectivo inducido y asistido, tipo Okinawa. Este aire es de mala calidad y el viejo Dacio Gil se asfixia. ¿Los demás no? ¿Qué tipo de vacuna les han suministrado?

Que paren esta carroza que al viejo Dacio Gil le falta el aire. Prefiere debatir con el otro viejo, el profesor de la capa, el autor de Cabos sueltos. Aunque siquiera le vale poder departir tranquilamente con el honesto Gómez Llorente o con el ex-marido de doña Letizia, ambos profesores también, sobre el silencio. El atronador silencio institucional impuesto.

De estos campechanos de “Saldos Arias” ya no se fía este Gil. Ni un pelo. Ni siquiera de los pelos la calva de cualquier Pichelo o de Rubalcaba…
Acaso todo sea sólo consecuencia del delirium tremens que se viene apoderando del usufructuario terapéutico de esta Tribuna Alta Preeferencia.

domingo, 30 de enero de 2011

LA DELINCUENCIA DEL MOBBING VISTE DE ZARA: PABLO ISLA, SU ESPOSA, LA FINANCIACIÓN ESPURIA DEL OPUS DEI Y LA ALTA TOXICIDAD DEL CSIC.

No se agite el curioso lector por la rúbrica del presente post. El propio contenido desvelará la posición que ocupa en la delincuencia formal e informal cada uno de los sujetos u organizaciones enunciados en el mismo. Debe de ir por delante que la mención a don Pablo Isla Álvarez de Tejera obedece a criterios retóricos y a su condición de consorte de doña María de la Vega Cabrera que por un tiempo estuvo destinada en esa fábrica de agresiones e históricos dislates económicos, jurídicos, éticos y morales que es el CSIC. Pero todo irá por partes.

Por lo general, ni la burguesía ni la aristocracia suelen inmiscuirse directamente en los turbios ámbitos de la delincuencia (no ensucian sus manos); a lo sumo con las diferentes organizaciones delictuosas, ya estables ya delicuescentes, esas clases sociales actúan con aséptica longa manu. Ambas clases sociales suelen distanciarse de la gleba en los detalles aparentemente más insignificantes como es su propia indumentaria. Desde luego si se deslizaran por la pendiente del acoso moral no parece que hubieran de cambiar su indumentaria: es altamente dudoso que vistiesen de Zara, por más que ésta sea una firma textil de calidad y diseño suficientemente contrastados. Pero la nota característica de esa marca textil es el ser marcadamente popular. Poca aristocracia y alta burguesía hay en los estratos intermedios de la antigua Función Pública, aunque haberla hayla por razones estratégicas. Pero los delincuentes a los que se refiere este post son empleados públicos de diferente laya y, ellos sí, visten por lo general de Zara. Esta hipótesis se intentará desarrollar más adelante.

Don Pablo Isla tiene la amable impronta de los “reconocidos” por el Estado, rezuma el aspecto característico que suelen portar los jóvenes triunfadores de un determinado segmento social en España : recio pelo crespo bien dominado y moldeado; rostro de hijo de familia que no osa traslucir ni crispación, ni excesivo esfuerzo, ni tan siquiera orgullo; limpidez en todo su porte; impecable lenguaje no verbal; ningún detalle disonante en su equilibrada presencia. Se asemeja, salvando las distancias, a aquél joven diputado de AP en la transición, tan diferente a la imagen de su propio padre, también diputado de AP. Ambos coinciden, además, en su condición de juristas-funcionarios (uno abogado del estado, el otro fiscal) que la mitología dice que superaron su oposición con enorme brillantez. El alcalde Ruiz Gallardón y don Pablo Isla, en efecto, se asemejan.

