Si la cuestión radica en verlo medio lleno o medio vacío, está claro: Dacio Gil no sólo lo ve medio lleno sino que -y eso es lo grave- lo ve completamente lleno. Atestado. Optimista, pues, debe reputarse este usuario de la Tribuna Alta Preferencia puesto que calles, plazas, todo, todo estaba lleno de gente de las procedencias y condiciones más dispares. Irrefutable: una masa sin argamasa. Rojos y rojas cosméticos. Niñas pequeñísimas pintadas con la bicolor cual indiecitas. Abuelitas enarbolando banderas constitucionales, preconstitucionales e incluseras. Jovenzuelos llorando de alegría sin poder concretar cuál fue el momento futbolístico más sublime; lógico, pues en este mundial hubo pocos instantes sublimes. Una cosa es clara: Iniesta si es un futbolista sublime, el resto...
Si estaba lleno y Dacio Gil lo percibe (lo poco que se ha decido a percibir, seamos claros) lleno, habrá que concluir que tanto Gil individualmente considerado como la masa seguidora de la Federación somos todos unos optimistas. Irradiamos un optimismo objetivo, fruto de la minuciosa deducción de todo lo acontecido. Analizados todos los elementos en presencia sólo cabe considerar que hemos vivido un acontecimiento histórico, con un peso social, político, económico y cultural sin precedentes. Ya somos miembros natos del Gotha futbolero como las democráticas Italia o Argentina. Una inclusión de enorme trascendencia práctica para todos los individuos que se identifican con la Federación. Habrá un antes y un después. O, por mejor decir: el fin de la Historia. Ni G8 ni G20 ni mandangas: campeones del Mundo de Fútbol, que imprime carácter y engrandece a la ciudadanía. El summum.
Nada hubiera sido posible sin la inestimable intervención de los medios de comunicación de masas. Gracias a ellos la mayoría de los ciudadanos españoles han respondido con una gran altura de criterios y responsabilidad: como los perros de Pavlov, como los comuneros de Walden Dos, como ciudadanía neoyorkina un 30 de octubre de 1938 estirado por más de un mes en pleno siglo XXI, en 2010, y trocando Nueva York y Nueva Jersey por la tierra del toro de Osborne rojo. ¿Hemos sido conocedores de causas y efectos? ¿Han sido conscientes los trabajadores de los medios? ¿Ha sido todo auténticamente espontáneo? ¿Es esa la pluralidad de respuestas que dicen que caracteriza a la sociedad del siglo XXI? ¿La mimetización acrítica de la horterada del vecino es lo natural? Parece que si. Y sin alternativa posible.
El viejo Dacio Gil por supuesto que comparte la sana alegría fraguada en sus justas dimensiones, pero no está seguro de que todo se haya desarrollado dentro de la sensata alegría. ¿Realmente era necesaria tanta desmesura antiestética? ¿Ese camino es el apropiado para los jóvenes y los menos jóvenes? ¿No existe ningún responsable por este desbordamiento de la proporcionalidad?
Este viejo Gil duda de que la sociedad española se manifestase de la misma forma por la muerte de un tirano, o por la devolución de las expropiaciones ilegales de sueldos y derechos fundamentales llevada a cabo por el gobierno del señor Zapatero o por la restitución de los caudales públicos indebidamente distraidos en los casos Roldán, Gürtel y similares. O más todavía: si el país entero anudado ahora, según parece, por la sentencia del TC sobre el Estatut, al resultar agraciado por miles y miles de botes en los Euromillones, se echaría igualmente a la calle debidamente conducido y excitado por los medios de comunicación (de "formación" según García Calvo), y los persuasores ocultos, que entiende Dacio Gil que los habrá habido.
Gerhard Vinnai ya nos previno hace 30 años sobre las consecuencias del fútbol como ideología; al hilo del Mundial de naranjito. Vicente Verdú con su agudeza habitual, también por aquellas fechas, desmenuzó sociológicamente los mitos, ritos y símbolos del futbol. Y Desmond Morris (¡Si, si. El autor del mono desnudo y el de la mujer desnuda!) nos habló en Deporte Rey, también allá por 1982, del futbol como proyección de los juegos infantiles, la sexualidad y hasta el erotismo: el gol como colofón, la penetración. Todos se quedaron cortos. Lo acontecido desde el 11 de los corrientes en España deja chico cualquier acercamiento antropológico y semiótico. No digamos sociológico o político. Habrá que analizar las consecuencias detenidamente.
En la extremadura castellana, en las fiestas del solsticio de verano se desata la alegría, el vino y la confraternización en el espacio público hasta tal extremo que es tradicional aquello de que la que sanjuanea marcea.
Acaso la consecución de la Copa del Mundo, sin proponérselo nadie, haya sentado las bases para paliar a medio plazo la crisis financiera de la Seguridad Social. Habrá que estar atentos al baby boom surafricano 2011 concebido en la depresiva España. En 2011 acaso entonemos todos, a rebufo de la hazaña de "la roja", aquella canción de Carlos Cano que más o menos decía Abril para vivir/ abril para cantar/ abril flor de la vida, el corazón/Abril para sentir, abril para soñar/ abril la primavera amaneció.
Ojalá la consecución del trofeo Jules Rimet nos depare -si la ley del aborto no se cruza en el camino-mayores consecuencias que la ocupación del espacio público con espectáculos sufragados también por quienes no les gusta el fútbol. ¿O es que los "eventos" preparados por las instituciones para agasajar a los jugadores han tenído coste cero?
Lo que pasa es que, a lo peor para la Federación, por aplicación estricta de la ley del péndulo, los niños y niñas (los nombres Nelson y Mandela sustituirán a los de, por ejemplo, Nicolás y Andrea) concebidos consecuencia del fútbol, po amor a la roja, no salen precisamente futboleros... Algunos con aspiraciones políticas ya han echado el ojo a ser responsable de la Caja Única de la Seguridad Social a medio plazo: podrá manejar (y desviar para sí o sus amigos)algunos fondos públicos de tanto niñon trabajador, pues es de suponer que tal como evoluciona el liberalismo y el mercado de trabajo, se trabajará a los 12 o 14 años también en Occidente.
martes, 13 de julio de 2010
lunes, 12 de julio de 2010
ÁSPERA FELPA ROJA. TOPARSE DE PECHO A TETAS CON AGUSTÍN GARCÍA CALVO.
Por fin llegó el día D y la hora H. Al fin nos toparemos con el momento esperado. La gente pudo, al cabo, liberar su nerviosismo inducido tocando los cláxones y gritando más de la cuenta: haciendo literalmente el hortera más precivilizado. Reunidos hombres y mujeres en la casa del que la tiene más grande, en 3D o retroproyector, tras mucha angustia han dejado libres sus instintos más gregarios. Retroproyección no se debe de confundir con la retroeyaculación del orientalismo que preconizan Sánchez Dragó, Ramiro Calle y otros privilegiados más: ellos sí que saben; alejándose deliberadamente de la turbamulta futbolera que carece de auténtico contenido y de quieta ternura. Sin cohetes, sin fuegos de artificio, sin cláxones molestos, sin borracheras…
Masa y poder (mental) a los que aludía Elías Canetti. El autor instalado en Austria, que extrajo una experiencia práctica para intentar refutar intelectualmente la Psicología de las masas de Sigmund Freud en base a su participación en una experiencia espontánea de masa cuando se encontraba trabajando en su tesis doctoral en el Instituto de Química de Viena. La mañana del 15 de julio de 1927 Canetti leyó en un periódico nacional un titular en grandes letras que le pareció escandaloso. El titular, que decía "Una sentencia justa", se refería a la absolución sin cargos de los autores de unos tiroteos a resultas de los cuales habían muerto varios obreros. El hecho no le indignó sólo a él, sino que provocó una irritación terrible en el pueblo de Viena, que, de repente, desde todos los barrios de la ciudad, empezó a dirigirse en filas cerradas hacia el Palacio de Justicia. Canetti se unió a esas filas y participó, por tanto, en la rebelión ciudadana que había de culminar en el incendio del Palacio de Justicia, donde ardieron todas las actas (imagen que, a decir del autor, le inspiró el tema de Auto de fe), y en la represión policial que arrojó un saldo de noventa muertos entre los manifestantes. Esto de hoy, la final del campeonato mundial, es, obviamente, otra cosa: no hay espontaneidad ni hay rebelión ciudadana. Sólo hay unos bovinos “reflejos condicionados” con apariencia –sólo apariencia- identitaria.
Este viejo Dacio Gil se ha puesto a teclear el ordenador para abstraerse de la histeria colectiva. Aún conmovido por las entrañables y sabias reflexiones de Eduardo y Gruten del penúltimo “post”, intenta dar algo de distancia temporal para entablar con ambos en la Tribuna Alta Preferencia un diálogo como se merecen ambos seguidores. Y, por supuesto, para devolverles, con el mismo sentimiento o más, el abrazo inmenso con el que ambos se entregaban a este viejo Dacio Gil para insuflarle clarividencia en la forma de enfocar el resto de la vida aún no vivida que le quede.. Ambos han marcado el camino: el orientalismo. Dacio Gil, cuando consiga devolver el abrazo recibido de ambos, se introducirá por caminos del orientalismo. Es un tema que le viene preocupando desde hace tiempo.
Escarbando en las raíces del orientalismo se ha topado este viejo Dacio Gil con una autoridad de las muchas que en esta piel de toro (¿ahora será sólo roja?) tienen una estatura descomunal pero son sistemáticamente silenciadas ante la trivialidad de la imagen de Sergio Ramos, Villa (que no Pancho), Xabi Alonso o la consorte Carbonero. Fernando Savater en su amena autobiografía razonada (Mira por dónde) en la que se verá reflejado todo lector miembro de familia que haya veraneado en su juventud en las inmediaciones de Torrelodones, en Madrid, dice de nuestro protagonista: “hablaban de él como un genio de la filología clásica (había obtenido la cátedra de Salamanca, la que una vez fuera de Unamuno, a la edad en la que muchos están haciendo su tesis doctoral – doctor a los 22 años, catedrático de secundaria a los 24, catedrático de universidad a los 28, incansable traductor de los mejores clásicos- y no fue precisamente un regalo por su docilidad ante las autoridades), pero también como un nigromante pagano que sacrificaba palomas a la diosa Venus, un pensador destructivo, anárquico, casi luciferino y un peligroso seductor de la juventud… XX es un ácrata metafísico, trascendental, cuya rebelión se dirige contra la condición humana tal como la conocemos (que es artificialmente social, no natural y necesaria), no para enmendar alguno de los detalles en que se concreta sino para traspasarla y abolirla de raíz…El efecto de la doctrina de XX (la Autoridad intelectual oculta del presente post) depende mucho de quien la escuche: a algunos les sirvió y les sirve como un brumosos certificado de indolencia inconformista. Nunca faltan quienes están deseando escuchar de fuente autorizada que este mundo es una mierda sin remedio para confirmar que hacen bien en no molestarse. A otros, que tenemos demasiada tendencia a los empeños positivos y confundimos a veces lo que funciona con lo deseable, su opus nigrum nos purificó de la excesivamente fácil autocomplacencia constructiva… En cuanto se le conoce, uno se da cuenta de que está ante alguien que sólo se parece a sí mismo, una primera edición por no decir un incunable, no un ejemplar en serie: como los ángeles y quizá los demonios, agota una especie en su singularidad…Estuve entre ellos –concluye Fernando Savater- con fidelidad inalterable durante casi tres años, sacrificando cotidianamente mi siesta: por nadie más he vuelto a hacerlo con semejante asiduidad, ni siquiera con las amantes más exigentes…”(pp. 178, 179, 181 y 182).
Naturalmente Savater se refiere (¡hagamos que aparezca de una vez con todos los honores que merece en esta Tribuna Alta Preferencia!) al filósofo sin par Agustín García Calvo, al que, por haber cuestionado las bases mismas del sistema, se le mantiene desde hace mucho tiempo en el ostracismo más indigno cuando se vienen haciendo los más disparatados “bolos” psudointelectuales con auténticos mequetrefes del pensamiento. Algunos justificarían el ostracismo manteniendo que está chiflado...
Salvando ese escollo de la eventual chifladura, Agustín García Calvo es el paradigma de evolución intelectual: de familia bien y acomodada en el régimen franquista al cuestionamiento profundo de la realidad. Es el prototipo del pensamiento crítico (la irracionalidad de la razón), el cuestionamiento de los tópicos y los prejuicios que presiden la vida occidental. Un filósofo y lingüista que hace pensar desenmascarando los ropajes cínicos de la realidad, de los constructores de la sedicente realidad. Igual que Zygmunt Bauman mantiene que la política es la modulación de la angustia, García Calvo califica el futuro como la administración de la muerte.
Agustín García Calvo tiene en la actualidad 84 años aunque mantiene una dinámica mental y un nivel de provocación envidiables, como demostró hace escasamente dos meses en la Fundación March repasando su “autobiografía intelectual”. La editorial de su propiedad, Lucinia, en Zamora, nos recuerda de tanto en tanto su existencia. Lo lloraremos cuando nos abandone pero, por unas razones o por otras, hemos consentido su ostracismo zamorano en vida. El ruido institucional no permite distinguir las voces críticas. Unas chiflaaduras oficiales imputan enajenación a quienes las desenmascaran. La vida misma. Dacio Gil recuerda a Agustín García Calvo con sus pantalones morados de satén y sus blusas floreadas rodeado siempre de jovencitas atónitas y hechizadas, incluso cuando mantenía su relación con la poetisa Isabel Escudero. Este Gil siempre ha seguido con atención la evolución personal, política y filosófica de García Calvo, aunque no entienda alguno de sus planteamientos (Gil no le llega ni a la suela de sus sandalias y siempre se queda atrapado en el laberinto de su lenguaje).
No sólo Dacio Gil coincide con el contenido de la conversaciones entre el viejo y el verde y su viceversa: el verde y el viejo. En García Calvo encontrará el lector siempre una provocación concreta contra lo establecido. Y eso, junto a los malabarismos del lenguaje que envuelve, es muy de agradecer.
Este viejo Dacio Gil, para contrarrestar la pretenciosa estolidez del mundial de fútbol y una euforia desencadenada tan desmesurada que es difícil de entender, propone recuperar a Agustín García Calvo en tres líneas de inmersión: 1. ¿Qué coños? 5 cuentos y una charla. De este libro Dacio Gil entresacará dos perlas: a) “El orgasmo, se convierte, como muchas veces para los hombres, en algo que hay que perseguir, como un fin,como un premio, como una paga. Entonces el placer está perdido; el placer desconocido, imprevisto, está perdido; aquello se convierte en un trabajo: la imposición de lo teleológico anula cualquiera de las posibilidades que el sexo por excelencia, el femenino, podía tener en sí.” b) “Gilipollez” quiere decir asimilación de las ideas impuestas desde Arriba, pero asimilación en el sentido de que se las toma como ideas y gustos personales de cada uno. Esto pienso que es una definición de gilipollez bastante acorde con el uso habitual. Y es evidente que de la condena a esto no se escapan ni las mujeres ni los hombres. 2. Registro de recuerdos (contranovela). Contiene frases antológicas sobre el miedo, la Tele de los súbditos del Bienestar, del progreso del desastre, los sueños, la vida, la muerte... Han llegado a decir que que son las cavilaciones de un chiflado. Pero un chiflado no escribe: “Pero tú, hombre, mantén viva la locura de tu niño: ella es la locura de razón, y es la que, en medio del revoltijo de la realidad, te descubre lo que no sabes, lo que no esperas.” 3) La serie de 8 “Noes” en EL PAIS entre 1992 y 1993: NOES / 1. ¡Tire su televisor! Vea lo que le damos a cambio; NOES / 2. ¡No celebre las fiestas! Verá que gozo; NOES / 3. ¡No se chequee usted, hombre! Vida es olvido; NOES / 4. ¡No se declare a Hacienda! Hay otros amores; NOES / 5. ¡No se lave tanto! Verá qué bien; NOES / 6. ¡No vote! ni deje de votar. Hay cosas que hacer; NOES / 7. ¡No se compre otro auto: ¿por qué? ¿para qué?; NOES / 8. ¡No se tueste, señora! No pone buena. Se pueden encontrar en internet.
Pero, sin duda alguna, Agustín García Calvo cautivó hace muchos años a este viejo Dacio Gil por medio de la poesía Libre te quiero:
Libre te quiero,
como arroyo que brinca
de peña en peña.
Pero no mía.
Grande te quiero,
como monte preñado
de primavera.
Pero no mía.
Buena te quiero,
como pan que no sabe
su masa buena.
Pero no mía.
Alta te quiero,
como chopo que al cielo
se despereza.
Pero no mía.
Blanca te quiero,
como flor de azahares
sobre la tierra.
Pero no mía.
Pero no mía
ni de Dios ni de nadie
ni tuya siquiera.
Al fin campeones. ¿Y a partir de ahora qué? ¿Chiflados por "la roja"? ¿Chiflados por los "Medios de Formación"? ¿Chiflados por el Poder? ¿Chiflados por liberar el pensamiento?
Libre te quiero, pero no mía. Como la copa, las primas y las fotos: se miran y no se tocan. El poder al que ataca Agustín García Calvo. Toda una vida. La sinrazón de la Razón. Hay vida más allá del espectáculo.
Masa y poder (mental) a los que aludía Elías Canetti. El autor instalado en Austria, que extrajo una experiencia práctica para intentar refutar intelectualmente la Psicología de las masas de Sigmund Freud en base a su participación en una experiencia espontánea de masa cuando se encontraba trabajando en su tesis doctoral en el Instituto de Química de Viena. La mañana del 15 de julio de 1927 Canetti leyó en un periódico nacional un titular en grandes letras que le pareció escandaloso. El titular, que decía "Una sentencia justa", se refería a la absolución sin cargos de los autores de unos tiroteos a resultas de los cuales habían muerto varios obreros. El hecho no le indignó sólo a él, sino que provocó una irritación terrible en el pueblo de Viena, que, de repente, desde todos los barrios de la ciudad, empezó a dirigirse en filas cerradas hacia el Palacio de Justicia. Canetti se unió a esas filas y participó, por tanto, en la rebelión ciudadana que había de culminar en el incendio del Palacio de Justicia, donde ardieron todas las actas (imagen que, a decir del autor, le inspiró el tema de Auto de fe), y en la represión policial que arrojó un saldo de noventa muertos entre los manifestantes. Esto de hoy, la final del campeonato mundial, es, obviamente, otra cosa: no hay espontaneidad ni hay rebelión ciudadana. Sólo hay unos bovinos “reflejos condicionados” con apariencia –sólo apariencia- identitaria.
Este viejo Dacio Gil se ha puesto a teclear el ordenador para abstraerse de la histeria colectiva. Aún conmovido por las entrañables y sabias reflexiones de Eduardo y Gruten del penúltimo “post”, intenta dar algo de distancia temporal para entablar con ambos en la Tribuna Alta Preferencia un diálogo como se merecen ambos seguidores. Y, por supuesto, para devolverles, con el mismo sentimiento o más, el abrazo inmenso con el que ambos se entregaban a este viejo Dacio Gil para insuflarle clarividencia en la forma de enfocar el resto de la vida aún no vivida que le quede.. Ambos han marcado el camino: el orientalismo. Dacio Gil, cuando consiga devolver el abrazo recibido de ambos, se introducirá por caminos del orientalismo. Es un tema que le viene preocupando desde hace tiempo.
Escarbando en las raíces del orientalismo se ha topado este viejo Dacio Gil con una autoridad de las muchas que en esta piel de toro (¿ahora será sólo roja?) tienen una estatura descomunal pero son sistemáticamente silenciadas ante la trivialidad de la imagen de Sergio Ramos, Villa (que no Pancho), Xabi Alonso o la consorte Carbonero. Fernando Savater en su amena autobiografía razonada (Mira por dónde) en la que se verá reflejado todo lector miembro de familia que haya veraneado en su juventud en las inmediaciones de Torrelodones, en Madrid, dice de nuestro protagonista: “hablaban de él como un genio de la filología clásica (había obtenido la cátedra de Salamanca, la que una vez fuera de Unamuno, a la edad en la que muchos están haciendo su tesis doctoral – doctor a los 22 años, catedrático de secundaria a los 24, catedrático de universidad a los 28, incansable traductor de los mejores clásicos- y no fue precisamente un regalo por su docilidad ante las autoridades), pero también como un nigromante pagano que sacrificaba palomas a la diosa Venus, un pensador destructivo, anárquico, casi luciferino y un peligroso seductor de la juventud… XX es un ácrata metafísico, trascendental, cuya rebelión se dirige contra la condición humana tal como la conocemos (que es artificialmente social, no natural y necesaria), no para enmendar alguno de los detalles en que se concreta sino para traspasarla y abolirla de raíz…El efecto de la doctrina de XX (la Autoridad intelectual oculta del presente post) depende mucho de quien la escuche: a algunos les sirvió y les sirve como un brumosos certificado de indolencia inconformista. Nunca faltan quienes están deseando escuchar de fuente autorizada que este mundo es una mierda sin remedio para confirmar que hacen bien en no molestarse. A otros, que tenemos demasiada tendencia a los empeños positivos y confundimos a veces lo que funciona con lo deseable, su opus nigrum nos purificó de la excesivamente fácil autocomplacencia constructiva… En cuanto se le conoce, uno se da cuenta de que está ante alguien que sólo se parece a sí mismo, una primera edición por no decir un incunable, no un ejemplar en serie: como los ángeles y quizá los demonios, agota una especie en su singularidad…Estuve entre ellos –concluye Fernando Savater- con fidelidad inalterable durante casi tres años, sacrificando cotidianamente mi siesta: por nadie más he vuelto a hacerlo con semejante asiduidad, ni siquiera con las amantes más exigentes…”(pp. 178, 179, 181 y 182).
Naturalmente Savater se refiere (¡hagamos que aparezca de una vez con todos los honores que merece en esta Tribuna Alta Preferencia!) al filósofo sin par Agustín García Calvo, al que, por haber cuestionado las bases mismas del sistema, se le mantiene desde hace mucho tiempo en el ostracismo más indigno cuando se vienen haciendo los más disparatados “bolos” psudointelectuales con auténticos mequetrefes del pensamiento. Algunos justificarían el ostracismo manteniendo que está chiflado...
Salvando ese escollo de la eventual chifladura, Agustín García Calvo es el paradigma de evolución intelectual: de familia bien y acomodada en el régimen franquista al cuestionamiento profundo de la realidad. Es el prototipo del pensamiento crítico (la irracionalidad de la razón), el cuestionamiento de los tópicos y los prejuicios que presiden la vida occidental. Un filósofo y lingüista que hace pensar desenmascarando los ropajes cínicos de la realidad, de los constructores de la sedicente realidad. Igual que Zygmunt Bauman mantiene que la política es la modulación de la angustia, García Calvo califica el futuro como la administración de la muerte.
Agustín García Calvo tiene en la actualidad 84 años aunque mantiene una dinámica mental y un nivel de provocación envidiables, como demostró hace escasamente dos meses en la Fundación March repasando su “autobiografía intelectual”. La editorial de su propiedad, Lucinia, en Zamora, nos recuerda de tanto en tanto su existencia. Lo lloraremos cuando nos abandone pero, por unas razones o por otras, hemos consentido su ostracismo zamorano en vida. El ruido institucional no permite distinguir las voces críticas. Unas chiflaaduras oficiales imputan enajenación a quienes las desenmascaran. La vida misma. Dacio Gil recuerda a Agustín García Calvo con sus pantalones morados de satén y sus blusas floreadas rodeado siempre de jovencitas atónitas y hechizadas, incluso cuando mantenía su relación con la poetisa Isabel Escudero. Este Gil siempre ha seguido con atención la evolución personal, política y filosófica de García Calvo, aunque no entienda alguno de sus planteamientos (Gil no le llega ni a la suela de sus sandalias y siempre se queda atrapado en el laberinto de su lenguaje).
No sólo Dacio Gil coincide con el contenido de la conversaciones entre el viejo y el verde y su viceversa: el verde y el viejo. En García Calvo encontrará el lector siempre una provocación concreta contra lo establecido. Y eso, junto a los malabarismos del lenguaje que envuelve, es muy de agradecer.
Este viejo Dacio Gil, para contrarrestar la pretenciosa estolidez del mundial de fútbol y una euforia desencadenada tan desmesurada que es difícil de entender, propone recuperar a Agustín García Calvo en tres líneas de inmersión: 1. ¿Qué coños? 5 cuentos y una charla. De este libro Dacio Gil entresacará dos perlas: a) “El orgasmo, se convierte, como muchas veces para los hombres, en algo que hay que perseguir, como un fin,como un premio, como una paga. Entonces el placer está perdido; el placer desconocido, imprevisto, está perdido; aquello se convierte en un trabajo: la imposición de lo teleológico anula cualquiera de las posibilidades que el sexo por excelencia, el femenino, podía tener en sí.” b) “Gilipollez” quiere decir asimilación de las ideas impuestas desde Arriba, pero asimilación en el sentido de que se las toma como ideas y gustos personales de cada uno. Esto pienso que es una definición de gilipollez bastante acorde con el uso habitual. Y es evidente que de la condena a esto no se escapan ni las mujeres ni los hombres. 2. Registro de recuerdos (contranovela). Contiene frases antológicas sobre el miedo, la Tele de los súbditos del Bienestar, del progreso del desastre, los sueños, la vida, la muerte... Han llegado a decir que que son las cavilaciones de un chiflado. Pero un chiflado no escribe: “Pero tú, hombre, mantén viva la locura de tu niño: ella es la locura de razón, y es la que, en medio del revoltijo de la realidad, te descubre lo que no sabes, lo que no esperas.” 3) La serie de 8 “Noes” en EL PAIS entre 1992 y 1993: NOES / 1. ¡Tire su televisor! Vea lo que le damos a cambio; NOES / 2. ¡No celebre las fiestas! Verá que gozo; NOES / 3. ¡No se chequee usted, hombre! Vida es olvido; NOES / 4. ¡No se declare a Hacienda! Hay otros amores; NOES / 5. ¡No se lave tanto! Verá qué bien; NOES / 6. ¡No vote! ni deje de votar. Hay cosas que hacer; NOES / 7. ¡No se compre otro auto: ¿por qué? ¿para qué?; NOES / 8. ¡No se tueste, señora! No pone buena. Se pueden encontrar en internet.
Pero, sin duda alguna, Agustín García Calvo cautivó hace muchos años a este viejo Dacio Gil por medio de la poesía Libre te quiero:
Libre te quiero,
como arroyo que brinca
de peña en peña.
Pero no mía.
Grande te quiero,
como monte preñado
de primavera.
Pero no mía.
Buena te quiero,
como pan que no sabe
su masa buena.
Pero no mía.
Alta te quiero,
como chopo que al cielo
se despereza.
Pero no mía.
Blanca te quiero,
como flor de azahares
sobre la tierra.
Pero no mía.
Pero no mía
ni de Dios ni de nadie
ni tuya siquiera.
Al fin campeones. ¿Y a partir de ahora qué? ¿Chiflados por "la roja"? ¿Chiflados por los "Medios de Formación"? ¿Chiflados por el Poder? ¿Chiflados por liberar el pensamiento?
Libre te quiero, pero no mía. Como la copa, las primas y las fotos: se miran y no se tocan. El poder al que ataca Agustín García Calvo. Toda una vida. La sinrazón de la Razón. Hay vida más allá del espectáculo.
sábado, 10 de julio de 2010
UNA SOCIEDAD PARA LA GUERRA EN POSTGUERRA Y SU SÍNTOMA EL JUEGO DEL "PAINTBALL"
Este viejo Dacio Gil no deja de darle vueltas a eso de la postguerra, el estado de excepción, el estado de sitio futbolero, el golpe de estado constitucional, el estado fallido y cantidad de abortos conceptuales más: fuegos de artificio como los que gustan de tirar los vecinos de este Gil cada vez que la selección de futbolistas españoles (la manida “roja”) consiguen uno de los escasos goles que han marcado. Modas de los ciudadanos resignadamente conformes, en la inopia estructural en la que se encuentran y mimetizando todas las horteradas de los demás. Que Santa Esteta nos pille confesados en esa ensordecedora algarabía artificial inducida por los medios (y los Poderes) a base de excitar a las damas y a los caballeros. Todas con la roja.
El otro día, en un balneario al que acude este viejo Dacio Gil para cuidar su maltrecha piel –donde las mujeres se acaramelan y se apretujan con su pareja por eso de los 38 grados- todas, pero todas, las conversaciones que este Gil, reducido a oyente y observador de profesión captó, fueron de señoritas apretujando a su pareja mientras le cantaban las alabanzas de ver el partido de futbol con los amigos y amigas. Una de ellas repetía: “seguro que lo vamos a pasar muy bien, seguro que lo vamos a pasar muy bien…”
Ante la Nada absoluta en la que nos movemos, parece que todo el mundo –y sobre todo las mujeres, los chiquilines y los militares sin graduación, ergo los inmigrantes- ha cifrado todas sus expectativas en la roja, en el nuevo Ejército español al que ha acudido a dar ánimos, sin desentonar lo más mínimo en la horterada dominante (¡Anda que la princesa holandesa con su traje de “vaquita” y su bufanda orange y frau Merkel apretando ambos puños con cada gol teutón!) la propia reina griega. Vivimos una histeria colectiva muy poco estética. Y que, de seguro, será muy efímera y súper manipulable por los poderosos. Vida consumo que diría Bauman.