El decurso curricular del nuevo presidente de Inditex es bien conocido: abogado del estado; director general de patrimonio del Estado; Jefe de la Asesoría del Banco Popular; Secretario del Consejo de Administración del banco del Opus Dei; Presidente de Altadis; Vicepresidente de Inditex con posesión de 200.000 acciones de la compañía y Presidente ejecutivo en sustitución de don Amancio Ortega. Además de todo ello, don Pablo Isla presenta una credencial que lo acredita como “rara avis” entre los leguleyos del estado ya que estudió con notable aprovechamiento historia del arte siendo ya funcionario; circunstancia ésta que era la comodilla de medio Madrid en su época de estudiante universitario de Historia del Arte. Estudiando esta carrera en la Universidad Autónoma debió conocer a su actual esposa doña María de la Vega Cabrera con la que tiene tres hijos.

La esposa de don Pablo Isla es, efectivamente, doña María de la Vega Cabrera, licenciada en Historia del Arte y TAC (administradora superior de estado) que estuvo destinada en el Ministerio de Cultura, donde conocía a la abogada del estado de la época, y más tarde, por la intercesión de un Secretario General del CSIC que había sido subdirector general con don Pablo en la Dirección General de Patrimonio del Ministerio de Hacienda, llegó al CSIC. En el CSIC se creó ex profeso para ella una plaza de jefe de área de organización, que, en principio, incluía también el tema de los convenios y acuerdos. El viejo Dacio Gil aún ignora si su aterrizaje en el CSIC se debió a que le aseguraron que era un sitio cómodo para su vida relacional compleja y agitada de consorte del Presidente de Altadis (lo que es lo más probable) o a que “motu proprio” quiso conocer en directo el funcionamiento de un organismo del que se sirvió a conciencia el Opus Dei para financiar su peripecia institucional en el Vaticano y de la que hay abundante constancia documental. Sea como fuere doña María aterrizó en el CSIC siempre elegantemente vestida (fundamentalmente de Lasserre, Max Mara, Lacoste y similares y reconocidas marcas) y con buen número de ausencias justificadas por la pretendida enfermedad de uno de sus hijos. Como puede suponerse, una licenciada en arte, con el solo barniz de los estudiados temas de TAC y sin un decidido interés en involucrarse en el asunto de la actividad convencional de huída del derecho administrativo tan imperante hace cerca de 10 años, poco criterio podía aportar en el marasmo de ilegalidades “con-veniales” y “con-mortales” característico del CSIC desde tiempo inmemorial (desde que se manipulaba a discreción el capítulo 1 -gastos de personal- del presupuesto del organismo para otros fines torticeros). Es más que probable que su aterrizaje en el CSIC se debiera a un intento de facilitarle la vida, cual reina madre, sin tener que aportar criterio ni mojarse adoptando decisiones. En ese contexto intentó que el viejo Dacio Gil siguiera siendo un todoterreno a pesar de su escuálida retribución, sin involucrarse en reforzar la posición del viejo Dacio en el campo de minas jurídicas (en el CSIC se desprecia cuanto se ignora... que es mucho) que había sido hasta aquella fecha la actividad convencional en el CSIC, totalmente al margen de los criterios requeridos por el MAP. Paulatinamente doña María de la Vega se fue entregando a la camarilla que domina internamente el CSIC (que, por así decir, tiene “cogidos por los huevos” a los directivos que se van sucediendo en esa peculiar administración institucional) despreciando el empeño de sometimiento al derecho y a la transparencia administrativa llevada a cabo por el viejo Gil a instancia de un Secretario General alarmado por la concatenación de ilegalidades que allí había podido constatar.

Para una cabal representación mental de la auténtica faz del CSIC , el viejo Dacio Gil se limitará a trascribir, sin poner ni quitar tilde, tres consejos-aseveraciones de tres sucesivos secretarios generales del CSIC:
a) “La casa de los sabios (sic) es un lugar muy peculiar como irás comprobando desde el principio. No te mezcles en ninguno de los dos bandos. Procura ir a tu aire. No salgas del despacho, es la mejor forma de poder intentar vivir tranquilo…”
b) “Esta casa es un patio de vecindad. No te alarmes si llegan a tus oídos las más insospechadas fabulaciones malvadas sobre tu persona. Desgraciadamente esta casa es así. Hay mucha mala leche. Es muy difícil hacer un cambio de vía, pero hay que intentar racionalizar esto… Seguro que tu puedes poner un poco de orden en la forma en la que se viene eludiendo la legalidad…”
c) “Entiendo lo que me dices. Aquí todo son desviaciones e ilegalidades. Hay una bomba de relojería debajo de la silla del secretario general del CSIC; seguro que uno respira tranquilo cuando se marcha de aquí sin que haya estallado. Se quita una preocupación diaria.”