Pero es verdad. Tratamos el mundial de balompié como si fuera la guerra de los Böers, la Armada invencible o el general Weyler. Pura desmesura nada distinguida. Puede que haya sido siempre así, aunque es dudoso. A pesar de darle muchas vueltas al grado de implicación ciudadana con este evento en particular, Dacio Gil no cree jugarse mucho en este envite. No sacará nada en limpio y no comprará el lunes ni el as ni el marca y no porque no quiera ser feliz. El partido, eso sí, lo procurará ver más o menos completo y en el preciso instante que el árbitro decrete el final apagará de inmediato la televisión: Se niega a presenciar el comportamiento de los personajes públicos chupando cámara según les hayan dictado sus asesores institucionales de imagen. En eso Doña Sofía ha estado a la altura de los tiempos, ha actuado como una auténtica profesional: se ha zambullido en la horterez como los demás para sacar réditos institucionales de imagen pareciendo aficionada. Un poco sospechoso todo, ¿no les parece?
El caso es que hoy en día el deporte es la metáfora de la guerra. Vivimos en una sociedad para la guerra (aunque paradójicamente en postguerra) tal y como hace ya bastantes años desvelasen Jorge Verstrynge y María Vidaurreta. Por cierto, si fuéramos serios seguíamos la pista a don Jorge Verstrynge que ha vivido en la cima política y supo sobrevivir después de la caída decentemente entre unos y otros que lo ignoraron. Hoy escribe en “el Viejo Topo” y es muy crítico con el sistema en su conjunto; dice ser cada vez más marxista. La jauría mediática lo juzgó muy superficialmente, arrumbándolo como icono. Si don Jorge se atreviese a decir toda la verdad (ya dijo bastantes verdades en Memorias de un maldito) enriquecería en bastante medida nuestros conocimientos sobre el sistema en el doble plano teoría-praxis.
A lo que iba. Acaso suene a los hipotéticos seguidores de esta Tribuna Alta Preferencia la empinada localidad francesa de Clermont Ferrand. Cercana a la cima del Puy de Dome, en la que falleció hace bastantes años el ciclista británico Tom Simpson les evocará a Julio Jiménez y al deporte del ciclismo. Pero no. Esta vez la hermosa localidad central donde se fabricaban los neumáticos cuya imagen era el muñeco Bibendum se aplica al tenis. Allí casi en silencio ha sucumbido la “Armada” tenística ante unos jugadores más que mediocres, que exhibían las bolas sacándola de manera sostenida y dura, dura, dura ante los atónitos espectadores en un lecho suave, blando y multicolor: la altitud y un campo de operaciones sintético y extremadamente rápido donde no había bolas sino balas. Previendo lo peor, allá no se desplazó el inefable señor Lisavetzski y familia (dietas de todos incluidas; cada uno la suya, por supuesto: para hacer granero y ayudar al compañero). La Armada sucumbió con estrépito pero sin mucho ruido, como suelen intentar los poderosos que sean las derrotas. Las derrotas procuran ser incluseras; no tener padres conocidos. Sólo atribuibles a los elementos a los que aludiera Felipe II, el monarca al que dicen que se las ponían (las carambolas) a huevo.
El tenis de la Copa Davis es el paradigma de una completa metáfora de la guerra del siglo XXI: innovaciones en suelos y raquetas, planificación minuciosa del escenario de la conflagración, árbitros permisivos con los de casa, jueces de línea poco neutrales, "ojo de Halcón" ciego, bullanga y más o menos espectáculo. Y muchas mujeres ataviadas para la ocasión entre las respectivas hinchadas “nacionales” (¡y dale morena con lo “nacional”).
Por lo general, la mujer es un ser muy dotado para la guerra, para las guerras que le interesan realmente, por supuesto. Sin ir más lejos basta comprobarlo por lo que batallan en los divorcios hasta esquilmar (de manera legal, naturalmente) a su ex cónyuge. Por lo que batallan por sus hijos en las múltiples actividades extraescolares en las que inscriben a las criaturas; por como sufren con los retoños por “la roja”, etc., etc. Pero este Dacio Gil no lo dice por todo eso sino por una reciente noticia de prensa que le ha dejado aturdido: parece ser que el juego del paintball está hoy copado por las mujeres y es su diversión de riesgo preferida.
El paintball dicen que surgió para mantener el “espíritu de empresa” y para relajar a los directivos jugando divertidamente a matar con tinta. Pues a ese jueguecito parecen haberse incorporado masivamente las mujeres. Como ha pasado con el Pádel, con la “la roja”, con el tenis de Nadal y hasta al fumar y al Mobbing. No digamos con la publicitación de la violencia de género. No aludirá Dacio Gil ahora al terremoto bélico que se produce cuando una muejr le dice a otra ¡Qué bien te queda esa blusa (o esos zapatos o ese sujetador)! ¡Que preciosa se te ve! ¿Dónde te los has comprado? Sobre estas cuestiones podría dedicarse un blog entero. Debe de quedar clara una cosa: a Dacio Gil le alarma mucho eso de la afición femenina al paintball en el contexto de estado de excepción que se viene consintiendo por ciudadanas y ciudadanos.
Debe de analizarse seriamente lo de la guerra de tinta (y sus colaterales) y la neta predisposición de las mujeres a ese juego. Es sumamente sintomático de una evolución sociológica de género y consumo; de mimetización de roles perversos. Este Gil anima a sacar conclusiones al respecto para balancear dos conceptos clave como violencia y género.
El usufructuario de esta Tribuna Alta Preferencia lleva muchos años yendo a un campo de fútbol, tiene los colores de su equipo impresos en el corazón. Pero son unos colores y un corazón digamos de segunda división. Diríase que son casi proletarios. Dacio Gil no tiene un corazón imperial ni siquiera aspira a nada que suene no ya a imperio sino a "interés general" en su versión mancillada por los cleptócratas y marrulleros de los público. Cree no ganar nada si los aristocráticos jugadores de la federación de fútbol consiguen por las buenas o las malas (que parece que tanto da) el campeonato.
Olvidaba este Gil decir al lector desprevenido que su patria es la infancia, la familia y los pocos buenos amigos, los libros y la buena música. Su República es la de papel. Y lo que se ve desde su Tribuna Alta Preferencia ya saben lo que es: tras una bruma idealista una realidad no muy alentadora institucionalmente.
Que Santa Esteta, esa santa que Dacio Gil no acierta a encontrar en el santoral vigente, nos pille a todos confesados, ganen o pieradan los jugadores de la federación jugando bien o mal. Aunque mejor será que jueguen bien para recuperar una cierta estética. Pero mucha atención con eso de que a las mujeres les entusiasme el paintball, las patadas (el tackling lo llaman los eruditos a la violeta del balompié) y las multitudes solitarias altamente bullangueras. Puede ser un síntoma. Un mal síntoma.
El otro día, en un balneario al que acude este viejo Dacio Gil para cuidar su maltrecha piel –donde las mujeres se acaramelan y se apretujan con su pareja por eso de los 38 grados- todas, pero todas, las conversaciones que este Gil, reducido a oyente y observador de profesión captó, fueron de señoritas apretujando a su pareja mientras le cantaban las alabanzas de ver el partido de futbol con los amigos y amigas. Una de ellas repetía: “seguro que lo vamos a pasar muy bien, seguro que lo vamos a pasar muy bien…”
Ante la Nada absoluta en la que nos movemos, parece que todo el mundo –y sobre todo las mujeres, los chiquilines y los militares sin graduación, ergo los inmigrantes- ha cifrado todas sus expectativas en la roja, en el nuevo Ejército español al que ha acudido a dar ánimos, sin desentonar lo más mínimo en la horterada dominante (¡Anda que la princesa holandesa con su traje de “vaquita” y su bufanda orange y frau Merkel apretando ambos puños con cada gol teutón!) la propia reina griega. Vivimos una histeria colectiva muy poco estética. Y que, de seguro, será muy efímera y súper manipulable por los poderosos. Vida consumo que diría Bauman.
Pero es verdad. Tratamos el mundial de balompié como si fuera la guerra de los Böers, la Armada invencible o el general Weyler. Pura desmesura nada distinguida. Puede que haya sido siempre así, aunque es dudoso. A pesar de darle muchas vueltas al grado de implicación ciudadana con este evento en particular, Dacio Gil no cree jugarse mucho en este envite. No sacará nada en limpio y no comprará el lunes ni el as ni el marca y no porque no quiera ser feliz. El partido, eso sí, lo procurará ver más o menos completo y en el preciso instante que el árbitro decrete el final apagará de inmediato la televisión: Se niega a presenciar el comportamiento de los personajes públicos chupando cámara según les hayan dictado sus asesores institucionales de imagen. En eso Doña Sofía ha estado a la altura de los tiempos, ha actuado como una auténtica profesional: se ha zambullido en la horterez como los demás para sacar réditos institucionales de imagen pareciendo aficionada. Un poco sospechoso todo, ¿no les parece?
El caso es que hoy en día el deporte es la metáfora de la guerra. Vivimos en una sociedad para la guerra (aunque paradójicamente en postguerra) tal y como hace ya bastantes años desvelasen Jorge Verstrynge y María Vidaurreta. Por cierto, si fuéramos serios seguíamos la pista a don Jorge Verstrynge que ha vivido en la cima política y supo sobrevivir después de la caída decentemente entre unos y otros que lo ignoraron. Hoy escribe en “el Viejo Topo” y es muy crítico con el sistema en su conjunto; dice ser cada vez más marxista. La jauría mediática lo juzgó muy superficialmente, arrumbándolo como icono. Si don Jorge se atreviese a decir toda la verdad (ya dijo bastantes verdades en Memorias de un maldito) enriquecería en bastante medida nuestros conocimientos sobre el sistema en el doble plano teoría-praxis.
A lo que iba. Acaso suene a los hipotéticos seguidores de esta Tribuna Alta Preferencia la empinada localidad francesa de Clermont Ferrand. Cercana a la cima del Puy de Dome, en la que falleció hace bastantes años el ciclista británico Tom Simpson les evocará a Julio Jiménez y al deporte del ciclismo. Pero no. Esta vez la hermosa localidad central donde se fabricaban los neumáticos cuya imagen era el muñeco Bibendum se aplica al tenis. Allí casi en silencio ha sucumbido la “Armada” tenística ante unos jugadores más que mediocres, que exhibían las bolas sacándola de manera sostenida y dura, dura, dura ante los atónitos espectadores en un lecho suave, blando y multicolor: la altitud y un campo de operaciones sintético y extremadamente rápido donde no había bolas sino balas. Previendo lo peor, allá no se desplazó el inefable señor Lisavetzski y familia (dietas de todos incluidas; cada uno la suya, por supuesto: para hacer granero y ayudar al compañero). La Armada sucumbió con estrépito pero sin mucho ruido, como suelen intentar los poderosos que sean las derrotas. Las derrotas procuran ser incluseras; no tener padres conocidos. Sólo atribuibles a los elementos a los que aludiera Felipe II, el monarca al que dicen que se las ponían (las carambolas) a huevo.
El tenis de la Copa Davis es el paradigma de una completa metáfora de la guerra del siglo XXI: innovaciones en suelos y raquetas, planificación minuciosa del escenario de la conflagración, árbitros permisivos con los de casa, jueces de línea poco neutrales, "ojo de Halcón" ciego, bullanga y más o menos espectáculo. Y muchas mujeres ataviadas para la ocasión entre las respectivas hinchadas “nacionales” (¡y dale morena con lo “nacional”).
Por lo general, la mujer es un ser muy dotado para la guerra, para las guerras que le interesan realmente, por supuesto. Sin ir más lejos basta comprobarlo por lo que batallan en los divorcios hasta esquilmar (de manera legal, naturalmente) a su ex cónyuge. Por lo que batallan por sus hijos en las múltiples actividades extraescolares en las que inscriben a las criaturas; por como sufren con los retoños por “la roja”, etc., etc. Pero este Dacio Gil no lo dice por todo eso sino por una reciente noticia de prensa que le ha dejado aturdido: parece ser que el juego del paintball está hoy copado por las mujeres y es su diversión de riesgo preferida.
El paintball dicen que surgió para mantener el “espíritu de empresa” y para relajar a los directivos jugando divertidamente a matar con tinta. Pues a ese jueguecito parecen haberse incorporado masivamente las mujeres. Como ha pasado con el Pádel, con la “la roja”, con el tenis de Nadal y hasta al fumar y al Mobbing. No digamos con la publicitación de la violencia de género. No aludirá Dacio Gil ahora al terremoto bélico que se produce cuando una muejr le dice a otra ¡Qué bien te queda esa blusa (o esos zapatos o ese sujetador)! ¡Que preciosa se te ve! ¿Dónde te los has comprado? Sobre estas cuestiones podría dedicarse un blog entero. Debe de quedar clara una cosa: a Dacio Gil le alarma mucho eso de la afición femenina al paintball en el contexto de estado de excepción que se viene consintiendo por ciudadanas y ciudadanos.
Debe de analizarse seriamente lo de la guerra de tinta (y sus colaterales) y la neta predisposición de las mujeres a ese juego. Es sumamente sintomático de una evolución sociológica de género y consumo; de mimetización de roles perversos. Este Gil anima a sacar conclusiones al respecto para balancear dos conceptos clave como violencia y género.
El usufructuario de esta Tribuna Alta Preferencia lleva muchos años yendo a un campo de fútbol, tiene los colores de su equipo impresos en el corazón. Pero son unos colores y un corazón digamos de segunda división. Diríase que son casi proletarios. Dacio Gil no tiene un corazón imperial ni siquiera aspira a nada que suene no ya a imperio sino a "interés general" en su versión mancillada por los cleptócratas y marrulleros de los público. Cree no ganar nada si los aristocráticos jugadores de la federación de fútbol consiguen por las buenas o las malas (que parece que tanto da) el campeonato.
Olvidaba este Gil decir al lector desprevenido que su patria es la infancia, la familia y los pocos buenos amigos, los libros y la buena música. Su República es la de papel. Y lo que se ve desde su Tribuna Alta Preferencia ya saben lo que es: tras una bruma idealista una realidad no muy alentadora institucionalmente.
Que Santa Esteta, esa santa que Dacio Gil no acierta a encontrar en el santoral vigente, nos pille a todos confesados, ganen o pieradan los jugadores de la federación jugando bien o mal. Aunque mejor será que jueguen bien para recuperar una cierta estética. Pero mucha atención con eso de que a las mujeres les entusiasme el paintball, las patadas (el tackling lo llaman los eruditos a la violeta del balompié) y las multitudes solitarias altamente bullangueras. Puede ser un síntoma. Un mal síntoma.
martes, 6 de julio de 2010
ÁNIMOS Y REFLEXIONES JURÍDICAS Y MORALES DEL FILÓSOFO PROTAGONISTA DE "LA ESPERA MEDITADA"
Este viejo y achacoso Dacio Gil ha recibido en el día de ayer un correo de Eduardo, aquel mocoso al que se dedicaba el post La espera meditada. Sin duda el autor no se ha atrevido a remitirlo como comentario a aquel post y ha sorprendido a este Gil que no esperaba respuesta alguna. Lo ha recibido, además, cuando se encontraba realmente groggi ante nuevas arbitrariedades judiciales (que así hay que llamarlas cabalmente, además de cínicas y canallas). Dacio Gil se ve reflejado en la titánica labor por restablecer su dignidad y desenmascarar la malignidad institucional emprendida por Stefan Fink pero no aspira a que nadie publicite su caso ni haga suyos razonamientos por él escritos como hizo el honesto y batallador funcionario Fink, fielmente reflejado por Martin Walser. Por eso valora en sus justos términos estas notas de abrazo que Eduardo, el pescador-humanista con mentalidad lógica física, ha titulado Orellana la vieja y sus lingotes de oro puro. Quien haya pasado por un via crucis tan insólito e irracional como el pasado por Michael Kohlhaas , Stefan Fink, Dacio Gil y otros muchos damnificados (¿por qué no el concepto víctimas, que es más rotundo?) silenciosos, sabe el justo valor de la auténtica solidaridad humana vcomo la de Eduardo en un tan mundo sórdido e inmoral como el de la sutil violencia impune institucional: las cloacas y albañales del sedicente Estado de derecho. Ese es el valor enorme de estas letras de ánimo y consejo, que Dacio Gil, obtenida la previa autorización a regañadientes de su autor, trascribe a continuación sin quitar ni poner tílde, a sabiendas de que su extensión rebasa la de un post normal.
El 28 de Mayo recibí en mi correo un email sobre “las ventajas y virtudes del camuflaje” aunque pienso que hay más defectos propios de la juventud e inexperiencia que virtudes, todas ellas bien analizadas, fue algo que me marcó.
Un análisis profundo, detallado y que impactó a su destinatario (ya que nunca me habían analizado) pero a su vez se trataba de una inmensa carga moral, pues evocaba a la reflexión y análisis propios, culminando en una respuesta que dichas palabras de don Dacio Gil merecían.
Desde entonces me fue imposible escribir esta reflexión, bien por falta de tiempo gracias a mis estudios o por otras exigencias de la vida, pero eso sencillamente son excusas baratas para intentar eludir lo ineludible. De esta no me libra nadie, ya me levantó ese sabio Dacio la carga de elaborar un trabajo sobre derecho administrativo recomendándome vivamente que lo hiciese sobre nuestro querido amigo y maestro Alejando Nieto (libre cimarrón del derecho administrativo y mago de la verdad indiscutible que los más cultos necios embriagados por el poder, no desean escuchar y ni mucho menos aceptar). Puedo decir sin jactancia que el resultado de la labor inductiva de don Dacio fue una especie de obra de arte que solo los artistas pueden entender y contemplar, pues la mayoría siempre se pierde en alguna de sus reflexiones profundas. Es una pena, pero sucede como con el arte, no son los mismos ojos los de un aficionado que los de un artista, este último posee un don, resulta agraciado por unas cualidades que le permiten observar la belleza que otros no pueden ver, lástima ¿verdad?, pero es ahí donde se debería encontrar la propia satisfacción interior, ya que solo los más cultos serán dignos de descifrar el mensaje oculto.
Para este joven pescador y por la cuenta que le trae, de momento trata de utilizar bastones que le puedan ser de ayuda para intentar estar a la altura (algo imposible), escucha, observa, analiza y finalmente saca conclusiones, pues mucho hay que aprender de una biblioteca unida a muchos años de experiencia, pero sobre todo reflexión, porque de poco debe servir todo eso sin reflexión y conclusión; por lo tanto debo reconocer que trato de robarle tiempo a la vida, escuchando los comentarios y sentencias de don Dacio, en lugar de leer aburridos libros, aunque se trata de una inquietud reciente en mi, supongo que algo que deberé agradecer toda mi vida a un tal Dacio Gil.
Ahora mismo me sitúo en pleno corazón extremeño, ejerciendo lo atávico, mi rebeldía contra el mundo, la sociedad, la política, el materialismo e individuos en general. El embalse de Orellana es la meca de todo pescador que se precie y al que le gusten los grandes retos, en verano se transforma en un desierto inhóspito, lugar perfecto para perderse y no tener a nadie en algún kilómetro a la redonda, soledad… exquisita soledad. Puede ser una cura para que uno mismo purgue sus impurezas y defectos (o una medicina perjudicial si se toma en exceso, pues no hay algo más duro que la propia soledad) donde poder analizar y sencillamente observar las pequeñas cosas de la vida, algo que el mundanal ruido no permite, ya lo decía otro amigo mío al que conocí en la época escolar: “que descansada vida, la del que huye del mundanal ruido, y sigue la escondida senda por donde han ido, los pocos sabios que en el mundo han sido”.
El calor es insoportable. Se trata de un lugar paradisíaco en la estación primaveral, pero un infierno con el calor, pues de día no hay vida aparente, permanezco bajo un toldo y mojándome varias veces al día. Cuando llega la noche, los escorpiones y resto de arácnidos son los reyes de la oscuridad, sin olvidar las grandes carpas de Orellana la vieja, relucientes como lingotes de oro, salvajes, libres, quizás me sienta tan a gusto aquí por que puedo compartir esa libertad.
Desgraciadamente o por suerte, estoy compartiendo jornada de pesca de 5 días con un amigo pescador Madrileño y dos emeritenses desconocidos hasta hace un día. Pasan las horas sentados y mirando al vacío, sus miradas se pierden en las puntas de las cañas, afortunados de gozar de la virtud otorgada por la pesca, la reflexión. Pero yo me siento mucho más afortunado. Me procuré un buen puesto de pesca, situándome apartado del resto unos 60 metros, suficiente para poder analizar tranquilamente los libros que descansan en mi tumbona, La organización del desgobierno (necesito releer frases) y otro libro de Schopenhauer “El amor las mujeres y la muerte” que dice verdades como puños.
Por primera vez los miro y pienso, pobres necios lo que se pierden…. ¿será ahora mi pesca una excusa para poder devorar libros? Espero que si.
¿Como podría un joven quasi-licenciado en derecho contestar esos artículos de un sabio Dacio? Menuda carga Dios mío, que vergüenza la mía, ¿acaso soy digno de tal misión?
¿Debería confesarme como fiel seguidor del blog de Tribuna Alta Preferencia”? ¿Sanguijuela o chupóptero que trata de robar tiempo a la vida en forma de experiencia y saber, escrutando a un Dacio Gil que se lo ha ganado a pulso? Supongo que me costará lo mío, debo hacerlo por mi mismo y no será tarea fácil, pero merece la pena. Ponderación, corrupción, “en el self” la unidad última de la personalidad….
¿Cómo es posible que un chiquilín pueda enseñar algo a un sabio Dacio? Eso creo que es imposible y mi condición de chupóptero de sabiduría me corresponde, no la cambio por nada. Otra cosa muy distinta es que de la sencillez, torpeza y humanidad de la inexperiencia pueda un Dacio analizar y sacar conclusiones beneficiosas. Simplemente porque esa juventud se basa en análisis sencillos, prácticos, condicionados por la juventud y falta de muchos problemas ya que sin tiempo para una buena reflexión, no se pueden tomar decisiones sabias, lo mismo que nuestro maestro Alejandro Nieto destaca del presidente del gobierno, “pequeña marioneta sin tiempo para deliberar”; por el contrario, toda la sociedad parece que tiene solución para arreglar el país en cinco días.
En el mundo de la pesca, se suele decir que “tanto tiene que aprender el joven novato del gran experto, como éste ultimo del joven pescador”, ¿Cómo puede ser eso posible? No tiene sentido. Resulta que un joven pescador no conoce la ruta, los detalles, traza sus propias bases según la experiencia y ello le permite encontrar nuevos caminos, puntos de inflexión y decisiones. Se basa en la sencillez, práctica, eficacia y está marcado por la libertad de la inexperiencia. Conforme pasa el tiempo ese joven pescador analiza (quizás demasiado) se embriaga de sabiduría, de reflexiones y experiencias, termina conociendo la costumbre del pez, su hábitat y debilidades, pero finalmente, todo esto le termina perjudicando en parte. Resulta cegado por su propia experiencia, estancado, aislado, embutido en una serie de pasos a seguir que simplemente le dan capturas de peces y reniega de probar nuevas estrategias. Se termina corriendo un tupido velo sobre su antigua visión amplia y libertina que tantas posibilidades le ofrecía. Por estos motivos resulta en ciertas ocasiones útil, escuchar la opinión de un joven pescador ya que en ocasiones, las cosas son más sencillas de lo que parecen.
Y qué hay que decir del fin, que en la pesca es obtener capturas, mientras que en la vida y si se es afortunado puede que sea, la búsqueda de la felicidad. Pero, ¿Cómo conseguir algo tan complicado? Supongo que dependerá de las aspiraciones y defectos de cada hombre, en un mundo materialista, donde cada cual busca el reconocimiento del mérito, el poder y la gloria como en la antigua Roma; es muy complicado alcanzar tan codiciada felicidad.
El budismo tibetano tiene cinco reglas básicas para intentar alcanzarla:
1 Libera tu corazón de odio (algo imposible porque es una imperfección del hombre por su propia naturaleza)
2 Libera tu mente de preocupaciones (Las aspiraciones en la vida son fundamentales para realizarse a si mismo y esas aspiraciones conllevan duros caminos cargados de preocupación)
3 Vive humildemente (Se puede vivir humildemente en el interior, como diría don Dacio en el Self, pero sería absurdo no disfrutar del esfuerzo realizado y recompensa merecida, al menos mientras lo hacen el resto de los hombres. Tiene que haber recompensas después de alcanzar duras metas.
4 Da más (esta si podría ser una acción bonita y que a uno le aporte beneficios en la vida, porque puede que reciba más, pero solo tendrá utilidad si se cumple la última regla)
5 Espera menos (Desde luego y si así fuese, todo serían sorpresas y alegrías en esta vida, pero las cosas no son tan simples).
Después de pisotear las cinco reglas del budismo y pensar que si así fuese terminaríamos siendo felices, pero simples aparatos inertes, debo lanzarme al vacío. La felicidad habita en el interior de cada hombre y solo el reconocimiento de lo logrado y obtenido por sí mismo y a lo largo de su vida, podrá aflorar esa felicidad. Esto tiene un latigazo importante de conformismo, básico para esa felicidad, pero no por ello se debe carecer de aspiraciones, sin olvidar que siempre habrá metas no logradas.
Por lo tanto, cada hombre debe esforzarse en flotar su propia felicidad, hay muchos que viven y mueren sin alcanzarla, simplemente por no pararse a meditar cómo alcanzarla, viviendo abrazados por la codicia, avaricia, hambre de poder y dinero, alimentos todos ellos que no sacian jamás, cegados por los propios defectos que acechan al ser humano que es imperfecto por naturaleza, tan bonito como triste.
-Soy libre de ser yo mismo
-Vivir con pasión y propósito
-Estar despierto, energizado y vivo
-Estar enfocado en todo lo bueno de la vida
-Disfrutar todos los días como si fuesen los mejores de mi vida
-No importa lo imposible que parezca, si yo creo que es mío, la respuesta debe ser, si.
-Tu creas tu propio universo durante el camino (aprovéchalo y decide como). Winston Churchill.
-Cualquier cosa que la mente del hombre la pueda concebir, también la puede alcanzar. W. Clement Stone
-Todo lo que somos es el resultado de nuestros pensamientos. Budha
¿Qué puede opinar un quasi-licenciado en Derecho sobre la justicia? Está claro que puede aportar sentencias sin peso y viciadas por la irrealidad de los libros estudiados, porque detrás de todas esas leyes se encuentra un mecanismo de fábrica corrupto, imperfecto, condicionado a todas luces por los múltiples factores de la vida de sus autores, que influyen de forma directa en sus mentes. Ser frágil y vulnerable, moldeable a todas luces por el poder y la gloria, ¡que triste Dios mío!. Uno sale de la universidad pensando en lo implacable de la ley, en su peso, en la justicia, en una nueva Biblia que dicta sentencia, la justicia de los hombres, y termina viendo como esos manuales tan bonitos y casi perfectos, en la práctica son cenizas al viento, dirigidas en la dirección que le plazca al hombre que obtuvo el poder de aplicarlas. Un poder al alcance de cualquier hombre, cuyos únicos secretos para obtenerlo son la constancia, fuerza de voluntad y el raciocinio propio de cualquier ser humano que es imperfecto por naturaleza, ¡que triste!. Es tan triste como recordar que son simples hombres los que aplican esa fuerza tan inmensa, la justicia. Pero ¿qué es la justicia? Definitivamente el concepto que tenga cada individuo, supuestamente capacitado para reconocerla y aplicarla con fidelidad, “fidelidad a la ley imperfecta”, ya que fue creada por ese ser imperfecto que es el hombre, es algo grandiosamente irónico. ¿No sería mejor tener jueces que fuesen máquinas? ¿De verdad ese raciocinio se supone que beneficia al justiciable o al ajusticiado? ¿O simplemente le perjudica en función del día que tenga el juez?
Un juez que se sienta ofendido por unas frases cargadas de verdad e ironía no puede ser un buen juez. Sencillamente no creo que haya buenos jueces mientras sean humanos, tendrían que evadirse de todo orgullo, hambre de poder y por supuesto sentimiento, transformarse en máquinas, de esta forma si nos acercaríamos a una justicia más firme. La ley es moldeable, se puede alterar para poder supuestamente mejorar y de hecho se hace, por el hombre, torpe ser vulnerable. Desembarcamos en tierras inhóspitas, donde tenemos una ley creada por seres imperfectos, alterable y cuya aplicación está viciada por sentimientos, ¿qué justicia es esa? visto desde este punto, jamás la aceptaría, no tiene sentido someterme a tal imperfección. Si es cierto que con el tiempo y a base de errar, esa ley se va mejorando y perfeccionando, ¿Con que precio? ¿Cuál es el precio que hay que pagar? ¿Serías una victima voluntaria para el buen futuro de otras generaciones? Yo desde luego que no.
Cómo poder luchar contra un muro infranqueable, que gran dilema. ¿De verdad merecería la pena luchar? Yo lo haría si el enemigo fuese una máquina perfecta y justa, pero siendo tan iguales, tan imperfectos, tan vulnerables…. Simplemente son hombres, pobres necios… y ya no hablemos de la administración, que diría Alejandro Nieto sobre luchar contra la administración, pescadilla que se muerde la cola.