Para ser claros desde buen principio, hay que dejar constancia que aunque doña María de la Vega Cabrera no es una mala persona, su indeleble actitud de importancia TAC o su evidente déficit de conocimientos jurídicos le condujo a entregarse a la camarilla que se encontraba incómoda con el proceso de racionalización emprendido por encargo por el viejo Dacio Gil que les reducía el omnímodo poder que a hasta ese momento venían defendiendo a espaldas de los criterios reclamados por el MAP. Esa entrega comportó consiguientemente un proceso silencioso pero constante de preterición informal del viejo Dacio Gil que alcanzó su punto culminante con el cambio de Vicepresidente de Organización y Relaciones Institucionales del CSIC (don José Pío Beltrán Porter) que dio el pistoletazo de salida a un nuevo y brutal proceso de Mobbing, esos procesos tan característicos del CSIC y de las burocracias científicas.

Puede afirmarse que María de la Vega Cabrera puso en marcha las devastadoras consecuencias del efecto mariposa. La extrema toxicidad organizativa connatural del CSIC se encargó de todo lo demás de la forma que ya tenía repetidamente entrenada, de la forma que tan pormenorizadamente han diseccionado en sus respectivos trabajos Iñaki Piñuel y José Luis González de Rivera, además de Heinz Leymann y Marie France Hirigoyen. En ese contexto se inscribe el efecto desencadenante del acoso en el trabajo sufrido por más de 10 años por el viejo Dacio Gil en la administración “pública” y en el seno de un sedicente Estado de derecho. Llama por ello enormemente la atención la afirmación recogida por la periodista Cote Villar en el diario El Mundo del 15 de enero de 2011 (“El hombre discreto que sucede a Ortega”. La otra crónica p. 7): “Si Pablo es excepcional, María lo es más. Ha sacrificado su carrera por su familia y era un carrerón” que la periodista pone en la boca de José María Curto. El viejo Dacio Gil y cualquiera que se detenga a analizar el decurso burocrático de doña María de la Vega Cabrera pude poner fácilmente en duda los fundamentos objetivos y subjetivos del carrerón aludido en la frase supuestamente trascrita en el artículo de referencia.

Sobre la financiación espuria del OPUS DEI a través de la burocracia del CSIC puede el curioso lector –si es que lo hubiere- indagar en testimonios y documentos históricos incontestables, que ponen en su justo lugar a un organismo que se presta, por su falta de transparencia y sus notas acusadas de “organización tóxica”, a muy graves desviaciones y deslizamientos en su funcionamiento. No es cuestión de destapar en este post una obviedad histórica reconocida por los propios intervinientes en el “agio presupuestario” y en las desviaciones financieras con pelos y señales. Está en los libros. Existen documentados buen número de testimonios directos de los intervinientes históricos (los "agiotistas") en la simbiosis financiera perversa Opus Dei- CSIC.