Hoy en día, justicia firme sería una lucha entre demandante y demandado, juez y una máquina inerte que juzgase al propio juez con firmeza sobre sus decisiones humanas e imperfectas, estoy seguro que en ese caso, la justicia española tendría unos jueces admirables.
Seguiré pensando que la victoria de una batalla contra la propia justicia se gana en el momento intermedio y con su retirada (una retirada a tiempo es una victoria). Se supone que inicialmente un juez es sincero, imparcial y justo, pero en el momento que se pueda sentir ofendido o comprometido con alguna de las dos partes, deja de serlo. Desde ese mismo momento todo jugará a favor de una de las partes, la más sumisa, respetuosa y que le dedique plegarias diarias. No se puede luchar contra otro ser humano cargado de poder y condicionado, mientras que sus armas son el poder aplicar la ley, nosotros nos reducimos a poder mostrarla, mostrarle el camino de la justicia, de la supuesta ley perfecta. Si a todo esto se suma un defecto de su condición humana, el sentirse ofendido, su única satisfacción será vernos sometidos, sancionados y en definitiva que su poder se cumpla. ¿No sería mejor retirarse en medio de la batalla? En el mismo momento en que ese SER IMPERFECTO se siente ofendido por recordarle que hasta el más poderoso puede ser vencido, sin dejarle desplegar sobre nosotros ese poder que no le corresponde a nadie. Uno sería recordado por el juez como un forastero que le hirió, sin poder resarcirse dicho juez, aplicando sanción como consecuencia de su fragilidad interna. Por el contrario seríamos el recuerdo de una víctima más de la justicia corrupta por la propia fragilidad e imperfección del hombre.
Tal vez debamos retirarnos a reflexionar en Orellana la vieja, con sus lingotes de oro puro, lejos del mundanal ruido, en busca del concepto justicia y la felicidad del ser humano. Los peces, ya lo encontraron hace mucho tiempo y Robert Traver lo sabía.
El 28 de Mayo recibí en mi correo un email sobre “las ventajas y virtudes del camuflaje” aunque pienso que hay más defectos propios de la juventud e inexperiencia que virtudes, todas ellas bien analizadas, fue algo que me marcó.
Un análisis profundo, detallado y que impactó a su destinatario (ya que nunca me habían analizado) pero a su vez se trataba de una inmensa carga moral, pues evocaba a la reflexión y análisis propios, culminando en una respuesta que dichas palabras de don Dacio Gil merecían.
Desde entonces me fue imposible escribir esta reflexión, bien por falta de tiempo gracias a mis estudios o por otras exigencias de la vida, pero eso sencillamente son excusas baratas para intentar eludir lo ineludible. De esta no me libra nadie, ya me levantó ese sabio Dacio la carga de elaborar un trabajo sobre derecho administrativo recomendándome vivamente que lo hiciese sobre nuestro querido amigo y maestro Alejando Nieto (libre cimarrón del derecho administrativo y mago de la verdad indiscutible que los más cultos necios embriagados por el poder, no desean escuchar y ni mucho menos aceptar). Puedo decir sin jactancia que el resultado de la labor inductiva de don Dacio fue una especie de obra de arte que solo los artistas pueden entender y contemplar, pues la mayoría siempre se pierde en alguna de sus reflexiones profundas. Es una pena, pero sucede como con el arte, no son los mismos ojos los de un aficionado que los de un artista, este último posee un don, resulta agraciado por unas cualidades que le permiten observar la belleza que otros no pueden ver, lástima ¿verdad?, pero es ahí donde se debería encontrar la propia satisfacción interior, ya que solo los más cultos serán dignos de descifrar el mensaje oculto.
Para este joven pescador y por la cuenta que le trae, de momento trata de utilizar bastones que le puedan ser de ayuda para intentar estar a la altura (algo imposible), escucha, observa, analiza y finalmente saca conclusiones, pues mucho hay que aprender de una biblioteca unida a muchos años de experiencia, pero sobre todo reflexión, porque de poco debe servir todo eso sin reflexión y conclusión; por lo tanto debo reconocer que trato de robarle tiempo a la vida, escuchando los comentarios y sentencias de don Dacio, en lugar de leer aburridos libros, aunque se trata de una inquietud reciente en mi, supongo que algo que deberé agradecer toda mi vida a un tal Dacio Gil.
Ahora mismo me sitúo en pleno corazón extremeño, ejerciendo lo atávico, mi rebeldía contra el mundo, la sociedad, la política, el materialismo e individuos en general. El embalse de Orellana es la meca de todo pescador que se precie y al que le gusten los grandes retos, en verano se transforma en un desierto inhóspito, lugar perfecto para perderse y no tener a nadie en algún kilómetro a la redonda, soledad… exquisita soledad. Puede ser una cura para que uno mismo purgue sus impurezas y defectos (o una medicina perjudicial si se toma en exceso, pues no hay algo más duro que la propia soledad) donde poder analizar y sencillamente observar las pequeñas cosas de la vida, algo que el mundanal ruido no permite, ya lo decía otro amigo mío al que conocí en la época escolar: “que descansada vida, la del que huye del mundanal ruido, y sigue la escondida senda por donde han ido, los pocos sabios que en el mundo han sido”.
El calor es insoportable. Se trata de un lugar paradisíaco en la estación primaveral, pero un infierno con el calor, pues de día no hay vida aparente, permanezco bajo un toldo y mojándome varias veces al día. Cuando llega la noche, los escorpiones y resto de arácnidos son los reyes de la oscuridad, sin olvidar las grandes carpas de Orellana la vieja, relucientes como lingotes de oro, salvajes, libres, quizás me sienta tan a gusto aquí por que puedo compartir esa libertad.
Desgraciadamente o por suerte, estoy compartiendo jornada de pesca de 5 días con un amigo pescador Madrileño y dos emeritenses desconocidos hasta hace un día. Pasan las horas sentados y mirando al vacío, sus miradas se pierden en las puntas de las cañas, afortunados de gozar de la virtud otorgada por la pesca, la reflexión. Pero yo me siento mucho más afortunado. Me procuré un buen puesto de pesca, situándome apartado del resto unos 60 metros, suficiente para poder analizar tranquilamente los libros que descansan en mi tumbona, La organización del desgobierno (necesito releer frases) y otro libro de Schopenhauer “El amor las mujeres y la muerte” que dice verdades como puños.
Por primera vez los miro y pienso, pobres necios lo que se pierden…. ¿será ahora mi pesca una excusa para poder devorar libros? Espero que si.
¿Como podría un joven quasi-licenciado en derecho contestar esos artículos de un sabio Dacio? Menuda carga Dios mío, que vergüenza la mía, ¿acaso soy digno de tal misión?
¿Debería confesarme como fiel seguidor del blog de Tribuna Alta Preferencia”? ¿Sanguijuela o chupóptero que trata de robar tiempo a la vida en forma de experiencia y saber, escrutando a un Dacio Gil que se lo ha ganado a pulso? Supongo que me costará lo mío, debo hacerlo por mi mismo y no será tarea fácil, pero merece la pena. Ponderación, corrupción, “en el self” la unidad última de la personalidad….
¿Cómo es posible que un chiquilín pueda enseñar algo a un sabio Dacio? Eso creo que es imposible y mi condición de chupóptero de sabiduría me corresponde, no la cambio por nada. Otra cosa muy distinta es que de la sencillez, torpeza y humanidad de la inexperiencia pueda un Dacio analizar y sacar conclusiones beneficiosas. Simplemente porque esa juventud se basa en análisis sencillos, prácticos, condicionados por la juventud y falta de muchos problemas ya que sin tiempo para una buena reflexión, no se pueden tomar decisiones sabias, lo mismo que nuestro maestro Alejandro Nieto destaca del presidente del gobierno, “pequeña marioneta sin tiempo para deliberar”; por el contrario, toda la sociedad parece que tiene solución para arreglar el país en cinco días.
En el mundo de la pesca, se suele decir que “tanto tiene que aprender el joven novato del gran experto, como éste ultimo del joven pescador”, ¿Cómo puede ser eso posible? No tiene sentido. Resulta que un joven pescador no conoce la ruta, los detalles, traza sus propias bases según la experiencia y ello le permite encontrar nuevos caminos, puntos de inflexión y decisiones. Se basa en la sencillez, práctica, eficacia y está marcado por la libertad de la inexperiencia. Conforme pasa el tiempo ese joven pescador analiza (quizás demasiado) se embriaga de sabiduría, de reflexiones y experiencias, termina conociendo la costumbre del pez, su hábitat y debilidades, pero finalmente, todo esto le termina perjudicando en parte. Resulta cegado por su propia experiencia, estancado, aislado, embutido en una serie de pasos a seguir que simplemente le dan capturas de peces y reniega de probar nuevas estrategias. Se termina corriendo un tupido velo sobre su antigua visión amplia y libertina que tantas posibilidades le ofrecía. Por estos motivos resulta en ciertas ocasiones útil, escuchar la opinión de un joven pescador ya que en ocasiones, las cosas son más sencillas de lo que parecen.
Y qué hay que decir del fin, que en la pesca es obtener capturas, mientras que en la vida y si se es afortunado puede que sea, la búsqueda de la felicidad. Pero, ¿Cómo conseguir algo tan complicado? Supongo que dependerá de las aspiraciones y defectos de cada hombre, en un mundo materialista, donde cada cual busca el reconocimiento del mérito, el poder y la gloria como en la antigua Roma; es muy complicado alcanzar tan codiciada felicidad.
El budismo tibetano tiene cinco reglas básicas para intentar alcanzarla:
1 Libera tu corazón de odio (algo imposible porque es una imperfección del hombre por su propia naturaleza)
2 Libera tu mente de preocupaciones (Las aspiraciones en la vida son fundamentales para realizarse a si mismo y esas aspiraciones conllevan duros caminos cargados de preocupación)
3 Vive humildemente (Se puede vivir humildemente en el interior, como diría don Dacio en el Self, pero sería absurdo no disfrutar del esfuerzo realizado y recompensa merecida, al menos mientras lo hacen el resto de los hombres. Tiene que haber recompensas después de alcanzar duras metas.
4 Da más (esta si podría ser una acción bonita y que a uno le aporte beneficios en la vida, porque puede que reciba más, pero solo tendrá utilidad si se cumple la última regla)
5 Espera menos (Desde luego y si así fuese, todo serían sorpresas y alegrías en esta vida, pero las cosas no son tan simples).
Después de pisotear las cinco reglas del budismo y pensar que si así fuese terminaríamos siendo felices, pero simples aparatos inertes, debo lanzarme al vacío. La felicidad habita en el interior de cada hombre y solo el reconocimiento de lo logrado y obtenido por sí mismo y a lo largo de su vida, podrá aflorar esa felicidad. Esto tiene un latigazo importante de conformismo, básico para esa felicidad, pero no por ello se debe carecer de aspiraciones, sin olvidar que siempre habrá metas no logradas.
Por lo tanto, cada hombre debe esforzarse en flotar su propia felicidad, hay muchos que viven y mueren sin alcanzarla, simplemente por no pararse a meditar cómo alcanzarla, viviendo abrazados por la codicia, avaricia, hambre de poder y dinero, alimentos todos ellos que no sacian jamás, cegados por los propios defectos que acechan al ser humano que es imperfecto por naturaleza, tan bonito como triste.
-Soy libre de ser yo mismo
-Vivir con pasión y propósito
-Estar despierto, energizado y vivo
-Estar enfocado en todo lo bueno de la vida
-Disfrutar todos los días como si fuesen los mejores de mi vida
-No importa lo imposible que parezca, si yo creo que es mío, la respuesta debe ser, si.
-Tu creas tu propio universo durante el camino (aprovéchalo y decide como). Winston Churchill.
-Cualquier cosa que la mente del hombre la pueda concebir, también la puede alcanzar. W. Clement Stone
-Todo lo que somos es el resultado de nuestros pensamientos. Budha
¿Qué puede opinar un quasi-licenciado en Derecho sobre la justicia? Está claro que puede aportar sentencias sin peso y viciadas por la irrealidad de los libros estudiados, porque detrás de todas esas leyes se encuentra un mecanismo de fábrica corrupto, imperfecto, condicionado a todas luces por los múltiples factores de la vida de sus autores, que influyen de forma directa en sus mentes. Ser frágil y vulnerable, moldeable a todas luces por el poder y la gloria, ¡que triste Dios mío!. Uno sale de la universidad pensando en lo implacable de la ley, en su peso, en la justicia, en una nueva Biblia que dicta sentencia, la justicia de los hombres, y termina viendo como esos manuales tan bonitos y casi perfectos, en la práctica son cenizas al viento, dirigidas en la dirección que le plazca al hombre que obtuvo el poder de aplicarlas. Un poder al alcance de cualquier hombre, cuyos únicos secretos para obtenerlo son la constancia, fuerza de voluntad y el raciocinio propio de cualquier ser humano que es imperfecto por naturaleza, ¡que triste!. Es tan triste como recordar que son simples hombres los que aplican esa fuerza tan inmensa, la justicia. Pero ¿qué es la justicia? Definitivamente el concepto que tenga cada individuo, supuestamente capacitado para reconocerla y aplicarla con fidelidad, “fidelidad a la ley imperfecta”, ya que fue creada por ese ser imperfecto que es el hombre, es algo grandiosamente irónico. ¿No sería mejor tener jueces que fuesen máquinas? ¿De verdad ese raciocinio se supone que beneficia al justiciable o al ajusticiado? ¿O simplemente le perjudica en función del día que tenga el juez?
Un juez que se sienta ofendido por unas frases cargadas de verdad e ironía no puede ser un buen juez. Sencillamente no creo que haya buenos jueces mientras sean humanos, tendrían que evadirse de todo orgullo, hambre de poder y por supuesto sentimiento, transformarse en máquinas, de esta forma si nos acercaríamos a una justicia más firme. La ley es moldeable, se puede alterar para poder supuestamente mejorar y de hecho se hace, por el hombre, torpe ser vulnerable. Desembarcamos en tierras inhóspitas, donde tenemos una ley creada por seres imperfectos, alterable y cuya aplicación está viciada por sentimientos, ¿qué justicia es esa? visto desde este punto, jamás la aceptaría, no tiene sentido someterme a tal imperfección. Si es cierto que con el tiempo y a base de errar, esa ley se va mejorando y perfeccionando, ¿Con que precio? ¿Cuál es el precio que hay que pagar? ¿Serías una victima voluntaria para el buen futuro de otras generaciones? Yo desde luego que no.
Cómo poder luchar contra un muro infranqueable, que gran dilema. ¿De verdad merecería la pena luchar? Yo lo haría si el enemigo fuese una máquina perfecta y justa, pero siendo tan iguales, tan imperfectos, tan vulnerables…. Simplemente son hombres, pobres necios… y ya no hablemos de la administración, que diría Alejandro Nieto sobre luchar contra la administración, pescadilla que se muerde la cola.
Hoy en día, justicia firme sería una lucha entre demandante y demandado, juez y una máquina inerte que juzgase al propio juez con firmeza sobre sus decisiones humanas e imperfectas, estoy seguro que en ese caso, la justicia española tendría unos jueces admirables.
Seguiré pensando que la victoria de una batalla contra la propia justicia se gana en el momento intermedio y con su retirada (una retirada a tiempo es una victoria). Se supone que inicialmente un juez es sincero, imparcial y justo, pero en el momento que se pueda sentir ofendido o comprometido con alguna de las dos partes, deja de serlo. Desde ese mismo momento todo jugará a favor de una de las partes, la más sumisa, respetuosa y que le dedique plegarias diarias. No se puede luchar contra otro ser humano cargado de poder y condicionado, mientras que sus armas son el poder aplicar la ley, nosotros nos reducimos a poder mostrarla, mostrarle el camino de la justicia, de la supuesta ley perfecta. Si a todo esto se suma un defecto de su condición humana, el sentirse ofendido, su única satisfacción será vernos sometidos, sancionados y en definitiva que su poder se cumpla. ¿No sería mejor retirarse en medio de la batalla? En el mismo momento en que ese SER IMPERFECTO se siente ofendido por recordarle que hasta el más poderoso puede ser vencido, sin dejarle desplegar sobre nosotros ese poder que no le corresponde a nadie. Uno sería recordado por el juez como un forastero que le hirió, sin poder resarcirse dicho juez, aplicando sanción como consecuencia de su fragilidad interna. Por el contrario seríamos el recuerdo de una víctima más de la justicia corrupta por la propia fragilidad e imperfección del hombre.
Tal vez debamos retirarnos a reflexionar en Orellana la vieja, con sus lingotes de oro puro, lejos del mundanal ruido, en busca del concepto justicia y la felicidad del ser humano. Los peces, ya lo encontraron hace mucho tiempo y Robert Traver lo sabía.
lunes, 5 de julio de 2010
BOTÍN, EL BOTÍN, LOS BOTINES.
Lleva dándole vueltas este viejo Dacio Gil a si la deriva que se percibe en España será espontánea, producto de la idiosincrasia nacional en la que priman el perillán y la barragana, o será producto únicamente, si no de una premeditada planificación del shock, si al menos del gusto de los gobernantes (rigurosamente separados siempre de los gobernados, a pesar de la ilusión de la transparencia y cercanía democrática) por desamortizar en provecho de sí mismos y su camarilla los bienes del común. Ejemplos históricos hay a montones a lo largo de la historia de España. En el fondo es la ilusión y la vocación inconfesa de todo político. De ahí el éxito del refrán lapidario llegan a ser ricos los osados y los ladrones, y llegando ya son nobles.
Lleva ya un tiempo en esas dudas y cavilaciones este usufructuario de la Tribuna Alta Preferencia y dada su proclividad a la libre asociación de ideas, paseando por la ciudad en busca de libros a precio razonable se viene topando con una observación que puede calificarse como general: las mujeres muy arregladas llevan todas una especie de botines abiertos, o sea: portan unos botines de verano que a la vista son mucho más estéticos que esa chanclas playeras unisex que en ciudad causan espanto a este viejo Dacio Gil. Una moda que hay que saludar con agrado si comportan la efectiva jubilación las susodichas chanclas para todo pies.
Este viejo Gil no se ve usando botines de verano para hombres (si es que existen, que Dacio Gil lo ignora) y tampoco ha visto a ninguno de los múltiples visitantes temáticos extranjeros este fin de semana en busca de darse una zambullida en las ya famosas fiestas del orgullo gay usándolos, aunque hay que reconocer que este Gil tampoco es que se fije por esos derroteros. Fiesta del orguyo gay que, por cierto, tan certeramente ha descrito en sus elementos políticos el filósofo Gabriel Albiac en su columna de hoy en abc. La admiración de los botines de verano cerrando la silueta de unas bellas piernas femeninas han llevado al subconsciente de este Gil a asociar la situación del Estado constitucionalmente fallido conocido como Federación España de fútbol , "la roja", para entendernos, con el sistema de botín. Y en el "de oca a oca y tiro por que me toca" con don Emilio Botín, prócer económico por excelencia.
Dacio Gil cree con Umberto Eco y Alain Minc que asistimos al advenimiento de una nueva edad media una vez pasada de la borrachera democrática que ha terminado por poner sibilinamente en manos de los jueces un artefacto político que les han traspasado los políticos como si quemase y que las propias juezas y jueces no saben manejar ni les interesa la dimensión social del artefacto político y que amenaza con el completo colapso de las instituciones tradicionales. Es con la ley medieval del más fuerte donde los gobiernos reconocieron a súbditos propios y extranjeros el derecho de captura hijo del derecho del puño para los que se concedían las cartas de marca más conocidas como patentes de corso para saquear buques y quedarse con el botín, desviando un tanto del mismo a los gobernantes: actos de pillaje al amparo de disposiciones legales fraudulentas. La financiación de las instituciones, hay que recordarlo porque tendemos a olvidarlos ha provenido de Corsarios, Piratas y Bucaneros. E historiadores existen que destacan que la Pinta, la Niña y la Santa María eran naves corsarias reguladas por unas precisas capitulaciones. No nos detendremos en detalles. Habrá que destacar que en la Europa actual -y en España por descontado- los corsarios visten otros ropajes y utilizan otros métodos de exacción de patrimonios, que lejos de desaparecer, han mantenido su régimen de impunidad y otean tiempos aún mejores. El acervo comunitario no es sino recidiva de la Novísima Recopilación que en su seno (Libro IV, Título VIII) regulaba con precisión jurídica la Ordenanza de Corso.
No sólo la expropiación de los haberes de los empleados públicos sino antes todos los escándalos económicos ( y la historia es una larga cadena de estraperlos, convolutos, desamortizaciones y otras figuras afines) son manifestación de esta práctica corsaria institucional. Un sabio analista de la cosa pública y sus organizaciones que desmenuza la realidad como los ángeles, sostiene solemnemente pero con inmensa gracia que Hacienda es la nueva manifestación de Los Golfines, los Juanillos, Juan Palomo, El Pernales, Diego Corrientes o Luis Candelas. Y lo fundamenta sesudamente, sin que quepa refutación intelectual ni quepa rastro de liberalismo trasnochado. Cuando uno reflexiona en soledad comprueba que el sabio desmenuzador se queda corto. Qué hoy da que sea confiscación de sueldos funcionariales en las nóminas, que expropiación de bancos en el sector económico, que abordajes en los mares, que despojos con violencia en los caminos o posadas. En la España actual, lejos de desaparecer las patentes de corso, estos gratificantes reconocimientos de impunidad se han actualizado merced al ingenio y la influencia de los beneficiarios. No hay botín sin beneficiarios, eso es axiológico.
Y de ahí pasa este viejo Dacio Gil a la histórica frase del senador norteamericano William L. Marcy (1786- 1857) de to the victor belong the poils. Que macarrónicamente traducido significaría más o menos al vencedor corresponden los despojos. Marcy mantuvo siempre públicamente que nada tenía de malo que el vencedor electoral aspirase a quedarse con el botín del Estado Frase sobre la que pivota otras de las ensoñaciones del derecho administrativo: la primacía del sistema de carrera (la eficacia indiferente del funcionario, su derecho a la inamovilidad e intangibilidad de los elementos esenciales de la relación funcionarial correspondiente a la imparcialidad e independencia exigida constitucionalmente) frente al spoils system o sistema de despojo o de botín que ha degenerado hasta la actualidad en que el ganador en cualquier contienda electoral puede cesar o "remover" a los funcionarios anteriores para colocar a toda su camada. La cesantía que subseguirá a las confiscaciones de sueldos funcionariales y que no era necesaria pues el sitema de botín se aplica hoy no sólo a la empleomanía pública y semipública (las agencias, fundaciones, consorcios y empresas en mano pública) sino a cualquier sector en el que se conjetures beneficios particulares o partidarios. Así es la vida aunque los ciudadanos se encuentren en la inopia o les convenga por salud mental y emocional hacer que no se enteran.
Y estando en estas los ciudadanos resignadamente conformes, Don Emilo Botín-Sanz de Sautuola y García de los Rios tiene el suficiente Poder para mirar como Júpiter (aunque no se le conozca ni una sola aventura amorosa de las que adornaron al Dios de dioses) desde muy arriba a cualquier Poder Constitucional. Ese Botín no necesita Jueces ni Tribunales de garantías. Es un mecenas y un prócer económico, social y cultural. Prácticamente no necesita los negocios ni para vivir ni para ostentar. Practica la elegancia social de hacer dinero y beneficiar a los necesitados. Representa la aristocracia Botín, no la dudosa oligarquía del botín.
El viejo Dacio Gil es un romántico como Heinrich von Kleist o Michael Kohlhaas o, peor aún, como Stefan Fink, y prefire los botines de veran0 con tacón que tan bellas y sugerentes hacen unas piernas femeninas. Bienvenidos sean -a pesar de su nombre evocador de corrupción- como estupendo complemento femenino y, sobre todo, porque declararán el estado de excepción a las horrorosas chanclas playeras unisex y terminarán expulsándolas de las ciudades. Ya está bien de unisex. Que cada cual realce lo que debe realzar con sus propios y adecuados complementos. Basta ya de estéticas ovinas. El hermafroditismo no siempre es estético ni sirve para el calzado como prenda realzadora de la belleza. Hay que destacar la belleza de género en vez de tabta violencia de género. Nos iría mejor a todos.
En una sóla cosa tiene razón el señor Almunia en su reciente entrevista con prisa y con K. Marín (bueno en dos): en los zapatos de tacón en las mujeres (y en la buena Opera, no toda).
¡Madre mía qué botín! ¡Vivan Botín y los botines con tacón! ¡Abajo el botín!
Lleva ya un tiempo en esas dudas y cavilaciones este usufructuario de la Tribuna Alta Preferencia y dada su proclividad a la libre asociación de ideas, paseando por la ciudad en busca de libros a precio razonable se viene topando con una observación que puede calificarse como general: las mujeres muy arregladas llevan todas una especie de botines abiertos, o sea: portan unos botines de verano que a la vista son mucho más estéticos que esa chanclas playeras unisex que en ciudad causan espanto a este viejo Dacio Gil. Una moda que hay que saludar con agrado si comportan la efectiva jubilación las susodichas chanclas para todo pies.
Este viejo Gil no se ve usando botines de verano para hombres (si es que existen, que Dacio Gil lo ignora) y tampoco ha visto a ninguno de los múltiples visitantes temáticos extranjeros este fin de semana en busca de darse una zambullida en las ya famosas fiestas del orgullo gay usándolos, aunque hay que reconocer que este Gil tampoco es que se fije por esos derroteros. Fiesta del orguyo gay que, por cierto, tan certeramente ha descrito en sus elementos políticos el filósofo Gabriel Albiac en su columna de hoy en abc. La admiración de los botines de verano cerrando la silueta de unas bellas piernas femeninas han llevado al subconsciente de este Gil a asociar la situación del Estado constitucionalmente fallido conocido como Federación España de fútbol , "la roja", para entendernos, con el sistema de botín. Y en el "de oca a oca y tiro por que me toca" con don Emilio Botín, prócer económico por excelencia.
Dacio Gil cree con Umberto Eco y Alain Minc que asistimos al advenimiento de una nueva edad media una vez pasada de la borrachera democrática que ha terminado por poner sibilinamente en manos de los jueces un artefacto político que les han traspasado los políticos como si quemase y que las propias juezas y jueces no saben manejar ni les interesa la dimensión social del artefacto político y que amenaza con el completo colapso de las instituciones tradicionales. Es con la ley medieval del más fuerte donde los gobiernos reconocieron a súbditos propios y extranjeros el derecho de captura hijo del derecho del puño para los que se concedían las cartas de marca más conocidas como patentes de corso para saquear buques y quedarse con el botín, desviando un tanto del mismo a los gobernantes: actos de pillaje al amparo de disposiciones legales fraudulentas. La financiación de las instituciones, hay que recordarlo porque tendemos a olvidarlos ha provenido de Corsarios, Piratas y Bucaneros. E historiadores existen que destacan que la Pinta, la Niña y la Santa María eran naves corsarias reguladas por unas precisas capitulaciones. No nos detendremos en detalles. Habrá que destacar que en la Europa actual -y en España por descontado- los corsarios visten otros ropajes y utilizan otros métodos de exacción de patrimonios, que lejos de desaparecer, han mantenido su régimen de impunidad y otean tiempos aún mejores. El acervo comunitario no es sino recidiva de la Novísima Recopilación que en su seno (Libro IV, Título VIII) regulaba con precisión jurídica la Ordenanza de Corso.
No sólo la expropiación de los haberes de los empleados públicos sino antes todos los escándalos económicos ( y la historia es una larga cadena de estraperlos, convolutos, desamortizaciones y otras figuras afines) son manifestación de esta práctica corsaria institucional. Un sabio analista de la cosa pública y sus organizaciones que desmenuza la realidad como los ángeles, sostiene solemnemente pero con inmensa gracia que Hacienda es la nueva manifestación de Los Golfines, los Juanillos, Juan Palomo, El Pernales, Diego Corrientes o Luis Candelas. Y lo fundamenta sesudamente, sin que quepa refutación intelectual ni quepa rastro de liberalismo trasnochado. Cuando uno reflexiona en soledad comprueba que el sabio desmenuzador se queda corto. Qué hoy da que sea confiscación de sueldos funcionariales en las nóminas, que expropiación de bancos en el sector económico, que abordajes en los mares, que despojos con violencia en los caminos o posadas. En la España actual, lejos de desaparecer las patentes de corso, estos gratificantes reconocimientos de impunidad se han actualizado merced al ingenio y la influencia de los beneficiarios. No hay botín sin beneficiarios, eso es axiológico.
Y de ahí pasa este viejo Dacio Gil a la histórica frase del senador norteamericano William L. Marcy (1786- 1857) de to the victor belong the poils. Que macarrónicamente traducido significaría más o menos al vencedor corresponden los despojos. Marcy mantuvo siempre públicamente que nada tenía de malo que el vencedor electoral aspirase a quedarse con el botín del Estado Frase sobre la que pivota otras de las ensoñaciones del derecho administrativo: la primacía del sistema de carrera (la eficacia indiferente del funcionario, su derecho a la inamovilidad e intangibilidad de los elementos esenciales de la relación funcionarial correspondiente a la imparcialidad e independencia exigida constitucionalmente) frente al spoils system o sistema de despojo o de botín que ha degenerado hasta la actualidad en que el ganador en cualquier contienda electoral puede cesar o "remover" a los funcionarios anteriores para colocar a toda su camada. La cesantía que subseguirá a las confiscaciones de sueldos funcionariales y que no era necesaria pues el sitema de botín se aplica hoy no sólo a la empleomanía pública y semipública (las agencias, fundaciones, consorcios y empresas en mano pública) sino a cualquier sector en el que se conjetures beneficios particulares o partidarios. Así es la vida aunque los ciudadanos se encuentren en la inopia o les convenga por salud mental y emocional hacer que no se enteran.