Cuál sea la naturaleza del CSIC se colige de las tres frases trascritas de tres sucesivos secretarios generales del CSIC: es el paradigma (¡dentro del Poder Público Estatal!) de fraude al Estado de derecho, a la constitución de 1978, a la dignidad humana indisponible etc., etc., etc. Como apuntan González de Rivera y Piñuel, organizaciones como el CSIC son el caldo de cultivo idóneo para el Mobbing. Y el CSIC es una continuada fábrica de APT (acoso psicológico en el trabajo) en la que se reproduce con asombrosa facilidad el síndrome MIA (Mediocridad Inoperante Activa) entre una camarilla adaptada al medio: José Pío Beltrán Porter; Carlos Martínez Alonso; Rafael Rodrigo Montero; Montserrat Gomendio Kindelán; Yolanda Varela, Sara Quíles; Pilar Hernández; Carlos Gata; Margarita Almazán Barragán; Eusebio Jiménez Arroyo; María del Mar García Ferrer; Carlos Manuel Abad Ruíz podrán alegar que actuaron como Eichmann en el CSIC, que se limitaron a ejecutar “órdenes superiores”, que su maldad era banal (aunque también venal, todo hay que decirlo, aunque solo haya sido para mantener su papel-y sus retribuciones públicas- en la omertá imperante). La lista no es exhaustiva pues se omiten otros intervinientes para hacer menos fatigoso el relato, pero todos -estos y los que faltan- han participado –a sabiendas y con su alícuota- en la muerte civil del viejo Dacio Gil en el CSIC, en su aniquilación como persona, en el despojo de su integridad moral, en el sufrimiento de toda una familia. Queden consignados sus nombres para que se conozca su catadura moral y su fraude al servicio público que aún se mantiene a día de hoy. Son claros prototipos de malignidad humana. Cada cual en la escala que se merece, ganada a pulso con sus obras y omisiones de auxilio.
Como contrapunto a tanta miseria, hay que destacar también en el CSIC espíritus caritativos, almas nobles, que, aun a riesgo de su propia posición profesional y humana, han auxiliado y ayudado al usuario de esta Tribuna Alta Preferencia cuando trataba de hacer frente, con la dignidad que aún no le habían devanado con malas artes, a tamaña malignidad humana e institucional. Fueron los auténticos ángeles de Dacio Gil en un universo de indiferentes morales. Acaso gracias a ellos y a su familia pudo resistir, aún intenta resistir.

Cuando un acoso tan brutal se manifiesta en el seno del Estado, del Poder Público Estatal, todos –incluidas las instancias supuestamente garantizadoras- tienden a silenciar el escándalo a toda costa: desde ministros del ramo a Fiscales Generales o de sala, pasando por ilustres magistrados o jueces (Teresa Delgado Velasco, Inés Huerta Garicano, Berta Santillán Pedrosa, Francisco de la Peña Elías et alii) hasta poder llegar al propio Presidente del Gobierno actual. Todos han tenido constancia concreta y documental de lo que estaba sucediendo, todos han mirado hacia otro lado. No sólo Hitler. Aquél y estos también tuvieron y tienen la colaboración activa de los verdugos voluntarios, despreciando, tildándolas de evanescentes, las nobles proclamaciones constitucionales dadas por el pueblo español o por quienes decían ser sus representantes legítimos. Unos y otros actúan como si sólo imperase la impunidad guatemalteca con lo que ello comporta de inhumano. Les importa un bledo la dignidad humana y la sacrosanta integridad moral de los seres humanos. Practican la omertá mafiosa para seguir cobrando del erario público. No sólo el rey estaría desnudo. Muchos de sus altos, medios y bajos supuestos dignatarios también lo están. En los planos ético y moral entre otros planos.

Eso sí, como verdugos voluntarios que son, visten de Zara. Casi casi como aquella figura dibujada por Vicente Blasco Ibañez en el relato un funcionario. Su estatura moral no les da para otras vestimentas de mayor precio. Además...para lo que tienen que cubrir…

Sentadas las bases, el proceso y los sujetos de esta parábola sobre el proceder (in)humano en el Poder Público Estatal, con toda su carga espantosa de antijuridicidad consentida, el viejo Dacio Gil espera divagar en adelante casi exclusivamente sobre el amor y Lou Salome. Y también sobre la contradictoria y sórdida actualidad político-económico-sindical hispana, así como sobre el doble tablero de ajedrez internacional que se ha desplegado en el mundo árabe donde ahora resulta que la puritana sociedad occidental -repleta de espías y soplones- descubre que había corrupción…¡y parecía no haberse enterado hasta las recientes inmolaciones de seres humanos desesperados!
Tal vez haya llegado la hora de abrir mercados árabes bajo el salvoconducto democrático. Acaso algunos aprovecharán también para vestir de Zara.

De momento, en la piel de toro, la delincuencia del Mobbing si que viste de Zara. Es que no puede ser de otra manera.
Como Nicomedes Terruño. Salvando las éticas distancias...