Y estando en estas los ciudadanos resignadamente conformes, Don Emilo Botín-Sanz de Sautuola y García de los Rios tiene el suficiente Poder para mirar como Júpiter (aunque no se le conozca ni una sola aventura amorosa de las que adornaron al Dios de dioses) desde muy arriba a cualquier Poder Constitucional. Ese Botín no necesita Jueces ni Tribunales de garantías. Es un mecenas y un prócer económico, social y cultural. Prácticamente no necesita los negocios ni para vivir ni para ostentar. Practica la elegancia social de hacer dinero y beneficiar a los necesitados. Representa la aristocracia Botín, no la dudosa oligarquía del botín.
El viejo Dacio Gil es un romántico como Heinrich von Kleist o Michael Kohlhaas o, peor aún, como Stefan Fink, y prefire los botines de veran0 con tacón que tan bellas y sugerentes hacen unas piernas femeninas. Bienvenidos sean -a pesar de su nombre evocador de corrupción- como estupendo complemento femenino y, sobre todo, porque declararán el estado de excepción a las horrorosas chanclas playeras unisex y terminarán expulsándolas de las ciudades. Ya está bien de unisex. Que cada cual realce lo que debe realzar con sus propios y adecuados complementos. Basta ya de estéticas ovinas. El hermafroditismo no siempre es estético ni sirve para el calzado como prenda realzadora de la belleza. Hay que destacar la belleza de género en vez de tabta violencia de género. Nos iría mejor a todos.
En una sóla cosa tiene razón el señor Almunia en su reciente entrevista con prisa y con K. Marín (bueno en dos): en los zapatos de tacón en las mujeres (y en la buena Opera, no toda).
¡Madre mía qué botín! ¡Vivan Botín y los botines con tacón! ¡Abajo el botín!
sábado, 3 de julio de 2010
ESTADO FALLIDO, CORONA DESNUDA, GOBIERNO PASMADO. ¡QUE VIVA ESPAÑA!
Que pais este en el que sólo se habla de algo cuando ya no existe, cuando ya ha muerto. Eso está pasando con eso llamado Estado. Que, ya desmantelado, todos, hasta esa institución fantasmal que es el Tribunal Constitucional deciden dedicarle unas palabras. Ahora que ya ha sido comido por los gusanos y demás corruptelas y corporativismos. Hasta el inspector de Hacienda y Consejero de Estado habla ahora -¡ahora!- de Estado fallido, de Estado constitucionalmente fallido. ¿Y ahora se da cuenta el Consejero? ¿A él también le han reducido las retribuciones de Consejero de Estado fallido? ¿Lo dice sinceramente o sólo para adelantar el estrépito de la caída de José Luis Rodriguéis el verdadero enterrador del Estado?
Quien haya seguido con regularidad este blog no tendrá la menor duda de que la Casa Real está desnuda (aunque se vista con carísimos vestidos y se opere todo lo operable); que el presidente está pasmado en su estulticia; que el Gobierno anda buscando aún la documentación que nunca tuvo y que confunde interés partidario con el fantasma del interés general; que los representantes y responsables las instituciones garantizadoras se mueven en un onanismo facilista que les ha garantiza su efectiva extinción a corto plazo de la que si siquiera se enteran en su soberbia; que ha proliferado la cleptocracia (Roldán, Gurtel, Filesa, Museo de Arte de Cataluña, Guggenheim, las subvenciones de Chaves en Andalucía, los soldadas (ahora que ya no hay soldados conscriptos) de Garzón, la "empleomanía de jueces y magistrados etc., etc., etc que parasita en un ser ya muerto como el Estado ha terminado por dejar la caja del Tesoro vacía como sucedió en la regencia de María Cristina, esquilmados ya los dineros de la "desamortización de lo público"; que los ciudadanos sólo se mantienen vivos por La Roja (ojalá fuese más roja; roja de verdad), Nadal, Contador, Gasol, Raul, Messi y demás aristócratas del espectáculo.
España es en definitiva un cadáver al que, como todo cadáver, le siguen creciendo por un tiempo el pelo y las uñas. Pero que ya está inanimado. España por fin ha llegado a ver que se toma el nombre de la justicia en vano, que hay una efectiva y radical disonancia entre la ley y la justicia. Que esa disonancia se ha provocado desde el propo Poder. Al fallecer, por fin España debería entrrar en el Reino de la Justicia. La Justicia de Dios, ya que el Consejo General del Poder Judicial es otra cleptocracia a la que le importa un bledo el estado de crispación y desmoralización de los ciudadanos honrados. El escándalo de la justicia es el reflejo del cadaver que es España en el que sólo viven los parásitos con apellidos ilustres ya sean Fiscales, Inspectores de Hacienda, Prelados, indecumentados cono el Gobierno y sus asistentes o sujetadores y todo tipo de raleas.
Bienvenidas sean pues las palabras del inspector de Hacienda y Consejero de Estado sobre la inexistencia de su propio trabajo público .Pero ha descubierto el mediterráneo. Gatillazo, fallido, impotencia, frigidez o como ahora quieran llamarlo. Lo cierto es que las instituciones sólo funcionan en beneficio de los cleptócratas a los que importa un bledo el bienestar general o la deriva hacia la depresión colectiva, como comprobamos a diario. Largas colas en los bancos para sacar dinero. Discusiones crispadas entre los ciudadanos en la propia cola del banco ente el caradura de turno que se cuela blasonando su inmoralidad ante la pasividad de los servicios de seguridad del Banco (el BBVA, para más señas). Cajeros automáticos que no dispensan efectino (como el BBVA y el Banesto, para más señas). Expedición exponencial de talonarios de "pagarés" (en Banesto, para más señas) en vez de cheques. Todo idéntico a la Argentina de 2001. Calcado. La misma crispación. El mismo pesimismo. El mismo salvaje desprecio por el orden civil y el respeto por los seres humanos. Los jueces en un delirio totalitario sin precedentes no toman medidas ni aunque les resten una porción de sueldo: por algo será. Los delincuentes cada vez más crecidos. Los funcionarios cada vez más desmoralizados. Un cóctel cada vez más explosivo. Parece que a alguien interesa el advenimiento de una dictadura. Se la está preparando el terreno ante la indiferencia ciudadana. En su defecto se mantendrá el totalitarismo imperante del que es exponente máximo el Presidente pasmado...y la Corte desnuda (lujosamente vestida)...
Culpable es, desde luego, Rodriguez Zapatero que ha demostrado ser no sólo un diletante sino un estúpido por su absoluta falta de solidez. ¿A éste no se le va a privar de sus derechos adquiridos? ¿Se le pagará una paga como expresidente a pesar de cómo ha asesinado un País? ¿Le ofrecerán tras la salida una vida muelle como a González y a Aznar mientras el país boquea entre estertores?. Nada es serio en España. Respirar en España es llorar así que no digamos litigar, defender derechos inalienables, mantener la dignidad humana en la asministración del Estado o simplemente intentar vivir como un honesto padre de familia. Demasidos golfos y golfas campan por sus respetos, nos acechan y hasta cuentan con guardaespaldas. Todos esperando que los aristocratas millonarios de la roja, Nadal o Contador ganen algo para poder aparecer diligentes y risueños en la foto y viajar gratis total con las dietas propias, las de la esposa -también alto cargo o jefecilla- y hasta las delhijo. ¿Qué pecado habremos cometido los españoles que la historia más negra se repite indefectiblemente? Siempre un Movimiento que vive opulentamente y el resto sobrevivien en la miseria como puede.
Tiene razón el inspector de Hacienda y Consejero de Estado. Pero a buenas horas. Se le ve el plumero estratégico y procura ocultar la viga propia para magnificar la también viga ajena.¡Todos mienten! Y están desnudos aunque con ropa cara que pagamos todos los españoles y viajan en múltiples aviones, y no hacen nada por los demás, sólo por sí mismos. El muerto (el Estado) al hoyo y las vivas y los vivos al bollo...o a la pluma....o a ambas cosas. Cuando todo se ha perdido (y se ha perdido todo, hasta sueldo y trienios que serían intangibles) sólo nos queda la palabra y la dignidad. Palabra que aún nos sale a algunos aunque estemos muertos. Efectivamente, nadie hablará de nosotros cuando hayamos muerto. Y nos lo habremos ganado a pulso: Hemos consentido las instituciones desnudas, el Estado fallido. Y los vividores parasitando como siempre en el cuerpo y peculio de los honrados. ¿Les suena la ley de Jante?. Si nos queda aún vida hablaremos de la ley de Jante, intercalándo la reflexión con el bochornoso espectáculo judicial que sufrimos. Imputable también en su alícuota al señor Rodriguez.
Un arbitro guatemalteco espera a la representación de la Federeación de Fútbol frente a la de Paraguay. En Guatemala Jueces, Fiscales, Policias y Políticos se venden y matan. ¿se venderá y matará también el referee? Pensemos mientras en la impunidad guatemalteca. Nos recordará a la impunidad española.
Quien haya seguido con regularidad este blog no tendrá la menor duda de que la Casa Real está desnuda (aunque se vista con carísimos vestidos y se opere todo lo operable); que el presidente está pasmado en su estulticia; que el Gobierno anda buscando aún la documentación que nunca tuvo y que confunde interés partidario con el fantasma del interés general; que los representantes y responsables las instituciones garantizadoras se mueven en un onanismo facilista que les ha garantiza su efectiva extinción a corto plazo de la que si siquiera se enteran en su soberbia; que ha proliferado la cleptocracia (Roldán, Gurtel, Filesa, Museo de Arte de Cataluña, Guggenheim, las subvenciones de Chaves en Andalucía, los soldadas (ahora que ya no hay soldados conscriptos) de Garzón, la "empleomanía de jueces y magistrados etc., etc., etc que parasita en un ser ya muerto como el Estado ha terminado por dejar la caja del Tesoro vacía como sucedió en la regencia de María Cristina, esquilmados ya los dineros de la "desamortización de lo público"; que los ciudadanos sólo se mantienen vivos por La Roja (ojalá fuese más roja; roja de verdad), Nadal, Contador, Gasol, Raul, Messi y demás aristócratas del espectáculo.
España es en definitiva un cadáver al que, como todo cadáver, le siguen creciendo por un tiempo el pelo y las uñas. Pero que ya está inanimado. España por fin ha llegado a ver que se toma el nombre de la justicia en vano, que hay una efectiva y radical disonancia entre la ley y la justicia. Que esa disonancia se ha provocado desde el propo Poder. Al fallecer, por fin España debería entrrar en el Reino de la Justicia. La Justicia de Dios, ya que el Consejo General del Poder Judicial es otra cleptocracia a la que le importa un bledo el estado de crispación y desmoralización de los ciudadanos honrados. El escándalo de la justicia es el reflejo del cadaver que es España en el que sólo viven los parásitos con apellidos ilustres ya sean Fiscales, Inspectores de Hacienda, Prelados, indecumentados cono el Gobierno y sus asistentes o sujetadores y todo tipo de raleas.
Bienvenidas sean pues las palabras del inspector de Hacienda y Consejero de Estado sobre la inexistencia de su propio trabajo público .Pero ha descubierto el mediterráneo. Gatillazo, fallido, impotencia, frigidez o como ahora quieran llamarlo. Lo cierto es que las instituciones sólo funcionan en beneficio de los cleptócratas a los que importa un bledo el bienestar general o la deriva hacia la depresión colectiva, como comprobamos a diario. Largas colas en los bancos para sacar dinero. Discusiones crispadas entre los ciudadanos en la propia cola del banco ente el caradura de turno que se cuela blasonando su inmoralidad ante la pasividad de los servicios de seguridad del Banco (el BBVA, para más señas). Cajeros automáticos que no dispensan efectino (como el BBVA y el Banesto, para más señas). Expedición exponencial de talonarios de "pagarés" (en Banesto, para más señas) en vez de cheques. Todo idéntico a la Argentina de 2001. Calcado. La misma crispación. El mismo pesimismo. El mismo salvaje desprecio por el orden civil y el respeto por los seres humanos. Los jueces en un delirio totalitario sin precedentes no toman medidas ni aunque les resten una porción de sueldo: por algo será. Los delincuentes cada vez más crecidos. Los funcionarios cada vez más desmoralizados. Un cóctel cada vez más explosivo. Parece que a alguien interesa el advenimiento de una dictadura. Se la está preparando el terreno ante la indiferencia ciudadana. En su defecto se mantendrá el totalitarismo imperante del que es exponente máximo el Presidente pasmado...y la Corte desnuda (lujosamente vestida)...
Culpable es, desde luego, Rodriguez Zapatero que ha demostrado ser no sólo un diletante sino un estúpido por su absoluta falta de solidez. ¿A éste no se le va a privar de sus derechos adquiridos? ¿Se le pagará una paga como expresidente a pesar de cómo ha asesinado un País? ¿Le ofrecerán tras la salida una vida muelle como a González y a Aznar mientras el país boquea entre estertores?. Nada es serio en España. Respirar en España es llorar así que no digamos litigar, defender derechos inalienables, mantener la dignidad humana en la asministración del Estado o simplemente intentar vivir como un honesto padre de familia. Demasidos golfos y golfas campan por sus respetos, nos acechan y hasta cuentan con guardaespaldas. Todos esperando que los aristocratas millonarios de la roja, Nadal o Contador ganen algo para poder aparecer diligentes y risueños en la foto y viajar gratis total con las dietas propias, las de la esposa -también alto cargo o jefecilla- y hasta las delhijo. ¿Qué pecado habremos cometido los españoles que la historia más negra se repite indefectiblemente? Siempre un Movimiento que vive opulentamente y el resto sobrevivien en la miseria como puede.
Tiene razón el inspector de Hacienda y Consejero de Estado. Pero a buenas horas. Se le ve el plumero estratégico y procura ocultar la viga propia para magnificar la también viga ajena.¡Todos mienten! Y están desnudos aunque con ropa cara que pagamos todos los españoles y viajan en múltiples aviones, y no hacen nada por los demás, sólo por sí mismos. El muerto (el Estado) al hoyo y las vivas y los vivos al bollo...o a la pluma....o a ambas cosas. Cuando todo se ha perdido (y se ha perdido todo, hasta sueldo y trienios que serían intangibles) sólo nos queda la palabra y la dignidad. Palabra que aún nos sale a algunos aunque estemos muertos. Efectivamente, nadie hablará de nosotros cuando hayamos muerto. Y nos lo habremos ganado a pulso: Hemos consentido las instituciones desnudas, el Estado fallido. Y los vividores parasitando como siempre en el cuerpo y peculio de los honrados. ¿Les suena la ley de Jante?. Si nos queda aún vida hablaremos de la ley de Jante, intercalándo la reflexión con el bochornoso espectáculo judicial que sufrimos. Imputable también en su alícuota al señor Rodriguez.
Un arbitro guatemalteco espera a la representación de la Federeación de Fútbol frente a la de Paraguay. En Guatemala Jueces, Fiscales, Policias y Políticos se venden y matan. ¿se venderá y matará también el referee? Pensemos mientras en la impunidad guatemalteca. Nos recordará a la impunidad española.
viernes, 2 de julio de 2010
DELINCUENCIA DE TOGA NEGRA: 1. ESTADO DE LA CUESTIÓN.
A este viejo Dacio Gil le duele el alma con las prevaricaciones de la razón de estado sufridas en vivo y en directo hasta que le sobrevino la muerte civil en la administración pública y la justicia. Muchos años de sufrir y de documentarse para intentar entender la maldad humana emboscada en el marasmo institucional le permiten proclamar sin ambages ni serviles cautelas: existe la delincuencia de toga negra como existe la delincuencia de cuello blanco. Y como existe también la delincuencia de laboratorio.
Ayer una conjunción de eventualidades indicaron a este viejo y dolorido Gil el camino que debe imprimir al blog que usufructúa por regalo familiar si no quiere defraudarse a sí mismo y defraudar a la verdad y a los demás: Hay que intentar levantar el velo como viene enseñando el sabio Alejandro Nieto y como han enseñado antes otros grandes hombres (lamentablemente pocas mujeres han tenido ese coraje de decir las verdades institucionales, acaso por no ajustarse a la esenciade su conformación psicológica) en la historia de España.
Por un lado unas nuevas (y cínicas y canallas) notificaciones judiciales. Por otro la presentación en un canal de televisión del nuevo libro del catedrático de Derecho Administrativo Santiago Muñoz Machado ( Riofrío. La justicia del señor juez. Edhasa. Barcelona, 2010. 256 páginas. 18,50 €.) y el posterior debate con el ilustre presidiario don Mario Conde. Dacio Gil he de reconocer que ni don Santiago ni don Mario llegan de manrea plenamente afectiva a este Gil (el abrazo intelectual lo recibe y lo da con Alejandro Nieto) pero reconoce la capacidad intelectual de ambos; muy distintos entre sí, por otra parte.
La novela de Santiago Muñoz Machado ya había sido adelantada en su revista El cronista del Estado Social y Democrático de Derecho y se refiere -como el lector versado puede suponer- a las prevaricaciones en el ejercicio de la justicia (con minúscula siempre para este viejo Dacio Gil) en la persona del juez estrella Baltasar Garzón. La novela trasluce una experiencia personal. Mario Conde, con la gran inteligencia que a veces le acompaña, cuando no se pasa de la raya, aderezada con la experiencia personal de la jauría que se lanzó sobre él justificada o injustificadamente, objetó a don Santiago la mixtificación de hacerlo mediante relato novelado en vez de ensayo que denuncia. Dacio Gil tampoco va a criticar el medio elegido por don Santiago para exorcizar el sufrimiento injusto pacedecido (Muñoz Machado ha envejecido mucho, se le nota en el semblante y en las canas) puesto que sabe por experiencia propia lo que es intentar hacer salir de las habitaciones del alma una camada de gatos que arañan de manera constantemente y sin parar ese componente espiritual del ser humano. Pero acaso lleve razón Conde en eso de que hay que decir las cosas sin miedo, en corto y por derecho, entonando un ¡Ya esta bien! Por eso no tiene precio la labor gigantesca de Alejandro Nieto llamando a las cosas por su nombre y aportando datos irrefutables ¿Que no gusta saberlos? ¿Que es preferible el non olet? ¿Que es mejor embriagarnos con naderias en vez de con la verdad? Puede. Pero no podemos cerrar los ojos a que despues de las borracheras viene siempre la cruda realidad y las nefastas consecuencias de la turca . Y eso nos está pasando a los ciudadanos identificados con la Ferderación Española de Fútbol en este siglo XXI. Nadie tiene que contárnoslo.
Sobre la delincuencia de toga negra, de cuello blanco y de bata y laboratorio le permitirán que se explaye este viejo y dolorido Dacio Gil en sucesivos posts (al menos hasta que consiga domeñar a los gatos que le arañan y desangran su dolorida alma). Por eso hoy sólo quiere abrir boca del eventual lector -si es que lo hubiere- con un texto ajeno, para provocar la reflexión que antecede a la sana indignación humana. A Dacio Gil le preocupa el estado de afasia social y de crisis catatónica que sufre la sociedad y los conciudadanos de la Federación Española de Fútbol: sólo aciertan a ver y movilizarse de manera unidimensional al modo que les conducen los medios de comunicación, con gorros, bufandas y banderas. Como si se celerara la batalla de Trafalgar o cualquier otra se tratase. Con razón ya no se necesitan ejércitos para las guerras del siglo XXI...y los efectos económicos de las postguerras...
Dacio Gil leyendo de aquí y de allá para intentar comprender la malignidad humana e institucional encontró estas reflexiones de otro catedrático de Derecho Administrativo, José Eugenio Soriano García. Sorprendentemente no estaban en una revista especializada en derecho sino en el número 304 de la Revista de Occidente. Atienda el inquieto lector y saque consecuencias por sí solo:
Tomemos el ejemplo de los jueces, sobre los que ya ha dado un par de aldabonazos fuertes el gran Alejandro Nieto, publicando su Desgobierno judicial también de la mano de la Fundación que rige Parada Vázquez y la Balada de la Justicia y de la Ley (por cierto con el escaso estrépito que tiene las campanadas en cruz teniendo ese sonido ya aparte del metal…como poetizó Neruda en “Galope muerto”) Y es que ser original y desafiante está mal visto y te condena: sobre esto las citas pueden multiplicarse y Stendhal está lleno de ellas (en realidad algo de ello sufrió), pero por traer a colación alguna reciente, Paulo Coelho en el Zahir recuerda la Ley de Jante: “la mediocridad y el anonimato son la mejor elección. Si te comportas así, jamás tendrías grandes problemas en tu vida. Pero intentas ser diferente…”
Los jueces, con pocas excepciones se mueven hoy, esencialmente, por tres grandes motivaciones: a) la corrección política, según dictamine la prensa reverberando el consenso; b) su propio poder –muy poderoso con los débiles y muy débil con los poderosos (a no confundir con los ricos)- basado en su completa falta de responsabilidad y en saber que no tienen alternativa posible, y c) las rutinas que les permiten evitar toda clase de problemas y le apartan de la funesta manía de pensar. Con las singularidades que se quieran señalar y aceptando que hay algunos jueces estudiosos y con capacidad de asumir responsabilidades, la inmensa mayor parte de los jueces, como si hubieran aprendido un manual de ontología del lenguaje postmoderno, no buscan la verdad sino que hacen un juego de verdades basadas en esas tres claves que acabo de señalar. Por eso, tal como se deduce de los últimos libros de Alejandro Nieto, la incertidumbre y la completa inseguridad jurídica son los dos elementos que dominan al sujeto cuando le toca soportar a un Juez, sea como administrado, imputado, testigo y afirmo que no hay exageración ni hipérbole en la declaración, bastando para comprobarlo preguntar a cualquiera que tenga que encontrarse en un pleito.
Este viejo Dacio Gil espera continuar por un tiempo en estos posts-rio sobre justicia y administración en un mundo bochornosamente delictual. Espera no cansar al lego o al todavía ingenuo o bienintencionado. Pleitos tengas...y los ganes; Por lo que guardo en mi pecho nunca tendré pleito o aquel de Mucho gana quien huye de los pleitos, o el que dice sin ambages Rigurosa justicia de la crueldad es vecina. que diría Doña Julia. ¡Cuanto sabía de la vida doña Julia sin haber estudiado a Castán o a Enterría!
Ayer una conjunción de eventualidades indicaron a este viejo y dolorido Gil el camino que debe imprimir al blog que usufructúa por regalo familiar si no quiere defraudarse a sí mismo y defraudar a la verdad y a los demás: Hay que intentar levantar el velo como viene enseñando el sabio Alejandro Nieto y como han enseñado antes otros grandes hombres (lamentablemente pocas mujeres han tenido ese coraje de decir las verdades institucionales, acaso por no ajustarse a la esenciade su conformación psicológica) en la historia de España.
Por un lado unas nuevas (y cínicas y canallas) notificaciones judiciales. Por otro la presentación en un canal de televisión del nuevo libro del catedrático de Derecho Administrativo Santiago Muñoz Machado ( Riofrío. La justicia del señor juez. Edhasa. Barcelona, 2010. 256 páginas. 18,50 €.) y el posterior debate con el ilustre presidiario don Mario Conde. Dacio Gil he de reconocer que ni don Santiago ni don Mario llegan de manrea plenamente afectiva a este Gil (el abrazo intelectual lo recibe y lo da con Alejandro Nieto) pero reconoce la capacidad intelectual de ambos; muy distintos entre sí, por otra parte.
La novela de Santiago Muñoz Machado ya había sido adelantada en su revista El cronista del Estado Social y Democrático de Derecho y se refiere -como el lector versado puede suponer- a las prevaricaciones en el ejercicio de la justicia (con minúscula siempre para este viejo Dacio Gil) en la persona del juez estrella Baltasar Garzón. La novela trasluce una experiencia personal. Mario Conde, con la gran inteligencia que a veces le acompaña, cuando no se pasa de la raya, aderezada con la experiencia personal de la jauría que se lanzó sobre él justificada o injustificadamente, objetó a don Santiago la mixtificación de hacerlo mediante relato novelado en vez de ensayo que denuncia. Dacio Gil tampoco va a criticar el medio elegido por don Santiago para exorcizar el sufrimiento injusto pacedecido (Muñoz Machado ha envejecido mucho, se le nota en el semblante y en las canas) puesto que sabe por experiencia propia lo que es intentar hacer salir de las habitaciones del alma una camada de gatos que arañan de manera constantemente y sin parar ese componente espiritual del ser humano. Pero acaso lleve razón Conde en eso de que hay que decir las cosas sin miedo, en corto y por derecho, entonando un ¡Ya esta bien! Por eso no tiene precio la labor gigantesca de Alejandro Nieto llamando a las cosas por su nombre y aportando datos irrefutables ¿Que no gusta saberlos? ¿Que es preferible el non olet? ¿Que es mejor embriagarnos con naderias en vez de con la verdad? Puede. Pero no podemos cerrar los ojos a que despues de las borracheras viene siempre la cruda realidad y las nefastas consecuencias de la turca . Y eso nos está pasando a los ciudadanos identificados con la Ferderación Española de Fútbol en este siglo XXI. Nadie tiene que contárnoslo.
Sobre la delincuencia de toga negra, de cuello blanco y de bata y laboratorio le permitirán que se explaye este viejo y dolorido Dacio Gil en sucesivos posts (al menos hasta que consiga domeñar a los gatos que le arañan y desangran su dolorida alma). Por eso hoy sólo quiere abrir boca del eventual lector -si es que lo hubiere- con un texto ajeno, para provocar la reflexión que antecede a la sana indignación humana. A Dacio Gil le preocupa el estado de afasia social y de crisis catatónica que sufre la sociedad y los conciudadanos de la Federación Española de Fútbol: sólo aciertan a ver y movilizarse de manera unidimensional al modo que les conducen los medios de comunicación, con gorros, bufandas y banderas. Como si se celerara la batalla de Trafalgar o cualquier otra se tratase. Con razón ya no se necesitan ejércitos para las guerras del siglo XXI...y los efectos económicos de las postguerras...
Dacio Gil leyendo de aquí y de allá para intentar comprender la malignidad humana e institucional encontró estas reflexiones de otro catedrático de Derecho Administrativo, José Eugenio Soriano García. Sorprendentemente no estaban en una revista especializada en derecho sino en el número 304 de la Revista de Occidente. Atienda el inquieto lector y saque consecuencias por sí solo:
Tomemos el ejemplo de los jueces, sobre los que ya ha dado un par de aldabonazos fuertes el gran Alejandro Nieto, publicando su Desgobierno judicial también de la mano de la Fundación que rige Parada Vázquez y la Balada de la Justicia y de la Ley (por cierto con el escaso estrépito que tiene las campanadas en cruz teniendo ese sonido ya aparte del metal…como poetizó Neruda en “Galope muerto”) Y es que ser original y desafiante está mal visto y te condena: sobre esto las citas pueden multiplicarse y Stendhal está lleno de ellas (en realidad algo de ello sufrió), pero por traer a colación alguna reciente, Paulo Coelho en el Zahir recuerda la Ley de Jante: “la mediocridad y el anonimato son la mejor elección. Si te comportas así, jamás tendrías grandes problemas en tu vida. Pero intentas ser diferente…”
Los jueces, con pocas excepciones se mueven hoy, esencialmente, por tres grandes motivaciones: a) la corrección política, según dictamine la prensa reverberando el consenso; b) su propio poder –muy poderoso con los débiles y muy débil con los poderosos (a no confundir con los ricos)- basado en su completa falta de responsabilidad y en saber que no tienen alternativa posible, y c) las rutinas que les permiten evitar toda clase de problemas y le apartan de la funesta manía de pensar. Con las singularidades que se quieran señalar y aceptando que hay algunos jueces estudiosos y con capacidad de asumir responsabilidades, la inmensa mayor parte de los jueces, como si hubieran aprendido un manual de ontología del lenguaje postmoderno, no buscan la verdad sino que hacen un juego de verdades basadas en esas tres claves que acabo de señalar. Por eso, tal como se deduce de los últimos libros de Alejandro Nieto, la incertidumbre y la completa inseguridad jurídica son los dos elementos que dominan al sujeto cuando le toca soportar a un Juez, sea como administrado, imputado, testigo y afirmo que no hay exageración ni hipérbole en la declaración, bastando para comprobarlo preguntar a cualquiera que tenga que encontrarse en un pleito.
Este viejo Dacio Gil espera continuar por un tiempo en estos posts-rio sobre justicia y administración en un mundo bochornosamente delictual. Espera no cansar al lego o al todavía ingenuo o bienintencionado. Pleitos tengas...y los ganes; Por lo que guardo en mi pecho nunca tendré pleito o aquel de Mucho gana quien huye de los pleitos, o el que dice sin ambages Rigurosa justicia de la crueldad es vecina. que diría Doña Julia. ¡Cuanto sabía de la vida doña Julia sin haber estudiado a Castán o a Enterría!
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